Buscadoras de nuevos mundos*

Por Cristina Mazariegos Herrera

Las mujeres caminamos las rutas. A veces solas. Con las crías… ¡vieran a las crías, aguantando hambre y sed! Imaginando que el tren es una máquina mágica. Nosotras, siempre cuidándonos para no caernos. Somos la cobija de nuestras crías. Les cuidamos. Cuidamos de otrxs. 

Nos cuidamos. No solo de la migra. No solo de los ladrones. Cuidamos nuestros cuerpos territorios expropiados; territorios de violencia. Negadas de todo deseo, pero sujetas de él por las miradas que buscan saciar los antojos y la codicia. No solo migrantes. Mujeres. Por ser mujeres nos rompen. Mujeres rotas. Caímos del tren o nos aventaron como a un saco, una mercancía, un desperdicio. No solo cuerpos gestantes, cuerpos femeninos, cuerpos feminizados. 

Los estados parecen odiarnos. Huimos por ser pobres, por ser proletarias, por ser disidentas, por ser migrantes, por ser mujeres. Ser mujeres en un mundo que parece querer extinguirnos, nos vuelve escapistas o buscadoras de nuevos mundos.

¿Ya te dije que me arrastré por el lodo mientras un guardia me apuntaba con su pistola? El otro decía: ¡ahí va la perra!  Así cruzamos la frontera. Llegué al otro lado. Ya ni sé cuál lado es cual, en ambos nos corretean. Parece maratón. A veces cruzamos tranquilas, pero pagamos cuotas. Nos dejan sin dinero, entonces el intercambio es otro. La carne. Pero no cualquier carne. Carne de mujer. Cuerpo de mujeres. Así nos ven. Así nos tratan: fragmentadas. Ni ciudadanas, ni personas. ¡Esos, los guardias de la border! Así nos tratan. 

Pero hay gente en el camino que nos da un pan, un mapa, ropa calentita y, cuando bien nos va, hacemos oración. Una oración no se le niega a nadie y es que esa, no nos la pueden robar, ni tirar por el tren porque la llevamos en esa parte del cuerpo que no se ve, aunque hagan con él lo que quieran. La vez que el guardia me dijo perra, pensé: ¡te voy a demostrar que lo soy! Y, ¡mira!, crucé, ya tengo un trabajo. No tengo una pierna, me la quitaron, pero sigo andando la ruta. Eso es lo que más les encabrona, nos despedazan y seguimos de pie. Cuando conseguí trabajo, me imaginé a ese guardia que me apuntaba muy machito con su pistola y le saqué el dedo de en medio ¡Ay qué gloria siento cada vez que lo imagino parado del otro lado donde no estoy yo!, enojado porque no pudo matarme y encima, ¡me como una hamburguesa en su cara! Disfruto la imagen en mi cabeza. Río con fuerza. Una lencha, mutilada, prieta, indocumentada, burló a su sistema y a sus leyes inhumanas. 

*Escribí este texto para sumar a las voces de las mujeres en movilidad que son parte del video: “Mujeres, migración y discapacidad”, editado por Samuel Rivera del COLMICH, en el que se resaltan las experiencias de las diversas mujeres que participan en el fenómeno migratorio: migrantes, activistas y voluntarias. Podrá verse/escuchar a través del canal de Youtube UNAM-Históricas, que transmitirá en el marco del 25N, el conversatorio: “Contextos migratorios y violencia hacia las mujeres” organizado por el Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM. 


Hilda María Cristina Mazariegos Herrea
Es mujer, hija, amiga, hermana elegida, compañera, antropóloga social y maestra. Feminista migrante. Disfruta escribir y contar historias. Doctora en Ciencias Antropológicas por la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa (UAM-I). Sus líneas de investigación son antropología de la religión– centrándose en el estudio de agrupaciones protestantes- evangélicas–, género y antropología de las emociones. Además de haber publicado diversos artículos y capítulos de libro sobre la intersección género y religión. Fruto de su tesis doctoral, en 2020 fue publicado el libro homónimo: “Liderazgo(s) en movimiento. Ejercicio del poder de las mujeres metodistas de León, Guanajuato”, editado por la Universidad de Guanajuato y Grañén-Porrúa. Actualmente se encuentra desarrollando el proyecto CLACSO: “Fronteras que se cruzan. Experiencias de migrantes centroamericana/os y del Caribe de la disidencia sexual y de género en su paso por México, adheridos a albergues o espacios de corte religioso” en colaboración con el Candidato a Doctor René Tec-López de la Universidad de Santiago de Chile. Es profesora en las licenciaturas de Antropología Social y Ciencia Política de la Universidad de Guanajuato y co-coordinadora del seminario “Las emociones de ida y vuelta: El registro etnográfico de la dimensión afectiva en la enseñanza”, dirigido por la Dra. Frida Jacobo Herrera en el Centro de Estudios Antropológicos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

**La imagen que acompaña este texto es de la fotógrafa Tatiana Parcero de su colección Cartografías para un nuevo mundo.