La cuarentena desde una perspectiva de género: Interpretaciones desde Venezuela

Por: Ivel Urbina Medina*

La pandemia del Coronavirus está trastocando las dinámicas sociales y mundiales de manera abrupta. Por miedo a las repercusiones a futuro, todos los gobiernos han decidido tomar medidas para enfrentar esta coyuntura, algunas en pro de salvaguardar vidas y otras en pro de salvaguardar el capital, pero todas con repercusiones a mediano plazo que se harán tangibles a escala mundial para el año próximo.

Si bien estas medidas están dirigidas principalmente para “vencer” al Coronavirus y restaurar las sociedades como las conocemos, hay muchas aristas que se les escaparon de las manos, puesto que vivimos en sociedades estratificadas en las cuales los acontecimientos no tienen las mismas repercusiones para todo el mundo, sino que depende de las condiciones materiales y culturales de cada grupo. Para no extenderme en este punto –de esto ya se ha hablado bastante– quiero referirme en esta oportunidad sobre las repercusiones y las medidas que se exigieron desde los movimientos feministas en Venezuela tomar para salvaguardar vidas en el caso específico de mujeres, niños y niñas, y sobre la situación actual antes de culminar el año.

En Venezuela, el Gobierno Nacional ha implementado un conjunto de medidas que pretendieron la protección de la población; estas disposiciones apuntan a contribuir con la prevención, detección y atención de casos de Covid-19, y evitar así su propagación.

Si bien estas decisiones tuvieron efectos positivos en la reducción de la propagación del virus, no es a lo único que se le debe dar importancia. Las mujeres, como grupo altamente vulnerable, se encuentran debido al asilamiento, en una posición desventajosa que atenta contra su integridad física y mental, así como la de lxs infantes que se encuentran en medio de este círculo.

Mujeres y niñez en la Protesta ante el Tribunal Supremo de Justicia, máxima instancia judicial del país, en Caracas, el 25 de Noviembre, exigiendo Justicia para todas las victimas de femicidio. Foto: Ivel Urbina.

Es por este motivo, que muchas organizaciones e individualidades feministas decidieron hacer eco a esta problemática, exponiendo las consecuencias negativas que implica la cuarentena social para muchas mujeres y a su vez, exigiendo una serie de medidas que debería implementar el gobierno nacional ante esto. Entendiendo que la situación provocada por el virus COVID-19 no puede dejar de ser analizada desde una perspectiva de género, por lo tanto, quiero exponer la discusión y reseñar las peticiones que se hicieron al Estado venezolano.

Contexto Venezolano

Debido al llamamiento a mantenerse encerradas en sus casas, hay millones de mujeres en todo el mundo que se encuentran confinadas con sus agresores y posibles asesinos. Las medidas de aislamiento social, para estas mujeres en situación de violencia, puede ocasionar su agravamiento progresivo ocasionando mayores daños psicológicos y físicos, en última instancia la muerte, y no sólo para estas mujeres, sino para los y las hijas que se encuentran envueltos en estas dinámicas tan atroces. Entendamos que muchas veces el poder salir a trabajar o que el agresor no esté en casa, era un alivio para quienes sufren de violencia; además, que el despegamiento de los padres y madres ante el cuidado infantil propia de una sociedad esclava del capital no cuentan con las herramientas de abordar y cuidar a lxs infantes por tiempo prolongado, entonces, el tener que convivir diaria y obligatoriamente entre sí puede acelerar los procesos de agresión entre lxs involucradxs.

En Venezuela, un país donde hasta el mes de noviembre se registraron 217 femicidios –y en aumento– lo que significa que aproximadamente cada 48 horas una mujer son asesinadas por motivos de género, y sin cifras explicitas del aumento de violencia intrafamiliar, nos indica que esta situación no puede ser tomada a la ligera, es una clara señal de alarma. Recordemos que el machismo mata mundialmente a más mujeres diariamente que este virus. Por eso nos declaramos en Emergencia Feminista.

Por este motivo, se exigieron una serie de medidas urgentes que debió tomar el Estado para apaciguar y proteger la vida de las mujeres e infantes en contextos de violencia machista en el país. Algunas de estas medidas fueron:

  • La implementación de un Plan Integral y especial, para atender a las mujeres, niños y niñas víctimas de violencia de género en lo que dura la cuarentena.
  • La activación de un número telefónico de emergencia o un mecanismo en línea para atender denuncias de violencia hacia las mujeres que funcione las 24 horas de los 7 días de la semana. Ya que, en las condiciones actuales de cuarentena, se dificulta el desplazamiento de las víctimas hasta los órganos de denuncias, y las instituciones públicas encargadas de asesorar a estas mujeres no están laborando por las medidas de cuarentena.

Hay que acotar que, si bien el gobierno no ha implementado esta medida (hace menos de un mes habilitaron el numero oficial del Instituto Nacional de la Mujer para hacer denuncias), muchos movimientos feministas han puesto a la orden una serie de números de contacto en los cuales las mujeres pueden llamar para pedir asesoramiento, ayuda y acompañamiento en caso de sufrir violencia machista y/o de querer denunciar. Sin embargo, sin una manera efectiva para procesar las denuncias, no hay todavía una solución clara al problema.

  • La detención inmediata de los agresores en flagrancia y el otorgamiento de las medidas de protección y de seguridad a las mujeres, niños y niñas violentadas.
  • La reactivación de las Casas de Abrigo, cumpliendo con todas las medidas sanitarias que sean necesarias, para acoger a mujeres e infantes víctimas de violencia.

En la actualidad

El gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, lejos de cumplir las medidas solicitadas, ordenó especial atención a los casos violencia machista, pero principalmente en Distrito Capital, en donde abundan más casos y en donde la presión feminista es mucho más fuerte; sin embargo, en el interior del país, sin desestimar los esfuerzos de las compañeras que militan en estas regiones, ha habido un gran desosiego por parte del Estado.

Recientemente, debido a la movilización por el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el 25 de noviembre, hubo una articulación de diversas organizaciones e individualidades feministas para conmemorar y protestar en esta fecha, exigiendo nuevamente al Estado venezolano asuma la responsabilidad y la solución a la enorme cantidad de femicidios y violencia contra las mujeres que se han suscitado en todo el año.

  • Se denunció las lógicas y prácticas patriarcales que reproducen funcionarios y funcionarias, pertenecientes a los entes de seguridad, salud, protección y justicia del Estado venezolano, al momento de atender casos de violencia de machista.
  • Se exigió integrar la perspectiva de género en los órganos receptores de denuncia para cumplir cabalmente lo que establece nuestra Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.

Bajo la duda de: ¿Qué hubiese pasado si los órganos de seguridad del país hubiesen actuado como lo indica la Ley y hubieses respondido a los llamados de auxilio de las mujeres? ¿Se hubiese evitado tantos femicidios?

Como no lo sabremos nunca, exigimos al Estado hacerse responsable de su ineficiencia y su falta de interés en las consecuencias de la violencia sexista ha tenido en la población femenina y en lxs infantes. En este levantamiento se entregó un manifiesto en con todas las exigencias y propuestas elaboradas en las Asambleas de articulación feminista para dar respuesta a los crecientes índices de violencia hacia las mujeres en país.

A pesar de este llamado, ha habido una receptividad negativa ante esta problemática que nos muestra cómo la cultura machista en la que vivimos sigue dominando sobre las instituciones y quienes las operan. Todavía no se ha hecho justicia a las victimas de femicidio y a sus seres queridos, muchos de los victimarios siguen sueltos; a su vez, no se han tomado las medidas básicas de protección hacia las mujeres y niños y niñas que han denunciado a sus agresores, y quienes sus vidas penden de una aguja.

Por eso, los movimientos feministas del país hemos decido actuar para intervenir e incidir en las decisiones que nos incumben y a nuestras hermanas; además, se ha gestado una red de apoyo y sororidad muy hermosa que ha sido más fuerte que las adversidades, aun así queda mucho por hacer y entendemos que sin el apoyo del gobierno nacional no podremos alcanzar la meta que nos proponemos, pero a la vez entendemos que no podemos dejarle esta responsabilidad sólo a este.

En conclusión, es deber del Gobierno venezolano garantizar el cumplimiento de la Ley Orgánica sobre el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia (2014), aún en contexto de Coronavirus. Y es nuestro deber como ciudadanas y ciudadanos, protestar porque esto se cumpla y velar por la vida de nuestras compatriotas en situación de violencia, desde las bases, desde el amor y la solidaridad.

Porque la sororidad no entiende de aislamientos…


Referencias

Gaceta Oficial No. 40.548 (2014).Ley Orgánica sobre el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia. Caracas, Venezuela.

  1. El libro Sopa en Wuhan (2020) es una excelente recopilación de ensayos críticos desde distintas perspectivas sobre el impacto del virus en el mundo y en diversos contextos en particular.
  2. Puede ser descargado y consultado en la pagina oficial de la colectiva Tinta Violeta

*Ivel Urbina Medina. soy feminista de convicción, de praxis y en construcción. Soy antropóloga egresada de la Universidad Central de Venezuela, actualmente laboro como investigadora en el departamento de arqueología, en el Museo Antropológico “Francisco Tamayo Yepes” en Quíbor, estado Lara, Venezuela. Los temas en los que me he formado, estudio y me interesan, a parte del género y la interculturalidad que son transversales a todo lo que hago, son la arqueología y la historiografía, lo indígena y lo decolonial. Partiendo de que cada aspecto de estos como parte de un entramado que construye nuestras realidades. Me guía bajo la premisa que la producción intelectual y académica debe tender a la liberación de los cuerpos y de la mente de los pueblos, y no como ejercicio de alienación o capitalización del ser y estar en el mundo.


** La imagen que ilustra este texto fue proporcionada por la autora y es la Protesta ante el Tribunal Supremo de Justicia, máxima instancia judicial del país, en Caracas, el 25 de Noviembre, exigiendo Justicia para todas las victimas de femicidio.


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