Cuando las violaciones son productos de consumo neoliberales.

“Creo que el tema de la violación es muy candente y urgente seguir debatiendo, acompañando y trabajando para que quienes la han experimentado, tanto en estados democráticos como en estados de guerra, lo hablen públicamente sin temor a perder las vidas, y decidan qué tipo de justicia quieren y cómo debe ser aplicada. Sí consentimos en que los violadores sólo pidan disculpas (como enseña el discurso conservador cristiano y liberal), estaremos siendo parte del problema y no la solución.”