Mi feminismo nunca se fue

Por: Kalhia Paola De la Garza Espinosa*

Desde hace años, me he sentido muy cómoda siendo feminista. Sé que llamarme “feminista” es una obra en construcción porque es un concepto amplio del cual se puede aprender todos los días, pero creo que hay acciones y creencias propias que me hicieron feminista. Apoyo los derechos humanos (aunque a veces siento que no existen en el mundo en que vivimos), así que apoyo los derechos de las mujeres porque nos reconozco como seres humanos, lo que significa que somos igual de capaces como los hombres.

Creo que cada mujer puede decidir sobre su propio cuerpo y sexualidad. Quiero igualdad salarial para todos. Aliento y empodero a las mujeres a mi alrededor. Confío en sus palabras y nunca culpo a las víctimas. Señalo a los abusadores y los chistes sexistas. No separo el arte del artista. No simpatizo con las personas que lastiman a las mujeres. Me educo en el tema y alzo mi voz. Ha pasado mucho tiempo desde que mis pensamientos tomaron una dirección feminista, así que trato de difundir el mensaje siempre que sea posible.

Toda mi vida, me han dicho que soy una mujer con una personalidad fuerte, hasta el punto en que lo creí y viví de acuerdo con esas palabras. Anteriormente mencioné que nunca culpo a las víctimas, en ninguna circunstancia, pero debo decir que eso cambió cuando me culpé a mí misma.

En primer lugar, no me gustaba ”etiquetarme” a mí misma como víctima, no quería ser una, porque cuando pensaba eso de mí creía que perdía toda esa fuerza y toda esa actitud ”valiente” que antes creía tener. Yo sé, en el fondo, que lo que sea que me haya sucedido no fue mi culpa. Sin embargo, también sé que vivimos en una sociedad sexista en donde a las mujeres se les avergüenza por casi todo lo que hacen; entonces, este mundo intolerante-para-mujeres me hizo considerar una alta gama de factores de por qué tuve que tuve que pasar por eso, en lugar de creer que era la culpa de la otra persona, como suelo pensar cuando veo situaciones desde afuera. Debo decir que esta fue la parte más difícil de mi mala experiencia.

Siempre he sido el tipo de feminista que no excusa ni justifica los comportamientos atroces de los hombres, no lo hago, pero cuando estuve en esta posición justo después de darme cuenta de lo que realmente me había sucedido, creí que no era fiel a mis ideales feministas porque sentí que no era lo suficientemente valiente para hablar, para contarle a la gente lo que me había pasado, para señalar a la persona que me había dañado, o incluso para sentirme más enojada que triste, entre otras cosas que seguían jugando con mi cabeza. Entonces, con todas estas emociones, mi ansiedad y la sensación de impotencia, decidí entender que tal vez fui una víctima, pero que ese hecho no significaba que fuera débil. Comprendí que pasar por este tipo de situaciones es algo difícil de procesar, y que no era menos feminista cuando luchaba con mis emociones en un momento difícil de mi vida.

Como mujer, en este mundo injusto, he experimentado situaciones injustas que me hicieron darme cuenta de lo difícil que puede ser la vida para nosotras. Somos seres humanos, al igual que los hombres, ¿Por qué tenemos que ser las que tenemos miedo? ¿Por qué tenemos que lidiar todos los días con la opresión del patriarcado? ¿Por qué tenemos que tener miedo de ser quienes somos? ¿Por qué cuando hablamos hay personas que no están dispuestas a creernos, ni siquiera  nosotras mismas?

Para ser honesta, todavía no conozco esa respuesta; pero sí sé que quiero cambiar los ideales equivocados de las personas, aunque puede ser difícil porque, sí, todos tenemos diferentes opiniones que pueden depender de muchas cosas, pero que el feminismo NO es algo malo, solo somos mujeres que buscamos libertad.

Tengo que ser honesta y decir que todavía no he superado completamente lo que ocurrió. Es difícil reconocer cuando algo te sucede, incluso puede ser vergonzoso. Quiero que las personas sepan que cada vez que las mujeres señalan y reconocen que alguien las lastimó, o cuando denuncian públicamente, es probablemente uno de los actos más valientes. No es fácil decir esas cosas en voz alta, no es algo que nos enorgullece. Entonces, cuando veas que una mujer está compartiendo su experiencia, no la avergüences, cree y simpatiza con ella; Hoy en día todavía suceden cosas terribles y es nuestro deber creer una en la otra y detener estos actos de una vez por todas. Mi experiencia me hizo sentir triste, débil y preocupada, pero aun así, eso no define a la persona que soy. Quiero ser y sentirme mejor, y quiero lo mismo para todas las mujeres del mundo, porque como dijo Audre Lorde una vez: “No soy libre, mientras que ninguna mujer es libre, incluso cuando sus cadenas son muy diferentes a las mías”.

kalhiapaola

 

*Kalhia Paola De la Garza Espinosa, soy mexicana, tengo 21 años y estudio Traducción. Soy feminista. Me gusta mucho aprender, viajar y superarme. 

Mi Instagram/Twitter: @kalhiapaola

 

 

**La ilustración que acompaña este texto es de la artista colombiana Viviana Pantoja.

 

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