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Escribir desde la Rabia

Por Karina Esmeralda Gallegos Bañuelos*

Hoy me he despertado y la verdad no he pasado una buena noche. Quiero escupirles a la cara a todos los que me acosan en la calle, tengo poca paciencia con los funcionarios públicos al llenar un montón de papeles sobre mi situación de violencia que sé, terminará archivada, estoy harta de estar parada en  esta fila por 7 horas para ser atendida y me den una hoja que diga que mi ex pareja no se puede acercar a mi o mis hijes, pero que no garantiza que él dejara de venir a mi casa, matar a mi perro, seguirme en la calle, esperarme afuera de mi trabajo o buscar la oportunidad para que mis hijes se vayan con él. Estoy cansada de irme a una casa de protección, de dejar mí trabajo, de alejarme de mis amigos o familia y que él esté en casa tranquilo, camine por la calle tranquilo, vaya a donde quiera tranquilo, mientras yo estoy con miedo por él. Continue reading “Escribir desde la Rabia”

Escribir, escribirme… escribirnos a nosotras

 

Escribir para contarme, para contar a otras, para no olvidarnos nunca más, para no olvidarme, para no perderme, para no perderlas.

Escribir recuperando la vida cotidiana, mis andares y los suyos, contándonos, construyéndonos a través de la palabra, reconociéndome en sus historias, visibilizando lo común, pero también las diferencias, de edad, contexto, clase social, raza. Buscando entender la complejidad de nuestras realidades, de los factores que nos cruzan, de los temas que nos preocupan, que nos hacen accionar.

Escribir honrando a las ancestras, recordando a aquellas que en la lucha murieron, todas aquellas que gritaron por mí, por nosotras, por nuestras libertades, por nuestro acceso al conocimiento, por nuestra voz y nuestras decisiones. Escribir conmemorando a aquellas que murieron involuntariamente a manos del patriarcado, por aquellas que llenan de fotografías las redes sociales, porque no están, porque se las llevaron, guardar en mi corazón sus lamentos y buscar convertirlos en fuerza, fuerza para gritar y seguir luchando.

Escribir sabiendo que el feminismo me llevó a salirme de un molde, “del tradicional”, me llevó a cuestionar lo aprendido, a alejarme de personas que hasta entonces me di cuenta, me violentaban, pero recordando también que dentro de la misma búsqueda me metí a otros moldes, “los moldes feministas”. Escribir recordándome que ninguno es liberador, que hay que buscar la propia voz, que hay que ver los puntos medios, encontrar los puentes, los matices. Entender que como mujeres podemos llegar a lo mismo de maneras diferentes, o que tal vez también sea necesario que lleguemos a diversos lugares, porque partimos de distintas realidades y podemos ser sororarias, críticas, revolucionarias, activistas… y podemos serlo de diferentes maneras.

Escribir dándome cuenta de las opresiones que comparto con mi género, pero también de mis privilegios, ahora mismo  noto que escribir es un privilegio, que accedí a la educación, que aprendí a leer, que no viví pobreza extrema, que tengo un techo donde dormir, que terminé una carrera universitaria. Privilegios que no tienen todas las mujeres.

Escribir con la razón como aliada, pero descolocándome de ella como el centro, sin caer en la trampa de creer que las emociones y el cuerpo no nos llevan a reflexiones, conocimiento, descubrimiento. Sin desvalorizar las emociones porque el mundo patriarcal las ha asociado con lo femenino… desvalorizándolas como todo lo asociado a lo femenino. Descolocarme integrando al cuerpo en la construcción del conocimiento, escribiendo para mí, para nosotras.

Escribir con una mirada crítica, con cuidado en los temas que elijo, buscando que mi preocupación por los mismos, no sean ya producto de la visión patriarcal que se manifiesta en mi subjetividad. Buscando maneras de encontrar mi propia voz y la de ustedes, mujeres. De-construyéndome. Creo en un feminismo que no nos separa en “más y menos aptas” para cualquier tema, para usar la voz. Sin embargo; también creo en lo necesario de usar los privilegios que en mi contexto se han presentado y usarlos a favor de las mujeres, para la creación y la construcción, usar entonces la educación, la psicología, el arte, las experiencias, el conocimiento que pasa por el cuerpo y hasta el uso de citas en formato APA.

Escribir con el alivio de “me prefiero libre y feliz a perfecta”, así que desde hoy me declaro “no experta feminista”, me declaro aprendiz, en constante transformación. Para mí el idealismo se parece a la congruencia, ambos están ahí para mí como algo inalcanzable, pero su búsqueda me llevará la vida, su búsqueda me hará accionar siempre. Escribir practicando la congruencia sin caer en rigidez, porque las realidades se transforman y nosotras con ellas… o mejor dicho, porque nosotras nos transformamos y así movemos al mundo. Escribir sabiendo  que mis posicionamientos, mis críticas y reflexiones, son una mirada dentro del complejo entramado social, escribir entendiendo la importancia de los pequeños cambios y de las pequeñas acciones.

Escribir recordándome que en días difíciles me salvó un cuadernito blanco, días que hoy veo muy lejanos, pero que son parte de las cicatrices que hoy me construyen mujer, que tienen un lugar en mi vida y que me permiten mirar otras aristas y rodearme de hermosas personas, mujeres y hombres. Escribir dándome cuenta que dentro de las opresiones vividas mi contexto me permitió hoy estarles escribiendo. Tener claro la responsabilidad que ello implica con aquellas que viven en situaciones y realidades en donde la opresión es tal, que la salida de la misma se vuelve un camino tortuoso, que a veces puede parecer imposible, pero que no lo es.

Escribir sabiendo que no seré “objetiva”, ni neutral, que me asumo feminista porque el movimiento y los saberes que de él emanan me tocan, que me llevaron a cuestionármelo todo, a tomar decisiones, a pelearme, a llorar, a desesperanzarme; pero también que me llevaron a comprometerme, a hacerlo parte de mi vida cotidiana, de mis reflexiones, decisiones, acciones y proyectos de vida.

Escribir agradecida, escribir buscando equilibrio entre rebeldía y propuesta, escribir como estandarte, como acción política y como dice Audre Lorde, “Transformando el silencio en lenguaje y acción”.

* Columna publicada originalmente en la revista Mundo Procaz: http://www.mundopro.com.mx/columnas/5-escribir-escribirme-escribirnos-a-nosotras


14940143_1316688088350250_4350887893801563727_o** Eliza Tabares – Mexicana radicada en CDMX, psicóloga y Psicodramatista enfocada en temas de género, arte y corporalidad. Le interesa la forma en que la cotidianidad se entreteje con la teoría y los procesos individuales y grupales que se encuentran con el feminismo y que nunca son lineales ni desprovistos de contradicciones, como terapeuta con perspectiva de género, considera que el trabajo con y desde el cuerpo permite poner en la mesa otras discusiones sobre el feminismo. Es directora y terapeuta en Centro de Atención Psicológica, Arte y Consultoría A.C. Co-creadora del sistema SOMA (Salud, Ontología, Movimiento y acción) avalado por la UNESCO. Síguela en  Facebook  Twitter Instagram

 

Open House…

Open House…[1]

¡Bienvenidas a La letra violeta, mujeres de todos colores, edades, formas, tamaños, latitudes, ideas y un infinito etcétera! Antes de comenzar a construir esta columna con ustedes, lectoras; quisiera presentarme y comentarles de qué tratará esto. Mi nombre es Pamela Erin Mason (a.k.a La Fata Morgana),  tengo 28 años, soy Licenciada en Sociología, feminista, mexicana, animalera, vegana, y mantengo una relación muy especial con la poesía. Y esto último, además del inexorable Feminismo que llevo dentro, es de lo que quiero platicar-les.

Como ya he dicho, la poesía y yo. Desde hace ya muchos años que escribo, letras amateurs que con el tiempo, y siendo autocrítica, creo que han ido creciendo y desarrollándose junto con mi personalidad y mi propia visión del Mundo. Así, aunque en menor medida de la que me gustaría, he podido participar en algunos eventos relacionados a la poesía. Particularmente, fue éste año que tuve la oportunidad de compartir algunos de mis poemas y otros más de quienes formamos Las Plumas Poiéticas[2], durante el Festival Literario y Feria del Libro de San Miguel de Allende, Guanajuato, FELISMA 2016; con un grupo de universitarias/os que visitaban la ciudad. Durante dicho evento, hubo una ronda de preguntas y respuestas en las que las/los jóvenes me pidieron mencionar a  “mis poetas favoritos (sic), y quiénes me han inspirado”. Me escuché mencionar a Sabines, a Benedetti, Huerta, Baudelaire, Girondo, etcétera. Acto seguido, en mi cerebro retumbó una pregunta: ¿y las mujeres poetisas? En efecto, hice un esfuerzo por reformular mi respuesta y agregué a Storni, Castellanos, Plath, Pizarnik… pero realmente no eran ellas (quizá Storni), quienes habían influenciado mis propias letras. Entonces, incómoda, me di cuenta de que pocas eran las mujeres que había leído con la misma pasión con la que aún leo a Jaime Sabines o al buen Mario Benedetti.

Se vino a mi mente una seria reflexión respecto a la ausencia de voces femeninas en mi repertorio personal de poesía y literatura en general. ¿Cómo era posible que yo, autodefinida como feminista, poetisa, y como mujer, no hubiera leído (¡siquiera buscado!) más letras provenientes del género con el que yo me identifico? Y no es que súbitamente me haya entrado un desdén hacia las letras de varones. No. Pero considero que hace falta leer letras de mujeres. Me parece que, al menos en México, nuestros grandes referentes son, precisamente, ellos. Y sí, tenemos figuras masculinas que han marcado el mundo de la literatura, pero no creo que eso sea únicamente porque no existan mujeres creando, escribiendo, ni mucho menos porque ellos sean contundentemente mejores escritores; sino más bien por una –quizá- deliberada ignorancia sobre éstas (ya sean escritoras, artistas, científicas y prácticamente de cualquier área de conocimiento/acción). No en vano Wikipedia, la enciclopedia electrónica más grande de la red, ha mostrado varios esfuerzos por incluir a más mujeres en su base de datos[3]. ¿Creen que exagero? Nada más googleen “10 exponentes de la literatura mexicana” y se llevarán la non grata sorpresa de que entre los cinco artículos principales[4] se mencionan un total de 43 escritores y escritoras; sin embargo, únicamente 9 son mujeres[5]. Es decir, a pesar de que me di cuenta de la necesidad que tenía de leer a más mujeres; también me di cuenta que quizá el problema no era sólo mío… ¿o sí? ¿Debía culpar a ésta sociedad patriarcal o a mí misma, quien, sabiendo las artimañas del patriarcado para “anonimizar” a las mujeres, no me había dado cuenta de mi indiferencia ante la literatura escrita por ellas? Sinceramente, me di dos que tres golpes de cabeza en la pared. Qué feminista yo, que contribuía a esa indiferencia ensombrecedora hacia el arte hecho por mujeres.

Afortunadamente, he tomado cartas en el asunto. Desde ese día decidí leer a manera de consigna, a todas las mujeres poetisas, y escritoras en general, de preferencia feministas aunque no necesariamente, que Internet –y quizá mi bolsillo- me permitiera encontrar. Suerte la mía que actualmente sea casi imposible no hallar cualquier texto que se busque en Google. Aunque particularmente gracias a la Biblioteca Feminista[6], he conocido varias nuevas autoras para mis ojos.

Recapitulando, así es que surge la idea de La letra violeta, gracias a este espacio que le dio un medio para existir. Si bien mi idea original era simplemente leer la poesía hecha por mujeres “de mí para mí”, ¿qué mejor que compartir esta experiencia con otras mujeres (con personas en general)? Espero que podamos entablar un diálogo desde nuestros respectivos teclados y aprender más sobre la poesía –y la literatura en general- escrita por mujeres. Espero que este ‘ejercicio’ nos sirva para abrir los ojos ante la vasta cantidad de autoras que nos rodean pero que, ¿extrañamente?, no resuenan en nuestra memoria colectiva. ¿Será la falta de “500 libras y un cuarto propio”, como bien lo señaló Virginia Woolf? ¿Será la dominación patriarcal y una consecuente ceguera cultural que tenemos ante el arte creado por mujeres? Cualquiera que sea la respuesta, me parece tiempo de afrontar y abrazar la poesía y las letras desde las voces de éstas últimas; compartirlas, reflexionarlas, crecer con ellas. Y es a través de ésta columna que las invito a explorar dichas letras conmigo, a ver qué nos dicen…

¿Nos leemos?

La Fata Morgana.

agosto/2016

 


La Fata Morgana —Feminista, socióloga y poetisa mexicana. Amante del café y los animales. Publica el blog de poesía y otros insomnios Lunas Letras y Café.  Le apuesta al veganismo como estilo de vida ético, justo y libre de crueldad para todxs. Su alter ego: Pamela Erin Mason R.

Twitter/Instagram: @lafatamorgana_

Notas:

[1] Esta entrada fue publicada originalmente en el sitio de Mundo Procaz.

[2] Las Plumas Poiéticas es un grupo de poesía (digamos digital, digamos “a distancia”) que hace un año comencé con algunas amistades que viven en la CdMx y Guadalajara.

[3] La “Editatona” fue uno de esos esfuerzo por acortar la brecha de género dentro de la Wikipedia:  https://es.wikipedia.org/wiki/Wikipedia:Encuentros/Editatona:feminismos

[4] Los artículos que revisé son:  https://www.vozcero.com/dia-del-escritor-los-10-escritores-mexicanos-mas-importantes/

www.sinembargo.mx/16-09-2012/365774

http://www.ehowenespanol.com/10-mejores-escritores-mexicanos-galeria_473219/

www.lifeandstyle.la/cultura/2015/…/20-escritores-mexicanos-actuales-imprescindibles

www.donquijote.org/cultura/mexico/literatura/

[5] Las 9 mujeres que se mencionan son: Denise Dresser, Alma Gulliermoprieto, Laura Esquivel, Elena Poniatowska, Cristina Rivera Garza, Guadalupe Nettel, Ana Clavel, Magali Tercero y Sor Juana Inés de la Cruz

[6] Altamente recomendado este sitio de libros sobre feminismo, género, arte, etcétera.