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Metafísica

Por Gabriel Cárdenas Villanueva*

 

De números y objetos soy constitución

dualidad

que por accidente

infinita me volvió

 

Platón y sus ideas

si no soy lo que pienso

¿entonces, qué soy?

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Se liberó

*Por Montse Aparicio

Con agua salada

Bondad y felicidad con los pies descalzos. Creo que no se ha lavado el pelo en tres días, se mete al mar y dice que el agua salada lo cura todo, que es sanadora como las lágrimas.

Qué valentía. No ha sido fácil el camino hasta aquí. ¿A cuántas cosas le ha dicho adiós? Y casi todas sin que ella quisiera.

La conocí hace muchos años, cuando sonreía sin parar y se quejaba de lo que no creía justo. Cuando era menos cococha y un terremoto. Porque ahora tiene el pelo alborotado y salvaje como su alma.

Pero luego algo le pasó. “Un chico…” decían. Pero era algo más. Algo profundo que compartía con muchas otras que terminarían siendo compañeras.

La veías perdida, vagabueando intentando salvarse apegándose a imposibles ilusorios. Mientras la empequeñecían, la torturaban, o como queráis llamarle al maltrato. Y perdió la sonrisa mientras se iba escondiendo en su caparazón, lleno de capas para que nadie entrara.

Pero entraron. Otra chica y esa forma de pensar que la empoderaba tanto… de repente la cuerpa tuvo sacudidas de amor y sanación. De amor, porque vio que no era tan pequeña como para no ser digna de cariño. Y de lucha, porque la primera ficha de dominó cayó. Porque ella, que solía luchar y escribir para cambiar un poco el mundo, no se había puesto las gafas violetas… sino que sus pupilas cambiaron y ya nunca más volvió a ser la misma. Se iba curando.

Esa morocha empezó a recorrer un camino de autoconocimiento, autoaceptación, sanación. Un desaprendizaje que la llevó poco a poco a una reEvolución interior.

No fue fácil ni bonito y el amor se alejó otra vez. Y se dio cuenta que las compañeras con pupilas lilas no eran todas iguales. Que cada una tenía sus pasados y sus historias, sus proyecciones y decisiones. Que el color violeta unía, pero no todas lo entendían igual. Y cuando creyó amar y estaba dispuesta a desaprender a favor de la libertad, reconoció el narcicismo del chico, pero no había chico. ¿Qué estaba mal?

La gama de grises violetas afloraba. ¿Qué lucha es la válida? ¿A quién le queda mejor el violeta? Este color es para aprender y estar en un continuo cambio, en mejorar a diario, en ser el cambio que quieres ver en el mundo.

Ahora viaja sola, dice que se fue para encontrarse. Para poder desapegarse. Y creo que es el viaje más importante que ha hecho desde que la conozco. No porque esté a 8000km, sino porque ha encontrado su eje; ha viajado en espiral dentro suya para hablarse y perdonarse. Con las pupilas lilas. Porque lo importante es tenerlas. Y ser consecuente.

Esa chica cococha, morocha de piel salada. La que vuelve a sonreír y a dejarse llevar por su locura… la amo muchísimo, desde que nací. Que fue cuando la conocí.


*Montse Aparicio (Reus- Catalunya, 1988). Escribe y viaja. Le encanta hacer preguntas, quizás por eso estudió periodismo. Firme creyente de que el capitalismo te hace creer que eres lo que trabajas y el patriarcado que eres lo que follas. Polifacética; masajista, cocinera, comunicadora, escritora… y persona.  Enamorada de la radio y los libros. Su premisa es ser el cambio que se quiere ver en el mundo. Feminista. Vegana.

Blog: vivoenvivo.wordpress.com

Contáctala en Twitter: @mapaparicio / Instagram: @mapaparicio

[La imagen de cabecera pertenece a Noemí Villamuza]

Aviso: El texto anterior es parte da las aportaciones de la Comunidad para la sección Sororidades de Feminopraxis. La idea es dar libre voz a lxs lectorxs en este espacio. Por lo anterior, el equipo de Feminopraxis no edita los textos recibidos y no se hace responsable del contenido-estilo-forma de los mismos. Si tú también quieres colaborar con tus letras, haz clic aquí para obtener más detalles sobre los requisitos.

Genealogía de resistencias

Por Karen Márquez Saucedo*

 

Hace falta más pedagogía
hay un gran vacío entre el activismo y la calle.
ANÓNIMO

 Pensar entre todos. Pensar juntos lo impensable.
SUSANA BERCOVICH

i. Para escribir éste capítulo he venido a visitar a mi abuela, en busca de un poco de calma, de silencio, un poco de soledad. Escribo desde el mismo cuarto donde meses atrás convertí en escritorio la mesita de planchar de mi Tata, durante una breve residencia como guardiana del hogar; donde releía apasionada Un cuarto propio de Virginia Woolf, para intentar así vislumbrar una suerte de testimonio con el que pudiera nutrir o significar un rasgo de mi presente.

Intentaré pues, poner en relieve una serie de experiencias e indagaciones estéticas indisciplinadas que hemos realizado durante los años recientes, sobre mi aproximación a los feminismos –no todos los feminismos, cabe decir; tan sólo comparto algunas reflexiones del propio camino de aprendizaje autónomo y autodidacta-, y la importancia de éstos en el devenir personal y político que convoca a mujeres de diversas identidades, incesante, desde múltiples espacios de resistencia.

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Yo menstrúo

Por Yesenia Alzate*

Yo menstrúo.

“¡Oh! Qué escándalo, ¿cómo puedes decirlo?”

-Sí, yo boto sangre por la vagina cada 28 días.

Soy las mujeres pasadas, presentes y futuras; negras, blancas y mestizas. Soy las mujeres que pasaron por la guerra soltando más sangre que la que les correspondía por cada herido. Soy las mujeres violentadas que anhelaban no llegara el marido a romperles el rostro. Soy las mujeres que fueron obligadas a casarse y tener hijos a sus 15 años porque las hacía más mujeres, asimismo soy esas que fueron privadas de aprender más que a estar en la cocina, porque el estudio no era para ellas. Soy esas niñas que fueron violadas por sus tíos, primos, padres vecinos y quién sabe qué personaje más. Soy la cruda historia de las mujeres que fecundaron hijos después de esas violaciones y que con su inocencia de aún niñas no supieron amar a primeras esos hijos. Soy las mujeres que abandonaron los estudios y trabajos por cuidar a quien venía en camino. Soy las mujeres de falsas realidades; esas que dicen estar felices pero se ahogan en la tristeza porque tienen una vida desdichada.

Duele menstruar.

Nos duelen los senos y el vientre cada mensualidad. Tenemos los hilos desarrollados de lo que podría pasar si llegásemos a parir.

“¡impuras!”

  • “No duermas conmigo, vieja. Ni se te ocurra tocarme o servirme la comida porque estás sucia en estos días. Y ni se te vaya a dar buscarme porque ni miradas te echaré”.

Cuando crecíamos, escuchamos comentarios como: “¿Ya te han picado las avispas, niña?”, “¿ya te crecieron pelos?” “Te estás poniendo lo más de bonita, ¿ya tienes novio?”, “Pero mirá qué trasero el que te ha salido” Y silbidos por la calle con murmullos de: “Uy mami, pero que estás buena”

Éramos, fuimos un circo de desarrollo para los ignorantes irrespetuosos que no llaman las cosas por su nombre.

Sí, me crecieron senos, ¡Claro que a todas nos crece vello púbico, axilar y bigote si nos descuidamos!, nos da mal olor en los sobacos y por supuesto tiramos pedos.

También soy esas mujeres a las que no les importó cuánto les dijeran de sí, porque buscaron revolucionar la discriminación social de ser mujeres para luchar por sus derechos. Soy esas mujeres como Doña Bertha Jaramillo, quien luchó en sus años juveniles por la educación en su vereda, desde entonces es una mujer empoderada de sus derechos; mujer líder. Soy las mujeres rurales y urbanas que salieron de la rutina para agruparse y entenderse mujeres. Soy las que aprendieron a no dejarse golpear y a amarse tal como fueron y serán.

Soy las mujeres que rompemos mitos y encontramos libertad. Soy esas a las que no creyeron fuertes por ser flacas ¡Y soy flaca no porque no coma! Soy las mujeres a las que insultaron por tener buen cuerpo ¡Y qué cuerpazo si nos sobra carne!

Soy todas las mujeres, pasadas, presentes y futuras; Negras, blancas y mestizas… Menstruarán, menstruamos y que un dejaremos de menstruar.


*Yesenia Alzate, 18 años; mujer feminista, Colombiana y comunicadora social y periodista en formación de la Universidad de Antioquia.

Aviso: El texto anterior es parte da las aportaciones de la Comunidad para la sección Sororidades de Feminopraxis. La idea es dar libre voz a lxs lectorxs en este espacio. Por lo anterior, el equipo de Feminopraxis no edita los textos recibidos y no se hace responsable del contenido-estilo-forma de los mismos. Si tú también quieres colaborar con tus letras, haz clic aquí para obtener más detalles sobre los requisitos.

A(r)marse después del maltrato

Por Montse Aparicio*

25 N, día internacional contra la violencia de género. Día internacional contra los feminicidios.

Ahora es cuando en los medios salen muchas estadísticas; sabemos que la mayoría de mujeres ha sufrido violencia (psicológica, física, sexual, emocional, simbólica…) por parte de hombres (familiares, amigos, desconocidos, conocidos…). Los números no son nada esperanzadores.

Los poderes están tan claramente patriarcalizados que quitan el optimismo que muchas sentimos al rodearnos de activistas y colectivas: violadores no condenados, culpabilización de la víctima, mujeres humilladas…

¿Y después qué?

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Raíces

Por Perla Zamora*

Somos raíces rotas, sumergidas en la muerte de la palabra. Somos la asfixia y el ahogo. La decapitación de la noble cuna, que reposa en los rostros del silencio, en la sombra del grito…de la locura, del juicio que soporta los pesados vientos de vidas aletargadas. Somos lo femenino, pero también lo otro, el género etéreo, la noble labor de la fuerza; el rostro de quien insurgente se revela a su verdugo. Seguir leyendo Raíces

¡Hay que aprender a desaprender!

Por Mónica Ceja*

Desde pequeñas nos enseñaron a pensar que el amor lo puede todo, nos pusieron el chip del amor mágico, ese que nos hace creer que podemos cambiar a las personas nocivas, nos enseñaron que el amor “todo lo perdona” y que por eso debemos aguantar mentiras y traiciones.

Nos hicieron pensar que algunos actos violentos eran por amor ¿Los celos son amor? ¿Las peleas son amor? ¿Sentir que nuestrx compañerx nos pertenece es amor?

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Queridx, me vas a hacer falta…

Por Samara Flores*

Estoy hablando de ti, porque te ponías a escondidas el vestido de mamá, porque viviste años a medias, escondiendo tu verdadera identidad. Sí, hablo de ti, a quien su familia le olvidó por ser “diferente”. Hablo de ti, quien tuvo que viajar a otro estado para conseguir los documentos que por fin validarían quién eras en esta sociedad, hablo de ti, quien sintió que volvió a nacer al ver por primera vez el acta de nacimiento con tu verdadero nombre, del género con el que siempre te viviste.

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Botón

 

Por Sema Dola*

Non, agora non
Teo de coser un botón
L’abertura que me facía
la camisa
engrandóse
y esta mañana
enseñé-y los pechos
al caxeru del bancu
Firmé una nueva tarxeta
nun supi dici-y que non Seguir leyendo Botón

Cuatlicue

Por Gabriel Cárdenas Villanueva*

Negra y palpitante
creadora de antaño tú
la que hace y devora entrañas
llorando me has traído a respirar.

En mi andar por las voces muertas
vine a recostar mi aliento en tus pesares
a susurrarte plumas en el vientre
sumergir mis dedos para acariciarte.

Tómame tranquila
arrulla mi cuerpo en tu regazo
desvélame en el sueño de tu manto.

Tú, que vida cargas arriba
y muerte llevas debajo
acurrúcame en tus enaguas
súmame a tus cráneos eternos.

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