Todas las entradas por jaeldelaluz

Historiadora mexicana, editora, feminista, madre y compañera de batallas. Navego entre Londres y México. Me asumo como feminista interseccional con una profunda espiritualidad. Amo leer y no concibo la vida sin libros, caminatas, charlas y abrazos.

De heroínas biblícas y feminismo

Algunas mujeres nacidas en las tradiciones protestantes, tenemos algún nombre bíblico porque nuestras madres, nuevas abuelas, nuestras pastoras y hermanas en la fe, al leer la Biblia se identificaron con mujeres que protagonizan relatos bíblicos que se convirtieron en sus favoritos. Al nombrarnos María, Eliza, Dorcas, Jael, Débora, Betsaida, Eva y demás, seguramente las mujeres de nuestros linajes familiares descubrieron en esas historias un cierto sentido de redención y un reflejo de sus propias vidas, de sus propias aspiraciones, de sus propias frustraciones y sus propias victorias como mujeres de fe. A su manera, ellas tomaron la Biblia para hacer sus propias lecturas y se apropiaron de esas historias como mantras, haciéndonos saber que nuestra vida como mujeres ya era una bendición…

Al salir de esos espacios sagrados, de esas narrativas bíblicas que tomaban sentido dentro de nuestras comunidades locales de fe, enfrentarse a la sociedad como mujer y como protestante, teniendo un nombre por que cual siempre se preguntaba y al que se debía de dar respuesta, descubrimos que en la bendición llevábamos la opresión. Algunas mujeres que nacimos en países donde ser protestante es ser minoría, nos colocaba en un espacio de exclusión del cual luchamos por salir y  pensar que ser hija de Dios no era atentar contra la nación; luchamos porque en la escuela y en los vecindarios, no se burlaran de nuestros nombres, de nuestras creencias y de nuestras apariencias físicas. Y no siempre ganamos la batalla. Y luego, al crecer descubrimos que nuestros cuerpos infantiles dejaron de serlo cuando nuestros senos y caderas crecieron. Entonces María, Eliza, Dorcas, Jael, Débora, dejaban de ser las heroínas bíblicas para ser mujeres del siglo XXI donde ninguna mujer está a salvo…. Y por más que oramos y releímos la Biblia en busca de consuelo, repasando las historias que de niñas nos contaron, no bastó cuando en la calle nos acosaron o nos violaron dentro y fuera de la iglesia, no basto cuando la pobreza obligó a nuestros padres y hermanos a migrar al norte… Tal pareciera ser que el espíritu guerrero de nuestras heroínas nos abandono…

Pero María, Eliza, Dorcas, Jael, Débora siguieron abriendo camino y releyeron la Biblia con ojos y experiencias nuevas. Decidieron qué creer y a quién creer para alimentar su espiritualidad. Comenzaron a buscar espacios y conocimientos para sanarse y restaurarse. Cuestionaron lo que les enseñaron de niñas y rompieron los silencios que en nombre de Dios se les impuso. Algunas Marías, Elizas, Dorcas, Jaels, Déboras, Evas, comenzaron a deconstruir a ese Yahvé, Jehová y Dios porque fue capaz de sacrificar a sus propias hijas y ponerlas como moneda de cambio por salvar a sus patriarcas. Se rebelaron contra ese Dios que en momentos dejó vacíos sin suplir. Y aún así, lo buscaron con otros rostros reencontrandolo en la vida cotidiana. Al reencontrarlo, algunas Marías, Elizas, Dorcas, Jaels, Déboras, Evas escucharon historias de otras mujeres fuera de la iglesia, y comprendieron que las violencias hacia las mujeres van más allá de la identidad religiosa. Y abrazaron a otras hermanas no de fe, sino de lucha.

Estas mujeres creyentes del siglo XXI comenzaron a cambiar sus maneras de mirarse a sí mismas, cambiaron sus maneras de relacionarse con sus linajes familiares y las mujeres de su comunidad de fe, y algunas descubrimos el feminismo como un evangelio al saber que “el feminismo es la idea radical que las mujeres somos personas.”

Esta idea me suena muy en consonancia con algunos principios de la Reforma, que al pensar el papel del hombre -hoy decimos las feministas, la humanidad-, le pensaron como personas que gozan de la libertad para acercarse Dios sin intermediarios (Lutero); o como la humanidad siendo la gloria de Dios (Calvino), o bien, haciendo énfasis sobre el momento en que “nuestras hijas e hijos tendrán sueños y visiones y todx aquel que invoque el nombre de Dios será salvx” (Pentecostalismo clásico).

Muchas Marías, Elizas, Dorcas, Jaels, Déboras, Evas nacerán y seguirán creciendo en nuestras comunidades de fe. Yo espero que quienes les antecedimos y sobrevivimos a las diversas violencias que vivimos por ser creyentes, mujeres y feministas, no se repitan en ellas. Yo espero para ellas un cielo lleno de estrellas donde la Biblia sea un libro de esperanza y liberación, donde su voz sea escuchada y no silenciada en nombre de sus ministerios, que sean libres al vivir su fe y alimentar su espiritualidad, que luchen dentro y fuera de las iglesias por su vida, por su autonomía, por sus derechos como mujeres y que se opongan a todo lo que en nombre de Dios les impongan. Espero que abracen su vulnerabilidad y sean amorosas consigo mismas, que rompan las dicotomías de lo sagrado y lo profano y que sí el feminismo las hace libres, sigan donde su discernimiento les lleve que siempre una comunidad nos espera.

*La ilustración de este texto es creación de la ilustradora argentina Viviana Pantoja. Puedes seguirla en Instagram como @vivianapantoja1

Crónica de mi viaje a Egipto

El mes pasado tuve el privilegio de viajar a El Cairo, Egipto y quedarme en la casa de una amiga. Jimena me extendió la invitación en diciembre de ir de vacaciones con mis hijos y Alex, pero por cuestiones de dinero, fui yo sola. Al viaje su unió mi amiga Bélgica con sus hijos, que también viven en Londres. Jimena y Bélgica son hermanas y son ecuatorianas. Desde que llegué a Londres nunca había salido de viaje y mucho menos imaginé hacerlo sola. Pero este viaje también supuso estar dispuesta a escuchar y aprender; a no dar por hecho modos de vida o buscar verificar las ideas culturales que a veces se tienen de lugares del Medio Oriente, África, Asia o América Latina y el Caribe, donde es muy fácil exotizar y dar por hecho de que por visitar un país con una historia tan rica y la vez tan turísticos, el visitante o turista tiene derecho a hacer de todo.

Yo vengo de un país, México, que es admirado por su diversidad cultural y monumentos históricos, y me ha tocado ver cómo la industria del turismo en manos de extranjeros coludidos con los gobiernos en turno, ha terminado por privatizar espacios comunitarios y reservas naturales en el caribe mexicano o en las playas del norte; también me ha tocado ver como propios y ajenos hemos regateado en las artesanías y mi cultura se ha vuelto un producto de consumo. Pensar entonces en la suerte turística de mi país, fue un buen ejercicio para intentar no ir con pretensiones de superioridad a Egipto. Además que leer sobre la decolonización de los viajes en el Muchacha Fanzine dedicado a este tema , me dio la idea de co-participar en la cultura en la medida de lo posible.

La llegada

Jimena vive con su familia en El Maadi, lugar donde muchos extranjeros viven. Hay cafés, restaurantes de comida internacional, tiendas de artesanía y servicios. Un turista normal podría salir a conocer el lugar y no sentir mucho la diferencia del espacio si se viene de una ciudad, y fácilmente se podría pensar que Egipto está bien. Sin embargo, en el camino del aeropuerto de El Cairo a El Maadi, pude ver cientos de edificios para vivienda sin terminar, mezquitas por todos lados, terrenos desérticos y muchas mantas en árabe invitando a votar por Abdel Fattah el-Sisi, quien gobierna Egipto desde el 2014. También note la ausencia de mujeres por el camino y en los transportes públicos…

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Algunos libros que son clásicos y contemporáneos de escritoras egipcias.

Al llegar a la casa de Jimena, la primera parada fue a tiendas de libros. Yo quería conocer autoras egipcias y saber que tipo de literatura árabe se está leyendo. Conozco los textos de la escritora feminista Nawal El Saadawi y cómo la censura a su trabajo cuando publicó Mujer punto cero, le valió el exilio para no ser condenada a muerte por denunciar los matrimonios de niñas, la mutilación genital y retando el imperialismo colonial existente en la clase política egipcia. Para mi sorpresa, me encontré con cientos de libros en árabe, algunos en inglés y novedades que adquirí. Supe que hay un premio de novela llamado como el nobel egipcio Naguib Mahfouz, y que mujeres libanesas, tunezas, egipcias, marroquís y palestinas han ganado ese reconocimiento.

Justo unos días anteriores a mi viaje, había comprado el libro Forgotten women. The

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La escritora, activista y feminista egipcia Dora Shafik.

leaders de Zing Tsjeng, con el cual viajé a Egipto. Para mi sorpresa, revisando una noche el libro me encontré con la biografía de Doria Shafik (1908-1975), una escritora, editora, feminista, activista, sindicalista y concursante de belleza egipcia que encabezó huelgas de hambres para que las mujeres consiguieran el derecho al voto en Egipto, pero en 1957 cuando ella era una figura pública, el gobierno de Gamal Abdel Nasser le impuso arresto domiciliario y por 20 años Doria vivió en aislamiento, lo que le llevó a suicidarse. Hoy en día ella es considerada una de las grandes sufragistas egipcias.   

El Museo y las pirámides

Los siguientes días hicimos turismo por los lugares más emblemáticos de El Cairo. La primera parada fue subir al metro para ir a la Plaza de la revolución o Plaza Tahrir, conocida también como El-Tahrir Square, de donde puedes ir al Museo Antiguo de El Cairo, a la mezquita de Omar Makram, o a la zona de hoteles turísticos. Esta plaza es muy famosa porque fue el escenario donde miles de egipcios se unieron en enero del 2011 en protesta por casi un mes, para pedir mejores condiciones de vida en todos los sentidos y la renuncia del dictador Hosni Murabak, quien había gobernado Egipto durante casi 30 años. Esas manifestaciones que forman parte de lo que se conoce como la Primavera Árabe en Medio Oriente, provocaron muchas represiones, heridos y fue la primera vez durante casi medio siglo que las mujeres volvían a salir a la calle reclamando sus derechos…

Entramos al museo y un guía egipcio, nos ayudó a entender el Egipto antiguo. Su primer acercamiento se me hizo de lo más decolonial:

“Quiero comenzar diciendo que los antiguos egipcios no eran como Hollywood le ha hecho creer a todo el mundo. Mis ancestros fueron hombres y mujeres provenientes de lo que antiguamente se llamó Nubia. Eran personas que median entre 1.45 y 1.55 metros, eran de color negro, sin barbas, completamente lampiños y de diferentes formas corporales.”

Él comenzó a explicarnos sobre la cosmovisión religiosa de los faraones y del pueblo en tiempos de asentamiento, sobre símbolos de poder, y mucho del arte funerario, pues este museo contiene la tumba de Tukankamón, encontrada de manera intacta y que afortunadamente no fue saqueada en tiempos de ocupación imperial inglesa. El recorrido me abrió mucho la mente de la importancia de estar en el lugar de los hechos y que alguien del lugar te cuente lo que pasó, y no desde la visión de los “vencedores” o lo que dice National Geographic.

 

El siguiente día fuimos a las pirámides de Giza, donde el complejo de las cuatro pirámides construidas en momentos diversos, se encuentran en el centro de un espacio ya urbanizado. A diferencia de las pirámides de Teotihuacán, en México, las pirámides de Egipto fueron centros mortuorios y no centros religiosos. Para este viaje, una guía de turistas mujer nos apoyó. Ahora no recuerdo su nombre pero ella es egipcia, musulmana y filóloga. Nos explicó como las pirámides grandes se construyeron en tiempos de prosperidad, mientras que las pequeñas fue cuando los faraones tuvieron menos recursos. Las pirámide de Khafre estaba cubierta de granito rosado, pero como otros tesoros de la zona, fue saqueada y toda la vestidura se llevó para construir o decorar mezquitas cuando el islam se estableció en el país. Sólo quedó la cúpula con el revestimiento original. Sólo en viaje a camello o en carroza se puede ver el complejo de las cuatro pirámides.

En ese momento yo pregunté si era verdad que las pirámides se construyeron con trabajo esclavo, y ella me dio una interesante visión. Dijo: “imagínate que cuando el Nilo crecía, inundaba las casas de las orillas y la gente tenía que desplazarse subiendo un poco más hacia las pirámides. El faraón les ofrecía casa, comida y trabajo mientras el río decrecía. Crees que eso fue esclavitud?..” y yo me quedé pensando.

También fuí a la tumba de la reina Hetepheres, una tumba hermosa, donde una reina joven murió y fue enterrada junto a su abuela. Esa tumba está decorada con jeroglíficos que narran su vida cotidiana desde su niñez a su edad adulta, con pasajes muy ilustrativos y aún pintados y decorados en su forma original.
Después fuímos a la Esfinge de Giza que no está muy lejos del lugar. Ahí nos narró la historia. Según esto, un bloque grande de piedra fue llevado para construir un centro mortuorio, pero los arquitectos vieron que era de baja calidad y no lo usaron. Después un escultor pensó usar ese pedazo de piedra para esculpir una mezcla de simbolismos: la fuerza sobrenatural, representada en la cabeza del faraón, y la fuerza humana, representada en el cuerpo de león. Con el tiempo la esfinge se cubrió de arena y cuando algunos peregrinos bereberes comenzaron, con el paso de los siglos, a ver que algo estaba movimento la arena, descubrieron que la cabeza iba saliendo e hicieron muchos mitos e historias. El nombre común de la esfinge en la zona era la Cara del Terror por la forma y la falta de nariz.

Minoría religiosa

El viaje que más me impactó fue a la ciudad de Monshaat Nasser Al-Khazan, uno de los asentamientos principales de la comunidad cristiana copta en El Cairo. Copto quiere decir egipcio en el lenguaje cirílico. Se dice que esta comunidad fue una de las primeras del cristianismo antiguo y que fue el apóstol Marcos, quien llegó a predicar y evangelizar a los antiguos egipcios antes que llegara el imperio romano con su cristianismo imperial. Pero cuando el islam llegó a Egipto, se le respeto a las comunidades coptas seguir practicando sus creencias, pero se les fue marginando del desarrollo económico y político del país. Así, que mientras viajamos al lugar, pasamos por la mezquita palacio de Mohamed Ali, de donde el boxeador norteamericano tomó el nombre. Esa mezquita es un lugar bello e increíble, pero a unos kilómetros más adelante la ciudad de la basura, nos esperaba. En esa comunidad sólo cristianos coptos viven y hay dos iglesias antiguas levantadas sobre cuevas. Justamente la visita coincidió con ser domingo de ramos, y el camino estaba lleno de peregrinos que querían asistir al servicio y bendecir sus palmas.

Los habitantes del lugar recolectan la basura de toda la ciudad y la llevan a sus casas para separar y reciclar. Sin embargo, el olor, la suciedad y la falta de salubridad, me hicieron pensar en las injusticias sociales que en cada país o región se acentúan de acuerdo, o bien en términos raciales, religiosos, culturales o demás. En este caso, estuve en un país de mayoría musulmana y me toco ver mezquitas por todos lados, escuchar oraciones dirección a La Meca en todas las tiendas de artesanías y servicios; me tocó entrar a restaurantes y ver hombres orando en plena jornada laboral sin que nadie les interrumpiera, me tocó escuchar de cerca y lejos la llamada a la oración desde los minaretes de las mezquitas locales. Pero al visitar esta comunidad copta, me di cuenta que esta minoría religiosa ha sido sometida y marginada a la más extrema pobreza e invisibilización. Su única gloria es hacer memoria: ser reconocidos históricamente como uno de los primeros asentamientos del cristianismo del primer siglo y resistir frente a la conquista musulmana y evangélica misionera protestante. Dentro de esa comunidad, también hay una tienda donde mujeres coptas en cooperativa elaboran algunas artesanías y productos con materiales que reciclan.

El arte del papiro, el algodón y el shopping

Egipto es un lugar muy atractivo. No pase la oportunidad de visitar una tienda artesanal donde se nos explicó el proceso del papiro. Este crece como una vara larga con espigas. Su forma es triangular, y las espigas al ponerlas a la luz, dan la sensación de ser rayos de sol.  De ahí que los Egipcios se inspiraron en la forma del papiro para construir las pirámides, mirando al sol y adorando al sol. El proceso de hacer papiro no es difícil: se abre desenrollando la vara, y con un rodillo, haces que se aplanen tiras y después sumergimos en agua las tiras para ir cruzandolas y formas así las hojas de papiro.  

El algodón y la plata son otros de los atractivos dentro de la industria nacional artesanal. Tuve la oportunidad de comprar plata de muy buena calidad con inscripciones en árabe, sobre algunos versos del Corán, poesía suffi y símbolos egipcios que dentro de su cosmovisión son sagrados. Fue impresionante ver la cantidad de coloridos y artesanías locales que van desde tejidos en compleja caligrafía árabe hasta la resignificación de la mano de Fátima en tazas de vidrio transparente para tomar el té.

Y las mujeres?

egiptoUna de las cosas que más me marcó en este viaje fue la ausencia de mujeres. Sé que Egipto es uno de los países con un alta tasa de violaciones y acoso sexual público, casi en el mismo nivel que México. En el 2011, mientras las manifestaciones contra Muraback se realizaban en la Plaza Tahrir, Mona Eltahawy fue una de las mujeres que durante enfrentamientos callejeros entre manifestantes y las fuerzas de seguridad en El Cairo, la policía la agarró, la agredió sexualmente y la golpeó hasta que le rompieron la mano izquierda y el brazo derecho. Este caso no es aislado de otros tipos de violencia sexual, como son los matrimonios forzados de niñas con adultos, de mutilaciones genitales o violencia doméstica.

Fue en este viaje donde supe que cuando las niñas comienzan a reglar, se les pone el velo, y desde entonces ya no pueden salir de sus casas solas; tienen que ir acompañadas de sus madres, o de los hombres de su familia. También cuando les llega la menstruación las sacan de la escuela donde escasamente aprendieron a leer lo básico, a recitar oraciones y versos del corán y a hacer matemáticas básicas. La familia avisa al imán de la mezquita local que ella están en lista para casarse y se le espera a conseguir un esposo. Según esto, avisar al imán no implica que la niña o adolescente se case de manera inmediata, pero a veces en las comunidades más pobres suele suceder.

También hay que decir que Egipto, como muchos de nuestros países, vive una tremenda desigualdad social. Es muy marcada la desigualdad, pues si puedes ver mujeres manejando autos o viviendo en zonas lujosas, comprando en centros exclusivos o yendo a la estética, a la universidad, pero esto no es el común de la mayoría de las mujeres.  

Ayuda humanitaria: Mabel Morales

De entre lxs amigxs de Jimena, latinoamericanxs Nacho Rivera, ecuatoriano, y su pareja Mabel Morales, de Bolivia, hicieron de Egipto un viaje inolvidable. Al calor de comida local y pláticas, mis amigas y yo pudimos escuchar la historia de Mabel. Ella es parte de MédicosSinFronteras, capítulo Bélgica. Nos contó que entre las misiones más inolvidables de su vida fue ir a la India e Irak, y ser parte de la Primavera Árabe en Egipto. Recordó como la resistencia estuvo casi un mes en la plaza Tahrir, y ella junto a otros médicos, estuvieron atendiendo a lxs heridos que metían de emergencia en la mezquita Omar Makram.

Quienes encabezaban la resistencia eran jóvenes cansados de no ver mejoras en el país que crecieron y del cual esperaban un cambio político republicano. Cada día muchos heridos llegaban a la mezquita, y Mabel junto a su equipo tuvieron que decir a los jóvenes revolucionarios que no sacaran ninguna foto de lo que pasaba dentro de la mezquita, pues en ese momento fue un tipo santuario, donde el ejército, periodistas y demás gente, no podía entrar. Dice que el día del discurso de Murabak, anunciando su retiro del poder, la alegría y el estruendo de gritos en la plaza fue algo indescriptible, y los jóvenes revolucionarios entraron a la mezquita con banderas de Egipto llenas de sangre, de los muertos y heridos que resistieron. Pero hoy recuerda Mabel, que la situación política en Egipto a 7 años de la Primavera Árabe ha empeorado la situación de los egipcios.

Una de las cosas más fascinantes de Mabel es saber que ella cree en la revolución bolivariana y en el internacionalismo. Nos narró cómo su padre fue muy cercano al Che Guevara cuando la insurgencia guerrillera se organizaba entre mineros que fueron movidos por el estado a vivir en la selva. Su padre llegó a ser uno de los más cercanos del Che y por eso en su niñez, Mabel la pasó huyendo de un lugar a otro o sin tener por semanas enteras a su padre. Cuenta que una noche, el ejército boliviano entró a la choza donde dormían, ella siendo niña envuelto su cuerpo y rostro con una cobija, sintió una pistola en el cuello cuando oyó el grito de su madre que dijo: !No la maten! Un soldado le quitó la cobija y vio que era una niña. El ejército buscaba a su padre por guerrillero, pero no lograron dar con él, ni con el Che, mientras de madrugada él les visitaba. Y Mabel cuenta con alegría que siendo niña le tocó algunas veces al calor del fogón escuchar las historias que su padre y el Che compartían frente al fuego. Al preguntarle sí por esa causa ella decidió ser médico, se queda pensando sin contestar….

Fue una semana inolvidable en El Cairo… Mientras andaba de aquí para allá, me enteré que hubo elecciones presidenciales, pero todo parecía tan normal, sin ruido ni bulla. Ganó una vez más Abdel Fattah el-Sisi… Regrese a Londres con el deseo de encontrar más autoras árabes egipcias y ya tengo una lista. Por lo poco que vi y aprendí esa semana, que cada país tiene una historia de lucha, opresión, liberación. Qué las ciudades y sus habitantes no son estáticos. Como feminista y mujer de color, lo poco que pude ver y aprender es que todavía falta mucho por hacer y resignificar desde los feminismos alternativos. Egipto es un país bello y rico en cultura y conocimiento; no por nada una civilización madre se desarrolló ahí. Imperios viene el imperios van, pero las secuelas de generación a generación, producen desigualdades, colonización y violencias. Y aunque no pude platicar con ninguna egipcia más que con la guía de turistas, sé por el ciberespacio que mujeres a través del arte y el activismo, ya sea migrando, en la diáspora o en sus propios países, están  retando el patriarcado, el colonialismo, la ocupación, el saqueo, la violencia sexual, y el fundamentalismo religioso islámico. No soy capaz de decir qué y cómo lo deben hacer, porque el mundo árabe es para mi apenas algo que voy conociendo poco a poco, y sé que la respuesta y los cambios vienen de las propias mujeres que conocen y enfrenta su realidad cotidiana. A mi me toca ser hermana, aliada y hacer eco a las demandas que local y nacionalmente nos competen como hermanas del Sur Global. Seguro que seguiré al pendiente de lo que mujeres árabes nos aportan.

* La imagen que encabeza esta post es autoría de Basma Hamdy dentro del proyecto Walls of Freedom, donde artistas y grafiteros dejaron constancia de la Primavera Árabe en Egipto y la represión que vivieron en la plaza Tahrir, El Cairo.

Muchacha fanzine: punk, artista decolonial y activista xicana interseccional.

Los fanzines son un poderoso instrumento de producir conocimiento y compartirlo sin fines mercantilistas. En inglés significa “revista para fanáticos”, ya que su distribución suele hacerse en festivales, cooperativas o de mano en mano para quienes forman parte de la comunidad o subcultura interesada en los contenidos que no circulan por publicaciones “mainstream.” Los fanzines no son revistas que se producen en serie como las revistas comerciales. Elaborados manualmente, a veces son publicaciones únicas o bajo demanda. Pueden ser elaborados por una sola persona o por un colectivo donde los contenidos reflejan las ideas, arte, poesía, fotografía y reflexiones de ese colectivo, o bien, puede ser una plataforma para colaboraciones que se consideran alternativas.

Originalmente los fanzines se elaboraban con recortes de periódicos, letras de periódicos y revistas de diferente tipografías para formar las palabras o se escribía a máquina de escribir y se mezclaban con los collages. La historia contemporánea del fanzine está muy vinculada con la cultura punk y la protesta. Hoy en día, dentro de espacios feministas, queers, no binarios o de activistas de base, los fanzines se diversifican tanto en contenidos como en formatos y expresiones artísticas, pero conservan el espíritu inicial: ser un espacio de conocimiento alternativo, de bajo costo, de distribución para la concientización y la lucha.

En la búsqueda de esos contenidos alternativos de mujeres o personas no binarias que están creando pensamiento y haciendo sus propias propuestas, las feministas chicanas o xicanas radicadas en algún lugar de los Estados Unidos, hacen de los fanzines expresiones de lucha y resistencia milenial. Y por Instagram me encontré a una de ellas, Daisy Salinas, mejor conocida como Muchacha Fanzine. Cuando adquirí sus fanzines, quedé tan emocionada y feliz de ver el trabajo que desde hace 8 años viene haciendo, por lo que le pedimos una entrevista para Feminopraxis, y ella aceptó con mucho gusto. En esta edición la publicamos en español, pero también la publicaremos en inglés.

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“Esta soy yo y no necesito validación de lxs punks blancos ni de mis parientes conservadores.”

Feminopraxis: Cuéntanos de ti. ¿Quién eres?

Muchacha Fanzine: Soy un punk feminista xicana que vive en San Antonio. Soy activista de la comunidad, zinester, trabajadora social, artista, bajista y poeta. Fundé Muchacha, un fanzine feminista Xicano de bricolaje (hágalo usted mismo) dedicado a promover la conciencia social y la descolonización. En 2010, comencé a publicar Muchacha Fanzine para construir una comunidad y promover temas de justicia social.

 

 

F: ¿Cómo es que comenzaste a interesarte en hacer fanzines?

MF: Leer otras revistas y producir mis propios fanzines ha dado forma a mi identidad Xicana de muchas maneras y ha validado mi propia experiencia y mi lucha como un punk Xicana que creció en un suburbio blanco a las afueras de Nashville, Tennessee. Saber esto fue realmente alienante pero también me liberó. Por un lado, no era “lo suficientemente punk” para los punks y, por otro, no era “lo suficientemente morena” para mi cultura. Experimenté la misoginia racializada de aquellos en la escena punk de Nashville. Fui intimidada y fue llamada por otros “puta de escena” por organizar un evento a beneficio de Femme Fest, espacio para sobrevivientes de abuso. Esa experiencia de sentirme tan violentada, me hizo casi renunciar al punk y a la escena DIY por completo.

Sin embargo, siempre viví entre dos mundos y tardé años en abrazar mi identidad. Los zines dieron sentido a mi identidad feminista punk de Xicana. Después de descubrir fanzines, ya no sentía el deseo de ser validado por los punks blancos o por mis parientes conservadores. Si no me gustaba mi mundo, ¡cambiaría mi mundo! Todo comenzó con fanzines e inspiración de otras mujeres punk de color. La lectura de “Violence Girl” de Alice Bag fue cuando todo cambió, ese libro es mi biblia.

F: ¿Cuándo llegaste al feminismo?

MF: Mi introducción al feminismo fue de una mujer negra en mi clase de estudios de mujeres en el primer año  de la universidad. Era el 2008 y ella dio una presentación sobre Riot Grrrl. Inspirada en su presentación, me convertí en feminista y comencé a escuchar bandas de Riot Grrrl y leer revistas de Riot Grrrl, como “Girl Power” de Bikini Kill, y me habló de inmediato. Los fanzines que Riot Grrrl me gustaron mucho porque escribieron sobre temas importantes como la agresión sexual, la salud mental, la violencia doméstica, el incesto, el cuerpo positivo y demás.

Aunque aprecio los fanzines de Riot Grrrl, noté que las autoras de los fanzines eran predominantemente blancas y que los problemas de raza a menudo se excluían de sus fanzines. Fanzineros de color apenas se representaban en riot grrrl o zine / DIY / punk subculturas. Siempre ha habido fanzineros y punks de color, ¿por qué era tan difícil encontrarlos? Fue porque a menudo no se nos da crédito por nuestras contribuciones. A menudo nos borran de la historia.

F: ¿Creíste importante asumir desde tu identidad xicana mostrar lo que como subcultura se tiene de poderosa?

MF: Sí. Debido a la falta de representación racial en los fanzines de Riot Grrrl, me motivó a encontrar revistas creadas por otras mujeres de color. Era difícil encontrar alguna en Internet, y me di cuenta de que los distribuidores de zines apenas presentaban las revistas escritas por mujeres de color. Nyky Gómez también reconoció esta tendencia y fundó el Brown Recluse Zine Distro en 2013 (que ahora es dirigido por Elena Corinne) para hacer que las personas de las revistas de color sean más visibles y estén ampliamente disponibles. Leer y comercializar revistas con otras mujeres de color ha sido extremadamente poderoso.

Empecé a encontrar más espacios en los que las mujeres de los fanzines en color estaban disponibles y ahora, para el año 2018, ¡ya está volado! Hay tantas mujeres fanzineras de color que están haciendo cosas increíbles. El caso es que siempre tenemos que retar los discursos absolutistas y mostrar que hay diversidad. La cultura punk y la cultura del bricolaje a menudo se asocian con los hombres blancos heterosexuales, pero ese no es el caso en absoluto. Nosotras, las mujeres de color, hemos estado “haciéndolo nosotrxs mismxs” desde antes de que la cultura DIY fuera tan visible como ahora. Nuestros antepasados ​​se han resistido contra viento y marea y creo que todavía corre sangre de resistencia por nuestras venas.

F: ¿Cómo te identificas siendo feminista?

MF: Mi feminismo realmente nació de mi conexión con la escena de bricolaje que comenzó con Riot Grrrl y creció hasta encontrar catarsis en el descubrimiento de revistas y comunidades a través de otras mujeres de color. En cuanto al tipo de feminismo con el que identificó como – mis creencias políticas definitivamente se alinean con Anarcha-feminismo porque creo que todos los sistemas de poder, incluyendo el patriarcado y la supremacía blanca, deben ser abolidos. También estoy interesada en el indigenismo, que es la ideología del cambio revolucionario basado en el retorno a la cultura y espiritualidad indígenas, la restauración de la gobernanza indígena y la recuperación de nuestras tierras.

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Muchacha Fanzine con Alice Bag, su autora favorita.

F: Cuéntanos ahora sobre tus libros favoritos. ¿Qué autoras te han alimentado en tus reflexiones y trabajo?
MF: Mi libro favorito es Violence Girl de Alice Bag: East L.A. Rage to Hollywood Stage, una historia chicana punk. Después de leer Violence Girl en 2012, todo lo que alguna vez pensé que sabía sobre el mundo a mi alrededor cambió. Nunca me consideré una verdadera artista hasta después de leer su autobiografía. Siempre pensé que para ser un artista innovador debías ser descubierto, y que era mejor que sólo fuera fan o apoyo de otrxs artistas, pero Alice me enseñó que, en lugar de apoyar a la estrella del rock, podría ser la estrella del rock. Violence Girl provocó una revolución en mí que me dio las agallas para finalmente hacer realidad mi sueño de comenzar una banda.

Alice no sólo me inspiró a ser una artista por derecho propio, sino que también me enseñó la importancia fundamental de contar nuestras propias historias porque si no lo hacemos, nuestras contribuciones como mujeres en el punk desaparecerán. Como reflejo de la mentalidad de bricolaje o muerte, sus “Archivos de Mujeres en Los Ángeles Punk” existen por esa misma razón ya que ella se niega a depender de los historiadores punk blancos para expresar su historia. Esta versión DIY de producir nuestras propias historias refleja mi pasión por los fanzines y las historias de Alice me han inspirado a seguir escribiendo las mías. Alice Bag representa mucho más que un músicx o escritorx: es como la versión punk de todas las chingonas mamás, abuelas y tías que nos enseñaron a ser fuertes.

Otros libros favoritos incluyen mujeres de los autores de color Gloria Anzaldúa, Audre Lorde, Chandra Talpade Mohanty, Toni Morrison, Angela Davis, Adelina Anthony, Nella Larson, bell hooks, Anna Julia Cooper, Trihn T. Minh-ha, Sandra Cisneros, Melissa Harris-Perry , Leah Lakshmi Piepzna-Samarasinha, Alexis Wright, Anna Castillo, Patricia Hill Collins y Zora Neale Hurston.

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Daisy Salinas, Muchacha Fanzine participando en un festival cultural con otras mujeres de en resistencia.

F: ¿Cómo ves la importancia de la cultura chicana, la gente de color y las cuestiones políticas a la hora de hacer tus fanzines?

MF: Creo que con cada número de Muchacha Fanzine contribuyo con mi propio trabajo, por lo que está escrito desde una perspectiva feminista de Xicana, pero cada tema de zine también está diseñado para centrar el trabajo de otros artistas y escritores marginados. El contenido de Muchacha Fanzine promueve temas de justicia social como los derechos de los inmigrantes, la justicia reproductiva, la resistencia indígena, la vida de las personas negras, la liberación LGBTQ, los derechos de los trabajadores, el activismo de la discapacidad y más. Los números anteriores abordaron varios temas que van desde Justicia Reproductiva, Construcción de Coaliciones, tributo a Selena, solidaridad entre la gente de color (People Of Colour, POC, en inglés) , descolonización de viajes, positividad corporal y mi último número 13 “Madre Tierra” sobre justicia ambiental, que se lanzará en breve.

F: Para finalizar cuéntanos cómo ves las cosas siendo fanzinera ahora que Donald Trump es el presidente de los Estados Unidos. ¿Qué toca por hacer o cómo resistir su retórica y prácticas que van en contra de lo que tú, yo, y muchas comunidades de color pensamos que son opresivas?
MF: Con el régimen fascista de Trump destruyendo a nuestras familias y al medio ambiente, los zines son una forma de resistencia contra el patriarcado supremacista blanco capitalista en el que vivimos. Los fanzines socialmente conscientes son una forma no sólo de despertar la conciencia sino también de descolonizar las mentes.

La descolonización significa resistir las fuerzas del colonialismo que perpetúan el sometimiento de nuestras mentes, cuerpos y tierras. Se trata de derrocar el sistema capitalista y colonial para recuperar nuestras tierras y culturas. Pero creo que la descolonización comienza con la descolonización de nuestras mentes de la mayoría de todo lo que nos han enseñado sobre el mundo y sobre nosotros mismos. Se trata de luchar por una forma alternativa de existir y formas de saber separadas del sistema capitalista patriarcal de la supremacía blanca que intenta destruirnos.

Cuando se trata de eso, los zines han sido mi terapia, una forma terapéutica de compartir mis luchas asociadas con el racismo, el sexismo, el abuso, la cultura y el colonialismo para comenzar a curarme de mi opresión junto a otros, en vez de hacerlo sola. Muchacha Fanzine es mi manera de negarme a asentarme en una vida mundana de asimilación y conformarme al status quo. Es mi manera de romper las reglas, ser yo misma, resistir el sistema, y ​​sin oponerme en mi propia verdad.

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Algunos de los fanzines de Muchacha fanzine. Los puedes adquirir comprando en  línea directamente, apoyando con tu compra a las mujeres de nuestra comunidad feminista interseccional, decolonial y no binaria.

Nuestras cabelleras, nuestra resistencia

Hace como dos años, la adolescente sudafricana Zulaikha Pater se manifestó en su colegio por las rígidas normas que se les impuso a las estudiantes negras en sus cabelleras. Bajo la sentencia de no ir con “excéntricos peinados”, ellas tenían que alisar su cabello. Pater se resistió y gracias a esa lucha que se hizo viral, el colegio dejó esa norma neocolonizadora. El caso de Zulaikha me hizo pensar que desobedecer esa “norma” sí fue una lucha de justicia social a su historia (ratificó que el Apartheid ya terminó), a las mujeres sudafricanas, africanas y de herencia africana a lo largo del mundo; también resignificó el feminismo de la negritud, y nos invitó a la sororidad. Ella denunció una construcción ideológica que sostiene un mercado impuesto a las mujeres de color para blanquearnos y así, alcanzar la belleza universal; mercado que tiene grandes inversiones y ganancias, sobre todo cuando los productos se anuncian como naturales u orgánicos.

Puedo entender la lucha de nuestra hermana sudafricana porque me ha tocado acompañar a amigas afro en “resistencia” con sus cabelleras, e incluso los cambios en mi cabellera hablan de mi propia descolonización. Una de las cosas que el feminismo nos ha permitido es reflexionar sobre nuestros propios cuerpos y desmontar en nosotras mismas ideas universales que nos violentan. Quienes históricamente cargamos en nuestro color de piel, en nuestro cuerpo, en nuestro aspecto físico y en nuestras cabelleras las contradicciones del mestizaje, somos el blanco perfecto de campañas de colonización cultural. A lo largo de nuestra historia, Occidente nos impuso imágenes y representaciones de la belleza femenina. Aunque sabemos hoy día que Lucy o la Venus del Nilo no eran como las esculturas de las diosas griegas-romanas, cultural e ideológicamente se nos impuso un modelo que a la fecha permanece: el ideal de la mujer delgada, blanca, de piel firme y brillante; mujeres con cabelleras largas abundantes hasta la cintura, cabellos delgados y brillantes. Y así es cómo también ideológicamente se ha definido el eterno femenino. Un eterno femenino que los medios de comunicación y la cultura de masas neoliberales difunden a todo lo que da para meternos diariamente productos que nos harán lucir “más bellas”. Mercantilismo, racismo, neocolonización y estereotipos vendidos como feminidad, son una de las batallas que libramos hoy en nuestras cabelleras.

Personalmente cuando tomo la decisión de algo trascendental corto mi cabello: es una forma de protesta, de cambio y de cierre de ciclos. Desde la adolescencia y contra todo mandato en la casa y la iglesia, me corté el cabello como hombre y lo peinaba en mechas. Conforme avancé en mi vida, lo fui manteniendo corto con diferentes looks hasta dar hoy con mi look: debajo de las orejas y con un mechón rojo al frente. Así me gusta, así me gustó. Sin más ciencia y explicación ese corte y color, ya son parte de mi personalidad y he decido que así me quedaré. Mientras yo vivía ese proceso de no dar a nadie explicación por mi look, encontré mucha paz conmigo misma al leer el libro Americanah de Chimamanda Ngozi Adiche. Su protagonista es Ifemelu, una chica nigeriana que logra ganar una beca en una universidad americana para estudiar comunicación, pero sus preocupaciones por la negritud, las mujeres africanas y su relación con la población afrodescendiente, y los estereotipos alrededor de ello, le llevan a escribir un blog, siendo el cabello afro uno de los temas más polémicos.

Fue a través de Americanah que conocí cómo las mujeres afro han sacrificado sus cabelleras a lo largo de su historia en occidente: en la esclavitud les rapaban porque el afro era sinónimo de suciedad, en las colonizaciones porque eran portadoras de “enfermedades”, y en los procesos de emancipación porque se les impuso, como a todas las mujeres, el ideal de belleza blanca. Americanah, entre otras cosas, es un retrato de la larga lucha que nuestras hermanas libran en sus cabelleras: de peines de hierro calientes para alaciar pequeños afros, pasando por el uso de pelucas y extensiones para dar abundancia e imagen de salud, o bien someterlo a tratamientos con keratinas para asegurar que ni lluvia ni frío harán sacar el rizo rebelde. Y nuestras hermanas afrolatinoamericanas también libran sus propias batallas, como Lissett Govin, quien en el blog Afrofeminas, narra su experiencia (“De estiramientos estoy harta”).

A veces nuestro cabello no es ni lacio ni chino, sino lo que llaman quebrado. Pero como vivimos en culturas que nos ponen en extremos, no escapamos de quererlo lacio y brillante, o bien, alborotado y con rizos definidos. ¡Por eso la industria de la belleza capilar es una de las que obtienen más ganancias anuales! Haciendo una breve investigación en medios de divulgación, me encontré que, como todo negocio, las cabelleras también son parte de ese círculo económico donde mujeres pierden. Las extensiones hoy día son un recurso para tener esas cabelleras tan abundantes que en el medio del espectáculo tanto se desean. Pues bien, son mujeres pobres quienes dejan crecer sus cabelleras para después venderlas por poco dinero, y quienes hacen las extensiones o pelucas también son mujeres pobres. Aquí una breve reflexión al respecto: “¿De quién es el cabello de las extensiones que tantas famosas (y no tan famosas) usan para abultar su cabello?“. Yo creo que cualquier elección que hagamos está bien siempre y cuando seamos conscientes de no violentar nuestra salud, nuestros bolsillos y consumir conscientemente en caso de asumir un look que requiere mantenimiento.

Finalmente quiero recordar un legado. Los movimientos de liberación feministas en las décadas de los 60´s y 70´s coincidieron en señalar que los cuerpos de las mujeres eran campos de batalla y había que liberarlos de todas las presiones sociales, culturales, corporales y religiosas que se nos habían asignado. Fue el feminismo negro norteamericano, a través del análisis interseccional, que consideró elementales las categorías de raza, clase social y sexismo para entender la opresión y colonización que, en ese caso, las mujeres afroamericanas vivían al interior de los Estados Unidos. Al tomar conciencia de su condición de exclusión, teóricas y activistas como Angela Davis, bell hooks, Andreu Lorde y mujeres afiliadas al Partido de las Panteras Negras o que se identificaron con el black power, comenzaron a usar como símbolo de lucha, resistencia y descolonización el cabello afro. Así como las feministas blancas usaban su largo cabello sin alinear, al estilo Janis Joplin, como símbolo de rebeldía a la cultura de la supremacía cultural blanca patriarcal, las asiáticas no lo alisaban más, y las chicanas, ya muy entrados los años 80´s, comenzaron a cortarlo, destrenzarlo y dejar caer a los hombros las matas de cabello quebrado. Hoy, con los diversos feminismos, hay diversas cabelleras y experiencias de resistencia-descolonización, pero también constantes acechos a volver a sostener el eterno femenino. Por eso creo que nuestras cabelleras son un poderoso símbolo donde se libran batallas que a veces ni las cuestionamos.


Este post fue publicado originalmente en el blog colectivo Mundo Procaz el 12 de septiembre de 2016. Ahora se presenta reeditado. La imagen que acompaña este texto es de la pintora Jurell Cayetano @turnjuell

 10 libros sobre mujeres itinerantes, revoluciones y espiritualidades.

Los estudiosos de la religión (historiadorxs, sociólogxs y antropólogxs, especialmente) creyeron que el siglo XX daría paso a la secularización de las sociedades y de los valores políticos, culturales y educativos. También predijeron que las creencias religiosas, incluyendo la lucha del “bien” contra el “mal”, iban a ser parte de las prácticas privadas y personales, pues el siglo XX fue el siglo marcado de revoluciones, utopías y proyectos colectivos anarquistas, socialistas, comunistas, sindicalistas, guerrilleros y demás.

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Lx brujx que los evangélicos no pudieron quemar.

Es alarmante la ola de neocoservadurismo que en varios países de América Latina encabezan grupos religiosos, donde figuran evangélicos. Los evangélicos, son personas que arraigan su historia y legado en lo que fue la Reforma religiosa impulsada por Martín Lutero y otros reformadores europeos a mediados del siglo XVI. Los principios de una sola fe, una sola escritura (la biblia, como norma de fe y conducta), y un sólo mediador entre Dios y los hombres, rompió el esquema medieval donde la Iglesia católica, con la autoridad del Papa como representante de Dios en la tierra, fue fuertemente cuestionada. Y nos dicen los estudios clásicos de la sociología de la religión, que la Reforma trajo la modernidad, con sus libertades, incluyendo la libertad religiosa, y establecimiento del Estado laico, que en América Latina, permitió en los siglos XIX y XX que disidentes religiosos convertidos a alguna vertiente protestante, pudieran sobrevivir si es que no eran linchados y muertos por las mayorías católicas.

La desmemoria de esos trágicos episodios en Chile, Colombia, México, Centroamérica, Perú, Bolivia y Brasil, por ejemplo, dio paso a que en pleno siglo XXI, esos disidentes religiosos, al sentirse y verse como mayoría con autoridad moral, desacrediten en nombre de Dios, las disidencias que atentan contra su visión del mundo: un mundo heteronormal y binario. Su mayor enemigo en estos tiempos son las disidencias sexuales. Recordemos que el pensamiento cristiano convencional divide el mundo entre bueno-malo; blanco-negro; mujer-hombre… Por más que la Reforma en su momento fue un movimiento contestatario y revolucionario, con el tiempo sus prácticas se han transformado, con una mayoría protestante evangélica latinoamericana sostenedora del estatus quo: porque pensar en dos posibilidades, en blanco o negro, da certeza en tiempos de incertidumbre y miedo.

Conquistar bases populares en barrios de gente trabajadora, y en las clases medias, adoctrinando jóvenes con perfil universitario que puedan desafiar con argumentos intelectuales el pensamiento secular, hasta políticos en los diversos ordenes de gobierno, ha sido una tarea histórica de aquellas iglesias cristianas que tienen por objetivo extender “el reino de Dios” en su patria; por supuesto, un Dios binario. Y es que en términos de doctrina social, grupos conservadores evangélicos y católicos no se reconocen enemigos, sino unidos para luchar contra un enemigo en común: lo que ellos han llamado la ideología de género. Ésta es una corriente vox populi que surgió como una campaña internacional hace 10 años, entre el mundo evangélico conservador de América Latina y el Caribe, pero tiene sus orígenes dentro del catolicismo intransigente, ese catolicismo que combatió el comunismo, el protestantismo, el liberalismo y el socialismo; es decir, todas las expresiones de la modernidad.

En el 2007, se realizó en la ciudad de México el Congreso Iberoamericano por la Vida y la Familia. Su declaración de Santa Fe, nos pone de manifiesto la agenda que persiguen y difunden pastores en sus iglesias locales: los padres deben decidir exclusivamente la educación sexual de sus hijos y promover el modelo “natural” de la familia. Ese pensamiento encuentra su perfecta amalgama en grupos católicos como CitizenGo, una comunidad católica falangista que con el hashtag #ConMisHijosNoTeMetas, recaba firmas en toda América Latina, para luchar por lo que esos creyentes militantes consideran libertad de expresión y religiosa.

Esta misma organización, con apoyo de la bancada evangélica en el congreso de Brasil, en su mayoría compuesta por militantes de las Asambleas de Dios y la Iglesia Universal del Reino de Dios (Pare de Sufrir),  recabaron más de 363 mil 420 firmas en Brasil para negar que la filósofa norteamericana de origen judío Judith Butler, dictara una conferencia en San Pablo, Brasil, el martes pasado. Manifestantes en contra, decían que ella era la culpable de haber introducido la ideología de género y atentar contra el orden natural, mientras que otros a favor, estaban desconsolados por ver demostraciones de odio sin razón. La conferencia que Butler dictó no fue sobre género, sino cómo pensar la democracia en tiempos de populismos y fascismos. Finalmente, la presión ejercida no surtió efecto y Butler pudo compartir sus ideas.

bookJudith Butler es una teórica que en la década de los 90’s publicó El género en disputa, un libro que cambió la teoría feminista occidental y rescató de la marginación las expresiones queers. Desde entonces, ella decía que hay personas e instituciones que buscan patologizar o criminalizar actos importantes de autodefinición, como es el sexo-género. Así, atacó directamente el sistema heteronormativo en el que vivimos; ese régimen que a base de repetición de patrones culturales son validados por instituciones que dicen tener la verdad e imponen modelos únicos de vida. Léase aquí escuelas, gobiernos, instituciones religiosas, costumbres patriarcales y dispositivos de control en todos los ordenes de la vida, afectando directamente nuestros cuerpos y subjetividades. Ese fue un duro golpe al sistema patriarcal porque, siguiendo a las grandes teóricas como Simone de Beauvoir, Butler reafirma que el género es una construcción social distinta al sexo, pero que el sistema patriarcal heteronormal ha construido históricamente esa relación de que género es igual a sexo: se es hombre y se es mujer y no hay otras opciones. Pero la realidad nos dice todo lo contrario.

el-genero-en-disputaEn este texto pionero, Butler propone que las normas heteronormales del género no son causas, sino efectos-actos performativos y a través de ello, se logra subvertir el discurso hegemónico dominante. “El género es un acto abierto a divisiones, a parodias y a la crítica de unx mismx.” Y su invitación fue: no seguir siendo parte de la configuración normativa hegemónica heterosexual. De ahí que las disidencias sexuales son muy importantes porque muestran que por más que los grupos conservadores nos quieran decir que ser gay, lesbiana, bisexual, transexual, queer, persona no binaria, trasvesti, pansexual y demás, es un crimen, en lugar de ver personas, ven entes, cuerpos que censuran moralmente; el género va más allá de eso. No es sexo, es identidad y más allá.

Finalmente, dejo esta reflexión abierta: si un día hubo personas inconformes con el régimen único de verdad que impusó la iglesia católica por siglos y siglos, ¿por qué esos mismos “disidentes” religiosos ahora reproducen esas prácticas y discursos que llevaron a sus antepasados a la hogera, a las inquisiciones y a los exilios? ¿Por qué quieren quemar a las disidencias sexuales y a sus pensadorxs, si la historia de exclusión religiosa tiene mucho de común con la exclusión de las identidades no binarias? Sigo pensando que miles de brujxs andamos sueltxs y la caza ya comenzó. Mientras ellos tratan de cazarnos condenando desde sus púlpitos con biblias bajo el brazo, nuestro aquelarre ya se extendió porque sabemos que somos las nietas, las hijas de lxs brujxs que no pudieron quemar. Unx brujx más que los protestantes de este siglo no podrán quemar; el texto de Butler ya caló y echó raíces. Si quieres leerlo, Biblioteca Feminista lo tiene libre en el siguiente link.


 

Black history month: seis afrobritánicas para tener presentes. 

Vivo en uno de los municipios más racistas del sureste de Londres. En 1993, el asesinato del joven negro Stephen Lawrence visibilizó a nivel nacional en Inglaterra, que el problema racial sigue siendo uno de los grandes temas que las políticas de multiculturalismo e integración, no han logrado resolver. Lawrence fue asesinado por dos jóvenes blancos mientras esperaba el bus en Eltham para regresar a su casa. En esa década parecía ser que hablar del tema racial en la sociedad británica era políticamente incorrecto, como lo sigue siendo el día de hoy. Hacerle notar a gente con privilegios (whiteness) sus prácticas racistas –que más que algo personal, son parte de la estructura histórica–, sigue siendo uno de los grandes temas que han llevado a gran parte de la población afrodescendiente a instaurar, desde la década de los 80’s, un Mes de la Historia Negra (Black History Month). Pero como bien señala la escritora y bloguera Reni Eddo-Longe, en su libro Por qué ya no hablo con gente blanca sobre la raza (Why I’m no longer talking to white people about race, Bloomsbury, Londres, 2017), la historia y presencia de la población negra, no puede ceñirse a un mes, cuando lo importante es resolver la situación antes que celebrar.

Con esto en mente, comparto con ustedes unas breves referencias sobre seis mujeres afrobritánicas que son parte de la historia, memoria y resistencia en este lado del charco, y que sus vidas están fuertemente marcadas por sus militancias contra el racismo, la resistencia desde las raíces y la memoria africana, la precariedad de vida y la gentrificación.

Doreen Lawrence (1952-). Activista contra el racismo. De origen jamaiquino, siendo niña viajó con su familia a Londres. Madre de Stephen Lawrence, al saber que su hijo había sido asesinado, y que la policía no había detenido a los asesinos, aún teniendo evidencias que el asesinato había sido por racismo, se volvió una agitadora comunitaria. Después de mucho trabajo de concientización y constante cabildeo, logró hacer del caso de su hijo, un tema de interés público y mediático, señalando que la policía metropolitana era institucionalmente racista. Hoy en día, ella es baronesa y miembro de la Cámara de los Lores en el parlamento británico. De haber sido una mujer emigrante, cajera de banco, su lucha constante contra el racismo, es un claro ejemplo de resistencia.

PAINTING: No Woman, No Cry BY CHRIS OFILI; DOREEN LAWRENCE
Doreen Lawrence, junto a un cuadro que el artista Chris Ofili hizo como un homenaje a su lucha, No woman, No cry, expuesto en el Tate, Museo de Arte Moderno, Londres.


Olive Morris (1952-1979). Nacio en St Catherine, Jamaica y se mudó a Londres cuando tenía 9 años. Fue miembro fundador de la Organización de Mujeres de Origen Africano y Asiático (OWAAD) y estableció el Grupo Brixton Black Women’s Group, en el municipio de Lambeth, en el sur de Londres. Fue miembro del Movimiento Británico de las Panteras Negras y ayudó a fundar la Manchester Black Women’s Cooperative y Manchester Black Women’s Mutual Aid Group. Ella fue una activista muy comprometida contra el racismo que mujeres de color experimentaban, el poco dinero que tenía lo donaba a campañas, hasta ser ella misma una sin techo (homeless). Murió a los 27 años de cáncer y su legado sigue vibrando en Brixton a través de un colectivo que lleva su nombre y apuesta por la promoción de la educación y autosuficiencia. La comunidad afrocaribeña en Brixton ha creado una moneda de circulación local con el rostro de Olive Morris. 

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Olive Morris, en una manifestación, demostrando que la vida de las mujeres y comunidad afro debe ser respetada.


Claudia Jones (1915-1964). Afrofeminista, nacionalista, activista política, líder de la comunidad, comunista y periodista. La diversidad de sus afiliaciones políticas ilustra su enfoque multifacético de la lucha por la igualdad de derechos en el siglo XX. Nació en la isla de Trinidad en 1915 y a la edad de ocho años se mudó a Harlem, Nueva York con su familia. Su educación fue interrumpida por la tuberculosis y el daño a sus pulmones, así como una enfermedad cardíaca. En New York fue parte del Partido Comunista Estadounidense y en 1948 era la editora de Asuntos negros para el periódico del partido Daily Worker. Ya iniciaba su carrera como oradora y defensora de los derechos civiles. En 1955 fue deportada de los Estados Unidos y se le dio asilo en Inglaterra, donde pasó los años que le quedaban trabajando con la comunidad afro-caribeña de Londres. Fundó y editó The West Indian Gazette que, a pesar de los problemas financieros, siguió siendo crucial en su lucha por la igualdad de oportunidades para la gente de color afrodescendiente. El legado perdurable de Claudia Jones es, sin duda, el carnaval de Notting Hill, que ella ayudó a lanzar en 1959 como un escaparate anual para el talento caribeño. Estas primeras celebraciones se llevaron a cabo en salas y se resumieron en el lema: “El arte de un pueblo es la génesis de su libertad”.

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Jones, revisando galeras de la Gaceta que dirigía en el barrio de Notthing Hill.


Khadija Saye (1993-2017). Fotógrafa de 24 años que murió hace meses en el siniestro de la Grenfell torre, Londres. Una madrugada el multifamiliar se vio envuelto en llamas, las que en varias horas, consumió vidas; entre ellas estaba Khadija y su madre. Esta joven recién participaba en una exposición en el Pabellón de la Diáspora en la Bienal de Venecia. Su trabajo recupera la espiritualidad y tradiciones ancestrales de sus raíces en Gambia. Ella es un símbolo de ingenio y creativad, como muchas mujeres de la diáspora que truncan sueños por vivir en condiciones de precariedad. 

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Una de los autorretratos que Khatija expone en la Bienal de Venecia en el Pabellón de la Diáspora.


Siana Bangura es historiadora por la Universidad de Cambridge, escritora, bloguera, oradora pública y periodista independiente oriunda del sudeste de Londres, con raíces de Sierra Leona. Es reconocida por su poemario Elefante (Haus of Liberated Reading, 2016), donde narra experiencias propias de racismos, exclusión, sexismo y gentrificación. Ella también es productora, trabaja en cine y teatro y actualmente está produciendo una película, ‘1500 & Counting’, que investiga la brutalidad policial y las muertes bajo custodia en el Reino Unido. Siana es también fundadora y editora de la plataforma Black Feminist, No Fly on the WALL. Su trabajo creativo, extensa escritura y organización comunitaria se centran en destacar y centrar las voces marginadas, como la suya, dándoles poder para ocupar espacio y ser visibles en sus propios términos. Fue nominada para el Premio Nu People x Hustle and Heels Inspire 2016.

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Siana, posa en uno de los murales del sureste de Londres, zona de gentrificación,  y en donde ella grabo parte de su documental Demin (https://www.youtube.com/watch?time_continue=693&v=icrfq_w2qfg).

 

Reni Eddo-Lodge. Escritora y ensayista, es una de las voces contemporáneas más críticas sobre el racismo en la sociedad británica. De raíces nigerianas, los silencios oficiales sobre las mujeres y población afrodescendiente en Inglaterra, le llevó a escribir en un blog sus vivencias y opiniones de lo que vivía, a lo que encontró eco en otras miles de voces atemporales de personas que también tuvieron experiencias similares. Por ahora, su libro está en lengua inglesa y se ha convertido en una lectura obligada por todas las personas interesadas en explorar el tema del racismo, la historia, la cultura, la memoria y el feminismo interseccional. Por qué ya no hablo con gente blanca sobre la raza (Why I’m no longer talking to white people about race), explora temas desde la historia negra erradicada de cursos de historia oficiales en las Universidades, hasta el propósito político de la dominación blanca, el feminismo blanqueado al vínculo inextricable entre clase y raza. Además de ser reconocida como una de las mujeres más influyentes en este año, este mes que se han publicado los escritos de Audre Lorde, bajo el título Tu silencio no te protejera (parte de esos ensayos se encuentran en español con el título de La hermana, la extranjera), Reni es quien le hace el prólogo.

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Reni Eddo-Longe, escritora del ensayo Por qué ya no hablo con gente blanca sobre la raza (Why I’m no longer talking to white people about race, Bloomsbury, Londres, 2017).

Seguramente hay miles de mujeres más que están haciendo grandes esfuerzos por reafirmar las identidades afrodescendientes e invitándonos a descolonizar nuestros pensamientos y prácticas, a ver si sus reflexiones y vidas tienen eco en nosotras. Por este año, yo homenajeo a estas mujeres que me han hecho sentir welcome en este país.


Jael**Jael de la Luz. Mexicana, historiadora feminista, editora, activista y educadora popular en Latin American Women’s Aid, LAWA y en The Feminist Library, Londres. Es madre, esposa, amiga de gente luchona y escribe por gusto, curiosidad y desahogo. Ama los libros y no concibe sus días ellos. Recuerda a sus amigos que se están del otro lado del charco con la esperanza de un día volver. Le interesan los temas de espiritualidad, decolonización, feminismo interseccional, gentrificación, América Latina y cultura chicana. Síguela en Twitter: @jaeldelaluz, en Instagram como jaeldelaluz, en Youtube: Jael de la Luz y Facebook: Jael de la Luz.

La bonita chola, resistir desde la identidad indígena.

Londres, ciudad de grandes escritores, museos y festivales de todo tipo, es visitada diariamente por miles de turistas, es habitada por miles de migrantes y es soñada como lugar de paz y consuelo para exiliados y refugiados. Sin embargo, otras historias se tejen desde los márgenes de las resistencias. Las mujeres que no somos europeas, y que hemos nacido en otra parte del mundo, somos llamadas políticamente “mujeres de color” y por ser mujeres de color, no tenemos los mismos privilegios que las mujeres británicas blancas y europeas blancas. Nuestra situación migratoria, el manejo del inglés, la educación, el acceso al trabajo digno y a servicios básicos, se ha vuelto una batalla de sobrevivencia para nosotras, las mujeres no europeas.

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Yo aborté. (A propósito del 28 de septiembre #UnGritoGlobal por el #AbortoLegal).

Makeda tenía entre cinco o seis meses de haber nacido. Thawale tenía dos años, y yo tenía tres semanas de embarazo. Quedé embarazada al creer el mito que en el puerperio (los famosos 40 días donde tu cuerpo se vuelve a reacomodar después del parto) no te embarazas, pues según la creencia, todavía tu aparato reproductor no está en condiciones de ovular. No sólo era el puerperio lo que mi cuerpo experimentaba. Desde que Thawale nació yo caí en una depresión posparto que nunca resolví y que con el embarazo y nacimiento de Makeda, se agudizó. El nacimiento de Thawale fue por cesárea (el de Makeda también), pero no me limpiaron bien la placenta y al pasar el mes de ese nacimiento yo iba a morir, por lo que tuvieron que intervenirme urgentemente y observarme en el hospital por otros 15 días. Así que el primer mes de vida de mi hijo, yo estuve en el hospital encerrada y llorando sin consuelo. Al salir del hospital, mis meses transcurrieron lentamente. Dejé de bañarme, de cuidarme; sentía que al cerrar los ojos me iba a morir; sólo quería dormir todo el día y no saber nada de lo que pasara afuera de mi cuarto.

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Pussy Riot: medios oficiales en Rusia y cómo subvertirlos.

“Estábamos en busca de verdadera sinceridad y sencillez, y encontramos estas cualidades en la santa locura del punk”. Nadezhda Tolokonnikova, integrante de Pussy Riot

Maria Alyokhina, es una de las integrantes del colectivo artístico musical Pussy Riot, un grupo de feministas punks, que al saber de la reelección de Vladimir Putin para presidente de Rusia en el periodo 2012-2018, se preguntó un frío verano del 2011:

El mágico otoño del 2011. La revolución de nieve, ¿qué escribirán en los libros de historia? ¿la mencionarán en absoluto? ¿qué será de ella -será el comienzo de una revolución más grande que está por venir-? Fuimos guiados (el pueblo ruso) por una creencia en la posibilidad del cambio, una creencia ingenua e infantil que puede despertar repentinamente en los adultos y es usualmente acompañada de sentimientos de vergüenza y la necesidad de justificarse. Salimos a las calles. Escribimos carta por carta hasta convertimos en una declaración revolucionaria.

Riot Days, Maria Alyokhina.

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