Cuento de navidad para gordofóbicas/os

Por: Mag Mantilla*

I

Había una vez una muchacha gorda y feminista llamada Milagros. Cotidianamente lidiaba con el odio que mostraban las personas de su entorno hacia su cuerpo carnoso. Especialmente Elvia, su madre.

Es lunes 24 de diciembre, los rayos de sol entraron por los intersticios del ventanal y chocaron en la cara de Milagros; ella se despertó sonriente… Es curioso porque hace años que no disfruta la tradición navideña, pues le parece una celebración que además de ser creación del capitalismo y fomentar el consumismo, sólo sirve para que cada año sus familiares la fastidien por su físico, y depositen en ella todos sus prejuicios. Que si es bonita, pero sólo de cara; que si la ropa tan ceñida le sienta mal; que si ya tiene novio; que si su carrera la hará morir de hambre (estudia Historia); que si algún día va a adelgazar o de lo contrario compromete su salud…(1) Continue reading “Cuento de navidad para gordofóbicas/os”

Zineditorial:fanzine, folletos, libritos de abajo y a la izquierda

Por: Jael de la Luz*

Uno de los temas que en América Latina, El Caribe y en España preocupa a los movimientos feministas es la ola constante de feminicidios, violaciones sexuales que quedan en impunidad y el constante peligro que es ser mujer y niña en estas regiones. De la misma forma, no sin un tremendo debate interno, en esta cuarta ola del feminismo, movimientos transfeministas levantan su voz para documentar y dar cuenta que a las mujeres trans también las están asesinando. México ocupa el segundo lugar en transfeminicidios y a veces no se cuenta con información de primera mano para documentar los procesos de acceso a la justicia, o por lo menos conocer las historias de vida de quienes han sido asesinadxs.

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Caminatas

Por: Mag Mantilla*

¿Por qué el acoso callejero es violencia machista?

Eres mujer y transitas por las calles de la Ciudad de México, cuando campante pasas y de repente te acosan, mil pensamientos te abruman.

 

I.

Caminas por la calle de Real Mayorazgo rumbo a la Cineteca Nacional. Apenas son las 6:45pm, pero ya oscureció, es enero. Estás relajada, la función empieza a las 7:30pm. Tu andar es suave hasta que oyes shisteos: “sh-sh”, volteas por reflejo; es un grupo de hombres con miradas libidinosas opinando sobre tu cuerpo: “Amiga, amiga estás bien guapa”, “qué buen culo”, “camínale rápido porque si no te ando robando, mamacita”. Agitas el paso, quieres huir lo más pronto de sus lenguas de cuchillo. 

Estás enrabiada, vulnerada, asqueada, insegura … muy sacada de onda. Tienes clavada la sensación de haberte fallado a ti misma porque hace tiempo que te posicionas como feminista y no te defendiste ante el acoso callejero. Te sientes muy culpable por no enfrentar a los machitos e indignada ante sus comentarios obscenos e indeseados.  

En mi caso, gracias al libro de Holly Kearl (1), entendí que perpetraron en contra de nosotras, las mujeres, una forma de terrorismo sexual… a fin de cuentas, las mujeres no sabemos cuándo va a suceder, por quién puede ser ejecutado y hasta dónde puede extenderse. Te aferras a la idea de que no fue una agresión aislada, fue un acto violento y deliberado con dinámica perversa de poder, porque cuando alguien cosifica tu cuerpo al instante se produce subordinación femenina, sostén del sistema patriarcal y del machismo. 

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Danzar es:

Por:María Juliana Valenzuela*

Abrir la tierra,
jugar con el viento,
conectarse al corazón.

Es disolverse en la pasión
sin miedo,
sin certezas,
sin remordimientos. Continue reading “Danzar es:”

Cómo aprendí a escribir (investigar) desde el dolor y la rabia

Por: Alejandra González*

Cuando tenía siete, quizás ocho años, mi profesora de tercer año de Primaria me ordenó pasar al frente, al pizarrón, a resolver un problema de divisiones. Estábamos aprendiendo las divisiones con números decimales después de haber batallado con las multiplicaciones el pasado ciclo escolar.  Yo era una niña muy tímida, casi no hablaba y las niñas y niños de mi clase, supongo que de mi parte obedecía a un tipo de autodefensa por sentirme observada de no llevar el uniforme escolar, pues en ese entonces mis padres no podían solventar los precios de la falda, la camiseta, los zapatos escolares y el suéter con el emblema bordado de la patriótica Primaria Álvaro Obregón, y además creo recordar que había pasado por el humillante lapso de andar con piojos buena parte del ciclo escolar por lo que es de suponer que muchas compañeritas no se me acercaran y evitaran estar junto a mí. 

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Cuerpo MUJER

Por: Génesis Morán*

 

Encontré, cuerpo engañoso

fuerte, temeroso

cuerpo cansado y reprimido

cuerpo cauteloso, abandonado a ratos

que se atreve a poco

frágil, saltarín, delicado. suave

envolvente, seductor, felino, alegre

cuerpo perfecto. Llenos de ojos

de cabellos que se mueven felices

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El discurso religioso objetiviza a la mujer buena y sataniza a la mujer sexuada y pensante

Por: María Fernanda Zuñiga Rivera*

El siguiente texto reflexiona cómo el discurso religioso juega un papel sumamente importante para la objetivización de la mujer, partiendo de las lecturas que comúnmente se ha hecho de la Biblia. Para enriquecer la discusión y encontrar otras lecturas sobre el rol de la mujer, se retomaron trabajos teóricos de Simone de Beauvoir, Sigmund Freud y Monique Dumais.

La religión en México tiene un lugar fundamental en la vida diaria; como institución y como forma de control. El control deviene del poder que se le otorgó y se le sigue otorgando hoy en día a nivel público. “La religión ha sido uno de los principales instrumentos para organizar el control social de los cuerpos y especialmente de los cuerpos de las mujeres.” (Vázquez, 2009)

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Yo sí te creo

Hermana, yo sí te creo, no lo dudes. 

No dudes por favor, que te creo. Que desafortunadamente en vivir violencias no estás sola, estamos juntas y juntas vamos a salir. 

También me acosaron en la calle en la mañana, en la tarde, en la noche… llegando a la escuela, saliendo del trabajo, estando en el coche.

He recibido fotografías de hombres que no conozco, también ellos, me han preguntado “¿si estás tan bonita por qué no tienes novio?”.

Han intentado modificar lo que siento, convertir un no en un sí, por pena a que él no quede en la friendzone.

¿Te he contado alguna vez de las ocasiones en las que me presionaron para tener sexo? su presión fue “amigable” y no lo vi como agresión en ese entonces.

Cómo olvidar la vez en la que teniendo la PAE (píldora anticonceptiva de emergencia) en la mano, me detuvo para que imaginara una vida de ensueño con él “si se daba” y yo no quería, no acepté.

Hermana, a mi también me compararon con otras mujeres, me hicieron verlas como competencia y que yo nunca iba a ser suficiente.

Mis oídos escucharon que “las mujeres son como paquetes de galletas, una vez abiertas nadie las quiere” de los labios de una enfermera. Se me ha quedado tan grabado por todo lo violento que contiene.

Me tuvieron que enseñar en la secundaria como fracturar un pene “por si en algún momento lo necesitaba”, nunca olvidaré a esa profesora de sexualidad. 

Tuve que guardar el secreto de muchos clósets, de amigas. Que por temor en su momento prefirieron no decir quiénes eran realmente, no tocaba (ni me toca) juzgar, me toca acompañar.

Fui la amiga que decía “date cuenta” y también fui la que no se dio cuenta. 

Hermana, también abusaron de mi, me tocaron el cuerpo, me besaron, me acostaron para “jugar” mejor. En el juego yo era siempre el hombre y mi vecina era la mujer… ahora de adulta ni logro imaginar todo lo que mi vecina vivió para “jugar” de esa forma.

He escuchado que me digan “no puedes, eres mujer” cuando quise hacer algo.

Me he sentado, en mi trabajo, a escuchar y cobijar a mujeres que han sido abusadas, que han sido minimizadas, que han sido golpeadas, que han sido agredidas. Me he sentado a escuchar guardándome la rabia, pues no merecen(mos) nada de eso.

Me llamo Lídice, tengo 26 años, vivo en México, uno de los países más peligrosos para ser mujer. Quiero decirte que seas quien seas, vivas donde vivas, tengas la edad que tengas ten por seguro que yo, sí te creo. 

*La ilustración es de Laura Berger

Foto del día 02-08-15 a las 13.32 #3

Lídice Villanueva – Tapatía nacida en el 92 bajo el signo de tauro. Psicóloga feminista buscando aprender y compartir cosas nuevas. Adora leer y ver series o películas. Gusta del arte de la pintura y escritura, tanto practicarlo como apreciarlo. Pierde la cabeza por los perros y los búhos. Adicta a los tatuajes, a lo esotérico y lo oculto. Feminista, bruja e incómoda para machistas. InstagramFacebookTwitter


¿Cómo quiero que me maten?

Por Estefania Veloz*

 

Según las estadísticas de feminicidios, tengo múltiples opciones: quizá apuñalada con algún objeto punzocortante, golpeada hasta perder la vida o quemada; podría ser con el cable de un teléfono público, como a Lesvy Berlin, aunque, ante la falta de imaginación, quedan también, siempre, los balazos.

De acuerdo con las autoridades, somos nosotras las culpables de que nos violen y nos asesinen. Entonces ¿podemos decidir de qué forma queremos ser muertas?

Es muy fácil que la sociedad culpe a las mujeres de todos sus males, pero no es cosa nueva. Digamos que es tan fácil como adjudicarle a la Malinche la caída de un imperio y 500 años de conquista —cosa que se hace más de una vez. De haber sido virgen —virgen morena—, alguna posibilidad habría de que fuera un maternal símbolo en un ayate y no la puta —amante, humana, mujer— causante de la tragedia originaria.

El machismo escapa de las categorizaciones exactas, pero el macho no. El término macho es culturalmente homogéneo. Presume virilidad y, viniendo del macho revolucionario, es hasta folklórico. En los tiempos de la revolución se le asignó al hombre el papel de protector, hombres sin miedo que Continue reading “¿Cómo quiero que me maten?”

De la soledad femenina**

Por: Yuliana Castillo*

Enterrada entre paredes
tu conciencia se marchita
y esperando impaciente,
encerrada has quebrado la cortina.

Confinada a la soledad te han obligado
pues tu imagen pública repudian,
y tu cuerpo engazado está sangrando

de un pasado al cual te han enclaustrado.

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