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La influencia de Carlos Marx en ocho mujeres revolucionarias.

 Por Jael de la Luz García*

Este año, en varios lugares del mundo, se celebra y conmemora el Bicentenario del nacimiento de Carlos Marx, y también sus textos son revisitados. Su obra culmen El Capital, fue escrita en los inicios de 1840 en lo que llamamos capitalismo moderno, donde la satisfacción de las necesidades cotidianas dependían cada vez más de la producción y reproducción de bienes en un sistema de mercado, y la fuerza de trabajo de las personas comenzó a instrumentalizarse a través del salario. Además de escribir todo un tratado de cómo el capitalismo se configura, y de lo que él y otros teóricos revolucionarios llamaron la lucha de clases y el triunfo del proletariado, otros escritos ofrecen claves para entender el rol de los géneros dentro del capitalismo y su función.

Con Friedrich Engels, Marx fue coautor del Manifiesto Comunista, y El Origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, ambos textos son claves para entender la histórica lucha de clases, los usos que el capitalismo daría a la familia nuclear para sostener la desigualdad de géneros, la desigualdad laboral y lo que se valoraría como trabajo “productivo” (aquellas actividades que producen un valor y por ello hay un salario de por medio; el trabajo realizado por los hombres) e “improductivo” (cuidados, limpieza del hogar, trabajo no asalariado; el trabajo realizado por las mujeres), y las funciones del Estado como regulador de los modos de vida.

¿Feminismo marxista?

Aunque ya vamos casi dos siglos ensayando las ideas de Carlos Marx y Friedrich Engels, en partidos comunistas y socialistas, lo mismo que en muchas revoluciones que marcaron el siglo XX, la mayoría de comunistas y socialistas conocidos son hombres. Pero ¿qué hay de las mujeres? Cuando las ideas marxistas se desarrollaban en partidos y sindicatos, principalmente, también lo hacía el movimiento feminista de la primera ola. Por un lado, el feminismo burgués liberal (conocido también como movimiento sufragista) luchaba por el voto femenino, pero al desatarse la Primera Guerra Mundial, algunas sufragistas optaron por apoyar la intervención de sus países, o bien se organizaron a favor de la acción directa, o el pacifismo como política externa, pero al interior de su país, fueron claramente reformistas y no revolucionarias; por ejemplo en Estados Unidos, Reino Unido y Australia. Por otro lado, a raíz de la Segunda Internacional (1889), algunas mujeres, sobre todo de los países que hoy conocemos como Europa del Este, vivían la explotación laboral de manera directa o familiar, y abrazaron las ideas anarquistas, socialistas, laboristas obreras e internacionalistas queriendo la emancipación de las sociedades y la abolición del capital a nivel mundial. Fue gracias a la Primera Internacional que se instauró el 1 de mayo como el Día Internacional de los Trabajadores en 1889, y el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer trabajadora en 1910. 

Mientras que las sufragistas querían cambiar las leyes de sus países para acceder a la educación, a heredar propiedades, a decidir su estatus legal y marital sin perder su clase social, e incluso subir de estatus social, las marxistas veían la opresión de la mujer no sólo en términos de sexo y género, sino también de clase y por los nacionalismos identitarios. Las marxistas querían también el voto y a la par, la eliminación de la diferencia de clases, la emancipación laboral y salarial de las mujeres, y la abolición de las ideologías nacionalistas. Para ellas, la emancipación de las mujeres se acabaría terminando con el capitalismo, la burguesía como fuente de opresión de las mujeres cuando somete sus vidas a un papel de reproductora de la fuerza del trabajo asalariado, y creyendo que el Estado tendría que ser un ente organizador de la sociedad con igualdad política, sexual y económica para todas las personas. Sin embargo, el papel del Estado y de los hombres en la revolución fue lo que separó a las marxistas de las anarquistas, porque mientras que las anarquistas como Emma Goldman, pedían la abolición del Estado y el mutualismo como práctica de igualdad, reconocieron también la dominación patriarcal de los hombres en las luchas sociales, cosa que las marxistas no lograron ver: la misoginia y el machismo que se escondía en los protagonismos de los camaradas hombres.  Es quizá una de las cosas que debemos de revisar en estos tiempos conmemorativos a Marx: el amor a la revolución en ideales ortodoxos también llevó a muchas mujeres a amar sin condiciones a sus compañeros revolucionarios. Tendríamos que esperar el feminismo de la Segunda Ola, para que el amor romántico y la ortodoxia, finalmente se cuestionen.

En este post, en lugar de conmemorar a Carlos Marx, quiero traer a la memoria a algunas mujeres marxistas que vincularon sus ideales con prácticas e ideas feministas entre 1880-1954, años decisivos para las causas comunistas y socialistas. 

Marx1869Yenny von Westphalen. Prusia (1814-1881). Política, filósofa, esposa de Carlos Marx, compañera de revisión de manuscritos, mecenas y sostenedora económica de la familia. Fue la primera en afiliarse a la Liga Comunista creada por su esposo y Frederich Engels. Renunció a sus privilegios nobles prusianos, para terminar con Marx en el exilio a Inglaterra. Tanto Yenny como Marx comparten la tumba en un famoso panteón de Londres, pero nadie la reivindica. Más información sobre ella en el libro de Mary Gabriel, Amor y Capital: Karl y Jenny Marx y el nacimiento de una revolución.

rosa-luxemburgo1Rosa Luxemburgo. Judía polaca (1871-1919). Una de las máximas pensadoras marxistas, militante del Partido Socialdemócrata de Alemania, y posteriormente del Partido Comunista de Alemania. Fue autora de Reforma o Revolución (1900), Huelga de masas, partido y sindicato (1906), La Acumulación del Capital (1913) y La revolución rusa (1918), en el cual critica la manera soviética de hacer la revolución y sus pretenciones de universalización. En 1918, encabezó la Liga Espartaquista junto a su pareja sentimental Karl Liebknecht y su amiga Clara Zetkin, haciendo una revuelta que llevara a una revolución, pero fue apresada por sus enemigos, torturada y su cuerpo arrojado en un canal de Berlín. Recientemente se ha publicado una biografía gráfica de ella por Kate Evans, bajo el titulo de Red Rosa.   

InessaInessa Armand. Francia (1874-1920). Fue escritora y revolucionaria que pasó gran parte de su vida en Rusia donde conoció a Lenin estando casado. Ambos tuvieron un romance que nunca se aceptó públicamente, porque no se quería romper la imagen del intelectual revolucionario. Se opuso a la Primera Guerra Mundial y criticó que varios camaradas socialistas europeos apoyaran la guerra. En marzo de 1915, Armand se mudó a Suiza y organizó allí la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, opuesta a la guerra. En el Congreso de Mujeres Obreras y Campesinas de 1918 en Moscú pronunció un discurso sobre la liberación femenina de las tareas del hogar, además de mostrase a favor del amor libre, la igualdad de los sexos, a favor del aborto, contra la prostitución y con el mejoramiento de las condiciones de vida de las madres trabajadoras. Fue fundadora del periódico feminista Comunista.

kollonataiAleksandra Kolontai. Rusia (1872-1954). Al triunfo de la revolución rusa, ella fue elegida para la Comisaría del Pueblo para la Asistencia Pública en el gobierno. Fue una de las personas que más trabajaron para conseguir los derechos y libertades de las mujeres, como el derecho al voto, mejorar el salario, y sí las madres trabajadoras lo requerían, ofrecer el servicio de guarderías, los compromisos matrimoniales y apoyó la aprobación del aborto y el divorcio. En 1918 Kolontai fue una de las organizadoras del Primer Congreso Panruso de Mujeres Trabajadoras. De este congreso nació  el Departamento de la Mujer en Rusia, un organismo dedicado a luchar contra el analfabetismo y promover la participación de las mujeres en la vida pública, y en proyectos sociales. Este departamento tenía su propia revista llamada Mujer Comunista y Kolontai era parte de su Consejo editorial. Escribió el libro El amor y la mujer nueva

elviaElvira Carillo Puerto. México (1878-1968). Fue una feminista socialista y sufragista que militó en el Partido Socialista del Sureste, que abarcaba los estados de Tabasco, Campeche y Yucatán. Como luchadora social, los católicos y políticos del momento le decían la Monja Roja del Mayab. Al ser hermana del entonces gobernador de Yucatán, Felipe Carrillo Puerto, logró llegar como diputada para el Congreso de estatal en 1918, convirtiéndose en una de las tres primeras mujeres elegidas para formar parte de un cuerpo legislativo en México. Toda su carrera política la dedicó al sufragismo, hasta que en 1953, se obtuvo por decreto presidencial.

fridaFrida Kalho. México (1907-1954). Pintora y revolucionaria quien conoció el comunismo gracias a Diego Rivera. Desde su visión del arte, plasmó los dolores de su vida, de su amor ciego por Rivera, y creía que el arte debía romper con los moldes de los artistas burgueses occidentales. Fue ella quien al ver que León Trotsky y su esposa Natalia eran expulsados de la URSS por Stalin, hizo campaña junto a otros comunistas para que México le otorgará el asilo político a Trotsky.  Al llegar a la ciudad de México, el revolucionario ruso junto con su familia, se instalaron en una casa que Frida y Diego acondicionaron para ser el nuevo hogar. Aprovechando su posición privilegiada, convocaba a reuniones en su casa para promover el comunismo y el advenimiento de la mujer y el hombre nuevxs. Fue una de las fundadoras del Frente Único Pro-Derechos de la Mujer (FUPDM) que reunía a escritoras, artistas, campesinas y sindicalistas comunistas para generar un programa de conciencia entre las mujeres trabajadoras.

benita geleanaBenita Galeana. México (1903-1995). Aunque nació en una familia acomodada en el estado de Guerrero, siendo niña quedó huérfana saliendo a las calles a vender comida y en su juventud trabajó de fichera en un cabaret. Ahí se dio cuenta de los tratos machistas y violentos que las mujeres vivían. También ahí conoció a Manuel Rodriguez, quién la introduciría al Partido Comunista Mexicano, en la década de los 30’s. Fue llevada a prisión 58 veces por luchar a favor de los campesinos; participó en 1935 en la creación del Frente Único Pro-Derechos de la Mujer (FUPDM) junto a Frida Kahlo, Adelina Zendejas, Matilde Rodríguez Cabo, Consuelo Uranga, Esther Chapa, Clementina Parra, Alicia Reyes y Sara Miranda, entre otras mujeres afines a las ideas socialistas, comunistas y sufragistas. Dentro del Partido Comunista conoció a los revolucionarios José Revueltas, Juan de la Cabada, Valentín Campa y Miguel Angel Velasco, entre otros. Escribió algunos libros que no he podido localizar, pero sí les dejo esta entrevista de su militancia y compromiso político.

tina modotti

Tina Modotti. Italia (1896-1942). Nació en una pequeña ciudad de Italia de origen fabril. Estudió hasta muy joven y después migró con su familia a San Francisco, Estados Unidos. Comenzó a hacer películas mudas con apoyo de su primer esposo, quien al viajar a México, le comparte lo bello que es ese país, por lo que en 1923, ella se establece. Comenzó a conocer artistas y pintores como Diego Rivera y Frida Kahlo, incorporándose al Partido Comunista. En 1930 fue expulsada de México acusada de intentar matar al presidente de entonces. Va a Europa y apoya la Guerra Civil Española siendo parte de las Brigadas Internacionalistas, pero logra regresar a México y  ser una de las grandes figuras de la fotografía a nivel mundial. En su etapa revolucionaria retrató a compañerxs comunistas, lo mismo que indígenas y mestizos para retratar la desigualdad social que dejó la Revolución Mexicana y la necesidad del surgimiento de una nueva sociedad.


Jael*Jael de la Luz García. Historiadora mexicana, editora, feminista, madre y compañera de batallas. Navego entre Londres y México. Me asumo como feminista interseccional, anarquista y con una profunda espiritualidad queer. Amo leer y no concibo la vida sin libros, caminatas, charlas y abrazos.

 10 libros sobre mujeres itinerantes, revoluciones y espiritualidades.

Los estudiosos de la religión (historiadorxs, sociólogxs y antropólogxs, especialmente) creyeron que el siglo XX daría paso a la secularización de las sociedades y de los valores políticos, culturales y educativos. También predijeron que las creencias religiosas, incluyendo la lucha del “bien” contra el “mal”, iban a ser parte de las prácticas privadas y personales, pues el siglo XX fue el siglo marcado de revoluciones, utopías y proyectos colectivos anarquistas, socialistas, comunistas, sindicalistas, guerrilleros y demás.

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La falsa esposa: tres mujeres, tres militantes comunistas.

Este año, diversas actividades de conmemoración sobre la Revolución Rusa suceden alrededor del mundo. El revisionismo histórico y las narrativas marxistas sobre la historia del comunismo se ponen en cuestión, sobre todo porque al caer la Guerra Fría simbólicamente con el Muro de Berlín, historias desde las minorías y de otros grupos que fueron  silenciados de los relatos históricos, dan un punto de vista distinto. Y aquí las novelas históricas están jugando un papel importante para mostrar los diversos rostros del comunismo, sus apuestas y excesos.

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