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Labor doméstica, capitalismo y nuevas demandas

Por Maria Gourley*

Hombres y mujeres no somos explotados de igual forma por el capitalismo; dos fundamentos básicos avalan lo antepuesto: la condición de la mujer en el mundo laboral remunerado, donde perciben en promedio un 37.4% menos que los hombres en el sector público y hasta un 50% menos en el sector privado (Estudio Manpower, 2005), y la situación de la mujer dedicada a las labores domésticas y al cuidado de la familia

Yo misma fui criada por una “dueña de casa”; yo y la mayoría de mis compañeras de clase y mujeres provenientes del círculo social donde me tocó crecer. Los roles que aprendimos no eran cuestionados ni debatidos: así eran las cosas. Los hombres trabajaban en el ámbito público y las mujeres cuidaban a sus hijos(as) y realizaban las labores domésticas. Socialmente, inclusive, se percibía con compasión a aquellas madres (y me atrevo a expresarlo sin miedo de faltar a la verdad) que “trabajaban”, porque la inserción de las mujeres en el mercado laboral remunerado se relacionaba con la carencia (lo cual es probable que fuera mayoritariamente cierto). Fui de aquellas a quienes les tocó levantar los platos y lavarlos en domingo familiar, mientras mis hermanos se quedaban sentados disfrutando de la sobremesa. Seguir leyendo Labor doméstica, capitalismo y nuevas demandas

Kyra Galván: feminopraxis poética

“Te diré: soy mujer cedro mujer angustia
mujer como trigal como violeta
como sandía y tormenta.
Busco una isla para gestar en ella,
para inventarme mi libertad y mi cuerpo
y todos mis movimientos”

Kyra Galván

 

kyragalvánHace ya un tiempo llegó a mis manos un libro de poemas llamado Un pequeño moretón en la piel de nadie (1982), escrito por la poetisa y economista mexicana, Kyra Galván (1956). Este libro me parece como una tarde de café en la que Kyra me platica un poco de ella, de cómo sobrellevar la vida en una ciudad caótica como la Ciudad de México, cuando se es una persona sensible y con un “Gran Miedo de no llegar a la toma de la libertad”. Entre líneas, me muestra una postura incipiente feminista en una joven veinteañera, que se va formando a base de dudas y cuestionamientos sobre el ser mujer y sobre la condición de ésta en la Historia.

En Desde la A hasta la B se encuentran poemas que hablan de la soledad que se vive como un “pequeño cangrejo. Duro/lento/miope” que se balancea en las incertidumbres del amor. También habla de eso que la mayoría de las mujeres hemos experimentado: el acoso, que día a día lo libra caminando por la oficina repleta de miradas de “licenciados que llegan coqueteando” y que le obligan a asegurarse de que trae la bragueta cerrada, los botones de la blusa en su lugar y que, por ende, “Sólo se atreverían a pensar / qué buenas nalgas” como si eso fuera “un verdadero privilegio”.

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Cuatro A

Y es que el poder que la cultura machista le obsequia a los hombres en nuestra sociedad se podría traducir como un privilegio enfermizo; que les permite trasgredir los cuerpos de las mujeres con su mirada (a veces, con todo su cuerpo) sin mayor problema; mientras nosotras tenemos que salir a las calles a reclamar que nuestro cuerpo no es objeto, sin que realmente se nos escuche, o escribir quejas y poemas que evidencien la realidad cotidiana. Si acaso hay suerte, emitir una denuncia que proceda; pero no mucho más que eso. No mientras la naturalizada violencia hacia las mujeres siga latente en nuestra sociedad.

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Cantata

Después leo Estragos, en donde Galván conjuga poemas que develan más de la vida citadina y la relación con el dinero, inherente al sistema capitalista en el que estamos insertxs. Dice en Los hijos e hijas del verano: “Por nuestros pulmones crece en círculos / el tabaco, la mariguana, el esmog. […] Adoramos a nuestro dios: el Dinero”. Mientras sus poemas Urbana y Vivimos en un mundo en que las mariposas son arrolladas impunemente en la vía pública y a plena luz del día, me cuentan que la ciudad va devorando el campo que se vuelve “una realidad lejana”; donde el amor nunca empieza, donde la indiferencia y la soledad predominan. Tomo en cuenta que este libro fue publicado en 1982 porque más de tres décadas después, esa ciudad monstruo –y tantas otras– sigue devorándose al campo, y sigue menguando la vida de la gente atrapada en la caótica jungla de concreto. ¿Hasta dónde puede crecer el monstruo del “desarrollo”?

 

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Dos A

 

Kyra Galván capta mi atención con Bellas Artes: “[…] Quién podría decir / que bajo tu corazón pesaban / tantos años de ser la maestra / en el arte de la sumisión / en la virtud de la mudez / en el vicio de no tocar.” y La falla de San Andrés, que precisa el envejecimiento natural del rostro aludiendo al movimiento de las capas tectónicas de la Tierra. Pura naturaleza en movimiento somos.

Desconozco si Galván se autodenomina feminista, pero me gusta la manera en la que, en Sobreviviremos, su poema Escombros de Canto aborda ciertas cuestiones sobre la educación que se les da a las mujeres desde pequeñas, “acostumbradas a vivir entre sangre / y sentir humedad caliente entre las piernas. / Amansamos nuestros miedos / y sentimos coraje por la vergüenza al sexo / y a la vida, que nos inculcaron nuestras madres.”

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La reflexión sobre los roles de género y el cambio en el cuerpo me resultan interesantes, ya que ponen en la voz poética lo que a diario muchas mujeres se cuestionan, o viven en la ‘práctica femenina’. Feminopraxis (oh sí, ahora ya saben, en primera instancia, de dónde surge…) contiene poemas como Contradicciones ideológicas al lavar un plato, que plantea “Aclararme por qué cuando lavo un plato / O coso un botón / Él no ha de estar haciendo lo mismo […]”; o el impronunciable Geschichtsunterrich que, sin embargo, nos dice claramente:

“Estoy cansada.

Me acuesto y siento fluir un agotamiento

tan anterior a la Revolución Francesa.

Es que los enormes pechos

       de la Venus de Willendorf

               oprimen mi cuerpo desde la prehistoria.

[…]

   ¡Que vengan los hilos y las planchas!

   ¡Los jabones, afeites y cepillos,

            el almidón sobre todo, y el aceite!

¡Ajústenlo todo de nuevo!

¡Que nada rechine!

Necesito levantarme mañana para ser mujer.

Olvidarme que en las noches

La Historia nos aplasta.”

Un pequeño moretón en la piel de nadie es un libro que vale la pena conocer y disfrutar. Su variedad de temas lo enriquecen: la ciudad, el amor, el dinero, la soledad, la gente, el ser y el ser mujer… Su poesía es inteligente. Al leer la lírica de Galván, quizá sin intención, terminaremos preguntándonos qué contradicciones ideológicas cometemos como feministas, qué nos hace ser bad feminists, como, últimamente, a partir de Roxane Gay ha sido tan común cuestionarse.

Al final, Kyra se despide de mí tajante, en Uno Z: “no me molesten, / que ando de parto.”

Y concluye la plática entre nosotras.

-La Fata Morgana


La Fata Morgana —Feminista, socióloga y poetisa mexicana. Amante del café y los animales. Publica el blog de poesía y otros insomnios Lunas Letras y Café.  Le apuesta al veganismo como estilo de vida ético, justo y libre de crueldad para todxs. Su alter ego: Pamela Erin Mason R.

Twitter/Instagram: @lafatamorgana_

Puedes leer más poesía de Kyra Galván, en su blog http://poesiadekyragalvan.blogspot.mx/

 

 

 

Editorial (septiembre)

Mes con mes hemos reflexionado sobre la importancia de los derechos humanos y la justicia de género en un mundo patriarcal como el actual, en el que seguimos siendo minoría. A pesar de cada logro en la arena pública, nuestros derechos se ven anulados o entorpecidos por una serie de barreras que los grupos dominantes ponen a cada paso que damos.

Este mes queremos detenernos en diversas fechas de interés para las mujeres, tanto en México, como en el mundo. Tuvimos, por ejemplo, el 5 septiembre, Día Internacional de la Mujer Indígena y con esto queremos recordar a Bartolina Sisa, quien durante el periodo de insurgencia aymara-quechua durante la segunda mitad de 1700,

asume un papel de liderazgo: fue jefa de batallones indígenas, demostró gran capacidad de organización y logró armar un batallón de guerrilleros indígenas. A su vez, armó grupos de mujeres que colaboran con la resistencia a los españoles en diferentes pueblos del alto Perú. (Contagioradio)

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Editorial (agosto)

En algún momento, la feminista comunitaria, boliviana, Julieta Paredes, decía que “No somos alumnas de un feminismo occidental”, haciendo referencia a que las mujeres de América Latina tenemos un pensamiento crítico que no nace de la Ilustración ni de las revueltas sociales de la modernidad occidental, sino de los saberes que se pasaron entre mujeres de generación en generación en temas de autocuidado, medicina y herbolaria, la observación de la naturaleza, los dolores de nuestras ancestras así como historias orales de resistencia.

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Editorial (julio)

Estamos en julio y nuevos debates se ponen sobre las mesas de diálogo feministas. Por un lado, en México, éste mes celebramos 62 años de haber conquistado el voto femenino, lo que nos motiva a plantear que “elegir y poder ser elegidas” no implica elegir sobre nosotras mismas y nuestros cuerpos; ya que en nuestro país la mayoría de los estados penalizan la Interrupción Voluntaria del Embarazo.

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#YoApoyoANegraFlor

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Imagen tomada de Internet.

 

Desirée Bela-Lobedde, activista digital feminista afroespañola ha sido criticada el día de ayer por algo que en Feminopraxis consideramos NO reprochable. Al parecer de muchos y muchas (lamentablemente entre compañeras feministas ha faltado sororidad esta vez), el activismo autónomo (aquel que nace de las voluntades de las personas sin ninguna intervención de ONGs, intereses partidarios o institucionales) de nuestra compañera, debería ser un servicio gratuito a la comunidad (que de hecho lo es la mayoría del tiempo dada su característica digital); ya que cobrar por nuestro trabajo -dicen lxs detractores de NegraFlor- es una manera de reproducir las opresiones, ya que “dejamos de lado a una serie de sectores vulnerables de la sociedad que no pueden costear nuestros servicios”. ¿En serio?

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Dos mujeres olvidadas de la psicología

Tengo otra entrada esperando a publicar sobre la relación entre género y enfermedad mental, pero no será hoy, porque necesito esperanza… y la esperanza la encuentro en las historias de otras mujeres, así que seguiré mi corazón. Acaba de ser día del psicólogo y de la psicóloga, profesión que ejerzo, que me llena de gozo, de la que aprendo cada día. Y mi identidad como psicóloga me hace pensar en las mujeres de las que me hablaron poco en la Universidad y que tuve que conocer por casualidad o en la búsqueda concienzuda, de mujeres que la historia (léase patriarcado) por “casualidad” olvido.

Recuerdo mi materia Historia de la Psicología en donde conocí a Freud, a Skinner, a Erick Froom, a Watson y un largo, etcétera de varones. Entonces nos presentaban a algunas mujeres, pero pocas, Ana Freud, a quien muchas veces había que referirse como la hija de…, Karen Horney, Melanie Klein, la revisión de su vida y obra era apresurada, como si no hubiera mucho en que detenerse. Aunque en la historia de hombres de la psicología nos detuviéramos en las aspectos más triviales.

Ahora como psicóloga feminista, pienso en la identidad que vamos formando las mujeres en esta profesión, si nuestras antecesoras siguen siendo omitidas en los programas educativos oficiales y hoy vengo a tomar este espacio virtual para que en él les nombremos con las fanfarrias que se merecen, por ello aunque podría hablar de más mujeres, he escogido sólo a dos de ellas, para poder detenernos en aspectos de su vida, para observarles y reconocerles.

Las dos mujeres son Sabina Spielrein y Frieda Froom Riechman.

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Sabina Spielrein
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Frieda Froom Riechman

Sabina Spielrein nació en Rostov una de las ciudades más antiguas de Rusia, fue la hija mayor de 4 hermanos, las descripciones de su biografía son muestra clara de la forma diferenciada en que se veía a hombres y mujeres, se dice de ella que tenía imaginación desbordante, inteligencia precoz, rebeldía, releyendo hoy con ojos feministas podríamos decir que simplemente era brillante y quienes le conocieron no estaban preparados para una mujer autoafirmada, segura, empoderada y entonces hablan de su inteligencia como si de un defecto se tratase. Sus padres eran violentos, propinaban frecuentes castigos físicos que se caracterizaban por la humillación, la manipulación y el insulto. Imagínense la siguiente anécdota de su historia de vida, Sabina a los diecisiete años plantea que quiere vivir en otro lugar para conocer a otras personas fuera del contexto familiar y ¿Qué hizo su padre? Le amenazó con suicidarse, en un ambiente así era de suponerse que Sabina se viera afectada. Intentos de suicidio y síntomas de trastorno mental le llevaron a ser tratada por Carl Jung, en donde conoció el psicoanálisis y tras su recuperación decidió estudiar medicina, fue una de las primeras mujeres en practicar psicoanálisis y presentar diversos trabajos por la que fue reconocida, pero no como se merecía.

Por su parte Frieda Froom Riechman nació en Alemania en una familia judía Ortodoxa, estudió medicina y Neurología y pronto se interesó en afecciones que no tenían origen orgánico acercándose al psicoanálisis. Por su origen judío emigró a Estados Unidos en donde atendió fielmente durante 22 años en la clínica Chesnut Lodge, en donde se convirtió en pionera en tratar a pacientes psicóticos bajo el método psicoanalítico, mi lectura de Frieda me dice que más que su método el éxito con sus pacientes tenía que ver con su humanidad, con su capacidad de conectarse con el otro, con su paciencia para acercarse y su minuciosidad para entender como con actos simbólicos los pacientes intentaban comunicarse en su idioma.

Desde mi punto de vista, ambas tienen en común el hecho de que aportaciones suyas fueron después retomadas por varones que se hicieron famosos por planteamientos que no les correspondían y que por supuesto no les dieron el crédito merecido o ninguno en absoluto.

Sabina por ejemplo, escribió un trabajo que llamó, “La destrucción como causa del nacimiento” trabajo que fue la base con la que Freud construyó su teoría sobre la pulsión de vida y de muerte, razón por la que el psicoanálisis cambio radicalmente. No quiero ponerme muy teórica, pero quiero recalcar lo importante del asunto, esta mujer fue plagiada por uno de los hombres más influyentes en la historia y su nombre NO se escucha en las universidades. Carl Jung quien también se escucha regularmente en la formación psicológica, también retomó ideas de Sabina para formular el concepto de ánima y de Sombra vitales para entender el inconsciente colectivo en su teoría, y aunque él si la reconoció como coautora, colaboradora e inspiradora, aun así la historia no le hace justicia suficiente.

Por su parte Frieda Froom Reichman se dedicó por un tiempo a la investigación y trabajó con Waslavick, un hombre ampliamente reconocido. El trabajo de Frieda con pacientes con esquizofrenia le llevo a realizar planteamientos sobre el tipo de comunicación en las familias, que después Waslavick retomo para su concepto de “homeostasis familiar” hoy vital en la terapia sistémica, el estudio de Frieda implicaba relacionar la lingüística y la comunicación kinestésica. Una vez más la historia no la nombra lo suficiente, no tanto como a ellos.

Pero hoy estamos aquí para nombrarlas y también para preguntarnos ¿Por qué no nos extraña su ausencia? Porque asumimos que la historia que nos cuentan en las Universidades no puede reescribirse, integrando todo sobre ellas, sobre nuestras antecesoras, necesitamos a mujeres en la memoria colectiva de la psicología, necesitamos figuras femeninas para identificarnos, para formar una identidad en nuestra profesión, que no se base en la desigualdad y la omisión de nuestros aportes a la ciencia y necesitamos hacer justicia histórica.

Bibliografía:

Fuentes, M., Martínez, B., Piñeiro, S., Angosto, T. (2008). Biografía de Sabina Speilrein (1985-1942) una historia de los primeros años del psicoanálisis. Revista de la Asociación Española de Neuropsiquatría. Vol. 26 núm. 101. España

García, S. (2010). El olvido de las mujeres pioneras en la psicología. Revista historia de la psicología. Vol. 31. núm. 4. España

Winkler, M. I. y Abarca, G. (2015). “Nunca te prometí un jardín de rosas”. Frieda Fromm-Reichmann y el valor de la relación terapéutica. Revista de Psicología, Vol. 24. núm. 1

 


14940143_1316688088350250_4350887893801563727_o** Eliza Tabares – Mexicana radicada en CDMX, psicóloga y Psicodramatista enfocada en temas de género, arte y corporalidad. Le interesa la forma en que la cotidianidad se entreteje con la teoría y los procesos individuales y grupales que se encuentran con el feminismo y que nunca son lineales ni desprovistos de contradicciones, como terapeuta con perspectiva de género, considera que el trabajo con y desde el cuerpo permite poner en la mesa otras discusiones sobre el feminismo. Es directora y terapeuta en Centro de Atención Psicológica, Arte y Consultoría A.C. Co-creadora del sistema SOMA (Salud, Ontología, Movimiento y acción) avalado por la UNESCO. Síguela en  Facebook  Twitter Instagram

 

Editorial (mayo)

El mes de mayo queremos reflexionar sobre los trabajos y las maternidades en contextos de vulnerabilidad y resistencia. Un gran problema que enfrentamos en México, como un síntoma global, es la precarización de la vida; es decir, no hay certezas de un futuro seguro, de escala social, bienestar en general, ni del reconocimiento y cumplimiento de los derechos humanos. Y cada vez que revisamos encuestas y proyectos locales-globales que intentan disminuir las brechas e iniquidades entre los géneros, aún son las mujeres quienes siguen siendo afectadas. 

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Los libros que nos han hecho feministas

Hoy es el Día Mundial del Libro y de los Derechos de Autor. Desde Feminopraxis no queremos dejar pasar la oportunidad de compartir con ustedes algunos de los libros que nos han marcado en nuestro andar, y compartir parte de nuestras bibliotecas personales.

Para La Fata Morgana, el feminismo, los libros y la lectura, van de la mano. Como en  toda formación ideológica o cultural, el acercamiento a la palabra escrita es básica en la construcción de nuestro pensamiento. Acercase a libros feministas, de teorías de género o simplemente a libros escritos por mujeres, ha reforzado su compromiso feminista, pero también ha servido para “sobrevivir” en un mundo machista. Sobrevivir porque, al asumirse feminista (o quizá sólo por el hecho de ser mujer) una debe, invariablemente, saber “defender” su postura frente a, generalmente, hombres que intentan invalidar las posturas del Movimiento; o frente a quienes simplemente no entienden que el Feminismo es mucho más importante para la sociedad en general de lo que sus detractorxs quieren probar. Por eso, sin libros escritos por mujeres, sin las mentes de mujeres expresando conocimiento, ideas, arte, el feminismo se queda corto en una batalla cultural. Necesitamos mujeres lectoras, y mujeres escritoras que nos recuerden que, como decía Virginia Woolf, “no hay cerrojo ni cerradura que puedan imponer a la libertad de mi mente”. Esa es la importancia de ser feministas lectoras. La Fata Morgana recomienda libros y autoras como Los Cautiverios de las mujeres: madresposas, monjas, putas, presas y locas de Marcela Lagarde y de los Ríos, Cuerpo: diferencia sexual y género de Marta Lamas, El Segundo Sexo de Simone de Beauvoir, las obras de Virginia Woolf, Elena Poniatowska, Mónica Roig y Rosario Castellanos, entre otras.

Para Lídice Villanueva los libros son vida. Es una manera de descubrir y llevar al límite la imaginación y la conciencia; una manera de acercarse al mundo que la rodea, de transformar la realidad y de encontrarse a sí misma; son el regalo más grande que le pudo hacer su padre. Antes de nacer, él ya tenía una biblioteca lista para ser explorada en el momento adecuado por una pequeña que aprendió sobre la virtud de los libros: cada uno llega cuando estás dispuestx a recibir su enseñanza. Los libros no son objetos, son personajes importantes en su vida, pues más que leer palabras que forman oraciones, siente que habla con el o la autora, que dialoga y con ello construye una nueva persona. Los libros son la casa de las revoluciones y como dice Ray Bradbury “No debes quemar libros para destruir una cultura. Sólo haz que la gente deje de leerlos.” Como defensora de la cultura y el conocimiento Lídice no permite que el leer se pierda con la excusa de que es “aburrido” o “de personas viejas.”

Eliza Tabares comparte que en cierta ocasión, una activista le dio dos consejos: “1. Enciérrate con las muertas y los muertos (se refería a lxs grandes autores) 2. Lee como desesperada, como si no hubiera mañana.” Ambos consejos los grabó en su corazón. Así que los libros le han dado miradas diferentes cuando siente que transita por un túnel, le han dado fuerza a través de las historias de grandes mujeres. “Los libros hacen inmortales a las mujeres que nos brindan sus enseñanzas, aún si no los leemos, las acciones de otras mujeres que nos influyen y que fueron a su vez, influenciadas por otras mujeres a través de sus escritos. Por eso creo que no podemos ni imaginarnos los impactos diferentes que tienen los libros en nuestra vida.” Acá algunas recomendaciones, El Club Persa de los negocios raros, poesía feminista de Carmen Saavedra, Demonios del Edén y Esclavas del poder de Lydia Cacho, Ceremonia del adiós de Simone de Beauvoir, El eterno femenino de Rosario Castellanos, Deshacer el género de Judith Butler y su lectura más reciente Manual de la buena lesbiana de Ana Francis Mor, es divertida y deliciosa.

Para Jael de La Luz, los libros fueron y serán libertad. Desde niña leyó mucho la Biblia y se sorprendía de los relatos protagonizados por mujeres que hicieron cosas grandes en un pueblo que se dijo ser elegido. Ella no cree en esos cuentos, sino en que las personas construyen su propia Historia personal y colectiva. Y así, entre la Biblia y clásicos de la literatura universal, leyó con voracidad los libros de Lecturas en la primaria. Sus días más felices los pasó en las bibliotecas de la UNAM y posteriormente ella formó su biblioteca personal. Ésta se ha dispersado por el nomadismo de su vida. Y en cada estación, vuelve a cobijarse de nuevos libros y nuevas experiencias. Ella se cansó de la teoría y textos académicos, y nunca dejo la poesía y la narrativa. Al descubrirse feminista, buscó lecturas dónde encontrar respuestas a realidades sobre la pobreza, colonialismo/decolonialidad, afrodescendencia y la espiritualidad. Así que constantemente lee biografías de mujeres, ficción y ensayos. Entre sus textos favoritos están las biografías/ensayos de Gloria Anzaldúa, Assata Shakur, Angela Davis, Rosa Luxemburgo, Emma Goldman, Roxane Gay, y novelas clásicas de Hasta no verte Jesús Mío de Elena Poniatowska y La Isla bajo el Mar de Isabel Allende. Del otro lado del charco descubrió a Chimamanda Ngozi Adichie y Zadie Smith, con quienes reflexiona dilemas identitarios.

¡BIENVENIDES!

Feminopraxis, Mujeres Accionando Feminismos es una revista feminista digital consciente, crítica, libre y autogestionada. Es una iniciativa de cuatro mexicanas que se asumen feministas sin alguna etiqueta en particular, interesadas por las corrientes interseccionales, radicales y locales-globales del Movimiento.

Somos una colectividad que le apuesta al diálogo y aporte descentralizado, en tanto que reafirmamos la idea de que las mujeres somos seres humanas y cada una es la causa del movimiento, corrientes y espacios feministas, lo mismo que aquellxs actorxs y colectividades que a lo largo de la historia han sido discriminadxs y excluidxs por cuestiones de sexo-género.

Nuestras diferencias de edades, profesiones, pertenencias identitarias, experiencias de aprendizaje y lugares desde donde accionamos feminismo(s), nos movilizan en pro de un mundo más justo, equitativo y digno.

Celebramos la vida y damos importancia al poder de la palabra escrita, y demás formas de expresión que parten de las experiencias personales-colectivas.

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