Archivo de la categoría: El Mundo

Colectivos feministas en diversas partes del mundo

Mujeres al lente: Foto-féminas.

La semana pasada fue el Día Internacional de la Fotografía (19 de Agosto). Por las diversas redes sociales tuvimos la oportunidad de acercarnos a este arte, conociendo o reconociendo el trabajo que mujeres hacen detrás de una cámara para captar la realidad, vestir de colores y performar rostros, paisajes, espacios y objetos que al combinarse, pueden sorprendernos por el mensaje que transmiten.

En esta ocasión, dentro de la categoría de La Colectividad del Mundo, les queremos presentar el proyecto de Foto-féminas, una plataforma creada y establecida por la fotógrafa venezolana Verónica Sanchis Bencomo, quién actualmente radica en Hong Kong. La idea inicial fue abrir un espacio colaborativo para que fotógrafas latinoamericanas mostraran sus obras.

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LAWA: un alto a la violencia doméstica en Londres.

Las estadísticas señalan que en Reino Unido, cada semana dos mujeres mueren a manos de sus parejas o ex parejas, siendo casos de violencia doméstica en su mayoría. Si en América Latina esta es una grave realidad, mujeres en contextos migratorios no son la excepción. 

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Sisters Uncut: repensando el sufragismo inglés y la acción directa.

“Las mujeres muertas, asesinadas, no pueden votar”. Esta ha sido una de las consignas que Sisters Uncut, pone de frente en cada acción directa que realizan, y por la que la prensa británica habló de ellas durante el estreno de The Suffragetes, en Londres, a finales del 2015. De manera imprevista, algunas sisters se tiraron a la alfombra roja pidiendo no más recortes a los servicios proporcionados a las mujeres de color en Inglaterra, sobre todo en temas de violencia doméstica.

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Sisters Uncut usan los colores que las sufragistas de la primera generación emplearon para distinguirse de otros grupos feministas.

Desde noviembre del 2014, varias jóvenes feministas comenzaron a convocar a asambleas en diversos puntos de Londres, Leeds, Nottingham, Bristol para pensar qué hacer ante las políticas de austeridad y los recortes que David Cameron, y hoy Theresa May, impulsan. Muchas de estas sisters, ya tenían experiencias previas de activismo o estudios universitarios en temas de género, decolonización y feminismos.

Este país tiene un grave problema que no atiende: la violencia doméstica es fuerte y profunda en mujeres migrantes, refugiadas, de minorías étnicas y mujeres trans, intersexuales y cisexuales. 1 de cada 4 mujeres vive a lo largo de su vida, violencia doméstica, y 2 de cada 3 mujeres mueren a manos de su pareja o los perpetradores son los hombres de su familia. A esa realidad estructural, se suman las violaciones sexuales, mutilaciones genitales a niñas (aunque están prohibidas en Reino Unido y Gales, en muchas comunidades con esa ‘tradición’ la practican fuera de la ley), matrimonios infantiles y/o matrimonios forzados; profundas violencias a las mujeres de color, o de segunda generación (que sus padres fueron migrantes, refugiados o no nacidos en Reino Unido) que hoy movilizan, tanto a organizaciones que trabajan con sus propias comunidades atendiendo esas problemáticas, o colectivos como Sisters Uncut.

Sisters Uncut surgió como respuesta a esas políticas conservadoras de recortes y para

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Póster sacado de Sisters Uncut, libro para colorear.

visibilizar la violencia doméstica, bajo la urgencia de atender no desde una posición asistencialista y ejecutada por feministas blancas que trabajan en organizaciones donde no se entienden las intersecciones que atraviesan a las mujeres de minorías étnicas en Inglaterra. Bajo la metodología de acción directa (herencia del anarquismo y la primera generación de las Sufragistas), convergen diversos feminismos que cuestionan el privilegio blanco. Las jóvenes que integran los colectivos de Sisters Uncut se asumen como feministas interseccionales, feministas negras (en el sentido político abolicionista y radical), feministas de la clase trabajadora, transfeministas y no binarias desde la construcción sexual.

Su activismo no sólo se ha enfocado a manifestaciones, acudir a reuniones donde políticos y alcaldes deciden dónde y a qué destinaran recursos en temas de mujeres. También han reclamado que se cierren los centros de detención a mujeres migrantes de color, como es Yarl’s Wood, del cual nadie habla, ni mucho menos de los horrores que ahí viven cientos de mujeres de todas partes del mundo. También han ocupado edificios y espacios comunitarios que gobiernos locales quieren expropiar para aumentar la gentrificación en vecindarios pobres, llevando a miles de familias a ser gente sin techo; también realizan talleres sobre diversos temas donde invitan a mujeres comunes a conocer sobre sus derechos.

HollowayAl día de hoy, mientras escribimos este texto, Sisters Uncut llevan dos días de haber tomado, ocupado, reclamado la prisión de mujeres en el municipio de Holloway. Esta cárcel es famosa porque ahí se han torturado y violado las libertades de mujeres caracterizadas por su disidencia política: desde las sufragistas de la primera generación, como mujeres de color o negras que al defenderse de violaciones, fueron llevadas a la cárcel y algunas de ellas muertas por los golpes que ahí mismo les propiciaron los guardias. Como acto de resistencia, están realizando un festival cultural y rememorando a las mujeres que por defenderse de sus perpetradores o exigir sus derechos, fueron recluidas sin la menor esperanza.

Si quieres seguirles la pista, puedes hacerlo en su página, para ver todas las acciones realizadas, su pensamiento y trabajo. http://www.sistersuncut.org/

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Feminist Library, London

En enero de 2016, al caminar de Elephant and Castle rumbo a la estación de tren Waterloo East en el centro de Londres, me topé con un edificio viejo sobre una avenida muy concurrida. Me acerque a ver porque había tantos grupos diversos ahí: desde un centro internacional para apoyo de los refugiados somalíes, un salón de meditación budista, hasta una Escuela de Leyes donde comunidad afrodescendiente y asiática toman cursos. Al ver su directorio, quede sorprendida de ver que en el piso 3 se encontraba The Feminist Library.

Los grupos que ahí se cobijan son minorías y poblaciones negras con prácticas antirracistas. Feminist Library llegó a ese edificio en los 90´s y fue creada originalmente durante los años 70 gracias a donaciones que las mismas integrantes del colectivo hicieron de sus bibliotecas personales, donaciones de libros académicos y de editoriales. El primer núcleo de su colección es sobre el feminismo occidental de la segunda ola. Poco a poco, con las actividades, los diálogos y las diversas experiencias que han tenido con voluntarias de diversas partes del mundo, el catálogo de materiales y libros ha incrementado la presencia de mujeres de color y de los diversos feminismos.

La sala de colecciones alberga boletines, revistas, panfletos, fanzines, posters, folletos, gacetas y todo tipo de documentos, en varios idiomas, relacionados con los movimientos feministas de la Segunda Ola: movimientos que se caracterizaron por su radicalidad en temas de salud, sexualidad, medio ambiente, activismo antinuclear, pacifista y antimilitar, entre otros. El siguiente salón es donde más de 5 000 libros rebozan en anaqueles. El otro salón son las oficinas donde en rincones, paredes y ventanas hay símbolos, pins y objetos materiales que otras librerías, colectivos y artistas feministas han donado tras cerrar sus puertas por falta de recursos. Hay otro salón en el mismo piso: es el 101, un cuarto donde aún hay material por catalogar y exhibir, pero que, por falta de manos, no se ha logrado concretar.

Conocí Feminist Library justo cuando el municipio de Southwark les expidió una orden de desalojo sí es que no pagaban la renta al doble de lo que originalmente se paga cada mes. Por estar en un lugar clave del centro de Londres, entre los municipios de Southwark y Lambeth, el proceso de gentrificación está amenazando y desmembrando los espacios comunitarios. Esa eviction a Feminist Library no es algo aislado: todas las librerías locales, cines autogestionados, mercados de minorías sociales, sobre todo de gente de color, están siendo acosadas por los empresarios coludidos con los gobiernos locales para expulsar todo aquello que no sirva a la expansión del capital. De entre los proyectos de mujeres que han cerrado por la zona, en no más de cinco años, se encuentran: Lambeth Women’s Project, Peckham Black Women’s Centre y The London Irish Women’s Centre. Por esos motivos, Feminist Library inicio una campaña de recolección de fondos (Save Feminist Library!, Save our communities!) hace un poco más de un año.

La campaña ha bajado la intensidad, pero aún no termina. Se ha logrado encontrar otro espacio y pronto se hará el cambio de los materiales para allá, mientras se van planeando más actividades para recabar fondos. Eso sí, por falta de infraestructura, toda una colección (Colección de la Salud de la Mujer) ha tenido que ser donada a un instituto de investigación para su autocuidado y difusión. El reto de seguir siendo un espacio autónomo, auto gestionado, de cuidado de la memoria y educativo de movimientos radicales de mujeres e izquierdas sigue presente, aunque cada vez el “feminismo” se va institucionalizando en el medio académico. Londres es una ciudad que alberga algunas de las “mejores universidades del mundo” y la mayoría de ellas cuenta con centros de estudios sobre género y feminismos. Así que dentro de The London School Economics, SOAS, UCL y Goldsmith University, por nombrar las que conozco, cuentan con bibliotecas o colecciones especializadas en temas sobre feminismos (algunas de esas colecciones fueron “rescatadas” de otros espacios auto gestionados), pero son colecciones privadas, o sólo accesibles sólo a su alumnado. En British Library, Welcome Collection y Bishopgate Institute hay otros acervos, lo mismo que en museos. Todos esos lugares son privados, y sólo se accede con permiso, pago o matricula. Seguir apoyando espacios comunitarios de mujeres para mujeres en una ciudad como Londres, es una urgencia, no un privilegio.

Aquí un vídeo del trayecto de Feminist Library.

Guerrilla Girls

La década de 1980 diversificó de manera clara los feminismos. En el contexto norteamericano, mujeres de color como Angela Davis, Audre Lorde, Gloria Anzaldúa, por ejemplo, comenzaron a publicar sus ensayos-biografías donde cuestionaron el discurso feminista del privilegio blanco. Estas escritoras comenzaron una reflexión que aún no termina: no hay una sola forma y discurso de ser feminista, porque el racismo, el sexismo, los modelos heterosexuales, la clase social, el estatus migratorio, la educación y las creencias, como los derechos, no se viven de la misma forma entre mujeres blancas y mujeres de color, y por más que apelemos a un discurso universalista, la realidad es distinta.

Mientras corrían las ideas, un grupo de mujeres artistas y críticas de arte coincidieron en señalar que el arte occidental concentrado en galerias, museos y su consumo en diversos formatos (postales, llaveros, souvenirs, etc.) estaba cargado de sexismo por la temáticas, marcado por estereotipos e instrumentalizaciones de los cuerpos femeninos. Y por si fuera más, entre los creadores, no había mujeres y mucho menos mujeres aborigenes, negras, chicanas, asiáticas, y mujeres de todo ese crisol cultural norteamericano. Como forma de protesta y autorepresentación, surgieron las Guerrilla Girls. Ellas se asumen como mujeres de diversos backgrounds y que desde su exclusión en esos espacios, no buscaron ser incluidas, sino señalar y protestar por esa invisibilidad de las mujeres de sus comunidades. ¡El arte es política y es poder! Entonces, decidieron salir a las calles, crear arte urbano, a la vista de todxs y para concientizar de lo que sucede dentro del mundo del “arte”. Su discurso a lo largo de casi treinta años sigue siendo interseccional, antisistema y antisexista. Los rostros de esas 5 mujeres, que a veces se presentan por parejas, siguen siendo un misterio, aunque una de ellas lleva por sobrenombre Frida Kahló.

En noviembre del año pasado, tuve la oportunidad de participar en uno de sus talleres en el Tate Modern, Londres. Fue un taller de crear nuestras propias ideas de cómo resistir y cómo el arte puede ser un arma de transformación, sobre todo en el contexto del Brexit y la era Trump, que si bien en este lado lado del charco está generando mucho temor e incertidumbre, en México, creo, no estamos exentas. Me gustó la idea de señalar cómo la industria de la música también está plagada se sexismo y cómo le dan respuesta estas señoras de Guerrilla Girls.

Aquí les dejo el link a su página web: http://www.guerrillagirls.com

Una entrevista con subtítulos al español, hecha por Luchadoras cuando las Guerrilla Girls fueron a México: https://www.youtube.com/watch?v=Z_mk1PUzMWQ&t=2901s

Y una fotogalería del intercambio que hicimos en el Tate:

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 -Jael de la Luz