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De heroínas biblícas y feminismo

Algunas mujeres nacidas en las tradiciones protestantes, tenemos algún nombre bíblico porque nuestras madres, nuevas abuelas, nuestras pastoras y hermanas en la fe, al leer la Biblia se identificaron con mujeres que protagonizan relatos bíblicos que se convirtieron en sus favoritos. Al nombrarnos María, Eliza, Dorcas, Jael, Débora, Betsaida, Eva y demás, seguramente las mujeres de nuestros linajes familiares descubrieron en esas historias un cierto sentido de redención y un reflejo de sus propias vidas, de sus propias aspiraciones, de sus propias frustraciones y sus propias victorias como mujeres de fe. A su manera, ellas tomaron la Biblia para hacer sus propias lecturas y se apropiaron de esas historias como mantras, haciéndonos saber que nuestra vida como mujeres ya era una bendición…

Al salir de esos espacios sagrados, de esas narrativas bíblicas que tomaban sentido dentro de nuestras comunidades locales de fe, enfrentarse a la sociedad como mujer y como protestante, teniendo un nombre por que cual siempre se preguntaba y al que se debía de dar respuesta, descubrimos que en la bendición llevábamos la opresión. Algunas mujeres que nacimos en países donde ser protestante es ser minoría, nos colocaba en un espacio de exclusión del cual luchamos por salir y  pensar que ser hija de Dios no era atentar contra la nación; luchamos porque en la escuela y en los vecindarios, no se burlaran de nuestros nombres, de nuestras creencias y de nuestras apariencias físicas. Y no siempre ganamos la batalla. Y luego, al crecer descubrimos que nuestros cuerpos infantiles dejaron de serlo cuando nuestros senos y caderas crecieron. Entonces María, Eliza, Dorcas, Jael, Débora, dejaban de ser las heroínas bíblicas para ser mujeres del siglo XXI donde ninguna mujer está a salvo…. Y por más que oramos y releímos la Biblia en busca de consuelo, repasando las historias que de niñas nos contaron, no bastó cuando en la calle nos acosaron o nos violaron dentro y fuera de la iglesia, no basto cuando la pobreza obligó a nuestros padres y hermanos a migrar al norte… Tal pareciera ser que el espíritu guerrero de nuestras heroínas nos abandono…

Pero María, Eliza, Dorcas, Jael, Débora siguieron abriendo camino y releyeron la Biblia con ojos y experiencias nuevas. Decidieron qué creer y a quién creer para alimentar su espiritualidad. Comenzaron a buscar espacios y conocimientos para sanarse y restaurarse. Cuestionaron lo que les enseñaron de niñas y rompieron los silencios que en nombre de Dios se les impuso. Algunas Marías, Elizas, Dorcas, Jaels, Déboras, Evas, comenzaron a deconstruir a ese Yahvé, Jehová y Dios porque fue capaz de sacrificar a sus propias hijas y ponerlas como moneda de cambio por salvar a sus patriarcas. Se rebelaron contra ese Dios que en momentos dejó vacíos sin suplir. Y aún así, lo buscaron con otros rostros reencontrandolo en la vida cotidiana. Al reencontrarlo, algunas Marías, Elizas, Dorcas, Jaels, Déboras, Evas escucharon historias de otras mujeres fuera de la iglesia, y comprendieron que las violencias hacia las mujeres van más allá de la identidad religiosa. Y abrazaron a otras hermanas no de fe, sino de lucha.

Estas mujeres creyentes del siglo XXI comenzaron a cambiar sus maneras de mirarse a sí mismas, cambiaron sus maneras de relacionarse con sus linajes familiares y las mujeres de su comunidad de fe, y algunas descubrimos el feminismo como un evangelio al saber que “el feminismo es la idea radical que las mujeres somos personas.”

Esta idea me suena muy en consonancia con algunos principios de la Reforma, que al pensar el papel del hombre -hoy decimos las feministas, la humanidad-, le pensaron como personas que gozan de la libertad para acercarse Dios sin intermediarios (Lutero); o como la humanidad siendo la gloria de Dios (Calvino), o bien, haciendo énfasis sobre el momento en que “nuestras hijas e hijos tendrán sueños y visiones y todx aquel que invoque el nombre de Dios será salvx” (Pentecostalismo clásico).

Muchas Marías, Elizas, Dorcas, Jaels, Déboras, Evas nacerán y seguirán creciendo en nuestras comunidades de fe. Yo espero que quienes les antecedimos y sobrevivimos a las diversas violencias que vivimos por ser creyentes, mujeres y feministas, no se repitan en ellas. Yo espero para ellas un cielo lleno de estrellas donde la Biblia sea un libro de esperanza y liberación, donde su voz sea escuchada y no silenciada en nombre de sus ministerios, que sean libres al vivir su fe y alimentar su espiritualidad, que luchen dentro y fuera de las iglesias por su vida, por su autonomía, por sus derechos como mujeres y que se opongan a todo lo que en nombre de Dios les impongan. Espero que abracen su vulnerabilidad y sean amorosas consigo mismas, que rompan las dicotomías de lo sagrado y lo profano y que sí el feminismo las hace libres, sigan donde su discernimiento les lleve que siempre una comunidad nos espera.

*La ilustración de este texto es creación de la ilustradora argentina Viviana Pantoja. Puedes seguirla en Instagram como @vivianapantoja1

Patriarcado: la enfermedad invisible.

Por Samara Flores*

Durante años, épocas y generaciones enteras, hablar de política y mujeres era considerado la antítesis la una de la otra. Es decir, bajo la condición de mujer se nos privó de diferentes recursos, situaciones e incluso derechos que por naturalidad nos debieron de ser concebidos por el simple hecho de existir, pero la realidad es otra. Aún y cuando en la actualidad se sigue trabajando en la desarticulación de diferentes órdenes sociales como la hegemonía patriarcal para mejorar las relaciones sociales, siguen existiendo esos imaginarios colectivos arraigados que dificultan el desarrollo de una sociedad equitativa donde se trate a su totalidad como lo que son: personas. Seguir leyendo Patriarcado: la enfermedad invisible.

5 bailarinas que rompen estereotipos

Si realizas una búsqueda rápida en internet sobre las bailarinas más famosas de la historia, notarás que hay nombres que van a repetirse como Isadora Duncan o Martha Graham, mujeres talentosas que en efecto, hicieron una enorme aportación en el mundo de la danza.

Sin embargo, estás mujeres también tienen algo en común, son blancas, fueron famosas en su juventud y son provenientes de países que son grandes potencias mundiales.  En estás selecciones no aparecen mujeres bailarinas afrodescendientes cuya belleza o condición física salga de los cánones establecidos.

No se trata de devaluar el aporte de otras grandes mujeres, pero sí de poner atención al seguir escribiendo la historia de la danza y nombrar a aquellas mujeres que en el pasado y actualmente están rompiendo estereotipos, viviendo historias de resiliencia y abriendo puertas para las que vienen, construyendo desde la danza, amor, sororidad y espacios feministas en movimiento.

Acá presentamos una selección de 5 mujeres a las que queremos honrar: Seguir leyendo 5 bailarinas que rompen estereotipos

Encuentro de Mujeres que Luchan II

Lo prometido es deuda, como les comentaba en el artículo anterior de Mujeres que Luchan les traigo la segunda parte que, desde mi perspectiva fue el mal sabor de boca que pasé en el encuentro. Tengo que aclarar que las críticas acá no son para tirar mal rollo al encuentro en sí mismo simplemente es lo que considero que mucho del feminismo de ciudad tiene que empezar a deconstruir. Estamos para ver lo bueno y lo malo, con la intención de mejorar. Seguir leyendo Encuentro de Mujeres que Luchan II

EDITORIAL MARZO 2018

¡Estamos celebrando nuestro primer aniversario! A nuestra mente vienen los recuerdos de los meses de preparación, consenso y palabras para definir qué es Feminopraxis; para qué queríamos abrir este espacio y lo que buscábamos lograr. Ha pasado ya un año y nos sentimos emocionadas, con el corazón lleno de alegría y por ello no sólo decidimos crear un giveaway sino también nos recargamos de energía para seguir luchando por una vida digna para todxs nosotrxs y, desde nuestra brecha, desde nuestro espacio de articulación de feminismos, facilitar(nos) el diálogo entre todas sin importar distancias, contextos, razas, edades, niveles académicos, niveles económicos, entre otras cosas que han sido excusa de exclusiones en este sistema.

¡Qué vivan nuestras diferencias!

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Usted no sabe

*Por: Patricia Contreras

Usted no sabe

no conoce mi sentir

sus prácticas especulativas

me ofenden, me hieren

distan mucho de lo que vendió

en dos años de relación

¡no! Seguir leyendo Usted no sabe

Minimizando los feminismos actuales

El día de ayer estuve fuera de mi casa barriendo la entrada durante no más de 30 minutos y recibí un silbido, dos “mamacitas” y un beso al aire. Sólo a un hombre de los tres que me acosaron pude hacerle frente pues los otros tres iban en carro; mientras le gritaba un “¿qué pedo?” al sujeto en cuestión, vinieron a mi mente el hartazgo que ya tengo de que el acoso sea algo cotidiano, lo cansado que es que los hombres cosifiquen nuestros cuerpos, lo increíble que me parezca increíble la fraternidad entre hombres ante estas situaciones y el movimiento #MeToo.

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Se liberó

*Por Montse Aparicio

Con agua salada

Bondad y felicidad con los pies descalzos. Creo que no se ha lavado el pelo en tres días, se mete al mar y dice que el agua salada lo cura todo, que es sanadora como las lágrimas.

Qué valentía. No ha sido fácil el camino hasta aquí. ¿A cuántas cosas le ha dicho adiós? Y casi todas sin que ella quisiera. Seguir leyendo Se liberó

Agnès Ricart. Arte y Feminismo Queer

Agnès Ricart es una ilustradora especializada en temáticas queer y feministas.  Nacida en Valencia, España. Su vocación por ilustrar empezó en sus primeros años de vida, cuando pasaba la mayor parte del día dibujando historias y personajes, sumergida en la biblioteca de su casa. Tras desarrollar su carrera como artista plástica interdisciplinar, hizo de la ilustración su forma de vida.

En Feminopraxis queremos mostrarte una probadita de su trabajo, que nos ha encantado.

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Raíces

Por Perla Zamora*

Somos raíces rotas, sumergidas en la muerte de la palabra. Somos la asfixia y el ahogo. La decapitación de la noble cuna, que reposa en los rostros del silencio, en la sombra del grito…de la locura, del juicio que soporta los pesados vientos de vidas aletargadas. Somos lo femenino, pero también lo otro, el género etéreo, la noble labor de la fuerza; el rostro de quien insurgente se revela a su verdugo. Seguir leyendo Raíces