Trabajadores sexuales: la experiencia migrante en Reino Unido

En este 2021, de queremos reflexionar sobre la complejidad que existe en relación les trabajadores sexuales. Según Sex Worker Advocacy and Resistence Movement in UK (SWARM, por sus siglas en inglés) les trabajadores sexuales son personas que venden su desempeño sexual, o que lo han hecho en el pasado ya sea de manera ininterrumpida o esporádicamente, beneficiándose de su propio trabajo sin intermediación de agencias o personas que se beneficien económicamente de ese desempeño sexual.[1]

En Reino Unido, la retórica abolicionista que viene de sectores feministas liberales de la década de los 80´s y 90´s, ha construido un slogan muy fuerte que demanda la criminalización del trabajo sexual porque sugiere sea visto como una industria y que se criminalice a quienes consumen sexo o negocian los precios (la figura del proxeneta), pues en esta perspectiva el trabajo sexual se vincula con la trata, poniendo a les trabajadores sexuales como personas sin capacidad de agencia o sin dar su consentimiento sexual.[2] Por otro lado, como bien han documentado algunas autores y autores feministas y aliades de les trabajadores sexuales,

el criminalizar el trabajo sexual, pone en más riesgo las vidas de personas que para sobrevivir prestan sus servicios sexuales y les conduce a vivir más aislades y en silencio sí es que viven abuso o violencia. 

En este país el trabajo sexual es parcialmente criminalizado a través de The Sexual Offences Act 2003, donde se establece que la ilegalidad de administrar o asistir a un hotel para realizar actividades sexuales a cambio de dinero. Leyes como esas, ponen en peligro la vida de trabajadores sexuales, que en su mayoría son mujeres migrantes y de color, que, al no tener otras alternativas de sustento económico, prestan sus servicios en condiciones de riesgo y sin seguridad. The English Collective of Prostitutes, expresa que de les trabajadores sexuales el 88% son mujeres, 6% hombres y 4% personas trans. El 74% de las trabajadoras sexuales son el sustento de su familia y han trabajado anteriormente en el sector de la salud, la educación o el voluntariado.

Mujeres que viven en riesgo de perder su hogar o beneficios, y que han sido golpeadas por la austeridad económica[3] y más recientemente por el Brexit y la pandemia donde han perdido sus trabajos, han tenido que salir a las calles.

Sin embargo, el riesgo de ser violentadas por sus clientes, por prestar sus servicios en lugares no seguros y sin redes de apoyo, les pone en condiciones de mucha vulnerabilidad. Por ejemplo, en octubre del 2020, en plena pandemia, en todo el país, los burdeles fueron asaltados y cerrados, a menudo con una fuerza excesiva e injustificable por parte de la policía metropolitana. Un burdel en Canterbury fue allanado por doce policías fuertemente armados y un helicóptero, arrestando a una mujer migrante que fue encontrada allí.

A pesar de que la policía afirma que las redadas en burdeles se llevan a cabo como una ‘medida de salvaguardia’ para las víctimas de la trata, las ganancias se confiscan a los trabajadores y las mujeres migrantes son arrestadas y detenidas bajo cargos de inmigración, a menudo con sus pasaportes retenidos, o si están de manera irregular son amenazadas de ser deportadas al momento.  Para el colectivo SWARM está claro que el propósito de las redadas en burdeles no tiene nada que ver con garantizar la seguridad de les trabajadores sexuales, sino más bien con reforzar el control policial y la violencia fronteriza.[4]

Dentro de la comunidad latinoamericana migrante en Reino Unido hay les trabajadores sexuales. Mujeres brasileñas y las personas trans, son las más expuestas a ser trabajadores sexuales.[5] Quienes han compartido su historia y experiencia narran cómo no ha sido fácil reconocer y leerse a sí mismes como trabajadores sexuales, en parte por los estigmas y estereotipos culturales en los que han sido educades. Cuando deciden hablar para encontrar apoyo en sus seres querides más cercanes la respuesta ha sido abuso, marginalización, vigilancia y criminalización. Algunas personas comparten su situación para hacer visible otra serie de realidades que viven. Por ejemplo, cuando las mujeres hablan de ello es porque están viviendo un momento de incertidumbre migratoria y ante la falta de trabajo formal acceso a los fondos públicos, ofrecen servicios sexuales para tener un ingreso económico. Otras mujeres por el poco manejo del inglés, sienten que esa barrera es posible de sortear con prestar sus servicios de manera espontánea, y por lo tanto a veces son más vulnerables si encuentran clientes violentos.

Ante esta situación tan compleja, vemos que es necesario reeducarnos en entender las raíces de la desigualdad social producidas por el patriarcado y las relaciones de género injustas en las que vivimos. Entender que hay personas y mujeres que luchan al día a día por dignificar su vida y tener las condiciones mínimas de existencia. Cuestionar las creencias en las que hemos sido educadas sobre el ejercicio del trabajo sexual y eliminar los estereotipos alrededor de les trabajadores sexuales, es un primer paso para mostrar solidaridad, escuchar sus voces, experiencias y demandas, y generar una cultura que cuestione las estructuras en las que vivimos, en las que elegir voluntariamente no siempre es la primera opción para muches. Sí una de nuestras metas feministas es que las mujeres migrantes y de color en este país vivamos libres de violencias, empezamos por reconocer que ninguna mujer y disidente sexual debería morir o ser violentado brutalmente sólo por el hecho de prestar un servicio sexual.


[1] Para más información, https://www.swarmcollective.org/who-we-are

[2] Lola Olufemi, “How to support sex workers”, Feminism, Interrupted, London, Pluto Press, 2020, p.100

[3] English Collective of Prostitutes, http://prostitutescollective.net/wp-content/uploads/2017/07/Prostitution-What-You-Need-to-Know.pdf

[4] https://www.swarmcollective.org/blog/2020/12/16/international-day-to-end-violence-against-sex-workers-2020

[5] Información proporcionada por Victoria Gutiérrez, Manager del Centro de Atención contra la Violencia Doméstica de LAWA. Charla informal 09 Diciembre 2021.