Lecturas feministas y no binarias de los monumentos públicos

 

Por: Club de Lectura en Español, The Feminist Library*

Leer las ciudades y sus marcas históricas

¿Es posible leer los espacios públicos, los monumentos y las estatuas desde una mirada feminista y no binaria?, ¿Cómo interpretar una obra de arte de dominio público, fuera de los museos, no sólo desde su valor estético, artístico y educativo, sino desde una mirada política?, ¿Cómo interpretar las estatuas y monumentos “históricos” en el espacio público? Estas fueron algunas de las preguntas que nos hicimos cuando en el Club de Lectura nos planteamos el reto de leer no sólo libros, sino aquellas estatuas o monumentos que nos permiten encontrar algunas referencias de cómo habitar y encontrarnos en los espacios públicos por los que transitamos en las ciudades en las que vivimos. 

Tal ejercicio implicó tener una mirada alerta a nuestro alrededor, sobre todo si vivimos en ciudades, donde los monumentos públicos definen el paisaje urbano y las tensiones/luchas por las memorias. Como hemos visto en las recientes protestas antirracistas, la caída de monumentos y estatuas de personajes que históricamente se han vinculado con la esclavitud, la colonización y el imperialismo, nos llevan a la reflexión de cómo esas marcas materiales y sus cuestionamientos al punto de su absolución, dan una dimensión que va más allá de la lucha: la conexión entre los derechos de quienes reclaman su invisibilización por la Historia, y la memoria pública colectiva. 

El ejercicio de leer “como feminista y como persona no binaria” los espacios públicos y sus huellas materiales, no sólo cuestiona las narrativas en las que fuimos educadas/educades sobre lo que es ser ciudadanas/ciudadanes, y con quiénes identificar nuestros “valores” (padres de la patria, estatistas de los Estado-nación); también es un reclamo de acceso al espacio público a visibilizar nuestra presencia de manera material, a generar una conciencia colectiva histórica desde y para nosotras/nosotres, y sobre todo, desmontar las historias de bronce que desde quienes gobiernan en turno, han construido sobre algunas mujeres y personajes no binarios que nos precedieron, mostrándoles como sí fueran excepciones. 

Dentro de estas reflexiones, la geografa feminista Leslie Kern en su libro Ciudad feminista, la lucha por el espacio en un mundo diseñado por hombres, nos invita a la siguiente reflexión: 

[…] la experiencia urbana de las mujeres sigue estando marcada por una serie de barreras —físicas, sociales, económicas y simbólicas— que moldean su vida cotidiana en formas profundamente influidas por el género (aunque no solo por él). Muchas de esas barreras son invisibles para los hombres, puesto que rara vez las encuentran en sus propias experiencias. Esto significa que quienes toman la mayor parte de las decisiones en las ciudades —sobre políticas públicas urbanas o diseño de viviendas y vacantes escolares, sobre la remoción de la nieve o la frecuencia del transporte público—, que siguen siendo sobre todo hombres, están decidiendo sin ningún conocimiento —ni hablar de preocupación o interés— acerca de cómo esas decisiones afectan a las mujeres. La ciudad está organizada para sostener y facilitar los roles de género tradicionales de los hombres, tomando las experiencias masculinas como la “norma” y mostrando poca consideración por la manera en que la ciudad puede obstruir los caminos de las mujeres e ignorar su experiencia cotidiana de la vida urbana. A esto es a lo que me refiero cuando digo “ciudad de hombres”.

Es por ello que como parte del ejercicio de mirar e interpretar como feministas y como personas no binarias el espacio público, salta a la vista que son pocos los monumentos dedicados a mujeres y personas no binarias que lucharon por ganar derechos de los que hoy gozamos. Esto se relaciona con quienes están detrás de la erección de monumentos o estatuas y sus relaciones con  el poder político.  Por ejemplo, las comisiones que se encargan de que en el espacio público de las grandes ciudades se erigan monumentos, pueden estar obedeciendo a una visión política que no tenga el interés de cambiar las visiones históricas liberales, modernas y europeizadas, por ejemplo. Entonces seguramente en esas comisiones no encontraremos una mirada crítica sobre género, raza y clase. Estas comisiones, están influenciadas por el discurso oficialista, que suele ser blanco, heteropatriarcal y machista; desde esa posición deciden qué, quién y dónde será erigirá el monumento (usualmente suele ser en lugares que están vinculados a hazañas históricas, también). Esta importante decisión para destacar un hito en la historia y mostrarlo a nivel público en el espacio que habitamos, empieza a formar parte del patrimonio de la ciudad, e incluso puede convertirse en  patrimonio de la humanidad para trazar un hilo de memoria sobre un pasado, presente y futuro hecho a modo. 

Por eso los feminismos y la visión no binaria o queer, han venido a replantear una serie de convenciones que se creían inamovibles. Al cuestionar los monumentos y estatuas públicas, feministas y grupos que han sido históricamente marginados, también señalan lo que desde una visión heteropatriarcal, blanca y políticamente correcta, se ha invisibilizado como una opción política nada inocente. Al señalar esto, quienes cuestionan muestran que las ciudades, son cuerpos vivos que cambian de acuerdo a las necesidades y demandas de quienes les habitan. La transformación del espacio siempre es y será resultado de conflictos y reivindicaciones políticas y culturales. 

En distintas ciudades del mundo, cada vez son más las intervenciones feministas en el espacio público. A través de murales, pintadas, fotos, arte efímero y antimonumentas, las calles se llenan de imágenes y símbolos de mujeres que la historia oficial quiso desaparecer. Nos encontramos que muchas de esas intervenciones son temporales y vandalizadas en ocasiones, no sólo por los transeúntes que le ven cómo una afrenta al espacio urbano, sino cómo un revancha política de quienes ven en las mujeres, sobre todo de las tendencias feministas recientes y poblaciones marginalizadas, un enemigo público al que hay que desaparecer. 

Un paseo por Londres, París, Milán, Estocolmo, Nueva York, Ciudad de Buenos Aires, y Ciudad de México.

Mostrar y conocer nuestro patrimonio e historia, es parte de nuestra batalla. Por ello, quienes integramos el Club de Lectura somos feministas y personas no binarias que vivimos en Londres, Reino Unido, París, Francia o New York, ciudades capitales, pero somos originarias/originaries de diversas provincias en España, Uruguay, México, Perú, Argentina y Haití. Como habitantes de más de un territorio y espacio, tenemos referencias  y legados de dos culturas. Con nuestras lecturas de estatuas y monumentos, queremos romper las narrativas generales de la historia, dar eco a las luchas que nos arropan, visibilizar y/o sacar del anonimato de lo local a lo global.  Son lecturas ubicadas desde nuestras formas de ver el arte y politizarlo, desde cómo nos apropiamos de los espacios, sin que la conexión entre la raza, la clase, la clase, el capacitismo  y la disidencia de género, escapen. 

Louis Kedma es haitiana, pero vive en Francia. La estatua que eligió fue de Mulâtresse Solitude, a quien le interpreta de esta manera: 

Hacia 1772 en la Isla Guadalupe, en el Caribe, nació una niña en un cuerpo cautivo, violado y posteriormente sometido a la esclavitud. Ella se llamaba Rosalie y más tarde se le reconocería a nivel mundial como “Mulâtresse Solitude”. Se puede apreciar en un mapa que la isla Guadalupe parece físicamente una mariposa; probablemente el día que nació Rosalie, también nacieron en ese momento mariposas luminosas como signo de un destino excepcional para ella. 

Como todos los nacidos en las mismas condiciones que ella, su infancia y su adolescencia se rigieron por leyes de la esclavitud, lo que le  impidió luchar por su libertad, amar y dar vida. Sin embargo, en 1794, durante la abolición de la esclavitud, ella surgió como una mujer carismática y decidida. En 1802, cuando la esclavitud se restauró en esta isla, ella se alistó para la lucha, aún estando embarazada. Inmediatamente después de dar a luz, tuvo un violento final que acabó con su vida. Su historia es quizá la de miles de mujeres que sin importar su situación personal, se involucran en los asuntos públicos. 

Desde la década de los 70´s,  Solitude ha despertado un interés, especialmente después de la publicación de la novela de André Schwarz-Bart, titulada en francés La Mulâtresse Solitude, y en inglés A woman named Solitude

Ahora ella es una figura principal de la memoria de la esclavitud no sólo en la isla Guadalupe, sino en la diáspora afrodescendiente. Es por eso que París la honró el año pasado (2020), y ha erigido una estatua de ella, como un acto conmemorativo del pasado esclavista en territorios que un día fueron colonias de Francia. Esta visibilización nos da una idea exuberante de la posición que siempre ha ocupado Solitude, notando que en el espacio público parisino, no hay muchas estatuas femeninas. Por tanto, ella es la primera mujer de color negra que tiene una estatua en esta ciudad.  

A través de esta figura moderna, se simboliza la lucha contra la violencia sexual, colonial y fìsica, desde un cuerpo encinta, pero no maternal, sino valiente y con esperanza en el futuro. Al ocupar un espacio, en la ciudad de París, tal vez se quiere mostrar cómo las mujeres de todas las condiciones sociales, han jugado un papel interesante en la Historia. 

Estatua de La Mulâtresse Solitude, Francia

Andrea Kropman, uruguaya radicada en Nueva York y guía de turistas con su blog Paseos por la Cuidad, hizo una reflexión sobre las conmemoraciones del centenario del movimiento sufragista en los Estados Unidos (2020), y la presencia de las mujeres afroamericanas que en tiempos actuales están siendo reivindicadas. Y nos dice: 

En Estados Unidos, en el pasado 2020 se conmemoró un siglo del Derecho al Voto de las Mujeres. Lo que se planificó como una gran celebración, quedó en agua de borrajas por las medidas de confinamiento de la pandemia. Se pudo hacer muy poco, y reinventado por las circunstancias. Iba a ser un año para visibilizar la lucha de las mujeres, no sólo por el voto, también, por las batallas diarias que, aún hoy en día, libramos en nuestras vidas como personas oprimidas. 

Ese centenario tendría que haber sido una fecha especial para seguir construyendo la memoria histórica feminista. Invisibilizadas, nuevamente, y nuestra memoria de lucha por nuestros derechos, es un fantasma que deambula por las ciudades como la llorona. Una de las luchas es saber el papel y los hitos de las mujeres en la historia de cada país y a nivel global. La representación de la historia se ha realizado a través de distintos canales, y uno de ellos es la creación de monumentos en el espacio público, para que toda persona pueda conocer la historia detrás de la imagen representada al pasear por un territorio.  

En medio del confinamiento, como un esfuerzo conmemorativo, se levantó Women’s Right Pioneers Monument (Monumento de las Pioneras por los derechos de las Mujeres), en Central Park en la ciudad de Nueva York. Quien estuvo a cargo fue la artista Meredith Bergmann. El monumento se convirtió en la 6ta escultura dedicada a las mujeres en el espacio público de New York City, de las 150 dedicadas a hombres, la mayoría blancos, de clase alta y esclavistas. Las otras esculturas de mujeres en la ciudad fueron para representar a Harriet Tubman, Eleanor Roosevelt, Golda Meir, Gertrude Stein y Juana de Arco. Las que se sumaron este 2020 fueron Sojourner Truth, Elizabeth Cady Stanton y Susan B. Anthony.

Women’s Right Pioneers Monument es imponente y la vida de cada una de las mujeres ahí representadas, lo es más. Quien destaca es Sojourner Truth, a quién le debemos el nacimiento del afrofeminismo por su discurso: “¿Acaso no soy una mujer?”; su escultura se encuentra en el lado izquierdo de la mesa, con una maleta a sus pies. Sojourner no se encontraba en el borrador original, pero fue puesta allí por las críticas que se realizaron desde el movimiento antiracista Black Lives Matter. El Monumento fue posible gracias a la financiación y autoorganización de mujeres que crearon la Monumental Women Commission. 

Las otras dos mujeres representadas son Elizabeth Cady Staton, de pie, y Susan B. Anthony, sentada frente a Sojourner; ambas fueron las organizadoras de la primera Convención por los Derechos de las Mujeres en Seneca Falls. De aquel evento, surgió la “Declaración de Sentimientos” en 1848, representado en una tablilla a los pies de Susan B. Anthony, en este momento. Ambas fueron activistas por la abolición de la esclavitud y el derecho a voto de las mujeres. En este sentido, es interesante ver cómo las mujeres de la Comisión hicieron lo posible por “reconciliar” el feminismo oficial sufragista y la resistencia de la cual surge el afrofeminismo.   

El impacto mediático de la escultura, donde Hillary Clinton participó en la inauguración, fue escasa en la prensa local. Sin embargo, y tal vez lo más importante, es que será un lugar de referencia obligada para todas las personas que visitarán Central Park. Miles de personas semanalmente observan y se interesan por el Monumento. Quizá, para mujeres  y turistas que vean esta escultura, les surja curiosidad e investiguen los nombres a los pies del Monumento. Así, conocerán, aunque sea un poco, la Otra Historia de Estados Unidos.

Women’s Rights Pioneers Monumento en Central Park, Nueva York.

Eva M. A. Momblan, es andaluce radicade en Londres hace más de una década. Como persona no binaria, aliada de la lucha feminista, compartió sus impresiones sobre la recién escultura de Mary Wollstonecraft. La lectura que hace de Wollstonecraft problematiza e invita a mirarla más allá de una visión feminista o femenina.  Momblan, comparte algunas de las claves para pensar esta escultura:

Esta es una escultura dedicada a la escritora y filósofa inglesa que luchó por los derechos de las mujeres en el siglo XVIII. Su inauguración fue en el parque de Newington Green, Islington, a finales de septiembre del 2020. La artista comisionada para la escultura fue Maggi Hambling, quien es una artista lesbiana consagrada en el Reino Unido y conocida por sus pinturas y esculturas que con frecuencia llevan a la controversia.

Escultura con un pedestal con referencias a Mary Wollstonecraft, también se puede ver gran parte de la esencia de Maggi Hambling. Del pedestal arranca una forma vertical plateada que juega con los límites de la abstracción. Encima de esta forma vemos una figurita humana que podría ser interpretada de muchas maneras. La interpretación que más me gusta es la de que podría ser una joven lesbiana musculosa anónima, o la misma Maggi Hambling de joven, con una actitud desafiante frente al mundo.

Hay gente que dice que Mary Wollstonecraft estaría ‘esculpida’ desde sus escritos y no desde su apariencia física de una pintura o escultura. Lo cierto es que esta escultura generó mucha controversia en Internet al poco tiempo de ser inaugurada. Sin embargo, como contraste, en el parque de Newington Green había un ambiente festivo, de curiosidad por la escultura, y mucha gente aprovechó el momento para tomarse selfies. Algunas feministas se quedaron en estado de shock al ver a Mary Wollstonescraft desnuda encima de una forma voluminosa que podría hacer referencia a una gran ola o a una vulva, y quizá pensaron:  ¿otra vez una escultura de una mujer desnuda?

Esta reacción tan fuerte fue muy interesante para pensar el tema del puritanismo dentro del feminismo. Por este motivo, muchas activistas corrieron a coger sus ovillos y agujas de lana para tejer sombreritos y ropa de abrigo para la figurita. En mi opinion, esta escultura es también un desafío de la mirada lesbiana a la mirada heteronormativa dominante. Para mi, la pequeña figura humana es poderosa porque se muestra irónica frente a las tradicionales estatuas gigantescas patriarcales. La pequeñez, la casi invisibilidad para ser visible. Celebro la libertad absoluta que Maggi Hambling tomó para no hacer una escultura figurativa al uso. Creo que es interesante mencionar que esta escultura surge en un año donde hemos visto muchas otras caer, aún en pleno confinamiento. Acá les dejo algunas fotografías que yo misme hice de Mary Wollstonescraft celebrando su aparición pública. 

Escultura Mary Wollstonecraft, Newington Green, Islington, Londres

Isabel Albertini es argentina radicada en Londres. Ella decidió hablar de la escultura de Juana Azurduy, en Buenos Aires. La escultura está de frente y vemos a una mujer notablemente luchadora. Fue militar independentista del Virreinato del Río de la Plata, además de todo aquello reservado históricamente a una mujer: madre y esposa. Si la ves de frente, es un símbolo patrio, pero si la ves de costado, puedes ver un lado más humano y “femenino” donde se la agregan elementos que la ubican como madre y compañera. Si la ves de espalda, ves representados a todos aquellos que ella organizó y dirigió en batalla. Todos elles miran se alzan, luchan, miran el porvenir, no se doblegan. Ella con su sable, abre la cancha y el resto sigue, defiende, se defiende del atropello.  Este monumento vino a ocupar el lugar que tenía el monumento a Cristóbal Colón en la ciudad de Buenos Aires y una vez más ella con su sable abre la cancha y el resto sigue, defiende, se repone del atropello, aún hoy en bronce. 

Este es un poderoso mensaje de lucha y resistencia anticolonial, que invita al pueblo argentino a repensar su Historia, sus héroes nacionales y el papel de las mujeres en el espacio y la política pública.  

Juana Arzuduy, Buenos Aires, Argentina.

Helena, española radicada en Londres, habló de Niki Saint Halle porque sus obras reflexionan sobre la presencia femenina en el espacio, y del cuerpo como lugar. Ver esas esculturas gigantescas del cuerpo femenino, donde te adentras, abre un misterio sin igual. Imagina que a través de una de sus esculturas, la gente hace fila para entrar por una vagina. Eso sí es digno de reconocer. Y Helena nos muestra algunas de esas esculturas artísticas, como lo es Tarot Garden en Turín, Italia y  She. A cathedral en Estocolmo.

Parte del Tarot Garden.
Plano de las cavidades internas de She, The Catedral
Vista esterna de She, The Cathedral.

Jael de la Luz es mexicana radicada en Londres. Ella eligió hablar de la Antinomumenta que está frente al Palacio de Bellas Artes en la Ciudad de México. Refirió que desde hace más de dos décadas México se encuentra en emergencia nacional por los feminicidios que antes se ubicaban en la zona fronteriza con Estados Unidos, pero ahora los asesinatos de mujeres y niñas abundan por todo el territorio nacional. Cómo un acto de lucha, de luto y de convocatoria, la Antimonumenta, congrega a feministas y colectivos que buscan justicia y noticias por sus hijas e hijes muertos o desaparecidos en el contexto de la Guerra contra las Drogas que también atraviesa México. 

Esta Antimonumenta se ubica dentro de la avenida Reforma e Insurgentes, una de la vías principales que conecta a toda la ciudad de México y que es paso obligado hacia al zócalo capitalino de toda marcha y manifestación. Si se sigue esa avenida, se verá que al paso hay estatuas de políticos que hicieron de México un Estado-Nación, pero también en el centro de Reforma encontraremos un monumento a Cristóbal Colón y más adelante se encuentra el Antimomumento dedicado a los 43 y más desaparecidos, haciendo eco a las demandas por la memoria, el no olvido y la justicia de saber qué fue de los 43 estudiantes de Ayotzinapa que fueron desaparecidos en el 2014. 

La Antinonumenta feminista, ha sido varias veces vandalizada y con intentos de eliminarla, pero las colectivas feministas a veces se unen y se turnan para darle mantenimiento para que cada marcha, se vea que el Estado mexicano tiene un pendiente intergeneracional con todas las mujeres mexicanas. 

Antimonumenta Feminista, Ciudad de México.

Patricia Bidi es una artista visual peruana radicada en Londres. Ella compartió sus impresiones sobre el busto de Virginia Woolf que se sienta majestuosamente en Tavistock Square en Londres.  Este busto que fue creado por el escultor británico Stephen Tomlin celebra la vida y la creatividad artística de Woolf. Ella fue parte del movimiento de crítica feminista de la década de 1970. Sus vida atrae interés por inspirar el feminismo y obras de teatro, muchas novelas y películas han sido creado en honor a su nombre. 

Virginia Wolf es considerada como una figura principal de la sociedad literaria y artística de Londres del siglo veinte, por ser una de las más grandes escritoras británicas.Ella es conocida por utilizar una técnica de “corriente de conciencia” ‘stream of consciousness’ en sus escritura.Cabe resaltar que uso una prensa manual para imprimir sus propias historias en la imprenta de su casa. Las novelas de Woolf capturaron las inquietudes de la sociedad después a la Primera Guerra Mundial.

La primera novela que publico fue Fin de viaje nacida en la cuidad de Londres, fue miembro del Bloomsbury Group, una colección de escritores y artistas que desafiaron la forma en que consideramos las relaciones sexuales, la política y el arte. El Grupo Bloomsbury fue un terreno rico y abundante para el arte y la literatura, donde se reunían artistas, escritores y filósofos. Sus amigos cercanos con los cuales disfrutaba de discusiones, debates y tertulias fueron la escritora y diseñadora de jardines Vita Sackville-West, los escritores EM Forster y Lytton, el economista John Maynard Keynes, el poeta Rupert Brooke y los pintores Roger Fry y Duncan Grant.

Busto de Virginia Woolf, en Londres.

Nota editorial: Este texto colectivo fue resultado de una sesión donde quienes integran el Club de Lectura en Español de The Feminist Library, Londres, Reino Unido, decidieron leer monumentos y esculturas en lugar de libro. Fue un ejercicio muy importante porque acercamos obras de diferentes partes del mundo, y claro, cada una de las esculturas y monumentos tiene un valor para cada participante.

En el Club de Lectura en Español se reúne el último miércoles de cada mes a las 7:00 de la tarde, para dialogar sobre temas feministas, no binarios y de literatura. Todos los niveles de habla en español son bienvenidxs. Para mayor información: spanishbookclubfl@gmail.com

Créditos: 

Textos con reflexiones sobre monumentos: Kedma, Isabel, Helena, Eva, Patricia, Jael y Andrea.

Redacción: Andrea Kropman & Jael de la Luz 

Collage: Helena Álvarez

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