Mujeres periodistas reflexionan sobre el #MeToo en diálogo intergeneracional 

 

  • Después del surgimiento del #MeToo en México, las mujeres periodistas generan espacios de diálogo para tender puentes. 
  • Llaman a enfrentar obstáculos como la violencia y la discriminación en colectivo. 
  • Importante continuar la reflexión sobre el acoso sexual y el hostigamiento a las mujeres en los medios de comunicación. 

Ciudad de México, jueves 20 de junio, 2019. Con el objetivo de continuar el debate sobre el #MeToo mexicano, el día de ayer se llevó a cabo el evento “#MeTooPeriodistas: abriendo las puertas a otras generaciones” en el Centro de Cultura Digital en la Ciudad de México. El encuentro tuvo como objetivo escuchar la experiencia de periodistas que ocupan puestos en las redacciones de los medios en México que antes fueron negados a las mujeres. 

Mujeres periodistas reflexionan sobre el #MeToo en diálogo intergeneracional 

Derrocar la triada misógina en el mundo árabe

Por: Jael de Luz*

Hemos expulsado a Hosni Murabak de Egipto, a Zine el Abidine Ben Ali en Túnez, Muamar al Gadafi en Libia y Ali Abdullah Saleh en Yemen, pero hasta que la rabia  se traslade de los opresores en nuestros palacios presidenciales a nuestras calles y nuestras casas, a menos que derroquemos a los Murabak en nuestras mentes, en nuestros dormitorios y en las esquinas de nuestras calles, nuestra revolución nunca comenzará.

Mona Eltahawy

La Primavera Árabe llego a Egipto entre enero y febrero del 2011. Miles de jóvenes y adultos, hombres y mujeres, pedían la renuncia de Hosni Murabak, quien gobernaba Egipto 30 años atrás. Entre los manifestantes y reporteros, se encontraba una periodista y blogera egipcia radicada en los Estados Unidos: Mona Eltahawy. Junto a otros periodistas fue arrestada por la policía antidisturbios en la Plaza Tahrir, El Cairo. Mona logró twittear desde la Blackberry de otra persona, que estaba detenida, que había sido golpeada y que estaba en prisión. Cuando fue liberada, Mona tuiteó más detalles: había sido agredida sexual y físicamente; tenía un brazo roto y una mano fracturada por las palizas que le dieron dentro del ministerio del interior en El Cairo.

Derrocar la triada misógina en el mundo árabe

Una lectura feminista interseccional del #MeToo

Por: Jael de la Luz*

Como sobreviviente de violencia sexual, como persona que estaba luchando para descubrir cómo sanarme, también vi a jóvenes, y especialmente a mujeres jóvenes de color en la comunidad con la que trabajé, luchando con el mismo problema y tratando de encontrar maneras de mostrar empatía. Ahora en ese trabajo de sanación colectiva usamos un término llamado “empoderamiento a través de la empatía”. El #Metoo es una frase muy poderosa, porque alguien me la dijo alguna vez y eso cambió la trayectoria en mi proceso de sanación.

Tarana Burke, fundadora del movimiento #Metoo desde el 2006 en USA

 

El #Metoo llegó a México como noticia el año pasado cuando mujeres estrellas de Hollywood que han ganado premios o están consagradas dentro del estrellato comenzaron a denunciar los acosos sexuales y las violaciones que vivieron por productores, agentes, publicistas, y en su mayoría, hombres con poder económico y con poder de tomar decisiones sobre la vida de otras personas en el medio del espectáculo norteamericano. Cómo efecto domino, los testimonios y las palabras de actrices fueron suficientes para que en la media mainstream, en las redes sociales y dentro de espacios del feminismo liberal se les mostrara apoyo, resumiendo todo en una sola frase #YoTeCreo.

Sin embargo, este movimiento antes de llegar a Hollywood surgió en el 2006 con Tarana Burke, una mujer afroamericana, quien trabajando en sur de los Estados Unidos en un centro de atención para sobrevivientes de violación, escuchaba y acompañaba a mujeres de origen afro, asiático, árabe, latino y migrante contar cómo en sus lugares de trabajo, en las escuelas, en los edificios que limpiaban o vivían, o en los establecimientos donde hacían sus compras, profesores, entrenadores, comerciantes y hombres que no estaban en el centro de los reflectores, las habían acosado o violado sin que las sobrevivientes pudieran hablar del caso porque nadie les creía.

Una lectura feminista interseccional del #MeToo

Cuento de navidad para gordofóbicas/os

Por: Mag Mantilla*

I

Había una vez una muchacha gorda y feminista llamada Milagros. Cotidianamente lidiaba con el odio que mostraban las personas de su entorno hacia su cuerpo carnoso. Especialmente Elvia, su madre.

Es lunes 24 de diciembre, los rayos de sol entraron por los intersticios del ventanal y chocaron en la cara de Milagros; ella se despertó sonriente… Es curioso porque hace años que no disfruta la tradición navideña, pues le parece una celebración que además de ser creación del capitalismo y fomentar el consumismo, sólo sirve para que cada año sus familiares la fastidien por su físico, y depositen en ella todos sus prejuicios. Que si es bonita, pero sólo de cara; que si la ropa tan ceñida le sienta mal; que si ya tiene novio; que si su carrera la hará morir de hambre (estudia Historia); que si algún día va a adelgazar o de lo contrario compromete su salud…(1) Cuento de navidad para gordofóbicas/os

Todxs deberíamos de creerles

Estoy en el salón, último semestre en la Preparatoria No. 7 de la Universidad de Guadalajara. Clase de Filosofía y el tema era Kant. Suelo sentarme en la parte de atrás y en esa ocasión un amigo, que por cierto es muy inteligente, se sentó a mi lado. El maestro me hace una pregunta de las lecturas y yo respondo, me mira y dice “¿Segura que esa es tu respuesta? me parece bastante acertada para ti ¿no te ayudó tu compañero a formarla?” me descolocó el comentario y atiné a responder lo siguiente “soy capaz de emitir una respuesta así, no necesito ayuda para pensar”.
Todxs deberíamos de creerles

#YoTambién fui violada y la iglesia guardó silencio

En el 2013 cuando trabajaba en el Centro de Estudios Ecuménicos, a través del Observatorio Eclesial, estuve involucrada en un proceso donde Alberto Athié, el padre Barba, el académico Fernando M. González, Católicas por el Derecho a Decidir A. C.  y un grupo de laicos y activistas mexicanos, acompañabamos a un grupo de hombres jóvenes que durante su niñez fueron violados por sacerdotes vinculados a Los Legionarios de Cristo, congregación católica fundada por Marcial Maciel. La idea era llegar hasta cortes internacionales y pedir la expulsión de esos sacerdotes y que fueran procesados civilmente sin ningún tipo de fuero. #YoTambién fui violada y la iglesia guardó silencio