Archivo de la etiqueta: literatura

Ceguera.

Por Gabriel Cárdenas Villanueva*

La vida sin pestañas no es tan interesante como imaginé.
Mis ojos despiertan antes que el resto de mi cuerpo

inmóvil

recibe al amanecer filtrado rojo sobre mi piel

siento al rojo dibujar luz en él

pequeños patrones que imitan a los huequitos de la cortina por donde raya el día

Mis ojos sin pestañas sienten la luz pero ya no ven

ahora escuchan el golpeteo de tu persiana contra la ventana que enmarca al cielo en la esquina de esos tus ojos que aún me ven.

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Parálisis del sueño.

Por Gabriel Cárdenas Villanueva*

El sueño me vence
y sobre la carretera
despierta mi cuerpo

Lo observo a través de un puente
le veo el grito ahogado
no puede levantase porque estoy lejos de él
mirando cómo los autos le arrancan las piernas y después los brazos. 

Mi cuerpo agoniza sin poder despertar
siente como la sangre deja de pertenecerle y se hunde entre la grava del pavimento.

Yo
ajena a él
muero en el sueño también.

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“Estoy perdiendo mis pestañas al despertar”

Por Gabriel Cárdenas Villanueva*

Estoy perdiendo mis pestañas al despertar.
Las dejo sobre mis ojos antes de dormir
pero al amanecer se van.

Me preparo café
tallo mis párpados y se me adhieren una o dos.
Bajo la almohada
encuentro varias
pero ya no me las puedo pegar
dicen que se han cansado de vivir
en estos mis ojos a los que las lágrimas se les vaciaron y un desierto ahora se les asoma por la pupila.

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Parasol

 *Por: Gabriela Alejandra Sandoval Pérez

Siempre entre dos. Pareciera que esto es un juego de números, el dos y el tres. Lo correcto serían dos, pero son tres. No me di cuenta en qué momento volviste a mi vida, siempre entras y sales de ella sin anunciarte, por la puerta grande, como quieres, cuando quieres, sin importarte mi armazón que en teoría debiera de impedirte el paso, pero, tiene tantos huecos, que eso resulta imposible. No necesitas hacer mucho tampoco para que yo permita tu ingreso; esta relación extraña que llevamos, este juego loco del dos y el tres, el soy y no soy, el estoy y no estoy; lo hemos venido jugando desde niños. Seguir leyendo Parasol

Usted no sabe

*Por: Patricia Contreras

Usted no sabe

no conoce mi sentir

sus prácticas especulativas

me ofenden, me hieren

distan mucho de lo que vendió

en dos años de relación

¡no! Seguir leyendo Usted no sabe

Metafísica

Por Gabriel Cárdenas Villanueva*

 

De números y objetos soy constitución

dualidad

que por accidente

infinita me volvió

 

Platón y sus ideas

si no soy lo que pienso

¿entonces, qué soy?

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Botón

 

Por Sema Dola*

Non, agora non
Teo de coser un botón
L’abertura que me facía
la camisa
engrandóse
y esta mañana
enseñé-y los pechos
al caxeru del bancu
Firmé una nueva tarxeta
nun supi dici-y que non Seguir leyendo Botón

Cuatlicue

Por Gabriel Cárdenas Villanueva*

Negra y palpitante
creadora de antaño tú
la que hace y devora entrañas
llorando me has traído a respirar.

En mi andar por las voces muertas
vine a recostar mi aliento en tus pesares
a susurrarte plumas en el vientre
sumergir mis dedos para acariciarte.

Tómame tranquila
arrulla mi cuerpo en tu regazo
desvélame en el sueño de tu manto.

Tú, que vida cargas arriba
y muerte llevas debajo
acurrúcame en tus enaguas
súmame a tus cráneos eternos.

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Kyra Galván: feminopraxis poética

“Te diré: soy mujer cedro mujer angustia
mujer como trigal como violeta
como sandía y tormenta.
Busco una isla para gestar en ella,
para inventarme mi libertad y mi cuerpo
y todos mis movimientos”

Kyra Galván

 

kyragalvánHace ya un tiempo llegó a mis manos un libro de poemas llamado Un pequeño moretón en la piel de nadie (1982), escrito por la poetisa y economista mexicana, Kyra Galván (1956). Este libro me parece como una tarde de café en la que Kyra me platica un poco de ella, de cómo sobrellevar la vida en una ciudad caótica como la Ciudad de México, cuando se es una persona sensible y con un “Gran Miedo de no llegar a la toma de la libertad”. Entre líneas, me muestra una postura incipiente feminista en una joven veinteañera, que se va formando a base de dudas y cuestionamientos sobre el ser mujer y sobre la condición de ésta en la Historia.

En Desde la A hasta la B se encuentran poemas que hablan de la soledad que se vive como un “pequeño cangrejo. Duro/lento/miope” que se balancea en las incertidumbres del amor. También habla de eso que la mayoría de las mujeres hemos experimentado: el acoso, que día a día lo libra caminando por la oficina repleta de miradas de “licenciados que llegan coqueteando” y que le obligan a asegurarse de que trae la bragueta cerrada, los botones de la blusa en su lugar y que, por ende, “Sólo se atreverían a pensar / qué buenas nalgas” como si eso fuera “un verdadero privilegio”.

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Cuatro A

Y es que el poder que la cultura machista le obsequia a los hombres en nuestra sociedad se podría traducir como un privilegio enfermizo; que les permite trasgredir los cuerpos de las mujeres con su mirada (a veces, con todo su cuerpo) sin mayor problema; mientras nosotras tenemos que salir a las calles a reclamar que nuestro cuerpo no es objeto, sin que realmente se nos escuche, o escribir quejas y poemas que evidencien la realidad cotidiana. Si acaso hay suerte, emitir una denuncia que proceda; pero no mucho más que eso. No mientras la naturalizada violencia hacia las mujeres siga latente en nuestra sociedad.

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Cantata

Después leo Estragos, en donde Galván conjuga poemas que develan más de la vida citadina y la relación con el dinero, inherente al sistema capitalista en el que estamos insertxs. Dice en Los hijos e hijas del verano: “Por nuestros pulmones crece en círculos / el tabaco, la mariguana, el esmog. […] Adoramos a nuestro dios: el Dinero”. Mientras sus poemas Urbana y Vivimos en un mundo en que las mariposas son arrolladas impunemente en la vía pública y a plena luz del día, me cuentan que la ciudad va devorando el campo que se vuelve “una realidad lejana”; donde el amor nunca empieza, donde la indiferencia y la soledad predominan. Tomo en cuenta que este libro fue publicado en 1982 porque más de tres décadas después, esa ciudad monstruo –y tantas otras– sigue devorándose al campo, y sigue menguando la vida de la gente atrapada en la caótica jungla de concreto. ¿Hasta dónde puede crecer el monstruo del “desarrollo”?

 

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Dos A

 

Kyra Galván capta mi atención con Bellas Artes: “[…] Quién podría decir / que bajo tu corazón pesaban / tantos años de ser la maestra / en el arte de la sumisión / en la virtud de la mudez / en el vicio de no tocar.” y La falla de San Andrés, que precisa el envejecimiento natural del rostro aludiendo al movimiento de las capas tectónicas de la Tierra. Pura naturaleza en movimiento somos.

Desconozco si Galván se autodenomina feminista, pero me gusta la manera en la que, en Sobreviviremos, su poema Escombros de Canto aborda ciertas cuestiones sobre la educación que se les da a las mujeres desde pequeñas, “acostumbradas a vivir entre sangre / y sentir humedad caliente entre las piernas. / Amansamos nuestros miedos / y sentimos coraje por la vergüenza al sexo / y a la vida, que nos inculcaron nuestras madres.”

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La reflexión sobre los roles de género y el cambio en el cuerpo me resultan interesantes, ya que ponen en la voz poética lo que a diario muchas mujeres se cuestionan, o viven en la ‘práctica femenina’. Feminopraxis (oh sí, ahora ya saben, en primera instancia, de dónde surge…) contiene poemas como Contradicciones ideológicas al lavar un plato, que plantea “Aclararme por qué cuando lavo un plato / O coso un botón / Él no ha de estar haciendo lo mismo […]”; o el impronunciable Geschichtsunterrich que, sin embargo, nos dice claramente:

“Estoy cansada.

Me acuesto y siento fluir un agotamiento

tan anterior a la Revolución Francesa.

Es que los enormes pechos

       de la Venus de Willendorf

               oprimen mi cuerpo desde la prehistoria.

[…]

   ¡Que vengan los hilos y las planchas!

   ¡Los jabones, afeites y cepillos,

            el almidón sobre todo, y el aceite!

¡Ajústenlo todo de nuevo!

¡Que nada rechine!

Necesito levantarme mañana para ser mujer.

Olvidarme que en las noches

La Historia nos aplasta.”

Un pequeño moretón en la piel de nadie es un libro que vale la pena conocer y disfrutar. Su variedad de temas lo enriquecen: la ciudad, el amor, el dinero, la soledad, la gente, el ser y el ser mujer… Su poesía es inteligente. Al leer la lírica de Galván, quizá sin intención, terminaremos preguntándonos qué contradicciones ideológicas cometemos como feministas, qué nos hace ser bad feminists, como, últimamente, a partir de Roxane Gay ha sido tan común cuestionarse.

Al final, Kyra se despide de mí tajante, en Uno Z: “no me molesten, / que ando de parto.”

Y concluye la plática entre nosotras.

-La Fata Morgana


La Fata Morgana —Feminista, socióloga y poetisa mexicana. Amante del café y los animales. Publica el blog de poesía y otros insomnios Lunas Letras y Café.  Le apuesta al veganismo como estilo de vida ético, justo y libre de crueldad para todxs. Su alter ego: Pamela Erin Mason R.

Twitter/Instagram: @lafatamorgana_

Puedes leer más poesía de Kyra Galván, en su blog http://poesiadekyragalvan.blogspot.mx/

 

 

 

Para mi libertad, bastan mis alas

Para mi libertad, bastan mis alas,
para poder cantar basta mi aliento.
Nadie más que yo tendrá derecho
sobre mi voz, mi mente y mi cuerpo.

Para mi libertad, bastan mis piernas,
bastan mis brazos con que me alzo si tropiezo.
Son mis pies quienes deciden si detengo
mis pasos hacia el triunfo de mis sueños.

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