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Más Cisneros, por favor…

Hace unas semanas acudí a una venta de libros usados y me encontré con The House on Mango Street (La Casa en Mango Street) de Sandra Cisneros; autora de uno de los libros de poesía que reseñé anteriormente, Loose Woman. Como comenté en dicha entrada, Sandra Cisneros se me presentó por primera vez con la obra que hoy traigo a colación, y aunque recuerdo haber hecho reflexiones sobre ésta, no había escrito nada al respecto. Así que, tras volver a leerle, es hora de escribir…

Para quienes Cisneros aún es nueva, cabe mencionar que es una de las escritoras chicanas más reconocidas internacionalmente y The House on Mango Street es una de sus obras más representativas. Dividida en 46 viñetas, narra la vida en un barrio latino de Chicago (ciudad natal de Cisneros) desde la perspectiva y experiencia de una niña, Esperanza Cordero, quien se resiste a pertenecer a esa realidad bicultural, y que, sin embargo; pertenece.

No es difícil entender por qué Cisneros dedica estas páginas “a las mujeres”; dado que en cada una de ellas es sencillo reconocer experiencias que, como tales, se nos han presentado a lo largo de la vida, porque definitivamente las problemáticas socioculturales ligadas al sistema patriarcal suelen anidar más allá de las fronteras:

“She was a horse woman too, born like me in the Chinese year of the horse─which is supposed to be a bad luck if you’re born female─but I think this is a Chinese lie because the Chinese, like the Mexicans, don’t like their women strong.”

[Una mujer caballo nacida como yo en el año chino del caballo —que se supone es de mala suerte si naces mujer— pero creo que ésa es una mentira china, porque a los chinos, como a los mexicanos, no les gusta que sus mujeres sean fuertes.[1]]

Hablar de literatura chicana feminista, en el reciente acercamiento que he tenido a ésta, implica para mí tocar problemáticas sociales propias de las fronteras (geográficas, lingüísticas, culturales, etcétera) y la manera en que afectan directa o indirectamente a las mujeres. THOMS no es excepción.

Así, habitar un país y vivir un país son cosas muy distintas cuando existen barreras legales, culturales e idiomáticas. No Speak English habla precisamente del idioma; uno de los obstáculos más evidentes para las personas migrantes. Aquí, Cisneros describe la angustia de una mujer que no sale de su vivienda por miedo a hablar inglés, o más bien, por no poder hacerlo. Mientras se rodea de paredes de colores que intentan recordarle a su país, escuchando la radio en español y resistiendo a la fusión cultural por miedo a perder la propia identidad; la vida para ella se consume habitando entre la negativa de su nueva realidad como migrante y la esperanza fallida del retorno a casa. Para muchxs, el American Dream no se vive como alguna vez se soñó; por el contrario, a pesar de que la mayoría de lxs mexicanxs en Estados Unidos hablan inglés, existe una enorme deficiencia en la calidad de vida de millones de migrantes (no sólo mexicanxs, por supuesto) que al no poder comunicarse en el idioma local, ven mermadas sus posibilidades de comunicación y, por tanto, de vivir una vida con menor aislamiento social, o en su defecto, se ven obligadxs a relacionarse únicamente dentro de su círculo inmediato, el cual puede muchas veces ser violento.

Ay, she says, she is sad.
Oh, he says. Not again.
¿Cuándo, cuándo cuándo? she asks.
¡Ay, caray! We are home. This is home. Here I am and here I stay. Speak English. Speak English. Christ!
¡Ay! Mamacita, who does not belong, every once in a while lets out a cry, hysterical, high, as if he had torn the only skinny thread that kept her alive, the only road out to that country”

[Ay, dice ella, ella está triste.
Oh, dice él, no, otra vez no.
¿Cuándo, cuándo, cuándo?, pregunta ella.
¡Caray! Estamos en casa. Ésta es la casa. Aquí estoy y aquí me
quedo. ¡Habla inglés, speak English, por Dios!
¡Ay!, Mamacita, que no es de aquí, de vez en cuando deja salir un grito, alto, histérico, como si él hubiera roto el delgado hilito que la mantiene viva, el único camino de regreso a aquel país]

Y hablando de violencia[2], seguido de No Speak English se lee Rafaela Who Drinks Coconut & Papaya Juice on Tuesdays [Rafaela que los martes toma jugo de coco y papaya]; en donde la violencia machista es puesta en evidencia de manera sutil, pero a la vez evidente (recordemos que la narrativa es en voz de una niña). Rafaela, quien es aún joven, pero “está envejeciendo de tanto asomarse a la ventana”, es encerrada por su esposo cada martes cuando éste sale a jugar dominó por la noche, porque teme que ella huya (con toda razón) dado que es demasiado hermosa para que la vean. Mientras su esposo no está, Rafaela sueña que tiene una cabellera como la de Rapunzel…

Rafaela… me torna triste e impotente, particularmente porque antes he conocido testimonios de mujeres que, como ella, han sido encerradas, y otras veces hasta atadas por sus esposos para que no puedan escaparse mientras ellos no están. En México, 62.77% de las mujeres entre 15 y más años experimentan o han experimentado violencia de género a lo largo de su vida, según datos del INEGI.

La pluma de Cisneros me parece hábil por esta capacidad de contar algo tan terrible de manera tan, por así decirlo, amena. Las angustias de una realidad vistas desde los ojos de una niña que quizá, hasta cierto punto, parece no reconocerlas sino como meras anécdotas de su infancia, dan cabida a una reflexión sobre lo que nuestros propios ojos ven. ¿Cuántas veces no hemos visto o vivido una situación de violencia que a primera mano no parece “tan terrible” y, sin embargo, lo es? ¿Qué procesos socioculturales vivimos desde pequeñxs que en la adultez nos facilitan convivir con la violencia de manera casi automática, aceptándola como una característica más de nuestras vidas?

En las páginas de The House on Mango Street hay risas, enojo y lágrimas, lo mismo que en nuestra realidad. Por eso considero que leer esta obra permite no solo disfrutar de la literatura chicana de Sandra Cisneros, la cual ─por si fuera poco─ es feminista; sino que además permite seriamente hacer una reflexión sobre dicha realidad de las mujeres en los contextos de una cultura que, como dice ella, no gusta de sus mujeres fuertes, ya sea de este lado o de aquel de la frontera.

-La Fata Morgana


IMG_20170414_223531_130La Fata Morgana —Feminista, socióloga y poetisa mexicana. Amante del café y los animales. Publica el blog de poesía y otros insomnios Lunas Letras y Café.  Le apuesta al veganismo como estilo de vida ético, justo y libre de crueldad para todxs. Su alter ego: Pamela Erin Mason R.

Twitter/Instagram: @lafatamorgana_

 

Notas:

[1] Traducciones de Elena Poniatowska.

[2] Quisiera recomendar unas hojas informativas que describen de manera muy sencilla los tipos y formas de maltrato, las cuales permiten, en caso de no tener clara la violencia de género, realizar una lectura de la obra de Cisneros con la posibilidad de identificar en sus pasajes, la violencia que se ejerce sobre las mujeres que habitan y viven en Mango Street.

Rupi Kaur: poesía sanadora

there  is
nothing left
to worry about
the sun and her flowers are here.
-Rupi Kaur

 

En 2014, Rupi Kaur, poetisa india-canadiense nacida en 1992 e hija de migrantes indios, publicó milk and honey (leche y miel), un libro de poemas que narran el camino de la sanación del alma, la mente y el cuerpo, tras sufrir la pérdida de la inocencia a manos de una violación, amores perdidos y una cultura que enseña que las mujeres deben mantener la boca cerrada. El 3 de octubre pasado, publicó su más reciente antología: the sun and her flowers (el sol y sus flores), en donde se pueden leer, a lo largo de cinco capítulos, poemas que hablan de diferentes etapas de la vida a través del proceso de una planta, en donde marchitamos, caemos, enraizamos, crecemos y florecemos.

Rupi Kaur-firstwrittenbirth2

En Instagram, Kaur publica ocasionalmente poemas que se encuentran en las páginas de sus libros y yo necesitaba poner mis manos sobre la obra completa y comprobar lo que ya sospechaba: Rupi Kaur es una de las voces poéticas feministas más jóvenes y poderosas de nuestros tiempos y debe estar en todos los libreros, y ser leída por todos los ojos. Ahora les platicaré lo que ha pasado por mi mente esta última semana en la que me sumergí en sus letras, admitiendo que quedaré nadando en ellas mucho tiempo más.

Con ambos libros parece clara una cosa: no se puede llegar a la sanación sin antes relamer las heridas. En milk and honey, Kaur comienza a desplegar su alma en cada uno de los dolores que la habitan; nos deja leer sus más íntimas sombras y podemos dar cuenta que la violencia hacia las mujeres es un compás que marca el ritmo de sus primeros años. Lanza poemas en the hurting (la dolencia) que estremecen mis ojos y que todxs deberíamos aprender de memoria para no permitir que esas experiencias, a manos del machismo, existan más. Como en to fathers with daughters (para padres con hijas) en el que solicita no enseñar a las niñas a relacionar la violencia con el amor, porque de grandes, confundirán a sus parejas violentas con el padre que “las amaba”. En su página 22, Kaur habla de consentimiento y violación, y es explícita: si sólo una de las partes está teniendo sexo de manera voluntaria con el otro cuerpo it’s not love / it is rape (no es amor / es violación).

Rupi Kaur -milk and honey

Sería difícil no hablar de Kaur sin pensar en las miles de mujeres que son violadas en el mundo. Milk and honey es un mensaje de amor y sororidad para todas ellas, que les dice the rape will / tear you / in half / but it / will not / end you (la violación te partirá a la mitad, pero no terminará contigo). En the loving (el amor), poemas de amor a su madre, amor a sí misma y amor a su pareja llenan mis ojos. Belleza y sensualidad hay en sus letras.

Una mujer es capaz de sentir placer aún después de eventos traumáticos si aprende a amarse a sí misma, a explorar su cuerpo y librarse de culpas. Kaur dice que el sexo no es sucio, cuando se desea. En mi texto Que haya cuerpos que besen y tiemblen me preguntaba ¿dónde está el erotismo de ellas hacia ellas? Rupi Kaur lo tiene y es delicioso. Aunado a su poesía, esta mujer tiene además el talento para ilustrar sus letras, complementando lo que mis ojos leen con un dibujo que lo representa en líneas delgadas y entrecortadas, para activar la imaginación aún más.

Como usualmente sucede, llega la ruptura al menos una vez en la vida. Los poemas en the breaking tocan esas fibras sensibles de los amores frustrados y entre el dolor de la pérdida, también hay lecciones que aprender. Don’t mistake / salt for sugar (no confundas sal por azúcar), dice Kaur, el amor no se trata de rogar a alguien que esté con nosotras. Una idea del amor romántico es que debe ser complicado y doloroso; pero el feminismo nos ha enseñado que el amor libre no duele, y Rupi Kaur ha aprendido la lección y nos transmite en su poesía dicho camino de aprendizaje.

Finalmente, una bebida dulce para calmar las penas. The healing (la sanación) es, entre todas, quizá mi parte favorita de milk and honey. Es como un abrazo que envuelve y reconforta después de compartir tanto dolor y escenas que erizan la piel. Mensajes de autoestima y amor propio que generan reflexión y un “es cierto” al terminar de leer cada uno de los poemas. Pensando en fechas pasadas, como el Día de la Salud Mental, este libro es una catarsis que sana la mente y el alma, que reconcilia el cuerpo con su naturaleza, que da fuerzas.

Rupi Kaur -the sun and her flowers

Y en esa reconciliación cambio de libro a the sun and her flowers (el sol y sus flores). Como mencioné, hace poco más de una semana salió a la venta y lo recibí el mismo día que milk and honey; por eso mi lectura ha sido continua.

La poética de este libro se sale de sus páginas cuando a mi alrededor los campos de girasoles enmarcan de amarillo los caminos y el paisaje es verdaderamente un poema. Puedo decir que la voz de Kaur es igual de bella en esta última edición, la única diferencia es que en esta ocasión se extiende a temas como la migración y la aceptación de nuestras raíces, que le vienen como guante a la situación actual del mundo. Además de los inspiradores poemas de amor, también nos habla de la relación amor-odio con ella misma tras una violación, cómo su cuerpo, en home fue allanado y es difícil recuperarlo, aunque no imposible.

 

Rupi Kaur -the sun and her flowers

Deja ver también cómo la sociedad manipula nuestras ideas de belleza al grado de lastimar nuestra autoestima y nuestro cuerpo. Al final, ella logra decirles a los estándares de belleza occidentales que una beautiful brown girl (hermosa chica de color) como ella, no es producto de la manufactura.

Nuevamente, para florecer, hay que marchitar.

La poesía de Kaur, en esta segunda obra, vuelve a estremecer mis ojos con poemas como female infanticide/female feticide (infanticidio femenino / feticidio femenino) que proyecta una realidad espeluznante y triste sobre el desprecio a las niñas con feminicidos apenas nacidas o en abortos selectivos. Por eso ella exalta su feminidad, se apropia de todas sus aristas y la universaliza. De alguna manera, todas nos podemos leer en las letras de Kaur.

Antes de terminar quisiera concentrarme en rooting (enraizamiento). Con mi acercamiento al feminismo interseccional en Feminopraxis, ha llegado el interés por conocer más acerca de otras problemáticas como son la desigualdad por raza y las situaciones migratorias que muchas de las veces acentúan la primera. Rupi Kaur se centra en tres puntos: mujer migrante, de color y aprendiz del idioma inglés.

Orgullosa de su madre, Kaur ha hecho de estos poemas sobre migración un tributo para que cada madre migrante y cada hijx de migrantes se detenga antes de sentirse avergonzadx por “no pertencer” a la nueva tierra que pisan. En poemas como broken english (inglés entrecortado) reconoce la dificultad de su madre de aprender el inglés y la cultura occidental. La dificultad de vivir en un país que dice looks at her with the word visitor wrapped around its tongue (la mira con la palabra visitante enredada en su lengua). Aún con la sensibilidad que podamos tener sobre la migración, no podemos sentirla como quienes la viven día con día. Este libro extiende palabras de aliento y coraje que comprenden su realidad porque es propia de Kaur y su familia. Con orgullo describe el acento marcado como la coalición de dos mundos, ¿qué hay de vergonzoso en eso? Todo lo contrario, es arte puro, dice.

broken english (fragmento) | Rupi Kaur -the sun and her flowers

Con estos poemas, Kaur reconoce a cada mujer y hombre que han migrado a los países del “primer mundo”, donde les drenan la energía con jornadas de trabajo que agotan el cuerpo y el alma, mientras critican su lengua y color de piel. Reconoce también a lxs refugiadxs, y en we are not enemies (no somos enemigxs), dice cómo las fronteras son creadas por el hombre (sic), they only divide us physically / don’t let them make us / turn on each other (sólo nos dividen físicamente /no les dejemos / que nos vuelvan en contra de nosotrxs mismxs).

Abrazar las raíces es el camino a seguir para aceptar nuestro color de piel y nuestra lengua, aceptar las diferencias entre cada unx de nosotrxs y verlas únicamente como eso, no como excusas para la desigualdad. Aceptar que las mujeres son nuestras aliadas es el camino para levantarnos, y como dice en legacy (legado), preguntarnos qué podemos hacer para que otras mujeres puedan mirar más allá de lo que hoy nuestros ojos alcanzan a ver…

Ambas obras, un necesario viaje para darnos cuenta que, para sanar y florecer, necesitamos explorar los rincones más oscuros de nuestra historia personal, que como dice en growth is a process (el crecimiento es un proceso), you do not just wake up and become the butterfly (no sólo te despiertas y te conviertes en mariposa). Sin duda, un obligado de la poesía feminista contemporánea y una de mis escritoras favoritas.

-La Fata Morgana


Para comprar sus libros puedes visitar el sitio oficial de Rupi Kaur aquí o seguirla en Instagram @rupikaur_ y Facebook @rupikaurpoetry

Escucha a Rupi Kaur en vivo recitando su poema  home en el siguiente video:

Sobre las imágenes: todas pertenecen a los libros citados o han sido tomadas de los sitos oficiales de Rupi Kaur.

 

La Fata Morgana —Feminista, socióloga y poetisa mexicana. Amante del café y los animales. Publica el blog de poesía y otros insomnios Lunas Letras y Café.  Le apuesta al veganismo como estilo de vida ético, justo y libre de crueldad para todxs. Su alter ego: Pamela Erin Mason R.

Twitter/Instagram: @lafatamorgana_

Kyra Galván: feminopraxis poética

“Te diré: soy mujer cedro mujer angustia
mujer como trigal como violeta
como sandía y tormenta.
Busco una isla para gestar en ella,
para inventarme mi libertad y mi cuerpo
y todos mis movimientos”

Kyra Galván

 

kyragalvánHace ya un tiempo llegó a mis manos un libro de poemas llamado Un pequeño moretón en la piel de nadie (1982), escrito por la poetisa y economista mexicana, Kyra Galván (1956). Este libro me parece como una tarde de café en la que Kyra me platica un poco de ella, de cómo sobrellevar la vida en una ciudad caótica como la Ciudad de México, cuando se es una persona sensible y con un “Gran Miedo de no llegar a la toma de la libertad”. Entre líneas, me muestra una postura incipiente feminista en una joven veinteañera, que se va formando a base de dudas y cuestionamientos sobre el ser mujer y sobre la condición de ésta en la Historia.

En Desde la A hasta la B se encuentran poemas que hablan de la soledad que se vive como un “pequeño cangrejo. Duro/lento/miope” que se balancea en las incertidumbres del amor. También habla de eso que la mayoría de las mujeres hemos experimentado: el acoso, que día a día lo libra caminando por la oficina repleta de miradas de “licenciados que llegan coqueteando” y que le obligan a asegurarse de que trae la bragueta cerrada, los botones de la blusa en su lugar y que, por ende, “Sólo se atreverían a pensar / qué buenas nalgas” como si eso fuera “un verdadero privilegio”.

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Cuatro A

Y es que el poder que la cultura machista le obsequia a los hombres en nuestra sociedad se podría traducir como un privilegio enfermizo; que les permite trasgredir los cuerpos de las mujeres con su mirada (a veces, con todo su cuerpo) sin mayor problema; mientras nosotras tenemos que salir a las calles a reclamar que nuestro cuerpo no es objeto, sin que realmente se nos escuche, o escribir quejas y poemas que evidencien la realidad cotidiana. Si acaso hay suerte, emitir una denuncia que proceda; pero no mucho más que eso. No mientras la naturalizada violencia hacia las mujeres siga latente en nuestra sociedad.

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Cantata

Después leo Estragos, en donde Galván conjuga poemas que develan más de la vida citadina y la relación con el dinero, inherente al sistema capitalista en el que estamos insertxs. Dice en Los hijos e hijas del verano: “Por nuestros pulmones crece en círculos / el tabaco, la mariguana, el esmog. […] Adoramos a nuestro dios: el Dinero”. Mientras sus poemas Urbana y Vivimos en un mundo en que las mariposas son arrolladas impunemente en la vía pública y a plena luz del día, me cuentan que la ciudad va devorando el campo que se vuelve “una realidad lejana”; donde el amor nunca empieza, donde la indiferencia y la soledad predominan. Tomo en cuenta que este libro fue publicado en 1982 porque más de tres décadas después, esa ciudad monstruo –y tantas otras– sigue devorándose al campo, y sigue menguando la vida de la gente atrapada en la caótica jungla de concreto. ¿Hasta dónde puede crecer el monstruo del “desarrollo”?

 

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Dos A

 

Kyra Galván capta mi atención con Bellas Artes: “[…] Quién podría decir / que bajo tu corazón pesaban / tantos años de ser la maestra / en el arte de la sumisión / en la virtud de la mudez / en el vicio de no tocar.” y La falla de San Andrés, que precisa el envejecimiento natural del rostro aludiendo al movimiento de las capas tectónicas de la Tierra. Pura naturaleza en movimiento somos.

Desconozco si Galván se autodenomina feminista, pero me gusta la manera en la que, en Sobreviviremos, su poema Escombros de Canto aborda ciertas cuestiones sobre la educación que se les da a las mujeres desde pequeñas, “acostumbradas a vivir entre sangre / y sentir humedad caliente entre las piernas. / Amansamos nuestros miedos / y sentimos coraje por la vergüenza al sexo / y a la vida, que nos inculcaron nuestras madres.”

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La reflexión sobre los roles de género y el cambio en el cuerpo me resultan interesantes, ya que ponen en la voz poética lo que a diario muchas mujeres se cuestionan, o viven en la ‘práctica femenina’. Feminopraxis (oh sí, ahora ya saben, en primera instancia, de dónde surge…) contiene poemas como Contradicciones ideológicas al lavar un plato, que plantea “Aclararme por qué cuando lavo un plato / O coso un botón / Él no ha de estar haciendo lo mismo […]”; o el impronunciable Geschichtsunterrich que, sin embargo, nos dice claramente:

“Estoy cansada.

Me acuesto y siento fluir un agotamiento

tan anterior a la Revolución Francesa.

Es que los enormes pechos

       de la Venus de Willendorf

               oprimen mi cuerpo desde la prehistoria.

[…]

   ¡Que vengan los hilos y las planchas!

   ¡Los jabones, afeites y cepillos,

            el almidón sobre todo, y el aceite!

¡Ajústenlo todo de nuevo!

¡Que nada rechine!

Necesito levantarme mañana para ser mujer.

Olvidarme que en las noches

La Historia nos aplasta.”

Un pequeño moretón en la piel de nadie es un libro que vale la pena conocer y disfrutar. Su variedad de temas lo enriquecen: la ciudad, el amor, el dinero, la soledad, la gente, el ser y el ser mujer… Su poesía es inteligente. Al leer la lírica de Galván, quizá sin intención, terminaremos preguntándonos qué contradicciones ideológicas cometemos como feministas, qué nos hace ser bad feminists, como, últimamente, a partir de Roxane Gay ha sido tan común cuestionarse.

Al final, Kyra se despide de mí tajante, en Uno Z: “no me molesten, / que ando de parto.”

Y concluye la plática entre nosotras.

-La Fata Morgana


La Fata Morgana —Feminista, socióloga y poetisa mexicana. Amante del café y los animales. Publica el blog de poesía y otros insomnios Lunas Letras y Café.  Le apuesta al veganismo como estilo de vida ético, justo y libre de crueldad para todxs. Su alter ego: Pamela Erin Mason R.

Twitter/Instagram: @lafatamorgana_

Puedes leer más poesía de Kyra Galván, en su blog http://poesiadekyragalvan.blogspot.mx/

 

 

 

Para mi libertad, bastan mis alas

Para mi libertad, bastan mis alas,
para poder cantar basta mi aliento.
Nadie más que yo tendrá derecho
sobre mi voz, mi mente y mi cuerpo.

Para mi libertad, bastan mis piernas,
bastan mis brazos con que me alzo si tropiezo.
Son mis pies quienes deciden si detengo
mis pasos hacia el triunfo de mis sueños.

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Cuando la mirada interseccional todo lo atraviesa, ¿qué nos queda por ver?

totheboneEntre tanto contenido nuevo que Netflix nos ofrece últimamente; a veces me es difícil decidir a qué le dedicaré el poco rato libre que tengo, sobre todo cuando, mientras más me acerco al feminismo, más critico todo lo que me rodea. Por ejemplo, hace un par de semanas vi “Hasta el Hueso” (To The Bone), protagonizada por Lily Collins; una película que si bien para mí tiene muy malas actuaciones, algo que le criticaría aún más en su excesiva “blancura”.

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Que haya cuerpos que besen y tiemblen

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Erotismos, Thelma Nava

Cuerpos desnudos, visibles, palpables. Humedad y naturaleza. Viscosidad. Sudores, lágrimas, azúcar y sal. Mujeres, vulvas y pupilas exaltadas. Hombres, lenguas y falos extaciados; pliegues.

Mujeres que besan y tiemblan (2000) se me presenta en un estante de la biblioteca como una antología mexicana de poesía erótica femenina, a la que yo propondría un cambio de nombre por algo como “antología heteroerótica escrita por mujeres”, para no generar expectativas de diversidad sexual en sus contenidos. La voz poética de Jeannette Clariond podría –quizá-, desde mi lectura, librar la batalla de la heteronormatividad con Una noche en el huerto: “Tendida/ en el asiento del negro Chevrolet;/ los pliegues de la noche sobre tu piel desnuda, tu vientre agitado aún;/ abierta al ruido de jejenes:/ alborozo en la luz, / suave baño en tus muslos / en tus senos de racimos […]”.

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Una habitación propia llamada ‘Libertad’

En entradas pasadas, hemos discutido en Feminopraxis varios temas relacionados a los retos sociales que las mujeres que escriben enfrentan, la maternidad, el trabajo y los cuidados, así como la participación de los hombres dentro del feminismo. Hemos hablado de cómo, a pesar de los avances en muchas partes del mundo, la desigualdad política, económica, social y cultural entre los sexos es una realidad. Millones de mujeres en el mundo se enfrentan a salarios menores que sus colegas varones por ejercer el mismo trabajo, aún hoy seguimos presenciando la negación de la educación para mujeres en muchísimas partes del mundo, sin contar que el segmento de la población que se encuentra en mayores condiciones de pobreza, es femenino.

Pensando en todo esto, y decidiendo qué lectura compartir con ustedes, recordé la obra de Virginia Woolf, “Un cuarto propio” (A Room of One’s Own) (1929:2007), que si bien creo que probablemente todas las feministas lo hemos leído alguna vez, me parece un texto que toca, desde la maravillosa pluma de Woolf, un poco de cada uno de estos temas, y por tanto creo que vale la pena retomarlo antes de que termine el mes de mayo.

Pues bien, para quienes no se han acercado a este ensayo literario, Un cuarto propio se presenta como un ejercicio metacognitivo, a través del cual, Virginia Woolf narra el proceso en el que se vio inmersa cuando fue invitada a escribir un ensayo sobre las mujeres y la novela. Realmente, expresa Woolf, hablar sobre dicha relación mujer-literatura resultaba mucho más difícil de lo que parecía, debido a que entender la complejidad que el concepto ‘mujer’ encerraba, en una sociedad como la suya, implicaba indagar en todo un imaginario social, económico, educativo, etcétera; lo cual era permitido únicamente a los varones. A partir de dicha reflexión, Woolf permite observar distintas situaciones que demuestran la posición en la que la mujer se encontraba hasta dicho momento de la Historia, desarrollando así la premisa de que lo que una mujer necesita para escribir literatura es “dinero y un cuarto propio” (pág. 7).

Al comienzo de la obra, la protagonista de la historia se reconoce como parte de un discurso que la considera ‘inferior’ a los hombres: cuando decide acudir a la Universidad de Oxbridge y el Bedel le prohíbe andar sobre los pastos de la misma, entiende que una mujer no es digna de caminar por el mismo sendero que los hombres. Sendero no sólo material, como el pasto en este caso, sino también intelectual: una prohibición para la mujer de ingresar en el campo de la competencia por el conocimiento. Acto seguido, dicha exclusión se reafirma cuando el acceso a la biblioteca es restringido a las mujeres si éstas carecen de alguna carta de presentación o del acompañamiento de su esposo; orillándolas también a la dependencia social.  Hoy en día, la situación respecto al acceso a la educación por parte de las mujeres, sigue estando en boca de las luchas feministas y por los derechos humanos. El caso más famoso actualmente: la ganadora del Premio Nobel de la Paz, Malala Yousafzai.

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66%  de las mujeres adultas en el mundo son iletradas.

Así, todas las situaciones que en comienzo indignan el pensamiento de la protagonista, la llevan a pensar que es necesario examinar la Historia de las mujeres para entender por qué se encontraban recluidas socialmente.

Woolf expone una serie de ejemplos que demuestran cómo la mujer había sido hasta ese momento tan sólo un espectro, una sombra al lado del hombre; cuando cada uno de los análisis respecto a su condición eran escritos por éstos, y aún peor, cuando las descripciones de los mismos remitían a sentencias como “lo fundamental de las mujeres […] es que las mantienen los hombres y que ellas los sirven” o “Señor, una mujer compositora es como un perro caminando en sus patas traseras. No lo hace bien pero es sorprendente que lo haga”, entre otras (Woolf, 1929:2007, págs. 46-47). Dichas representaciones, producto de un pensamiento patriarcal abominable, invitan a la autora a reflexionar que no sólo las concepciones acerca de la capacidad intelectual de las mujeres eran discriminatorias, sino que, derivado de esto, su oportunidad de generar ganancias económicas era limitada.

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Las mujeres ganan menos que los hombres en el 99% de todas las ocupaciones.

Así, Woolf se pregunta ‘¿por qué son pobres las mujeres?’, y descubre que la razón principal está envuelta en el mismo discurso patriarcal antes mencionado. Las mujeres son pobres porque, primeramente, no son incluidas en los diferentes procesos económicos, debido a que no se consideran actividades propias de lo femenino, sino de lo masculino. Es decir, a la mujer se le considera ‘útil’ solamente dentro del hogar, atendiendo a los esposos, hijos e hijas.

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Las mujeres conforman hasta el 70% de lxs pobres del mundo.

No existen, dice Woolf, las condiciones sociales necesarias para que la mujer pueda insertarse en el mercado laboral, y por ende, ser acreedora de una independencia económica frente al hombre, debido a que su ‘condición biológica’, ligada a la estructura patriarcal, la obliga a estar la mayor parte de su vida embarazada y criando. ¿Les suena familiar? Pues actualmente, las mujeres son el grupo más marginado y pobre; por lo que seguimos luchando por desmantelar dichos estereotipos arcaicos (incluso cuando hay millones de mujeres trabajadoras e independientes, esto no cambia la otra realidad).

Aunado a esto, la autora también encuentra que la restricción de la educación es fundamental en el problema de las mujeres; diciendo:

[…] la independencia intelectual depende de cosas materiales. La poesía depende de la libertad intelectual. Y las mujeres han sido siempre pobres, no sólo por doscientos años, sino desde el principio del tiempo. Las mujeres han tenido menos libertad intelectual que los hijos de los esclavos atenienses. Las mujeres, por consiguiente, no han tenido la oportunidad de escribir poesía. He insistido tanto por eso en la necesidad de tener dinero y un cuarto propio. (Woolf, 2007, pág. 88)

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Las mujeres únicamente poseen 1% de las tierras del mundo.
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Las mujeres ganan sólo 77.5 centavos por cada dolar que ganan los hombres. (Dato de EUA, varía dependiendo del país, y de la raza de las mujeres: las mujeres blancas ganan menos que los hombres, pero más que las mujeres de color, etc)

Virginia Woolf demuestra, a lo largo de este ensayo literario, que las condiciones a las que la mujer se ha enfrentado (y sigue) a lo largo de la Historia, no son únicamente las que se refieren a barreras de carácter discursivo, sino a todo un entramado práctico en el que el hombre es el protagonista y ella simplemente un accesorio. Sin exagerar su postura, Woolf da cuenta del complejo panorama al que una mujer se habría de enfrentar si pretendiera sobresalir o simplemente explotar sus capacidades creativas e intelectuales, ya que los obstáculos que el sistema patriarcal le impone la sobrepasarían.

Quizá hoy hacer una analogía como la que Woolf propone sobre la hermana imaginaria de Shakespeare no culminaría en tan trágico suceso (al menos en algunas partes del mundo), sin embargo, innegables serían los obstáculos culturales, burocráticos y discursivos que se presentarían frente a ella. Porque es una realidad que hoy en día, las mujeres no tenemos las mismas oportunidades que los hombres de desarrollarnos profesionalmente, ya sea porque no tenemos el mismo acceso a la educación, porque nos enfrentamos al techo de cristal, o incluso, porque como señala una de nuestras colaboradoras, a veces la apariencia es más importante que nuestro currículum, y si dicha apariencia nos “benefició” en un principio, es casi una garantía-castigo que implicará una vida laboral rodeada de acoso sexual.

Finalmente, una de las cosas que más me atraen de esta obra y que no quiero dejar pasar, es lo que Woolf propone al final de la misma respecto a la balanza entre lo masculino y lo femenino. Comprender que estamos constituidxs a partir de una dualidad. Dice Woolf que “es fatal ser un hombre o una mujer pura y simplemente; hay que ser viril-mujer o mujer-viril”  (2007, pág. 85).

Lo anterior resulta de vital importancia para mí, ya que me parece necesario que tanto mujeres como hombres comprendamos que de interiorizar dicha dualidad, o lo que es lo mismo: des-generarnos, quizá seríamos capaces, como sociedad, de entender que el discurso patriarcal ha propiciado y sostenido las relaciones de dominación-subordinación entre hombres y mujeres, de manera que ha fragmentado las posibilidades de crecimiento mutuo, pero sobre todo, de crecimiento femenino. De entender que esto, como bien lo indica Woolf, ha resultado más en una perdida para la humanidad en general que una ganancia para el hombre.

De antemano entiendo que muchxs podrán decir que comparar un texto que tiene casi un siglo de vida con la actualidad puede ser riesgoso, sin embargo, considero que Woolf ofrece una obra que al menos en nuestros tiempos, sigue vigente. Desafortunadamente, aún no llegamos al momento de la historia en el que podamos decir que toda mujer en el mundo es poseedora de una habitación propia.

Reflexión última: en los debates sobre si los hombres pueden/deben o no ser feministas/aliados, la obra de Woolf se nos presenta, a todos los sexos, como un referente obligatorio para repensar la masculinidad y feminidad hegemónicas y considerar que, en el pesaje de la Humanidad V.S el Patriarcado, si nos separamos, el peso del Patriarcado nos aplasta a todxs…

¿Ustedes qué opinan?

-La Fata Morgana

Twitter: @lafatamorgana_


La Fata Morgana —Feminista, socióloga y poetisa mexicana. Amante del café y los animales. Publica el blog de poesía y otros insomnios Lunas Letras y Café.  Le apuesta al veganismo como estilo de vida ético, justo y libre de crueldad para todxs. Su alter ego: Pamela Erin Mason R.

Twitter/Instagram: @lafatamorgana_

Referencias bibliográficas

Woolf, V. (1929:2007). Un cuarto propio (A room for one’s own) [Trad. de Jorge Luis Borges]. México, DF: Colofón.


La imagen de cabecera pertenece a Saara Katariina Söderlund (instagram @saarainfeathers)

Desconozco quién hizo las imágenes que acompañan el texto, son parte de una serie más amplia de imágenes con datos sobre la realidad que viven las mujeres en el mundo. Si alguien conoce a su autora (asumiendo que es mujer), les agradecería la información.

Entonces, el Feminismo vendrá, como la lluvia, a limpiarlo todo.

Hace dos días vi en Netflix Sufat Chol (Tormenta de Arena o Sand Storm en inglés); una película israelí del 2016, dirigida por Elite Zexer y ganadora de múltiples premios cinematográficos. La trama consiste en una familia musulmana que habita una comunidad rural, en medio del desierto, la cual se enfrentará a una ruptura cuando el padre se casa con una segunda mujer después de más de una década de mantener una relación monógama. Se plantean las problemáticas de la relación del padre con sus hijas y esposa, así como la relación de ésta con su hija mayor, Layla, y con la segunda esposa.

Varias son las cosas que me gustaron de este filme, desde la música, la fotografía, el idioma, los vestuarios, etcétera. Pero lo que más llamó mi atención fue Layla, la hija de Suliman, el padre, quien se desenvuelve como una mujer joven, universitaria, que desafía los candados que su cultura patriarcal le impone.

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¡ANTICONCEPTIVOS PARA NO ABORTAR! (historia de la píldora anticonceptiva)

Actualmente, los derechos sexuales y reproductivos, a pesar de enfrentarse aún a grandes debates y obstáculos, han avanzado en su reconocimiento y alcance dentro de los países desarrollados y en vías de desarrollo. Asimismo, dichos avances están siendo impulsados, y exigidos, en países no desarrollados que presentan serias problemáticas de salud sexual y reproductiva derivadas de la falta de acceso a métodos anticonceptivos, planificación familiar e interrupción legal del embarazo. La lucha por la libertad en la toma de decisiones relacionadas a la sexualidad y la reproducción, es un trabajo vigente para millones de personas alrededor del mundo.

Así, en el mes de las maternidades elegidas, he decidido hablar un poco acerca de la historia de uno de los anticonceptivos que revolucionó la vida sexual de las mujeres y la planificación familiar: la píldora anticonceptiva.

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Sandra Cisneros: feminista-on-the-loose

Leí a Sandra Cisneros por primera vez en alguna de mis clases en la universidad, era su obra La casa en Mango Street la que me presentó su literatura. Después de eso, no había vuelto a saber de ella, ni la había leído más. Sin embargo,  cuando buscaba libros de poesía escritos por mujeres en una biblioteca que visitaba, su nombre se me vino a la memoria y entre todas las opciones del estante, me hice de “Loose Woman”; un libro de poemas publicado en 1995. [1]

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“Loose Woman” de Sandra Cisneros

 

Para quienes escuchan el nombre por primera vez, Sandra Cisneros es una escritora mexico-americana, chicana, nacida en Chicago en 1954. Su obra se destaca por esa dualidad cultural que trata de mantener vivas las raíces que le unen a México. De algún modo, me parece que ese afán de resistir a la homogeneización cultural lo tenemos todas las personas que compartimos, de una u otra manera, raíces con otras culturas gracias a nuestrxs ancestrxs; y en el caso de “Loose Woman”, dicha dualidad no sólo se observa en el contenido de los poemas, sino que es visible en el propio lenguaje; ofreciendo una lectura en spanglish bastante entretenida.

Los aspectos culturales o la “mexicanidad” que Cisneros intenta resaltar de sí misma, se pueden notar en su poema “You Bring Out The Mexican In Me”. En dicho poema, la autora reivindica su lado mexicano al compartir una experiencia romántica tan intensa que dice “Me sacas lo mexicana en mí, like it or not, honey” es decir, la pasión, el romance y la ferocidad mexicana: “the mariachi trumpets of the blood in me/ The Aztec love of war in me/[…] The Agustín Lara hopeless romantic in me[…]”.

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“You Bring Out The Mexican In Me”

En “Dulzura”; Cisneros escribe “Make love to me in Spanish/ Not with that other tongue./ I want you juntito a mí/ tender like the language […]”, porque al parecer, el romance mexicano, latino, es para muchxs el más tierno y dulce, aunque hoy en día también podemos decir que es uno de los más peligrosos, porque como dice en “Love Poem for a Non-Believer”, “My neck is thin/ You could cup/ it with one hand/ Yank the life from me/ if you wanted”, y desgraciadamente, para miles de mujeres en México y Latinoamérica, muchas de las veces, sus parejas masculinas eligen hacerlo: arrancarles la vida. Lo llamamos feminicidio.

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“You Bring Out The Mexican In Me”

En “Original Sin”, Cisneros nos recuerda, con un toque de humor sarcástico, ese lado conservador y machista de nuestro amado y violento México, en el que es necesario comprar un rastrillo desechable en el Aeropuerto Internacional de San Antonio, Texas, para poder afeitarse las axilas antes de aterrizar en tierras aztecas porque “I forgot in Mexico they don’t like hair under your arms only on your legs […]”, aunque a veces ni siquiera en las piernas, al menos que seas una monja o una anciana. Sólo así es posible extender los brazos “[…]as a newborn’s soul without original/ sin[…]”, sólo así, con las axilas limpias, una mujer puede ser una buena mujer, libre de pecado. Quizá por eso un cliché del feminismo nos pinta a todas con vellos debajo de los brazos. Como si muchas feministas no eligiéramos afeitarnos. Así de ridículo es el patriarcado, así de poderoso, porque se mete hasta en lo más íntimo y hasta simple, de las decisiones de las mujeres sobre su aspecto físico.

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“Dulzura”

Quizá en algunos momentos de la lectura me costó más trabajo notarlo que en otros, pero afortunadamente, la pluma de Cisneros es feminista; como en “Old Maids”, cuando nos recuerda que en México hay una edad límite para casarse si no se quiere vivir para “vestir santos”. En este poema, Cisneros habla de la presión familiar y social que se ejerce sobre las mujeres de cierta edad (generalmente cercanas o después de los treinta años) que no se han casado; a las que ya no les queda posibilidad de ser “las siguientes”, después de que otra mujer al fin se casa. Ella dice: “The aunts,/ they’ve given up on us./ No longer nudge — You’re next./ Instead — / What happened in your childhood?” como si sólo un evento traumático pudiera quitarle el deseo de ser esposa a una mujer. Cisneros responde, “But we’ve studied/ marriages too long — / Aunt Ariadne, / Tía Vashti, / Comadre Penelope, / querida Malintzín, / Señora Pumpkin Shell–/ lessons that served us well”. Cisneros les dice a sus interlocutorxs: las mujeres, a veces, simplemente no necesitan casarse.

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“Original Sin”
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“Old Maids”

 

Por otro lado, dos poemas que no escapan a mis ojos. “Down There” y el que le da nombre a esta colección, “Loose Woman”. El primero, una oda a la menstruación que sin lugar a duda toda feminista encontrará perfecta y toda mente cerrada sentirá náuseas después de leer (como señalan varios comentarios que leí sobre el poema en diferentes blogs que lo han publicado). “Down There”, ahí abajo, gracias a la vagina que todas las mujeres biológicas tenemos, “I’m artist each month. […] In fact,/ I’d like to dab my fingers/ in my inkwell/ and write a poem across the wall./ “A Poem of Womanhood”/ Now wouldn’t that be something?”. Y sí que lo es, porque varias mujeres ya lo han hecho. Pero, ¿Por qué la necesidad de reivindicar el proceso biológico más natural del mundo? Porque en esta sociedad, no sólo la mexicana, sino en general, en la sociedad patriarcal, la menstruación es algo de lo que las mujeres debemos avergonzarnos, menstruar sigue siendo algo de mal gusto. Y Sandra Cisneros lo sabe, por eso transgrede al lector y lectora que no pueden aceptar que menstruar es tan cotidiano como respirar.

 

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“Down There”
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“Loose Woman”

Finalmente, “Loose Woman”. Un poema que describe a una mujer que es ‘un peligro para la sociedad’ porque es libre. Una mujer que transgrede, incomoda y maldice, como en la mayoría de los poemas que escribe. Una mujer que no se disculpa por ello. Una mujer que se ha soltado de las ataduras de una sociedad que nos quiere puras, castas y sin decir malas palabras. “Beware, honey”, ella dice, “I like the itch I provoke”, “viva-la-vulva, fire and brimstone”. Una mujer que habla de su sexualidad como habla del amor, en el mismo nivel de honestidad gráfica. Una mujer de lengua afilada que no dudará en cortarte con su voz. Una mujer que desea. Una mujer que rompe cosas. Una feminista.

Este libro de Sandra Cisneros me deja con una reflexión: las mujeres vivimos en un mundo patriarcal, machista y misógino; un mundo en el que se nos juzga la vestimenta, la orientación sexual, la castidad, la promiscuidad, la belleza, las piernas depiladas y las axilas velludas, las palabras que usamos y hasta la biología. Un mundo en el que el amor, si quisiera, nos podría asesinar. Pero también nos enseña un mundo en el que podemos tomar la pluma y decir que nos importa un carajo todo eso que se nos juzga. Donde podemos escribir sobre nuestros cuerpos y sus relaciones con otros cuerpos, y podemos reivindicar los flujos vaginales tanto como las ideas intelectuales y no perder la dignidad, sino reafirmarla. Un mundo en el que, gracias a los feminismos, podemos decirles a quienes no les guste nuestra libertad “¡Que se vayan a la ching chang chong!”…

La Fata Morgana


La Fata Morgana —Feminista, socióloga y poetisa mexicana. Amante del café y los animales. Publica el blog de poesía y otros insomnios Lunas Letras y Café.  Le apuesta al veganismo como estilo de vida ético, justo y libre de crueldad para todxs. Su alter ego: Pamela Erin Mason R.

Twitter/Instagram: @lafatamorgana_

[1] Esta es una versión modificada de una entrada que fue publicada originalmente en el sitio de Mundo Procaz bajo el nombre “Leyendo a Sandra Cisneros” en octubre de 2016