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Minimizando los feminismos actuales

El día de ayer estuve fuera de mi casa barriendo la entrada durante no más de 30 minutos y recibí un silbido, dos “mamacitas” y un beso al aire. Sólo a un hombre de los tres que me acosaron pude hacerle frente pues los otros tres iban en carro; mientras le gritaba un “¿qué pedo?” al sujeto en cuestión, vinieron a mi mente el hartazgo que ya tengo de que el acoso sea algo cotidiano, lo cansado que es que los hombres cosifiquen nuestros cuerpos, lo increíble que me parezca increíble la fraternidad entre hombres ante estas situaciones y el movimiento #MeToo.

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Se liberó

*Por Montse Aparicio

Con agua salada

Bondad y felicidad con los pies descalzos. Creo que no se ha lavado el pelo en tres días, se mete al mar y dice que el agua salada lo cura todo, que es sanadora como las lágrimas.

Qué valentía. No ha sido fácil el camino hasta aquí. ¿A cuántas cosas le ha dicho adiós? Y casi todas sin que ella quisiera.

La conocí hace muchos años, cuando sonreía sin parar y se quejaba de lo que no creía justo. Cuando era menos cococha y un terremoto. Porque ahora tiene el pelo alborotado y salvaje como su alma.

Pero luego algo le pasó. “Un chico…” decían. Pero era algo más. Algo profundo que compartía con muchas otras que terminarían siendo compañeras.

La veías perdida, vagabueando intentando salvarse apegándose a imposibles ilusorios. Mientras la empequeñecían, la torturaban, o como queráis llamarle al maltrato. Y perdió la sonrisa mientras se iba escondiendo en su caparazón, lleno de capas para que nadie entrara.

Pero entraron. Otra chica y esa forma de pensar que la empoderaba tanto… de repente la cuerpa tuvo sacudidas de amor y sanación. De amor, porque vio que no era tan pequeña como para no ser digna de cariño. Y de lucha, porque la primera ficha de dominó cayó. Porque ella, que solía luchar y escribir para cambiar un poco el mundo, no se había puesto las gafas violetas… sino que sus pupilas cambiaron y ya nunca más volvió a ser la misma. Se iba curando.

Esa morocha empezó a recorrer un camino de autoconocimiento, autoaceptación, sanación. Un desaprendizaje que la llevó poco a poco a una reEvolución interior.

No fue fácil ni bonito y el amor se alejó otra vez. Y se dio cuenta que las compañeras con pupilas lilas no eran todas iguales. Que cada una tenía sus pasados y sus historias, sus proyecciones y decisiones. Que el color violeta unía, pero no todas lo entendían igual. Y cuando creyó amar y estaba dispuesta a desaprender a favor de la libertad, reconoció el narcicismo del chico, pero no había chico. ¿Qué estaba mal?

La gama de grises violetas afloraba. ¿Qué lucha es la válida? ¿A quién le queda mejor el violeta? Este color es para aprender y estar en un continuo cambio, en mejorar a diario, en ser el cambio que quieres ver en el mundo.

Ahora viaja sola, dice que se fue para encontrarse. Para poder desapegarse. Y creo que es el viaje más importante que ha hecho desde que la conozco. No porque esté a 8000km, sino porque ha encontrado su eje; ha viajado en espiral dentro suya para hablarse y perdonarse. Con las pupilas lilas. Porque lo importante es tenerlas. Y ser consecuente.

Esa chica cococha, morocha de piel salada. La que vuelve a sonreír y a dejarse llevar por su locura… la amo muchísimo, desde que nací. Que fue cuando la conocí.


*Montse Aparicio (Reus- Catalunya, 1988). Escribe y viaja. Le encanta hacer preguntas, quizás por eso estudió periodismo. Firme creyente de que el capitalismo te hace creer que eres lo que trabajas y el patriarcado que eres lo que follas. Polifacética; masajista, cocinera, comunicadora, escritora… y persona.  Enamorada de la radio y los libros. Su premisa es ser el cambio que se quiere ver en el mundo. Feminista. Vegana.

Blog: vivoenvivo.wordpress.com

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[La imagen de cabecera pertenece a Noemí Villamuza]

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Diana Quer, el sangriento cierre de la violencia de género en el estado Español. La violencia machista tiene su propio orden, cuando eternamente solo son “supuestos”.

Por Soledad Castillero Quesada*

Diana Quer: “Me estoy acojonando, un tío me está siguiendo” Le contaba a un amigo por Whatssap minutos antes de que le robaran la vida. Seguir leyendo Diana Quer, el sangriento cierre de la violencia de género en el estado Español. La violencia machista tiene su propio orden, cuando eternamente solo son “supuestos”.

Raíces

Por Perla Zamora*

Somos raíces rotas, sumergidas en la muerte de la palabra. Somos la asfixia y el ahogo. La decapitación de la noble cuna, que reposa en los rostros del silencio, en la sombra del grito…de la locura, del juicio que soporta los pesados vientos de vidas aletargadas. Somos lo femenino, pero también lo otro, el género etéreo, la noble labor de la fuerza; el rostro de quien insurgente se revela a su verdugo. Seguir leyendo Raíces

Violencia de género en las artes

Por Maria Gourley*

La problemática de género es actualmente una temática diversa, enriquecida por diferentes disciplinas y abordada por varios actores en la lucha por conseguir derechos fundamentales. El ámbito del arte, por supuesto, no debe quedar exento.

Las artes en sus diferentes manifestaciones, han sido históricamente relacionadas con la evolución humana e interpretadas como un medio para la creación de movimientos reformistas y de vanguardia, tanto en lo estético como en lo social.

 

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Violetas

Por Mónica Ceja*

Ser feminista o no es decisión de nosotras, ese derecho nos lo dio el feminismo. Gracias al feminismo podemos decidir sobre todos los aspectos de nuestras vidas. Seamos feministas o no, día a día luchamos contra un sistema que nos violenta a todas.

Para mí es completamente válido no identificarte como una, siempre y cuando no desacredites la lucha de otras o hablar sin estar siquiera informada, esto no me desmotiva ya, en cambio me alienta saber que tengo la oportunidad de quizá alentar a alguien a informarse o aún mejor, alentar a alguna a formar parte de la lucha.

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Por una nueva lactancia

Por Maria Gourley*

Lactancia Materna: derecho en retroceso

La práctica de la lactancia materna se ha ejercido de forma discordante en el transcurso de la historia y en diferentes civilizaciones. Actualmente se impulsa de forma global para la protección de los derechos de la infancia, pero no a partir de una visión integral

En la Antigua Grecia (1,200 a 146 a.C.) las leyes constreñían a las mujeres a amantar. De la misma forma, el Corán, libro religioso principal de la fe islámica escrito en el siglo VII de la era cristiana, indica que “las madres amamantarán a sus hijos durante dos años completos” –sura 02, aleya 233– y en la Roma Imperial la concepción de una “buena madre” tenía estrecha relación con la lactancia.

 
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Del amor a la salud

@livillanueva

Hoy es el día de la Salud Mental y de alguna forma la salud mental se ha relegado a un rincón, cada vez que desea salir para decir que está presente o tendría que estarlo se ve envuelta de millones de mitos y tabúes que la vuelven a relegar a ese rincón. Seguir leyendo Del amor a la salud

Redes Sororas

Por Mónica Ceja*

Durante toda mi vida normalicé y minimicé un sinfín de comportamientos machistas en mi persona, cuando empecé a ver por primera vez hacia dentro y a autocriticarme en vez de hacerlo con las demás, comprendí lo importante que es deconstruirse de este sistema patriarcal, y claramente no es fácil, ni de la noche a la mañana voy a terminar con algo que me inculcaron desde pequeña, pero no me he rendido ni pienso hacerlo, ya no tengo miedo de equivocarme, en cambio, me informo, pregunto, investigo, intento nunca dejar de cultivarme, y trato siempre de corregir los errores que cometí antes de comenzar con este proceso, todos aquellos en los que actué como opresora.

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Labor doméstica, capitalismo y nuevas demandas

Por Maria Gourley*

Hombres y mujeres no somos explotados de igual forma por el capitalismo; dos fundamentos básicos avalan lo antepuesto: la condición de la mujer en el mundo laboral remunerado, donde perciben en promedio un 37.4% menos que los hombres en el sector público y hasta un 50% menos en el sector privado (Estudio Manpower, 2005), y la situación de la mujer dedicada a las labores domésticas y al cuidado de la familia

Yo misma fui criada por una “dueña de casa”; yo y la mayoría de mis compañeras de clase y mujeres provenientes del círculo social donde me tocó crecer. Los roles que aprendimos no eran cuestionados ni debatidos: así eran las cosas. Los hombres trabajaban en el ámbito público y las mujeres cuidaban a sus hijos(as) y realizaban las labores domésticas. Socialmente, inclusive, se percibía con compasión a aquellas madres (y me atrevo a expresarlo sin miedo de faltar a la verdad) que “trabajaban”, porque la inserción de las mujeres en el mercado laboral remunerado se relacionaba con la carencia (lo cual es probable que fuera mayoritariamente cierto). Fui de aquellas a quienes les tocó levantar los platos y lavarlos en domingo familiar, mientras mis hermanos se quedaban sentados disfrutando de la sobremesa. Seguir leyendo Labor doméstica, capitalismo y nuevas demandas