La última carta

Hoy despertó y decidió quemar las cartas. Mientras le decía a la imagen en el espejo: “tú siempre fuiste la respuesta”. Recordó a la niña llorosa, asustada debajo de su cama en el lugar donde debía encontrar los regalos. Esa niña que esperaba que pasaran los gritos y que rogaba que él no entrara por la puerta. Otro año sin respuesta de los santos tres que llegaban cada año a otras casas. Recordó la última caja que tiró llena de la grama y de sueños no cumplidos. En ese instante comprendió que los santos se olvidaron de ella. Mientras se quemaban las cartas, decidió escribir otra, aunque sabía que tampoco recibiría respuesta. En ese instante, sus palabras se transformaron en fuego que calcinó todo a su paso y ya no había miedo, ni puertas, ni gritos… ni lágrimas.

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