Feminismo, Interrumpido (o cómo renovar radicalmente el poder)

Por: Jael de la Luz*

“Las mujeres de color se vuelven hipervisibles solo en el punto en que sus cuerpos están incapacitados. Se convierten fácilmente en símbolos cuando están afligidos, sufriendo o muertos.”

Women of colour become hyper visible only at the point where their bodies are incapacitated.  They are easily turned into symbols when they are grieving, suffering, or dead.

“… la solidaridad está informada por el conocimiento de que los proyectos opresores no tienen límites y, por tanto, tampoco nuestra resistencia: la solidaridad tiene que venir del entendimiento, y el entendimiento viene de escuchar a quienes están en posición de saber de qué están hablando.”

…solidarity is informed by the knowledge that oppressive projects know no bounds and so, neither must our resistance: Solidarity has to come from understanding, and understanding comes from listening to those who are in position ro know what they´re talking about.

Lola Olufemu

Febrero 2020, antes de que este verano Black Lives Matter en Reino Unido hiciera eco a las movilizaciones que se dieron en los Estados Unidos por el brutal asesinato de George Floyd, en pleno encierro por Covid-19, fue lanzado el libro Feminismo, Interrumpido. Interrumpiendo el poder (Feminism, Interrupted. Disrupting Power, Pluto Press, London, 2020) de Lola Olufemi. Escritora afro-británica, Olufemi es una de las voces más frescas dentro de la tradición del pensamiento y el activismo radical negro. Queer, abolicionista, poeta y trans-activista, sus pronombres son they/elles. Parte de su trayectoria ha sido en la colectiva Sisters Uncut, grupo de acción directa que desde hace más de 5 años impulsa campañas para visibilizar el impacto de los recortes en los servicios públicos por parte del gobierno británico en la vida de las mujeres pobres, migrantes y mujeres de color (Women of Colour).

Lola también es conocida por ser una de las autoras de la “Carta Abierta” pidiendo Decolonizar la Facultad de Inglés en Cambridge University  donde ella fue estudiante. Por esa acción, donde más de 160 estudiantes apoyaron la iniciativa, Lola se vio difamada por la prensa conversadora inglesa, a lo que ella siguió avanzando en visibilizar el racismo estructural que impregna la sociedad británica. Actualmente Lola se encuentra promocionando su libro y es la coordinadora del voluntariado en The Feminist Library, donde en tiempos de Covid-19, fue una de les editores del fanzine Care in Pandemic.

Compuesto de 10 ensayos, Feminismo Interrumpido es un libro que abona a visibilizar esos feminismos donde mujeres negras, racializadas, musulmanas, transexuales, queers, trabajadoras sexuales, migrantes e identificadas con los principios del feminismo interseccional y del pensamiento negro radical, tienen un lugar protagónico en la lucha por la justicia social y racial más allá de las fronteras nacionales.

En su Introducción “El trabajo feminista es un trabajo por la Justicia” (Feminist Work is a Justice Work), deja claro que el feminismo es más que pensar en la idea de “mujer” y “equidad”. El trabajo feminista tiene un propósito más allá de reconocer las formas en que las mujeres son discriminadas u oprimidas; es ir a la raíz de esas opresiones de género para organizarse y comprometerse con el mundo que todavía no ha sido construido, pero que estamos construyendo no desde lo individual a expensas de otros, sino en las acciones colectivas que hacemos al negarnos a permanecer en silencio sobre los limites que la heterosexualidad, el racismo, el capitalismo, y el patriarcado han puesto sobre nuestras vidas. 

“Cuando estamos haciendo trabajo feminista, estamos haciendo el tipo de trabajo que cambia el mundo para todos. Es importante sentirse libre pero es más importante asegurarnos que seremos libres —social, política, económica y artísticamente—. Aquí vemos por qué las decisiones que tomamos desde el principio sobre qué tipo de feministas seremos son tan importantes; es vital corregir la desinformación sobre lo que significa ser feminista en la teoría y en la práctica.”

Con esa invitación, su primer Capítulo, “Conoce tu historia” (Know your history) comienza a decir que la Historia de las mujeres negras está anclada en las memorias y experiencias de las madres y las abuelas que no dejaron morir sus voces. El poder de esas historias no sólo nos ofrece huellas por donde andar cuándo las historias de las mujeres no blancas y europeas,  están siendo eliminadas por las grandes narrativas. Ante la idea de estudiar o mirar el “feminismo por olas”, ofrece la idea de hacer una “historiografía” desde lo que dicen las mujeres de esos espacios comunitarios por los que andamos; esa es una apuesta radical para no despojarnos de nuestro conocimientos y de las posibilidades de encontrar caminos transformativos para solucionar las complejidades de nuestro tiempo.

En su caso y desde la experiencia en Reino Unido, haciendo uso del trabajo histórico Lola recorre la historia y legado de dos organizaciones de mujeres de color (Women of Colour) de base en la década de los 70´s en Reino Unido: Brixton Women´s Group (BBWG), donde Olive Morris tuvo un papel fundamental, y The Organization of Women of African and Asían Descent (OWAAD). Lo interesante de esos dos grupos es que se involucraron mujeres que eran madres, mujeres sin hijos, lesbianas y queers; mujeres de la clase trabajadora, mujeres universitarias, mujeres trabajando en situaciones de precariedad y en condiciones de lucha por la vivienda y oportunidades de vida digna siendo de origen migrante o en la diáspora, en su mayoría. Desde esa posición, sus grupos y colectivos dieron a conocer que el feminismo liberal tenía una grieta.

“Cuando feministas negras y mujeres de color se organizan en Reino Unido, rechazan la idea de que el feminismo se trata del yo, del cuerpo o de la liberación personal. Ellas han trabajado hacia el crecimiento colectivo para mejorar las condiciones de vida de todos. Ellas también entendieron la necesidad de conocerse a sí mismas como individuos, pero identificaron las estructuras sociales, políticas y económicas que les oprimían para hacerlas objetivo de sus campañas.”

El segundo y tercer capítulo “El estado sexista” y “La lucha por la justicia reproductiva” (The Sexist State & The Fight for Reproductive Justice) se vinculan mutuamente. Aquí se señala cómo la idea de un Estado que dicta leyes, normas y estructuras para vivir dentro de territorios situados bajo la denominación de Estado-nación ha fallado a las mujeres y los cuerpos disidentes. Toda estructura estatal mantiene una opresión sexista que controla nuestras vidas y cuerpos. Históricamente, las formas en que el Estado ha suprimido los derechos y libertades de las mujeres son muy claros. Desde las restricciones del derecho al voto, el aborto, el derecho a ser dueñas de bienes materiales durante el matrimonio, son algunos de los ejemplos donde a las mujeres se les trata como ciudadanas de segunda. La ilusión de la equidad sólo ha puesto en evidencia el papel subordinado que se tiene. No es casualidad que al menos en Reino Unido, el 57% de sobrevivientes de violencia doméstica estén en la cárcel porque leyes, como The Domestic Violence Bill es más reformista que revolucionaria, y en realidad no protege a las mujeres y sus familias de sus abusadores.

Esta realidad que muchas mujeres migrantes y de color están enfrentando en Reino Unido, se ha incrementado en los últimos años debido a la hostilidad hacia las comunidades migrantes y refugiadas. No es casualidad que en este país existan centros de detención a migrantes a las afueras de Londres donde cientos de mujeres y personas de la comunidad LGTBTQ* bajo la amenaza de ser deportadas a sus países de origen, son explotadas económicamente, viven abuso sexual, y sobre todo el encierro tiene la función de quebrantar su espíritu reinforzando la idea que ser migrante es un crimen.

Collage elaborado por: Jael de La Luz inspirado en el libro Feminism, interrupted de Lola Olufemi para Feminopraxis.

Es sabido que en los centros de detención y las prisiones  las personas están a merced de la brutalidad policial, y en un ambiente xenófobo, racista y supremacista. Por razones como estás es que más adelante en su capítulo “Las prisiones no son la respuesta a la violencia sexual” (The answer to sexual violence is not more prisons), la autora se une a la demanda de los movimientos sociales anclados en la tradición radical negra, feminista y queer de desmantelar las prisiones como una forma de no cooperar a una economía global que perpetua el racismo y la segregación racial. Y así es que podemos pensar en futuros abolicionistas: las comunidades tendrán la responsabilidad de pensar otras formas de justicia donde el castigo y el encierro sean abolidas. Apostar por una justicia transformativa para sanar el trauma existente en nuestras comunidades.

Mientras iba leyendo capítulo por capítulo, me quedé pensado que este texto no sólo es una invitación a conocer la historia de los movimientos feministas de la periferia en Reino Unido que están siendo borrados por las historias generales del feminismo británico o de los feminismos liberales, sino también una herramienta para profundizar en el feminismo interseccional y en la tradición negra radical para comprender de manera profunda temas que nos conciernen como feministas desde una perspectiva global y encontrar esas similitudes de resistencias a los poderes hegemónicos que están definiendo nuestras vidas y discernir cómo “el feminismo” está siendo instrumentalizado en favor de una minoría de mujeres que se siguen beneficiando de la opresión de otras mujeres y poblaciones enteras. Y por eso es que este texto es importante. 

Los siguientes capítulos “Transmisoginia: ¿quién gana?”, “El complejo de salvadora: mujeres musulmanas e islamofobia en base al género” y “complicando el consentimiento: cómo apoyar a les trabajadores sexuales” (Transmisogyny: Who wins?, The saviour complex: Muslim women and gendered Islamofobia & Complicating consent: How to support sex workers), son escritos que permiten dialogar sobre la violencia sexual, la cultura de la violación, el consentimiento, sobre la seguridad, el poder y la agencia que muchas veces pasa por alto en los debates que desde el feminismo liberal se mantienen sobre el trabajo sexual por ejemplo. La propuesta de Olufemi para ser solidaries con les trabajadores sexuales es que se generen condiciones de seguridad para el ejercicio de sus derechos. Es ir más allá de los argumentos liberales de que consentimiento es igual a placer o que trabajo sexual es igual a trata. Es una propuesta por descriminalizar el trabajo sexual, ver cómo funcionan las estructuras sexistas, racistas y homofobicas y las leyes ambiguas existentes alrededor de este tema, al menos en Reino Unido, para entender la naturaleza de las decisiones que al día a día hacen les trabajadores sexuales, y en lugar de criminalizar restando la agencia que tienen las personas en el ejercicio de su trabajo, mirar cómo crear las condiciones materiales y transformativas para que al final del día ninguna mujer muera por no tener seguridad. 

Este libro, Feminismo, interrumpido se une la necesaria urgencia de ubicar referentes y reflexiones para tener un marco de pensamiento sobre las condiciones materiales, simbólicas y políticas en que las mujeres que no somos de origen europeo, estamos haciendo la vida y construyendo futuro, por lo menos aquí en Reino Unido. Por eso, como marco de referencia en cada capítulo, no se puede obviar cómo el sistema capitalista afecta la vida cotidiana de las mujeres y que nada es una “decisión personal” como nos ha repetido la narrativa liberal feminista hasta el cansancio. De tal forma que en “Feminismo y Comida” (Feminism and food), la autora señala cómo los trabajos domésticos y no remunerados tienen que ser abolidos, pues gran parte de ese trabajo lo hacen las mujeres como parte de su doble o triple jornada, lo que consume la mayoría de su tiempo después de su trabajo remunerado. Muchas familias de color con sueldos bajos viven en la periferias donde el acceso a alimentos frescos o de calidad no es una decisión voluntaria, sino parte de un sistema de exclusión. La pobreza es el límite a las “desiciones nutricionales”. Así que la comida es un tema que debería preocuparnos como feministas, en su sentido más radical. Y así, pensado a futuro la autora nos dice:

Un día, podríamos tener más libertad para usar la comida y contar historias sobre nosotras mismas: nuestras culturas, historias y recuerdos. Un futuro liberado significa un futuro que anticipe el placer: más amor, más buenas comidas compartidas de formas nuevas y emocionantes. Pero para lograr esto, debe existir un replanteamiento total de la comida: desde identificar las prácticas laborales injustas que producen los ingredientes, la mano de obra que está involucrada en la preparación de alimentos y el papel de la producción de alimentos en el cambio climático. En todo el mundo, la vida de las mujeres está implicada en la producción y distribución de alimentos en formas de explotación y que amenazan la vida.

Vinculado a esta realidad de cómo a muchas mujeres pobres, migrantes y de color, tienen que luchar día a día por romper las estructuras de dominación para hacer de su vida un proyecto vivible, el arte y la creación juega un papel determinante. Por ello en el capítulo “Arte por el bien del Arte” (Art for Art´s Sake) es una invitación a irrumpir en lo que se conoce como Arte en su clásica definición: producción de belleza para consumo, exhibición y crítica de expertos. Contrario a esto, Olufemi expone que hay que dejar de mirar la creación artística como algo inalcanzable e irrumpir con fuerza en escenarios que históricamente nos han sido negados como mujeres de color. Expone que ciertamente en Reino Unido existe poca representación de mujeres de la clase trabajadora, pobres, negras y de color no porque no exista talento en ellas, sino porque han sido excluidas de las oportunidades, mentorado, becas y de los espacios para desarrollar su potencialidad creativa, sobre todo en espacios liberales. Aún así, el proceso creativo nos pertenece a todas y es la plataforma donde podemos pensar alternativamente del canon o el archivo los temas de la raza, el género, la clase y el activismo, por ejemplo. El arte desde el feminismo negro radical o interseccional es una herramienta de autoconciencia, de critica y de exploración a las posibilidades que tenemos de construir un futuro más habitable.

El arte feminista es moralizador e instructivo porque es una modificación necesaria cuando nuestras vidas están en juego. Nos ayuda a aclarar nuestra posición y dar sentido a lo que estamos imaginando. Cuando nos involucramos en el trabajo político, lo hacemos para cualquier artista que no puede convertirse en artista porque es negra, sin educación, discapacitada, trans o porque las barreras estructurales significan que sus vidas ya están trazadas para ellas. Utilizamos el arte para luchar contra las barreras políticas a fin de crear las condiciones para una creatividad desenfrenada. Para que todas podamos vivir una vida artística: una vida en libertad.

Una vida en libertad sin opresiones más allá de las fronteras y los limites que nos ponen los Estado-nación, es parte de hacer que el Feminismo sea una palabra en acción. Y así se llama el último capítulo de este libro, como una invitación a invertir esfuerzos colectivos para que nadie se queda fuera del reconocimiento de su humanidad. Sólo a través de la resistencia colectiva y la organización en base a las necesidades de nuestras comunidades, es que el cambio vendrá, y será un logro del feminismo radical, también. 

 

Irrumpir en el contexto inglés siendo mujer de color o mujer racializada (Woman of Colour), implica tomar una postura crítica al dominio liberal, democrático, capitalista, criminalizador, colonial, binario, blanco y centrado en el modelo occidental. En el caso inglés, irrumpir implica reconocer ese pasado imperial y esclavista que hoy comienza a ser tema de debate público. Irrumpir dentro del feminismo negro radical es asumir una posición que cuestione los privilegios y las opresiones basados en la clase, la raza, la sexualidad, el capacitismo y la ubicación geopolítica y trabaje por desmantelarlos dejando oír las voces de quienes históricamente han sido silenciades. Asumir una posición así, nos coloca en una lucha diaria por la existencia a mujeres migrantes que nos reconocemos racializadas y de la periferia entre fronteras reales y simbólicas. Desde esta realidad no es sólo decir: “!Hey, esperen hombres blancos que dominan y operan todas las instituciones y estructuras en este país, tus leyes me están deshumanizando!; es también decir a las feministas blancas que en su intento de ser “aliadas” han invisilizado las luchas y experiencias de las mujeres que nos encontramos en los márgenes, que sus campañas y sus esfuerzos reformistas que intentan frenar las violencias que para ellas son visibles, no siempre nos favorecen, porque a veces esos esfuerzos bien intencionados, siguen perpetuando las desigualdades que entre género no han podido ser superadas. 

Sin embargo hay futuro. Algo que me gusta mucho al acercarme a los textos y ensayos de autoras negras, asiáticas y del Sur Global es que tienen un horizonte de futuro en clave de esperanza. Son futuros abolicionistas donde apostamos por construir un mundo donde la justicia social transformativa sea la clave, y no las políticas de criminalización o exclusión. Por ejemplo, hacer campaña contra las prisiones que cada día son espacios de control poblacional y racismo estructural, y hacer ver la necesidad que la policía como institución no es necesaria para la seguridad y el bienestar social, va por el camino de tratar de construir un mundo justo, libre de dominación con una economía basada en la cooperación mutua. El pensamiento abolicionista ha sido influenciado por la tradición negra radical, la organización indígena, las creencias teológicas, las ideas marxistas y anarquistas, el análisis queer y feminista, de las cuales sin lugar a duda Feminismo Interrumpido, Interrumpiendo el poder forma parte ya de ese legado. 



*Lola Olufemi es escritora afrobritánica, activista de base y coordinadora del voluntariado en The Feminist Library, London. Es coautora de A FLY Girl´s Guide to University. Being a Woman of Colour at Cambridge and Other Institutions of Elitism and Power (2019) y de Feminism, Interrupted(PlutoPress, 2020).
Twitter: @lolaolufemi_

Nota de la autora de esta reseña: Mi lectura fue en inglés, pues es el idioma en el que actualmente se encuentra disponible el texto. Las traducciones textuales que se han usado para las citas, se han hecho respetando el lenguaje y sentido original de las ideas que la autora expresa. En algunos momentos he usado el femenino o el lenguaje inclusivo para resaltar cuando la autora se refiere o habla directamente a las mujeres, ya sea mujeres cis, trans, no binarias y que se autodentifican como Mujeres de Color. En este sentido, buscando la resonancia de Feminismo, Interrumpido en el público de habla español, tuve en cuenta que este texto también se dirige a mujeres racializadas en el contexto de ser mujeres migrantes viviendo en la diáspora en Europa, Reino Unido o Estados Unidos. Feminism, Interrupted. Disrupting Power, Pluto Press, London, 2020, está disponible en físico y su versión ebook.

Autor: jaeldelaluz

Historiadora mexicana, editora, feminista, madre y compañera de batallas. Navego entre Londres y México. Me asumo como feminista interseccional con una profunda espiritualidad. Amo leer y no concibo la vida sin libros, caminatas, charlas y abrazos.

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