¡Gracias por acompañarnos un año más en Feminopraxis!
Este proyecto que nació en 2017 y que, con el tiempo y poco a poco, ha ido tejiendo un nicho propio en el mundo digital, no estaría aquí hoy sin las colaboradoras* que comparten sus palabras con nosotras y sin las personas que nos leen desde distintas latitudes.

Sostener un proyecto autogestionado no es sencillo. Menos aún cuando quienes lo hacemos estamos en geografías distintas, atravesadas no sólo por usos horarios lejanos, sino por contextos, retos, sueños y experiencias personales diversos. Sin embargo, Feminopraxis se construye desde esa distancia y esa diferencia, desde la reflexión constante sobre nuestras propias prácticas feministas y sobre la voz colectiva del proyecto, que permanece en constante evolución, pero que sostiene una misma visión desde el comienzo: ser un espacio abierto a todas las mujeres* (cis y trans) y personas no binarias que deseen hablar sobre sus experiencias feministas y de resistencia frente al sistema de opresión y explotación patriarcal-capitalista.

En ese sistema, que exige hiperproductividad, satisfacción inmediata, viralidad constante, métricas y ganancias en ascenso y presencia ininterrumpida en cada trend, apostar por un proyecto digital orgánico, internacional, que va a su propio ritmo porque entiende que la vida se atraviesa, que no genera capital, y que está centrado en la palabra escrita —pensada, cuidada, intencionada— puede ser a veces agotador, frustrante y poco favorecido por los algoritmos. Pero seguimos apostándole a esto porque creemos que Feminopraxis es más que un espacio de influencers: es un blog colectivo, un archivo vivo, un lugar donde se suman voces diversas. Desde México hasta Londres, de sur a norte, Feminopraxis busca seguir tejiendo lazos transfronterizos a través de la escritura y otras formas de expresión.

Este 2026, nos interesa seguir conociendo las experiencias de otras* y otres que habitan los márgenes, y que palabra a palabra dejan de ser solo líneas en la orilla para convertirse en definiciones claras de la realidad que nos atraviesa como habitantes de un mismo mundo en decadencia, pero al mismo tiempo resistiendo.

Cerramos este año agradeciendo profundamente a quienes leen, comparten y sostienen este espacio. Y deseamos que el 2026 sea un año en el que más mujeres* se sumen a este proyecto, compartan sus ideas y nos permitan leerles, conocer su mirada del mundo y cómo lo resisten, resignifican y transforman, para seguir construyendo, juntes y despacio, este tejido feminista.

Gracias por estar.
Seguimos.

–Pam y Jael

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