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Columna escrita por La Fata Morgana.

Rupi Kaur: poesía sanadora

there  is
nothing left
to worry about
the sun and her flowers are here.
-Rupi Kaur

 

En 2014, Rupi Kaur, poetisa india-canadiense nacida en 1992 e hija de migrantes indios, publicó milk and honey (leche y miel), un libro de poemas que narran el camino de la sanación del alma, la mente y el cuerpo, tras sufrir la pérdida de la inocencia a manos de una violación, amores perdidos y una cultura que enseña que las mujeres deben mantener la boca cerrada. El 3 de octubre pasado, publicó su más reciente antología: the sun and her flowers (el sol y sus flores), en donde se pueden leer, a lo largo de cinco capítulos, poemas que hablan de diferentes etapas de la vida a través del proceso de una planta, en donde marchitamos, caemos, enraizamos, crecemos y florecemos.

Rupi Kaur-firstwrittenbirth2

En Instagram, Kaur publica ocasionalmente poemas que se encuentran en las páginas de sus libros y yo necesitaba poner mis manos sobre la obra completa y comprobar lo que ya sospechaba: Rupi Kaur es una de las voces poéticas feministas más jóvenes y poderosas de nuestros tiempos y debe estar en todos los libreros, y ser leída por todos los ojos. Ahora les platicaré lo que ha pasado por mi mente esta última semana en la que me sumergí en sus letras, admitiendo que quedaré nadando en ellas mucho tiempo más.

Con ambos libros parece clara una cosa: no se puede llegar a la sanación sin antes relamer las heridas. En milk and honey, Kaur comienza a desplegar su alma en cada uno de los dolores que la habitan; nos deja leer sus más íntimas sombras y podemos dar cuenta que la violencia hacia las mujeres es un compás que marca el ritmo de sus primeros años. Lanza poemas en the hurting (la dolencia) que estremecen mis ojos y que todxs deberíamos aprender de memoria para no permitir que esas experiencias, a manos del machismo, existan más. Como en to fathers with daughters (para padres con hijas) en el que solicita no enseñar a las niñas a relacionar la violencia con el amor, porque de grandes, confundirán a sus parejas violentas con el padre que “las amaba”. En su página 22, Kaur habla de consentimiento y violación, y es explícita: si sólo una de las partes está teniendo sexo de manera voluntaria con el otro cuerpo it’s not love / it is rape (no es amor / es violación).

Rupi Kaur -milk and honey

Sería difícil no hablar de Kaur sin pensar en las miles de mujeres que son violadas en el mundo. Milk and honey es un mensaje de amor y sororidad para todas ellas, que les dice the rape will / tear you / in half / but it / will not / end you (la violación te partirá a la mitad, pero no terminará contigo). En the loving (el amor), poemas de amor a su madre, amor a sí misma y amor a su pareja llenan mis ojos. Belleza y sensualidad hay en sus letras.

Una mujer es capaz de sentir placer aún después de eventos traumáticos si aprende a amarse a sí misma, a explorar su cuerpo y librarse de culpas. Kaur dice que el sexo no es sucio, cuando se desea. En mi texto Que haya cuerpos que besen y tiemblen me preguntaba ¿dónde está el erotismo de ellas hacia ellas? Rupi Kaur lo tiene y es delicioso. Aunado a su poesía, esta mujer tiene además el talento para ilustrar sus letras, complementando lo que mis ojos leen con un dibujo que lo representa en líneas delgadas y entrecortadas, para activar la imaginación aún más.

Como usualmente sucede, llega la ruptura al menos una vez en la vida. Los poemas en the breaking tocan esas fibras sensibles de los amores frustrados y entre el dolor de la pérdida, también hay lecciones que aprender. Don’t mistake / salt for sugar (no confundas sal por azúcar), dice Kaur, el amor no se trata de rogar a alguien que esté con nosotras. Una idea del amor romántico es que debe ser complicado y doloroso; pero el feminismo nos ha enseñado que el amor libre no duele, y Rupi Kaur ha aprendido la lección y nos transmite en su poesía dicho camino de aprendizaje.

Finalmente, una bebida dulce para calmar las penas. The healing (la sanación) es, entre todas, quizá mi parte favorita de milk and honey. Es como un abrazo que envuelve y reconforta después de compartir tanto dolor y escenas que erizan la piel. Mensajes de autoestima y amor propio que generan reflexión y un “es cierto” al terminar de leer cada uno de los poemas. Pensando en fechas pasadas, como el Día de la Salud Mental, este libro es una catarsis que sana la mente y el alma, que reconcilia el cuerpo con su naturaleza, que da fuerzas.

Rupi Kaur -the sun and her flowers

Y en esa reconciliación cambio de libro a the sun and her flowers (el sol y sus flores). Como mencioné, hace poco más de una semana salió a la venta y lo recibí el mismo día que milk and honey; por eso mi lectura ha sido continua.

La poética de este libro se sale de sus páginas cuando a mi alrededor los campos de girasoles enmarcan de amarillo los caminos y el paisaje es verdaderamente un poema. Puedo decir que la voz de Kaur es igual de bella en esta última edición, la única diferencia es que en esta ocasión se extiende a temas como la migración y la aceptación de nuestras raíces, que le vienen como guante a la situación actual del mundo. Además de los inspiradores poemas de amor, también nos habla de la relación amor-odio con ella misma tras una violación, cómo su cuerpo, en home fue allanado y es difícil recuperarlo, aunque no imposible.

 

Rupi Kaur -the sun and her flowers

Deja ver también cómo la sociedad manipula nuestras ideas de belleza al grado de lastimar nuestra autoestima y nuestro cuerpo. Al final, ella logra decirles a los estándares de belleza occidentales que una beautiful brown girl (hermosa chica de color) como ella, no es producto de la manufactura.

Nuevamente, para florecer, hay que marchitar.

La poesía de Kaur, en esta segunda obra, vuelve a estremecer mis ojos con poemas como female infanticide/female feticide (infanticidio femenino / feticidio femenino) que proyecta una realidad espeluznante y triste sobre el desprecio a las niñas con feminicidos apenas nacidas o en abortos selectivos. Por eso ella exalta su feminidad, se apropia de todas sus aristas y la universaliza. De alguna manera, todas nos podemos leer en las letras de Kaur.

Antes de terminar quisiera concentrarme en rooting (enraizamiento). Con mi acercamiento al feminismo interseccional en Feminopraxis, ha llegado el interés por conocer más acerca de otras problemáticas como son la desigualdad por raza y las situaciones migratorias que muchas de las veces acentúan la primera. Rupi Kaur se centra en tres puntos: mujer migrante, de color y aprendiz del idioma inglés.

Orgullosa de su madre, Kaur ha hecho de estos poemas sobre migración un tributo para que cada madre migrante y cada hijx de migrantes se detenga antes de sentirse avergonzadx por “no pertencer” a la nueva tierra que pisan. En poemas como broken english (inglés entrecortado) reconoce la dificultad de su madre de aprender el inglés y la cultura occidental. La dificultad de vivir en un país que dice looks at her with the word visitor wrapped around its tongue (la mira con la palabra visitante enredada en su lengua). Aún con la sensibilidad que podamos tener sobre la migración, no podemos sentirla como quienes la viven día con día. Este libro extiende palabras de aliento y coraje que comprenden su realidad porque es propia de Kaur y su familia. Con orgullo describe el acento marcado como la coalición de dos mundos, ¿qué hay de vergonzoso en eso? Todo lo contrario, es arte puro, dice.

broken english (fragmento) | Rupi Kaur -the sun and her flowers

Con estos poemas, Kaur reconoce a cada mujer y hombre que han migrado a los países del “primer mundo”, donde les drenan la energía con jornadas de trabajo que agotan el cuerpo y el alma, mientras critican su lengua y color de piel. Reconoce también a lxs refugiadxs, y en we are not enemies (no somos enemigxs), dice cómo las fronteras son creadas por el hombre (sic), they only divide us physically / don’t let them make us / turn on each other (sólo nos dividen físicamente /no les dejemos / que nos vuelvan en contra de nosotrxs mismxs).

Abrazar las raíces es el camino a seguir para aceptar nuestro color de piel y nuestra lengua, aceptar las diferencias entre cada unx de nosotrxs y verlas únicamente como eso, no como excusas para la desigualdad. Aceptar que las mujeres son nuestras aliadas es el camino para levantarnos, y como dice en legacy (legado), preguntarnos qué podemos hacer para que otras mujeres puedan mirar más allá de lo que hoy nuestros ojos alcanzan a ver…

Ambas obras, un necesario viaje para darnos cuenta que, para sanar y florecer, necesitamos explorar los rincones más oscuros de nuestra historia personal, que como dice en growth is a process (el crecimiento es un proceso), you do not just wake up and become the butterfly (no sólo te despiertas y te conviertes en mariposa). Sin duda, un obligado de la poesía feminista contemporánea y una de mis escritoras favoritas.

-La Fata Morgana


Para comprar sus libros puedes visitar el sitio oficial de Rupi Kaur aquí o seguirla en Instagram @rupikaur_ y Facebook @rupikaurpoetry

Escucha a Rupi Kaur en vivo recitando su poema  home en el siguiente video:

Sobre las imágenes: todas pertenecen a los libros citados o han sido tomadas de los sitos oficiales de Rupi Kaur.

 

La Fata Morgana —Feminista, socióloga y poetisa mexicana. Amante del café y los animales. Publica el blog de poesía y otros insomnios Lunas Letras y Café.  Le apuesta al veganismo como estilo de vida ético, justo y libre de crueldad para todxs. Su alter ego: Pamela Erin Mason R.

Twitter/Instagram: @lafatamorgana_

Kyra Galván: feminopraxis poética

“Te diré: soy mujer cedro mujer angustia
mujer como trigal como violeta
como sandía y tormenta.
Busco una isla para gestar en ella,
para inventarme mi libertad y mi cuerpo
y todos mis movimientos”

Kyra Galván

 

kyragalvánHace ya un tiempo llegó a mis manos un libro de poemas llamado Un pequeño moretón en la piel de nadie (1982), escrito por la poetisa y economista mexicana, Kyra Galván (1956). Este libro me parece como una tarde de café en la que Kyra me platica un poco de ella, de cómo sobrellevar la vida en una ciudad caótica como la Ciudad de México, cuando se es una persona sensible y con un “Gran Miedo de no llegar a la toma de la libertad”. Entre líneas, me muestra una postura incipiente feminista en una joven veinteañera, que se va formando a base de dudas y cuestionamientos sobre el ser mujer y sobre la condición de ésta en la Historia.

En Desde la A hasta la B se encuentran poemas que hablan de la soledad que se vive como un “pequeño cangrejo. Duro/lento/miope” que se balancea en las incertidumbres del amor. También habla de eso que la mayoría de las mujeres hemos experimentado: el acoso, que día a día lo libra caminando por la oficina repleta de miradas de “licenciados que llegan coqueteando” y que le obligan a asegurarse de que trae la bragueta cerrada, los botones de la blusa en su lugar y que, por ende, “Sólo se atreverían a pensar / qué buenas nalgas” como si eso fuera “un verdadero privilegio”.

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Cuatro A

Y es que el poder que la cultura machista le obsequia a los hombres en nuestra sociedad se podría traducir como un privilegio enfermizo; que les permite trasgredir los cuerpos de las mujeres con su mirada (a veces, con todo su cuerpo) sin mayor problema; mientras nosotras tenemos que salir a las calles a reclamar que nuestro cuerpo no es objeto, sin que realmente se nos escuche, o escribir quejas y poemas que evidencien la realidad cotidiana. Si acaso hay suerte, emitir una denuncia que proceda; pero no mucho más que eso. No mientras la naturalizada violencia hacia las mujeres siga latente en nuestra sociedad.

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Cantata

Después leo Estragos, en donde Galván conjuga poemas que develan más de la vida citadina y la relación con el dinero, inherente al sistema capitalista en el que estamos insertxs. Dice en Los hijos e hijas del verano: “Por nuestros pulmones crece en círculos / el tabaco, la mariguana, el esmog. […] Adoramos a nuestro dios: el Dinero”. Mientras sus poemas Urbana y Vivimos en un mundo en que las mariposas son arrolladas impunemente en la vía pública y a plena luz del día, me cuentan que la ciudad va devorando el campo que se vuelve “una realidad lejana”; donde el amor nunca empieza, donde la indiferencia y la soledad predominan. Tomo en cuenta que este libro fue publicado en 1982 porque más de tres décadas después, esa ciudad monstruo –y tantas otras– sigue devorándose al campo, y sigue menguando la vida de la gente atrapada en la caótica jungla de concreto. ¿Hasta dónde puede crecer el monstruo del “desarrollo”?

 

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Dos A

 

Kyra Galván capta mi atención con Bellas Artes: “[…] Quién podría decir / que bajo tu corazón pesaban / tantos años de ser la maestra / en el arte de la sumisión / en la virtud de la mudez / en el vicio de no tocar.” y La falla de San Andrés, que precisa el envejecimiento natural del rostro aludiendo al movimiento de las capas tectónicas de la Tierra. Pura naturaleza en movimiento somos.

Desconozco si Galván se autodenomina feminista, pero me gusta la manera en la que, en Sobreviviremos, su poema Escombros de Canto aborda ciertas cuestiones sobre la educación que se les da a las mujeres desde pequeñas, “acostumbradas a vivir entre sangre / y sentir humedad caliente entre las piernas. / Amansamos nuestros miedos / y sentimos coraje por la vergüenza al sexo / y a la vida, que nos inculcaron nuestras madres.”

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La reflexión sobre los roles de género y el cambio en el cuerpo me resultan interesantes, ya que ponen en la voz poética lo que a diario muchas mujeres se cuestionan, o viven en la ‘práctica femenina’. Feminopraxis (oh sí, ahora ya saben, en primera instancia, de dónde surge…) contiene poemas como Contradicciones ideológicas al lavar un plato, que plantea “Aclararme por qué cuando lavo un plato / O coso un botón / Él no ha de estar haciendo lo mismo […]”; o el impronunciable Geschichtsunterrich que, sin embargo, nos dice claramente:

“Estoy cansada.

Me acuesto y siento fluir un agotamiento

tan anterior a la Revolución Francesa.

Es que los enormes pechos

       de la Venus de Willendorf

               oprimen mi cuerpo desde la prehistoria.

[…]

   ¡Que vengan los hilos y las planchas!

   ¡Los jabones, afeites y cepillos,

            el almidón sobre todo, y el aceite!

¡Ajústenlo todo de nuevo!

¡Que nada rechine!

Necesito levantarme mañana para ser mujer.

Olvidarme que en las noches

La Historia nos aplasta.”

Un pequeño moretón en la piel de nadie es un libro que vale la pena conocer y disfrutar. Su variedad de temas lo enriquecen: la ciudad, el amor, el dinero, la soledad, la gente, el ser y el ser mujer… Su poesía es inteligente. Al leer la lírica de Galván, quizá sin intención, terminaremos preguntándonos qué contradicciones ideológicas cometemos como feministas, qué nos hace ser bad feminists, como, últimamente, a partir de Roxane Gay ha sido tan común cuestionarse.

Al final, Kyra se despide de mí tajante, en Uno Z: “no me molesten, / que ando de parto.”

Y concluye la plática entre nosotras.

-La Fata Morgana


La Fata Morgana —Feminista, socióloga y poetisa mexicana. Amante del café y los animales. Publica el blog de poesía y otros insomnios Lunas Letras y Café.  Le apuesta al veganismo como estilo de vida ético, justo y libre de crueldad para todxs. Su alter ego: Pamela Erin Mason R.

Twitter/Instagram: @lafatamorgana_

Puedes leer más poesía de Kyra Galván, en su blog http://poesiadekyragalvan.blogspot.mx/

 

 

 

Que haya cuerpos que besen y tiemblen

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Erotismos, Thelma Nava

Cuerpos desnudos, visibles, palpables. Humedad y naturaleza. Viscosidad. Sudores, lágrimas, azúcar y sal. Mujeres, vulvas y pupilas exaltadas. Hombres, lenguas y falos extaciados; pliegues.

Mujeres que besan y tiemblan (2000) se me presenta en un estante de la biblioteca como una antología mexicana de poesía erótica femenina, a la que yo propondría un cambio de nombre por algo como “antología heteroerótica escrita por mujeres”, para no generar expectativas de diversidad sexual en sus contenidos. La voz poética de Jeannette Clariond podría –quizá-, desde mi lectura, librar la batalla de la heteronormatividad con Una noche en el huerto: “Tendida/ en el asiento del negro Chevrolet;/ los pliegues de la noche sobre tu piel desnuda, tu vientre agitado aún;/ abierta al ruido de jejenes:/ alborozo en la luz, / suave baño en tus muslos / en tus senos de racimos […]”.

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Una habitación propia llamada ‘Libertad’

En entradas pasadas, hemos discutido en Feminopraxis varios temas relacionados a los retos sociales que las mujeres que escriben enfrentan, la maternidad, el trabajo y los cuidados, así como la participación de los hombres dentro del feminismo. Hemos hablado de cómo, a pesar de los avances en muchas partes del mundo, la desigualdad política, económica, social y cultural entre los sexos es una realidad. Millones de mujeres en el mundo se enfrentan a salarios menores que sus colegas varones por ejercer el mismo trabajo, aún hoy seguimos presenciando la negación de la educación para mujeres en muchísimas partes del mundo, sin contar que el segmento de la población que se encuentra en mayores condiciones de pobreza, es femenino.

Pensando en todo esto, y decidiendo qué lectura compartir con ustedes, recordé la obra de Virginia Woolf, “Un cuarto propio” (A Room of One’s Own) (1929:2007), que si bien creo que probablemente todas las feministas lo hemos leído alguna vez, me parece un texto que toca, desde la maravillosa pluma de Woolf, un poco de cada uno de estos temas, y por tanto creo que vale la pena retomarlo antes de que termine el mes de mayo.

Pues bien, para quienes no se han acercado a este ensayo literario, Un cuarto propio se presenta como un ejercicio metacognitivo, a través del cual, Virginia Woolf narra el proceso en el que se vio inmersa cuando fue invitada a escribir un ensayo sobre las mujeres y la novela. Realmente, expresa Woolf, hablar sobre dicha relación mujer-literatura resultaba mucho más difícil de lo que parecía, debido a que entender la complejidad que el concepto ‘mujer’ encerraba, en una sociedad como la suya, implicaba indagar en todo un imaginario social, económico, educativo, etcétera; lo cual era permitido únicamente a los varones. A partir de dicha reflexión, Woolf permite observar distintas situaciones que demuestran la posición en la que la mujer se encontraba hasta dicho momento de la Historia, desarrollando así la premisa de que lo que una mujer necesita para escribir literatura es “dinero y un cuarto propio” (pág. 7).

Al comienzo de la obra, la protagonista de la historia se reconoce como parte de un discurso que la considera ‘inferior’ a los hombres: cuando decide acudir a la Universidad de Oxbridge y el Bedel le prohíbe andar sobre los pastos de la misma, entiende que una mujer no es digna de caminar por el mismo sendero que los hombres. Sendero no sólo material, como el pasto en este caso, sino también intelectual: una prohibición para la mujer de ingresar en el campo de la competencia por el conocimiento. Acto seguido, dicha exclusión se reafirma cuando el acceso a la biblioteca es restringido a las mujeres si éstas carecen de alguna carta de presentación o del acompañamiento de su esposo; orillándolas también a la dependencia social.  Hoy en día, la situación respecto al acceso a la educación por parte de las mujeres, sigue estando en boca de las luchas feministas y por los derechos humanos. El caso más famoso actualmente: la ganadora del Premio Nobel de la Paz, Malala Yousafzai.

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66%  de las mujeres adultas en el mundo son iletradas.

Así, todas las situaciones que en comienzo indignan el pensamiento de la protagonista, la llevan a pensar que es necesario examinar la Historia de las mujeres para entender por qué se encontraban recluidas socialmente.

Woolf expone una serie de ejemplos que demuestran cómo la mujer había sido hasta ese momento tan sólo un espectro, una sombra al lado del hombre; cuando cada uno de los análisis respecto a su condición eran escritos por éstos, y aún peor, cuando las descripciones de los mismos remitían a sentencias como “lo fundamental de las mujeres […] es que las mantienen los hombres y que ellas los sirven” o “Señor, una mujer compositora es como un perro caminando en sus patas traseras. No lo hace bien pero es sorprendente que lo haga”, entre otras (Woolf, 1929:2007, págs. 46-47). Dichas representaciones, producto de un pensamiento patriarcal abominable, invitan a la autora a reflexionar que no sólo las concepciones acerca de la capacidad intelectual de las mujeres eran discriminatorias, sino que, derivado de esto, su oportunidad de generar ganancias económicas era limitada.

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Las mujeres ganan menos que los hombres en el 99% de todas las ocupaciones.

Así, Woolf se pregunta ‘¿por qué son pobres las mujeres?’, y descubre que la razón principal está envuelta en el mismo discurso patriarcal antes mencionado. Las mujeres son pobres porque, primeramente, no son incluidas en los diferentes procesos económicos, debido a que no se consideran actividades propias de lo femenino, sino de lo masculino. Es decir, a la mujer se le considera ‘útil’ solamente dentro del hogar, atendiendo a los esposos, hijos e hijas.

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Las mujeres conforman hasta el 70% de lxs pobres del mundo.

No existen, dice Woolf, las condiciones sociales necesarias para que la mujer pueda insertarse en el mercado laboral, y por ende, ser acreedora de una independencia económica frente al hombre, debido a que su ‘condición biológica’, ligada a la estructura patriarcal, la obliga a estar la mayor parte de su vida embarazada y criando. ¿Les suena familiar? Pues actualmente, las mujeres son el grupo más marginado y pobre; por lo que seguimos luchando por desmantelar dichos estereotipos arcaicos (incluso cuando hay millones de mujeres trabajadoras e independientes, esto no cambia la otra realidad).

Aunado a esto, la autora también encuentra que la restricción de la educación es fundamental en el problema de las mujeres; diciendo:

[…] la independencia intelectual depende de cosas materiales. La poesía depende de la libertad intelectual. Y las mujeres han sido siempre pobres, no sólo por doscientos años, sino desde el principio del tiempo. Las mujeres han tenido menos libertad intelectual que los hijos de los esclavos atenienses. Las mujeres, por consiguiente, no han tenido la oportunidad de escribir poesía. He insistido tanto por eso en la necesidad de tener dinero y un cuarto propio. (Woolf, 2007, pág. 88)

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Las mujeres únicamente poseen 1% de las tierras del mundo.
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Las mujeres ganan sólo 77.5 centavos por cada dolar que ganan los hombres. (Dato de EUA, varía dependiendo del país, y de la raza de las mujeres: las mujeres blancas ganan menos que los hombres, pero más que las mujeres de color, etc)

Virginia Woolf demuestra, a lo largo de este ensayo literario, que las condiciones a las que la mujer se ha enfrentado (y sigue) a lo largo de la Historia, no son únicamente las que se refieren a barreras de carácter discursivo, sino a todo un entramado práctico en el que el hombre es el protagonista y ella simplemente un accesorio. Sin exagerar su postura, Woolf da cuenta del complejo panorama al que una mujer se habría de enfrentar si pretendiera sobresalir o simplemente explotar sus capacidades creativas e intelectuales, ya que los obstáculos que el sistema patriarcal le impone la sobrepasarían.

Quizá hoy hacer una analogía como la que Woolf propone sobre la hermana imaginaria de Shakespeare no culminaría en tan trágico suceso (al menos en algunas partes del mundo), sin embargo, innegables serían los obstáculos culturales, burocráticos y discursivos que se presentarían frente a ella. Porque es una realidad que hoy en día, las mujeres no tenemos las mismas oportunidades que los hombres de desarrollarnos profesionalmente, ya sea porque no tenemos el mismo acceso a la educación, porque nos enfrentamos al techo de cristal, o incluso, porque como señala una de nuestras colaboradoras, a veces la apariencia es más importante que nuestro currículum, y si dicha apariencia nos “benefició” en un principio, es casi una garantía-castigo que implicará una vida laboral rodeada de acoso sexual.

Finalmente, una de las cosas que más me atraen de esta obra y que no quiero dejar pasar, es lo que Woolf propone al final de la misma respecto a la balanza entre lo masculino y lo femenino. Comprender que estamos constituidxs a partir de una dualidad. Dice Woolf que “es fatal ser un hombre o una mujer pura y simplemente; hay que ser viril-mujer o mujer-viril”  (2007, pág. 85).

Lo anterior resulta de vital importancia para mí, ya que me parece necesario que tanto mujeres como hombres comprendamos que de interiorizar dicha dualidad, o lo que es lo mismo: des-generarnos, quizá seríamos capaces, como sociedad, de entender que el discurso patriarcal ha propiciado y sostenido las relaciones de dominación-subordinación entre hombres y mujeres, de manera que ha fragmentado las posibilidades de crecimiento mutuo, pero sobre todo, de crecimiento femenino. De entender que esto, como bien lo indica Woolf, ha resultado más en una perdida para la humanidad en general que una ganancia para el hombre.

De antemano entiendo que muchxs podrán decir que comparar un texto que tiene casi un siglo de vida con la actualidad puede ser riesgoso, sin embargo, considero que Woolf ofrece una obra que al menos en nuestros tiempos, sigue vigente. Desafortunadamente, aún no llegamos al momento de la historia en el que podamos decir que toda mujer en el mundo es poseedora de una habitación propia.

Reflexión última: en los debates sobre si los hombres pueden/deben o no ser feministas/aliados, la obra de Woolf se nos presenta, a todos los sexos, como un referente obligatorio para repensar la masculinidad y feminidad hegemónicas y considerar que, en el pesaje de la Humanidad V.S el Patriarcado, si nos separamos, el peso del Patriarcado nos aplasta a todxs…

¿Ustedes qué opinan?

-La Fata Morgana

Twitter: @lafatamorgana_


La Fata Morgana —Feminista, socióloga y poetisa mexicana. Amante del café y los animales. Publica el blog de poesía y otros insomnios Lunas Letras y Café.  Le apuesta al veganismo como estilo de vida ético, justo y libre de crueldad para todxs. Su alter ego: Pamela Erin Mason R.

Twitter/Instagram: @lafatamorgana_

Referencias bibliográficas

Woolf, V. (1929:2007). Un cuarto propio (A room for one’s own) [Trad. de Jorge Luis Borges]. México, DF: Colofón.


La imagen de cabecera pertenece a Saara Katariina Söderlund (instagram @saarainfeathers)

Desconozco quién hizo las imágenes que acompañan el texto, son parte de una serie más amplia de imágenes con datos sobre la realidad que viven las mujeres en el mundo. Si alguien conoce a su autora (asumiendo que es mujer), les agradecería la información.

Sandra Cisneros: feminista-on-the-loose

Leí a Sandra Cisneros por primera vez en alguna de mis clases en la universidad, era su obra La casa en Mango Street la que me presentó su literatura. Después de eso, no había vuelto a saber de ella, ni la había leído más. Sin embargo,  cuando buscaba libros de poesía escritos por mujeres en una biblioteca que visitaba, su nombre se me vino a la memoria y entre todas las opciones del estante, me hice de “Loose Woman”; un libro de poemas publicado en 1995. [1]

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“Loose Woman” de Sandra Cisneros

 

Para quienes escuchan el nombre por primera vez, Sandra Cisneros es una escritora mexico-americana, chicana, nacida en Chicago en 1954. Su obra se destaca por esa dualidad cultural que trata de mantener vivas las raíces que le unen a México. De algún modo, me parece que ese afán de resistir a la homogeneización cultural lo tenemos todas las personas que compartimos, de una u otra manera, raíces con otras culturas gracias a nuestrxs ancestrxs; y en el caso de “Loose Woman”, dicha dualidad no sólo se observa en el contenido de los poemas, sino que es visible en el propio lenguaje; ofreciendo una lectura en spanglish bastante entretenida.

Los aspectos culturales o la “mexicanidad” que Cisneros intenta resaltar de sí misma, se pueden notar en su poema “You Bring Out The Mexican In Me”. En dicho poema, la autora reivindica su lado mexicano al compartir una experiencia romántica tan intensa que dice “Me sacas lo mexicana en mí, like it or not, honey” es decir, la pasión, el romance y la ferocidad mexicana: “the mariachi trumpets of the blood in me/ The Aztec love of war in me/[…] The Agustín Lara hopeless romantic in me[…]”.

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“You Bring Out The Mexican In Me”

En “Dulzura”; Cisneros escribe “Make love to me in Spanish/ Not with that other tongue./ I want you juntito a mí/ tender like the language […]”, porque al parecer, el romance mexicano, latino, es para muchxs el más tierno y dulce, aunque hoy en día también podemos decir que es uno de los más peligrosos, porque como dice en “Love Poem for a Non-Believer”, “My neck is thin/ You could cup/ it with one hand/ Yank the life from me/ if you wanted”, y desgraciadamente, para miles de mujeres en México y Latinoamérica, muchas de las veces, sus parejas masculinas eligen hacerlo: arrancarles la vida. Lo llamamos feminicidio.

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“You Bring Out The Mexican In Me”

En “Original Sin”, Cisneros nos recuerda, con un toque de humor sarcástico, ese lado conservador y machista de nuestro amado y violento México, en el que es necesario comprar un rastrillo desechable en el Aeropuerto Internacional de San Antonio, Texas, para poder afeitarse las axilas antes de aterrizar en tierras aztecas porque “I forgot in Mexico they don’t like hair under your arms only on your legs […]”, aunque a veces ni siquiera en las piernas, al menos que seas una monja o una anciana. Sólo así es posible extender los brazos “[…]as a newborn’s soul without original/ sin[…]”, sólo así, con las axilas limpias, una mujer puede ser una buena mujer, libre de pecado. Quizá por eso un cliché del feminismo nos pinta a todas con vellos debajo de los brazos. Como si muchas feministas no eligiéramos afeitarnos. Así de ridículo es el patriarcado, así de poderoso, porque se mete hasta en lo más íntimo y hasta simple, de las decisiones de las mujeres sobre su aspecto físico.

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“Dulzura”

Quizá en algunos momentos de la lectura me costó más trabajo notarlo que en otros, pero afortunadamente, la pluma de Cisneros es feminista; como en “Old Maids”, cuando nos recuerda que en México hay una edad límite para casarse si no se quiere vivir para “vestir santos”. En este poema, Cisneros habla de la presión familiar y social que se ejerce sobre las mujeres de cierta edad (generalmente cercanas o después de los treinta años) que no se han casado; a las que ya no les queda posibilidad de ser “las siguientes”, después de que otra mujer al fin se casa. Ella dice: “The aunts,/ they’ve given up on us./ No longer nudge — You’re next./ Instead — / What happened in your childhood?” como si sólo un evento traumático pudiera quitarle el deseo de ser esposa a una mujer. Cisneros responde, “But we’ve studied/ marriages too long — / Aunt Ariadne, / Tía Vashti, / Comadre Penelope, / querida Malintzín, / Señora Pumpkin Shell–/ lessons that served us well”. Cisneros les dice a sus interlocutorxs: las mujeres, a veces, simplemente no necesitan casarse.

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“Original Sin”
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“Old Maids”

 

Por otro lado, dos poemas que no escapan a mis ojos. “Down There” y el que le da nombre a esta colección, “Loose Woman”. El primero, una oda a la menstruación que sin lugar a duda toda feminista encontrará perfecta y toda mente cerrada sentirá náuseas después de leer (como señalan varios comentarios que leí sobre el poema en diferentes blogs que lo han publicado). “Down There”, ahí abajo, gracias a la vagina que todas las mujeres biológicas tenemos, “I’m artist each month. […] In fact,/ I’d like to dab my fingers/ in my inkwell/ and write a poem across the wall./ “A Poem of Womanhood”/ Now wouldn’t that be something?”. Y sí que lo es, porque varias mujeres ya lo han hecho. Pero, ¿Por qué la necesidad de reivindicar el proceso biológico más natural del mundo? Porque en esta sociedad, no sólo la mexicana, sino en general, en la sociedad patriarcal, la menstruación es algo de lo que las mujeres debemos avergonzarnos, menstruar sigue siendo algo de mal gusto. Y Sandra Cisneros lo sabe, por eso transgrede al lector y lectora que no pueden aceptar que menstruar es tan cotidiano como respirar.

 

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“Down There”
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“Loose Woman”

Finalmente, “Loose Woman”. Un poema que describe a una mujer que es ‘un peligro para la sociedad’ porque es libre. Una mujer que transgrede, incomoda y maldice, como en la mayoría de los poemas que escribe. Una mujer que no se disculpa por ello. Una mujer que se ha soltado de las ataduras de una sociedad que nos quiere puras, castas y sin decir malas palabras. “Beware, honey”, ella dice, “I like the itch I provoke”, “viva-la-vulva, fire and brimstone”. Una mujer que habla de su sexualidad como habla del amor, en el mismo nivel de honestidad gráfica. Una mujer de lengua afilada que no dudará en cortarte con su voz. Una mujer que desea. Una mujer que rompe cosas. Una feminista.

Este libro de Sandra Cisneros me deja con una reflexión: las mujeres vivimos en un mundo patriarcal, machista y misógino; un mundo en el que se nos juzga la vestimenta, la orientación sexual, la castidad, la promiscuidad, la belleza, las piernas depiladas y las axilas velludas, las palabras que usamos y hasta la biología. Un mundo en el que el amor, si quisiera, nos podría asesinar. Pero también nos enseña un mundo en el que podemos tomar la pluma y decir que nos importa un carajo todo eso que se nos juzga. Donde podemos escribir sobre nuestros cuerpos y sus relaciones con otros cuerpos, y podemos reivindicar los flujos vaginales tanto como las ideas intelectuales y no perder la dignidad, sino reafirmarla. Un mundo en el que, gracias a los feminismos, podemos decirles a quienes no les guste nuestra libertad “¡Que se vayan a la ching chang chong!”…

La Fata Morgana


La Fata Morgana —Feminista, socióloga y poetisa mexicana. Amante del café y los animales. Publica el blog de poesía y otros insomnios Lunas Letras y Café.  Le apuesta al veganismo como estilo de vida ético, justo y libre de crueldad para todxs. Su alter ego: Pamela Erin Mason R.

Twitter/Instagram: @lafatamorgana_

[1] Esta es una versión modificada de una entrada que fue publicada originalmente en el sitio de Mundo Procaz bajo el nombre “Leyendo a Sandra Cisneros” en octubre de 2016

Mujeres Inconvenientes

Les cuento. Hace unos meses vi el documental “She’s Beautiful When She’s Angry” (pueden checarlo en Netflix y probablemente en YouTube) y de éste rescaté una lista de libros y nombres sobre el movimiento de mujeres -feminista- que me interesaba leer y conocer mejor. Así, mientras estuve en California a finales del año pasado, no tardé mucho en localizar la biblioteca local de la ciudad en la que estaba para hacer una búsqueda particular: “Poems from the Women’s Movement”. Por suerte, la Archibald Library de Rancho Cucamonga, CA, contaba con tres perfectos ejemplares de esta hermosa antología poética, editada por Honor Moore, y uno de ellos estuvo en mis manos e hizo resonar en cada uno de sus poemas a este conjunto feminista de mujeres poetisas, diciendo al unísono algo así como “Let’s Smash the Patriarchy Together!!”… y no me pude resistir a escribir sobre ellas. [1]

 

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Poems from the Women’s Movement. Editado por Honor Moore

 

En fin, ahora que saben cómo llegué a este libro, déjenme decirles que Honor Moore recuperó obras de 58 poetisas que utilizaron la palabra escrita para definir un momento crucial para el Feminismo estadounidense en las décadas de los 60, 70 y 80. Entre los casi 100 poemas que se pueden leer en este libro, se tocan temas que cada mujer, feminista o no, estadounidense o no, de una u otra manera ha experimentado: aborto, violencia, amor, desigualdad, discriminación, libertad, sexualidad, etcétera. Claramente me faltaría tiempo y espacio para poder compartir con ustedes mis impresiones frente a cada uno de los poemas leídos, y finalmente, no es la intención de esta columna hacer un análisis puntual de la obra sino más bien, compartir la experiencia que la lectura ocasiona. Así, quisiera platicarles un poco sobre algunos de los poemas que más llamaron mi atención y sobre porqué lo de “mujeres inconvenientes”…

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“The Niusance” -Marge Piercy (fragmento)

En la imagen anterior se lee “Soy una mujer inconveniente”, frase que forma parte del poema “The Nuisance”, escrito por Marge Piercy. En dicho poema, la autora hace una narrativa acerca de una mujer inconveniente porque no sigue, en términos generales, la norma. Una mujer que ama y piensa diferente, y que por tanto, “sería más útil como un sacapuntas”. En “I like to think of Harriet Tubman”, Susan Griffin escribe sobre ésta otra mujer inconveniente, porque no se quedó callada frente a su esclavizador, porque salvó a cientos de otrxs esclavxs y nunca fue atrapada. Griffin habla de una mujer que desafió las normas y las leyes, porque éstas eran injustas y había que cambiarlas, y por ende, romperlas.

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“You say I am mysterious. / Let me explain myself:/ In a land of oranges/ I am faithful to apples.” -Elsa Gidlow

 

Por su parte, Elsa Gidlow escribe “In a land of oranges/ I am faithful to apples”; y ALTA nos ofrece “Euridice”, quien maldice a los poetas varones que nulifican el dolor de su espera porque desde la perspectiva androcéntrica es Orfeo, el hombre, el único que sufre ya que no emerge victorioso del infierno, mientras que Euridice, bueno, ¿qué dolor puede sentir una mujer cuando está en su naturaleza esperar, esperar y esperar…? La inconveniente Euridice de ALTA, dice “damn they, i say/ i stand on my own pain/ & sing my own song” mientras ‘suelta’ la mano de Orfeo para rescatar su propia experiencia infernal. Entre tanto, Pat Parker escribe “For Willyce”, poema en el que el acto sexual protagonizado por ella y su lengua, culmina en su pareja aclamando un “oh god! / oh jesus”; lo que le hace pensar en cómo, otra vez, un tipo cualquiera se lleva el crédito por los actos realizados por una mujer… ¿Les suena familiar?

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“Euridice”  -ALTA

 

Sin embargo, no toda inconveniencia resulta del hablar sobre la fuerza de las mujeres, o de su valor para salirse de la norma impuesta por un sistema opresor. La inconveniencia de esta poesía feminista toca fibras más sensibles, más ocultas, dada su gravedad. Entonces leemos nuevamente a Marge Piercy, quien nos dice en “Rape poem” que es lo mismo ser arrollada por un camión que ser violada, excepto que al final de la violación los hombres te preguntarán si lo disfrutaste. O Judy Grahn, quien en “A Woman Is Talking to Death” nos muestra lo poco conveniente que es ser lesbiana en una sociedad que si algo rechaza más que una mujer que decide estar sola, es a una mujer que decide estar con otra mujer. O Audre Lorde, que en “A Poem for Women in Rage”, describe el miedo que el racismo provoca, en forma de alucinación, a una mujer negra lesbiana que sueña ser asesinada por su pareja, una mujer blanca.

Cada uno de estos poemas es inconveniente ya que desafía al patriarcado. Es inconveniente porque las mujeres que no se quedan calladas incomodan al status quo, cambian al mundo. “Poems from the Women’s Movement” es una recopilación de voces que nos muestra cómo las experiencias de lucha, sin importar desde qué trinchera se lleven a cabo, nos son comunes a todas las mujeres. Quizá podría decir que en momentos ha sido triste la experiencia que me ha provocado leer a estas mujeres, porque son más de tres décadas las que separan mis ojos de sus plumas y sin embargo, muchas de sus palabras son tan actuales que me recuerdan que la lucha feminista aún tiene un largo camino por recorrer. Aunque por otro lado, cada poema, con su diversidad de estilo, de forma, de fondo; es inspirador. Creo que una de las cosas que vuelve a estos poemas tan fuertes es la sororidad que implica ser parte de un colectivo. En éstas páginas no existe una diferencia entre Sylvia Plath, a quien prácticamente todas hemos leído -al menos escuchado su nombre- y Pat Parker; a quien estoy segura no hubiera conocido en mucho tiempo si no fuera por este libro.

La homogeneidad que Honor Moore ofrece entre tanta diversidad de voces me parece que logra que la lectora establezca un diálogo entre pares con las poetisas, que compare experiencias, comparta corajes. Como se habrán dado cuenta, me encantó leer a estas mujeres y sentirme parte de una lucha que es una constante en nuestras vidas, lo expresemos o no, lo sepamos o no. Nuestra cotidianidad, con sus respectivos matices, es un campo de batalla en contra de la desigualdad social, política, económica y cultural entre los sexos.

Leer es inconveniente porque nos obliga a pensar, a reflexionar, a cuestionarnos lo que tenemos frente a nosotrxs; a decir “quizá esta autora, este autor, tiene razón; quizá el mundo no es como nos dicen que debe ser”. Escribir, diría yo, aún más. Escribir es tomar esa reflexión, esas dudas y compartirlas, escribir implica una provocación para quien nos lea; es un arma poderosa, rectifica nuestras ideas y cuestiona las de lxs otrxs. Por eso creo que esta antología podría llamarse así, “Mujeres incovenientes”; porque sin duda cuestionar al sistema patriarcal, y de una forma tan bella como la poesía, tiene que ser inconveniente.

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“Käthe Kollwitz” – Muriel Ruykeyser (fragmento)

 

Si como dice Muriel Ruykeyser en su poema “Käthe Kollwitz”: “What would happen if one woman told the truth about her life? / The world would split open”, entonces me pregunto, las mujeres que no escriben ¿a quién le cuentan su vida, sus verdades? Yo espero que esta entrada las anime a buscar este libro en sus librerías o bibliotecas más cercanas, y que disfruten o sufran cada poema que en sus páginas se lee. Y espero que, al finalizar la lectura de al menos uno de ellos, cada una de ustedes se vuelva una mujer inconveniente; una mujer que escriba su experiencia. Porque imaginen ¿qué pasaría entonces, si cada una de nosotras tomará la palabra y empezará a contar la verdad sobre su vida?

Una última cosa. Me pregunto si existe por ahí una antología poética de voces latinoamericanas feministas. Si la hay, la quiero. Si no, cómo quisiera…


La Fata Morgana —Feminista, socióloga y poetisa mexicana. Amante del café y los animales. Publica el blog de poesía y otros insomnios Lunas Letras y Café.  Le apuesta al veganismo como estilo de vida ético, justo y libre de crueldad para todxs. Su alter ego: Pamela Erin Mason R.

Twitter/Instagram: @lafatamorgana_

Notas:

[1] Esta es una versión modificada de una entrada publicada originalmente en el sitio Mundo Procaz en septiembre de 2016

Open House…

Open House…[1]

¡Bienvenidas a La letra violeta, mujeres de todos colores, edades, formas, tamaños, latitudes, ideas y un infinito etcétera! Antes de comenzar a construir esta columna con ustedes, lectoras; quisiera presentarme y comentarles de qué tratará esto. Mi nombre es Pamela Erin Mason (a.k.a La Fata Morgana),  tengo 28 años, soy Licenciada en Sociología, feminista, mexicana, animalera, vegana, y mantengo una relación muy especial con la poesía. Y esto último, además del inexorable Feminismo que llevo dentro, es de lo que quiero platicar-les.

Como ya he dicho, la poesía y yo. Desde hace ya muchos años que escribo, letras amateurs que con el tiempo, y siendo autocrítica, creo que han ido creciendo y desarrollándose junto con mi personalidad y mi propia visión del Mundo. Así, aunque en menor medida de la que me gustaría, he podido participar en algunos eventos relacionados a la poesía. Particularmente, fue éste año que tuve la oportunidad de compartir algunos de mis poemas y otros más de quienes formamos Las Plumas Poiéticas[2], durante el Festival Literario y Feria del Libro de San Miguel de Allende, Guanajuato, FELISMA 2016; con un grupo de universitarias/os que visitaban la ciudad. Durante dicho evento, hubo una ronda de preguntas y respuestas en las que las/los jóvenes me pidieron mencionar a  “mis poetas favoritos (sic), y quiénes me han inspirado”. Me escuché mencionar a Sabines, a Benedetti, Huerta, Baudelaire, Girondo, etcétera. Acto seguido, en mi cerebro retumbó una pregunta: ¿y las mujeres poetisas? En efecto, hice un esfuerzo por reformular mi respuesta y agregué a Storni, Castellanos, Plath, Pizarnik… pero realmente no eran ellas (quizá Storni), quienes habían influenciado mis propias letras. Entonces, incómoda, me di cuenta de que pocas eran las mujeres que había leído con la misma pasión con la que aún leo a Jaime Sabines o al buen Mario Benedetti.

Se vino a mi mente una seria reflexión respecto a la ausencia de voces femeninas en mi repertorio personal de poesía y literatura en general. ¿Cómo era posible que yo, autodefinida como feminista, poetisa, y como mujer, no hubiera leído (¡siquiera buscado!) más letras provenientes del género con el que yo me identifico? Y no es que súbitamente me haya entrado un desdén hacia las letras de varones. No. Pero considero que hace falta leer letras de mujeres. Me parece que, al menos en México, nuestros grandes referentes son, precisamente, ellos. Y sí, tenemos figuras masculinas que han marcado el mundo de la literatura, pero no creo que eso sea únicamente porque no existan mujeres creando, escribiendo, ni mucho menos porque ellos sean contundentemente mejores escritores; sino más bien por una –quizá- deliberada ignorancia sobre éstas (ya sean escritoras, artistas, científicas y prácticamente de cualquier área de conocimiento/acción). No en vano Wikipedia, la enciclopedia electrónica más grande de la red, ha mostrado varios esfuerzos por incluir a más mujeres en su base de datos[3]. ¿Creen que exagero? Nada más googleen “10 exponentes de la literatura mexicana” y se llevarán la non grata sorpresa de que entre los cinco artículos principales[4] se mencionan un total de 43 escritores y escritoras; sin embargo, únicamente 9 son mujeres[5]. Es decir, a pesar de que me di cuenta de la necesidad que tenía de leer a más mujeres; también me di cuenta que quizá el problema no era sólo mío… ¿o sí? ¿Debía culpar a ésta sociedad patriarcal o a mí misma, quien, sabiendo las artimañas del patriarcado para “anonimizar” a las mujeres, no me había dado cuenta de mi indiferencia ante la literatura escrita por ellas? Sinceramente, me di dos que tres golpes de cabeza en la pared. Qué feminista yo, que contribuía a esa indiferencia ensombrecedora hacia el arte hecho por mujeres.

Afortunadamente, he tomado cartas en el asunto. Desde ese día decidí leer a manera de consigna, a todas las mujeres poetisas, y escritoras en general, de preferencia feministas aunque no necesariamente, que Internet –y quizá mi bolsillo- me permitiera encontrar. Suerte la mía que actualmente sea casi imposible no hallar cualquier texto que se busque en Google. Aunque particularmente gracias a la Biblioteca Feminista[6], he conocido varias nuevas autoras para mis ojos.

Recapitulando, así es que surge la idea de La letra violeta, gracias a este espacio que le dio un medio para existir. Si bien mi idea original era simplemente leer la poesía hecha por mujeres “de mí para mí”, ¿qué mejor que compartir esta experiencia con otras mujeres (con personas en general)? Espero que podamos entablar un diálogo desde nuestros respectivos teclados y aprender más sobre la poesía –y la literatura en general- escrita por mujeres. Espero que este ‘ejercicio’ nos sirva para abrir los ojos ante la vasta cantidad de autoras que nos rodean pero que, ¿extrañamente?, no resuenan en nuestra memoria colectiva. ¿Será la falta de “500 libras y un cuarto propio”, como bien lo señaló Virginia Woolf? ¿Será la dominación patriarcal y una consecuente ceguera cultural que tenemos ante el arte creado por mujeres? Cualquiera que sea la respuesta, me parece tiempo de afrontar y abrazar la poesía y las letras desde las voces de éstas últimas; compartirlas, reflexionarlas, crecer con ellas. Y es a través de ésta columna que las invito a explorar dichas letras conmigo, a ver qué nos dicen…

¿Nos leemos?

La Fata Morgana.

agosto/2016

 


La Fata Morgana —Feminista, socióloga y poetisa mexicana. Amante del café y los animales. Publica el blog de poesía y otros insomnios Lunas Letras y Café.  Le apuesta al veganismo como estilo de vida ético, justo y libre de crueldad para todxs. Su alter ego: Pamela Erin Mason R.

Twitter/Instagram: @lafatamorgana_

Notas:

[1] Esta entrada fue publicada originalmente en el sitio de Mundo Procaz.

[2] Las Plumas Poiéticas es un grupo de poesía (digamos digital, digamos “a distancia”) que hace un año comencé con algunas amistades que viven en la CdMx y Guadalajara.

[3] La “Editatona” fue uno de esos esfuerzo por acortar la brecha de género dentro de la Wikipedia:  https://es.wikipedia.org/wiki/Wikipedia:Encuentros/Editatona:feminismos

[4] Los artículos que revisé son:  https://www.vozcero.com/dia-del-escritor-los-10-escritores-mexicanos-mas-importantes/

www.sinembargo.mx/16-09-2012/365774

http://www.ehowenespanol.com/10-mejores-escritores-mexicanos-galeria_473219/

www.lifeandstyle.la/cultura/2015/…/20-escritores-mexicanos-actuales-imprescindibles

www.donquijote.org/cultura/mexico/literatura/

[5] Las 9 mujeres que se mencionan son: Denise Dresser, Alma Gulliermoprieto, Laura Esquivel, Elena Poniatowska, Cristina Rivera Garza, Guadalupe Nettel, Ana Clavel, Magali Tercero y Sor Juana Inés de la Cruz

[6] Altamente recomendado este sitio de libros sobre feminismo, género, arte, etcétera.