Etiqueta: feminismo

Museo Virtual 8 de marzo (MUVI 8M)

Por: Shevek*

¡Bienvenida al MUVI!

El “Museo Virtual del 8 de marzo” abre sus puertas el día de la mujer, para mostrar las obras y biografías de las pintoras del mundo. La mayoría tuvieron que pintar pese a la presión de su entorno, nadando a contracorriente en un mundo con reglas masculinas, y prácticamente todas han sido olvidadas por los museos convencionales (en el Prado, de 1128 obras expuestas, solo 3 están firmadas por mujeres).

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Mujeres de oro y lodo

Por: Aurori Va*

Ilustración: Catalina Mora Ibarra**

 

Frágiles igual que el lodo que se coge y se deshace,

brillantes también como el oro, siempre con coraje.

Son iguales a los hombres, en arranque e inteligencia.

Nadie podrá con ellas.

El futuro les pertenece.

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Un mundo donde quepan muchos mundos

Por: Luciana Cattaneo*

Cuando nacemos, la primera etiqueta que nos colocan es: 

Masculino – Femenino.  Nena- Nene. 

Después nuestras familias, abuelos, madres, padres, nos enseñan a repetir frases naturalizadas: “Siempre las cosas fueron así”; “Este es un mundo de hombres”; “Las mujeres son el sexo débil”; “Inteligente como papá, bonita como mamá”; “Estas nerviosa, seguro estas indispuesta”… Nuestra realidad promueve y mantiene las formas más antiguas y básicas de relacionarnos como sociedad.

Tradicionalmente los roles dentro de cualquier familia, están diferenciados por el sexo que tiene cada individuo y por las pautas que nos entrega la cultura en la que estamos insertos. Las mujeres somos las que tenemos la responsabilidad del trabajo reproductivo, y el cuidado de la casa o los niños, mientras los hombres son quienes organizan y lideran las familias. 

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5 artistas inspiradas en Yalitza Aparicio

Para nosotras en feminopraxis el Arte es un gran aliado en la lucha feminista. Al hacer arte surgen procesos internos profundos y las creaciones generan resonancias en otras personas, logrando ampliar el impacto y la transformación. 

Sabemos que lo que ha sucedido con Yalitza Aparicio después de su brillante actuación en Roma tiene muchas aristas de análisis, pero acá te queremos mostrar la forma en que ha inspirado a otras mujeres en su arte.

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Virginie: la perfecta “víctima imperfecta”

 

Me encontré con Teoría King Kong de Virginie Despentes en una feria del libro a la que fui con poca esperanza de encontrar lecturas feministas, pues en mi ciudad es escasa la literatura sobre estos temas. Lo primero que llamó mi atención fue la imagen de la portada. Parecía una especie de parodia a Rosie The Riveter, en donde con la misma pose de guerrera macanuda se presenta en lugar de la “perfecta” y bella Rosie que nos han vendido como ícono feminista, a un simio un poco andrógino con ojos rojos, un tatuaje en forma de corazón y un arete. Una imagen lo suficientemente rebelde como para sugerirme una lectura interesante. La contraportada decía que encontraría en este ensayo temas como la prostitución, la violación y la pornografía abordados sin tapujos desde las experiencias personales de una postfeminista. Contacté a una gran amiga feminista y amante de los libros para pedirle referencias, y ella terminó de convencerme de comprar lo que ahora considero un tesoro.

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Caminatas

Por: Mag Mantilla*

¿Por qué el acoso callejero es violencia machista?

Eres mujer y transitas por las calles de la Ciudad de México, cuando campante pasas y de repente te acosan, mil pensamientos te abruman.

 

I.

Caminas por la calle de Real Mayorazgo rumbo a la Cineteca Nacional. Apenas son las 6:45pm, pero ya oscureció, es enero. Estás relajada, la función empieza a las 7:30pm. Tu andar es suave hasta que oyes shisteos: “sh-sh”, volteas por reflejo; es un grupo de hombres con miradas libidinosas opinando sobre tu cuerpo: “Amiga, amiga estás bien guapa”, “qué buen culo”, “camínale rápido porque si no te ando robando, mamacita”. Agitas el paso, quieres huir lo más pronto de sus lenguas de cuchillo. 

Estás enrabiada, vulnerada, asqueada, insegura … muy sacada de onda. Tienes clavada la sensación de haberte fallado a ti misma porque hace tiempo que te posicionas como feminista y no te defendiste ante el acoso callejero. Te sientes muy culpable por no enfrentar a los machitos e indignada ante sus comentarios obscenos e indeseados.  

En mi caso, gracias al libro de Holly Kearl (1), entendí que perpetraron en contra de nosotras, las mujeres, una forma de terrorismo sexual… a fin de cuentas, las mujeres no sabemos cuándo va a suceder, por quién puede ser ejecutado y hasta dónde puede extenderse. Te aferras a la idea de que no fue una agresión aislada, fue un acto violento y deliberado con dinámica perversa de poder, porque cuando alguien cosifica tu cuerpo al instante se produce subordinación femenina, sostén del sistema patriarcal y del machismo. 

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¿Cómo quiero que me maten?

Por Estefania Veloz*

 

Según las estadísticas de feminicidios, tengo múltiples opciones: quizá apuñalada con algún objeto punzocortante, golpeada hasta perder la vida o quemada; podría ser con el cable de un teléfono público, como a Lesvy Berlin, aunque, ante la falta de imaginación, quedan también, siempre, los balazos.

De acuerdo con las autoridades, somos nosotras las culpables de que nos violen y nos asesinen. Entonces ¿podemos decidir de qué forma queremos ser muertas?

Es muy fácil que la sociedad culpe a las mujeres de todos sus males, pero no es cosa nueva. Digamos que es tan fácil como adjudicarle a la Malinche la caída de un imperio y 500 años de conquista —cosa que se hace más de una vez. De haber sido virgen —virgen morena—, alguna posibilidad habría de que fuera un maternal símbolo en un ayate y no la puta —amante, humana, mujer— causante de la tragedia originaria.

El machismo escapa de las categorizaciones exactas, pero el macho no. El término macho es culturalmente homogéneo. Presume virilidad y, viniendo del macho revolucionario, es hasta folklórico. En los tiempos de la revolución se le asignó al hombre el papel de protector, hombres sin miedo que Continue reading “¿Cómo quiero que me maten?”

Correr

*Por: Laura Villaquirán

Hace unos días una amiga me dijo que sus familiares juzgaban el hecho de que ella fuera muy rumbera, aún con la edad que tenía, y comentaba que: “ellos no ven que yo me gradué, hice una especialización, trabajé fuera del país y aquí estoy disfrutando la vida”. Lo cierto es que en ese momento y en esas palabras, ella sentía que debía subir un escalón más para concretar lo tradicional, que debía correr para cumplir con lo que para ellos significaba ser una mujer realizada. 

A las mujeres nos enseñan desde muy chiquitas a correr, tanto, que cuando llegamos a cierta edad deberían darnos un premio clásico de olimpiada, la de la vida…claro. 

Una de las primeras veces que corremos es para mostrarle a papá el nuevo vestido rosa que tenemos, damos vueltas y esperamos de su aprobación, esperamos que nos diga lo hermosas que estamos. Sin duda alguna, para muchas, esta experiencia marca el nivel de autoestima con la que vamos a enfrentar el espejo, los ojos del hombre que amamos y el marketing.

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Una historia de los Muxe, tercer género

Por Erika Prado*

El término zapoteca se deriva del náhuatl “Tzapotéecatl” que significa pueblo del zapote. Schrader-Kniffki (2004) afirma que “Los zapotecos conforman el tercer grupo etnolingüístico más grande de los más de cinco millones de hablantes de lenguas amerindias de México”(p. 3) tan sólo después del náhuatl y el maya. La cultura zapoteca se estableció, entre otros, en el actual estado de Oaxaca, su ciudad más importante fue Monte Albán y su cultura se ha perpetuado de forma importante en el istmo de Tehuantepec, una de las ocho regiones geoeconómicas del estado, específicamente en Juchitán. Es precisamente en éste poblado donde se presenta una de las particularidades de esta cultura, el Muxe. Collins (1986) lo explica de la siguiente manera “En el caso del Istmo se trata de una homosexualidad masculina institucionalizada que aparece como un tercer sexo socialmente concebido y aceptado” un hombre-mujer al cual se le denomina muxe y que podría asemejarse al berdache de las culturas indias de Norte América, Continue reading “Una historia de los Muxe, tercer género”

¿Denunciar? La experiencia de Romina en CDMX

Romina realizó una denuncia el año pasado en la Ciudad de México, su objetivo en ese momento, que alguien de su familia dejara de vivir abusos sexuales. Cuando tenía 15 años había intentado hacer una denuncia que también implicaba violencia y abuso sexual hacia ella, pero como era menor y no había un adulto que la acompañara y estuviera de acuerdo en que hiciera la denuncia, nada procedió excepto canalizarla a apoyo psicológico.

Ella hoy nos cuenta un pedacito de su historia, animada por la idea de que a otras mujeres les sirva conocer algo del proceso que implica denunciar y su experiencia.

*Los temores previos

Recordemos que la denuncia de Romina implicaba señalar a alguien de su familia, esto lo hace una situación particular, porque puede haber apoyo o presión por miembros de la familia,  lo común muchas veces es la negación y minimización de los hechos violentos y por lo tanto la banalización de la denuncia.

“Yo cuando puse la denuncia, fue porque ya había una necesidad muy grande de hacerla y tal vez existió temor por mucho tiempo para poder lograrla, temor a perder en mi caso, la seguridad de casa, el respaldo de familia, oportunidades, yo estaba apenas en tercer semestre de la Universidad, entonces era plantearme si realmente quería hacerlo y lo que implicaba. Mi mamá siempre me decía “Va a ser súper complicado ¿Qué vas a hacer después? “

*Asesoría para actuar

La víctima no tiene la responsabilidad de saber cómo actuar, a pesar de que la sociedad muchas veces le responsabiliza y enjuicia  sus acciones y no  las del agresor. Por ello siempre que sea posible es bueno asesorarse, Romina acudió a una instancia de gobierno, pero también hay asociaciones civiles que pueden asesorar y acompañar. 

“Yo me acerque a una instancia de gobierno, hay muchas dudas que pasan por tu cabeza, es un mar de confusión y yo primero quería que me dijeran si ameritaba una denuncia o podía resolverse de otra forma, porque cuando las personas que están alrededor tuyo minimizan la violencia, es sencillo que tú también lo hagas como defensa. Entonces me dijeron que sí ameritaba y que además era urgente y me explicaron lo referente al proceso, porque yo no sabía a quién acercarme, dónde ponerla, ni si la tenía que escribir yo ¿Me iban a interrogar? Yo no tenía abogado y no sabía si tenía que pagarlo, ósea yo no sabía nada, así que me acompañaron, me explicaron que había dos lugares dónde hacerla y que el proceso era, presentarte primero en la delegación a denunciar.”

*Ya tome la decisión y acudí a hacerla ¿Qué me puedo esperar?

Una cosa es, cómo nos dicen los libros que se debe de atender un caso de violencia y otra muy distinta lo que sucede al denunciar en una ciudad como México, donde la revictimización y la mala praxis está a la orden del día. 

“Primero me tarde mucho tiempo, porque ahí llegan muchas personas y te van pasando por turnos y en eso de que te van pasando hay un lapso muy grande en el que puedes estar pensando si realmente quieres hacerla, si mejor te vas a tu casa porque es un fastidio, puedes perder todo el día, y vez a otras personas que llegan con casos que parecen peor que el tuyo. Pero entonces, una vez que ya te pasan,  te interroga una abogada, yo pensé que me iban a tomar mi declaración, pero no fue así, es primero ver de qué va el caso y después fue plan como de, tratar de concientizarme según del procedimiento, pero más  bien es como el tratar de asustarte para que no la pongas, me dijeron “Vas a tener muchas trabas” “te vas a tener que salir  de tu casa, tu familia no te va a apoyar” “¿Estás segura que quieres tener todo esto en contra? “Estás estudiando ¿Por qué no lo solucionas de otra manera?” “¿Por qué no mejor le dices a otra persona que la haga? ¿Segura que es así de grave? ¿Estás segura que paso esto? ¿Qué tal que viste mal? ¿Qué tal que no fue así?” Muchas cuestiones que llevaban a “Mejor no la pongas” me decían “Te vas a tardar mucho tiempo” y “Vas a estar viniendo a cada rato” “Va a ser desgastante y ahorita te van a interrogar no sé cuántas personas y además, aquí no tenemos un psicólogo que te acompañe” “¿Estás segura que te quieres aventar? Porque igual te puedes ir a tu casa y no pasa  nada, porque si la pones y resulta que no es cierto, después te pueden denunciar a ti”  ósea mucho amedrentar.

*A pesar de las trabas, ¡Quiero denunciar! ¿Qué sigue?

Es absurdo que el primer contacto con una víctima sea como el anterior. Romina cuenta que los únicos casos que no pasan por este filtro son las mujeres que llegan claramente en un estado de vulnerabilidad visible, golpeadas o sangrando en una patrulla, pero si, como en el caso de Romina, una se espera a estar emocionalmente equilibrada para realizar la denuncia, lo anterior es lo que se puede esperar. Lo que lleva a pensar que si el Estado no amedrentara estas denuncias que considera “no tan graves” seguro se podrían prevenir feminicidios y las denuncias en donde las mujeres se presentan en grave peligro. A pesar de las trabas, Romina continúo el proceso.

“En mi caso, como iba acompañada y asesorada, la persona que estaba conmigo me dijo que no hiciera caso de ese primer filtro, que me mantuviera firme. Después de eso las personas que están como abogados de oficio, generalmente si tratan de apoyarte y de darte  todas las herramientas que necesites y alentarte a continuar. Porque precisamente son como los que van a estar en tu equipo, entonces después del primer filtro, es más sencillo que las siguientes personas que te encuentres estén a favor  de que hagas la denuncia”

“Encuentras personas que están de tu lado, con quienes haces sintonía y que sabes que puedes contar, pero es desgastante, en un día puedes hacer tres o cuatro veces la misma declaración, lo que puede ser muy duro, porque hay preguntas encaminadas a “Bueno pero  y tú porque lo permitiste” ¿Por qué no hiciste algo antes? ¿Por qué hasta ahorita?  En vez de apoyarte y alentarte a decir “Bueno ya estás aquí”.

“Y bueno, el proceso sigue así, te asignan un abogado de oficio que te acompaña a hacer tu declaración  formal, porque la primera en realidad no la escriben, solamente es ver qué onda, después de eso te pasan con otra persona, a hacer como un tipo de peritaje  psicológico y es volver a hacer la declaración y ahí ya no está el abogado de oficio presente, es  para ver si realmente estás en una situación sana psicológicamente, si estás orientada, si los eventos coinciden y tu estado emocional. Y a partir de eso te pasan con otra persona para terminar la declaración,  ella ya tiene las anteriores y te dice, a ver “tú mencionas esto y esto ¿Cómo fue? ¿Dónde fue?” después de eso te llevan otra vez a la sala de espera, se demoran hasta que te llaman y tienes que ir a recoger tu declaración, te dan una copia firmada y te dicen a dónde la tienes que llevar y qué sigue, porque ahí es que apenas abriste una posibilidad de denunciar, esa sólo es tu declaración, pero  actualmente tienes que abrir una carpeta de investigación, entonces ese documento lo tienes que llevar al MP, para que ahí puedan poner en forma una denuncia y abrir una carpeta de tu caso. Después te dan otro documento que es como el oficio o acuse de tu denuncia y una cartilla con tu nombre, donde van anotando los días de tus citas para revisión de caso, también vienen los números de la subdelegación correspondiente a tu caso para que cualquier cosa te comuniques con el abogado directo y tu número de expediente, después vas con una trabajadora social, te vuelven a hacer la declaración, para tener un expediente psicológico y ver quienes más están involucrados y ya la trabajadora social junto con el MP, va a empezar a abrir la investigación  y a meter a más personas en juego, para ver si coinciden los datos, empezar a citar a las personas que dijiste etc. y hasta ahí van dos días nada más de que  hiciste una denuncia y ya cuantas veces has declarado, a eso me refiero con que puede ser muy duro, porque si el evento lo tienes muy reciente, el estarlo repitiendo, va a llegar un momento en que dices  “¡Bueno ya, déjenme de preguntar! Ya lo dije ¿Por qué no lo leen?” Después de eso, empiezan a llamarte ya en diferentes fechas y horarios y te asignan otro abogado de oficio que se queda definitivamente con tu caso y va a llevar tu carpeta de investigación.

*Trampas del sistema

Si se cansaron al leer lo anterior, imagínense la confusión y desgaste de quienes van a realizar una denuncia y derivado de ello las probabilidades de que abandonen el proceso. Como sabemos, la justicia es patriarcal y se manifiesta de muchas formas en los procedimientos judiciales, acá algunos ejemplos. 

“Una de las principales trabas después es la  del MP, que de pronto te trata como si tú fueras quien actuó mal, puede llegar a perder pruebas, omitir datos o tacharlos en declaraciones o peritajes, por lo que es importante que el abogado de oficio este constantemente encima de él o ella y también el  estar revisando el expediente constantemente”

 

“Si vas después de un evento de abuso sexual o violación, te mandan a la clínica la condesa a hacer estudios de ETS, lo que puede ser complicado y estresante, más porque también ahí llevan a los reclusos a realizarse los mismos estudios y en ese momento, puede ser amenazante la experiencia”

 

“Cuando tú vas a declarar es importante que tengas en cuenta que tienes que decir el evento más reciente y el que es más seguro que puedas comprobar que existe, en este caso había un delito sexual, pero era complicado comprobarlo porque yo no era la afectada en ese momento directamente, entonces había otros elementos de violencia intrafamiliar y se fue para allá la denuncia, para que a partir de ahí y el mismo proceso, ya se dirigiera a delito sexual, con el peritaje psicológico y todo lo que involucra la demanda”.

 “En mi caso, yo quería realizar una denuncia por violencia sexual, pero en ese momento no era yo la afectada, sino alguien cercano a mí, entonces se dice que la denuncia es por terceros, porque  un delito sexual es complicado que se haga así, ya que generalmente no hay un tercero que lo pueda denunciar. Sin embargo, aunque al principio me frustró que la demanda se fuera sólo a la violencia intrafamiliar, el hecho de haber declarado la violencia sexual es importante, porque queda un antecedente y si en algún momento la afectada quisiera hacer una denuncia sería más sencillo para ella por el antecedente que existe, aun así es complejo, porque a veces las víctimas por diferentes razones no pueden hacer la denuncia directamente”

*¿Vale la pena hacer una denuncia?

Esta es una experiencia individual, no buscamos con este artículo mostrar la denuncia como lo mejor o peor, cada caso es particular.

“Yo, por supuesto la volvería hacer, porque si es transcendente hacer una denuncia, a lo mejor en el momento yo no lo podía visualizar, porque es complicado ver los resultados que esperas, esperas una solución inmediata de parte de la ley y el proceso es tan amplio y complicado que llega un momento en que te frustras, sientes que la ley no sirve para nada, porque no llega a donde tú esperabas llegar, pero hay una diferencia porque al hacer una denuncia legal también hay una denuncia social y eso genera un impacto en tu vida. Clarificas que tienes derechos y que hay instrumentos que estás dispuesta a seguir para que realmente los respeten.” 

*¿Cuáles fueron los factores que consideras te ayudaron a continuar con el proceso?

“Tener mayor preparación académica, al menos, más estudios que a los 15 años, también me encontré con personas que no eran de mi familia, pero  que estaban ahí para apoyarme y el haberme fortalecido para regresar a hacer una denuncia después de 5 años fue muy importante y el fortalecimiento fue ir a terapia y además ver cambios en mi vida, yo no sabía si las personas a las que yo denuncie estaban teniendo cambios por la denuncia que hice, pero en mi vida si había muchos elementos que me hacían sentir diferente, ya no había culpa, temor y malestar y encontré un círculo para mujeres que hicieron denuncias sexuales, encontré que era común la culpa, el miedo, el remordimiento. Hacer una denuncia es gritar que algo paso, pero a veces al hacerlo, voltean a ver al que grita y no al que violentó. Es importante también decir, que al hacer la denuncia, una llega hasta donde la emoción y el desgaste emocional la dejan, pero sin importar a donde lleguemos  hace una diferencia, porque a lo mejor de las 15 que éramos en el círculo, una ahorita tiene a su agresor en el reclusorio, pero las otras logramos un antecedente importante y otras consecuencias para los agresores, como el pago de daños, por ejemplo.” 

*Como mensaje final Romina dice lo siguiente. 

“Hacer una denuncia es una inversión, es reconocerte como alguien que no se merece vivir violencia, te estás dando el valor que te negaron al violentarte y eso hace una diferencia, porque  te va a dar una postura ante otras personas y si alguien más se quiere pasar de listo, sabrás que estás dispuesta a seguir adelante y a hacer lo posible para que respeten tus derechos.” 

En Feminopraxis queremos decirte ¡No estás sola! Tenemos contacto con algunas asociaciones que trabajan el tema, si necesitas información contáctanos y trataremos de canalizarte o darte la información que se encuentre a nuestro alcance.


eliza** Eliza Tabares – Mexicana radicada en CDMX, psicóloga y Psicodramatista enfocada en temas de género, arte y corporalidad. Le interesa la forma en que la cotidianidad se entreteje con la teoría y los procesos individuales y grupales que se encuentran con el feminismo y que nunca son lineales ni desprovistos de contradicciones, como psicóloga feminista, considera que el trabajo con y desde el cuerpo permite poner en la mesa otras discusiones sobre el feminismo. Es directora y terapeuta en Centro de Atención Psicológica, Arte y Consultoría A.C. Co-creadora del sistema SOMA Sistema Psicocorporal avalado por la UNESCO. Síguela en  Facebook Twitter Instagram