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Canción de Guerra

*Por: Sema Dola

Una tonelada de tierra oculta el cadáver

abrazado a un pico y una pala,

fue obligado, esto es segurO, Seguir leyendo Canción de Guerra

Intentan callarnos. YA NOS CANSAMOS.

Tenemos un problema y es de dimensiones colosales: en México la vida de las niñas, adolescentes y mujeres no es de importancia, no es algo alarmante ni de interés social que nos estén acosando, violando y matando TODOS LOS DÍAS. Según la Comisión Económica para América Latina (Cepal) se cometen 12 feminicidios al día y, en México, se registraron 2 mil 555 feminicidios en el año 2015 (1). Insisto, nos están matando y parece que las medidas que nuestro gobierno realiza no para los crímenes, ya que solo los incrementa. La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) menciona que México es el primer lugar a nivel mundial en materia de abuso sexual, violencia física y homicidio de menores de 14 años (2).

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13 razones de por qué es violencia de género

13 Reasons Why? es la nueva serie de Netflix para adolescentes. ¿Por qué tiene un lugar en Feminopraxis? Al continuar leyendo daré explicaciones de la causa, no sin antes advertir que será un texto spoiler, por ende, si no la has acabado o no la has visto y no quieres enterarte, te recomiendo que la termines y luego entramos en diálogo.

La serie narra, con trece capítulos, la historia de una adolescente que va en preparatoria y cómo todo lo que ella vivió de una u otra forma le dieron la pauta para que cometiera suicidio. Hannah, la protagonista, es una chica normal de Estados Unidos, va a la escuela, tiene amistades, un trabajo en las tardes, vive con su padre y madre, lo común. Por tanto Hannah podrías ser tú, una amiga, una hermana o yo. Y puede ser que a todas nosotras no se nos esté ayudando de la manera correcta porque no sólo es el bullying o el suicidio lo que afecta a miles de personas, también es la falta de perspectiva de género en todos los espacios de desarrollo. Hannah da 13 razones para suicidarse y aquí exponemos 13 razones por las que la serie habla de violencia de género más que de otro tema.

1-. Hannah sale con Justin, quién pertenece a un equipo deportivo; presumiendo que tuvo sexo con ella (sabemos que no), solidariza con sus compañeros para que se haga el rumor de que Hannah es una fácil. Hablar de la vida sexual de una mujer de manera pública es algo muy particular del machismo, pues a las “que se dan a respetar” se les merece un buen trato y las que no, bueno…

2-. Hannah tiene una amistad con Alex y Jessica, mismxs que entablan una relación de noviazgo y empiezan a distanciarse de ella. ¿Acaso como mujeres no podemos ser amigas de hombres con o sin pareja? ¿De verdad seguimos con la idea de que existen mujeres que “roban” hombres?

3-. En una lista, creada por Alex, con la categoría de “mejor culo de la escuela”, está Hannah. Se remarca cómo las mujeres podemos ser objetos prestos al servicio de los hombres. Ellos inician una fraternidad que les facilita, en grupo, comprobar que “el mejor (inserta la parte del cuerpo que quieras)” o “el peor (inserta la parte del cuerpo que quieras)” es verdad, por tanto, Hannah es acosada sexualmente a un nivel físico por Bryce.

4-. Hannah ya no sólo vive el acoso en la escuela. Ahora también le toma fotos Tyler, el del anuario, en la intimidad de su cuarto. Entendamos con esto de género que como mujeres, gracias al patriarcado no tenemos derecho de estar en la calle, de ahí que nos acosen sexualmente al salir. Pero justo en este punto de esta serie, ya ni en lo privado se tiene el derecho a la tranquilidad, pues al ser una fácil, está al servicio, las 24 horas, de quién sea.

5-. Volvemos con la cosificación del cuerpo femenino. El tema aquí es que nuestro cuerpo es transformado en objeto para el placer masculino, siendo heterosexuales o siendo homosexuales. Hannah vive esa parte al ser hostigada por la fantasía de un sin fin de hombres de tener un trío con dos lesbianas. ¿De verdad? Hasta en esto se mete el patriarcado, implantando la creencia de que dos mujeres homosexuales accederán a un trío sólo porque a un hombre le parece entretenido. Dentro de la serie, Courtney también vive parte de esto, pero por el peso de la etiqueta de lesbiana, decide crear el rumor en donde es sólo Hannah; patriarcado 1 – sororidad 0.

6-. ¿Recuerdan la fraternidad entre los chicos de la escuela? Pues bien, ahora le toca a Marcus comprobar el punto 1. Que Hannah es una fácil y está dispuesta a todo sexualmente, con todos, por el simple hecho de que un amigo le dijo a otro amigo o, dicho de otro modo, porque un macho se lo contó a otro macho.

7-. Volvemos con la fraternidad. Veamos aquí el engaño que el patriarcado ha creado con mucho cuidado. Llega Zach, muy amable y comprensivo al principio. Después de toda la basura que tuvo que soportar de los otros hombres, Hannah cansada lo rechaza y con un NO le contesta a su amabilidad. ¿Eso es motivo para quitarle a alguien lo bueno que puede tener en su vida? ¿Es una razón para hacerle (más) miserable el día a día? Un NO es un NO, y al usarlo no deberíamos de ser expuestas a ninguna recriminación ni venganza.

8-. Después de toda una situación de acoso y abuso por parte de las personas que te rodean, crear un espacio dónde sanar es lo ideal, un espacio donde la expresión sea libre y no exista posibilidad de juicios. Hannah lo encuentra, pero también le es arrebatado por Ryan, que en su necesidad de protagonismo la vuelve a exponer ante la escuela, con el mismo mensaje sexual que vemos desde el punto 1.

9-. Estás es una fiesta, te diviertes, tomas alcohol y te emborrachas. Aquí no es Hannah quien vive la violencia con su cuerpo, es Jessica, que inconsciente por su estado de ebriedad, es violada por Bryce, amigo de su novio Justin. ¿Recuerdan la fraternidad? Pues una vez más los hombres crean alianzas, porque al parecer para este sistema está bien que como amigos-hermanos compartan todo, incluso el cuerpo de una chica inconsciente, una chica que no es capaz de decir ni sí, ni no.

10-. En este punto la historia se centra más en Jessica, la amiga de Hannah que fue violada. Justin le miente a Jessica para que no sepa lo ocurrido y los “amigxs” (todxs los ya mencionados) encubren al violador argumentando que Hannah miente. Y este es un tema bastante común. ¿Por qué la creencia de que las mujeres que han sido violadas mienten? ¿Acaso cuando a alguien le roban algo y lo denuncia le aseguran que está mintiendo? Seamos sinceras; ninguna mujer, con el sistema de justicia tan machista, pasaría por gusto todo el proceso de denuncia y juicio por violación. Si cuando escuchas que una mujer fue violada y piensas/dices que está mintiendo, la escuchas desde tu machismo, seas hombre o mujer.

11.- Llega el punto que Hannah esperaba en toda su trayectoria por la preparatoria: conocer un chico amable y sincero como Clay. Pero lo aleja. Cuando tachamos a una mujer de puta y fácil, cuando la sociedad tan machista hace que esta mujer crea que merece todo tipo de violencias por ser una zorra; al momento en que llega una situación o una persona que puede ayudarle, algo muy probable que pase es que rechace aquello. ¿Por qué? Por el hecho de que se le ha implantado la creencia a esa mujer de que merece todo lo malo del mundo y que las cosas buenas sólo le pasan a las mujeres que son santas. Al final, “ni putas ni santas, somos lo que nos de la gana”, pues como seres humanas tenemos el derecho a decir qué y cómo queremos ser y vivir nuestras vidas, no por ello tenemos que soportar el estigma social con sus violencias machistas.

12-. Vuelve el tema y el acto de violar. Bajo el discurso “todas me miran con deseo”, “en esta escuela todas me desean” o “no me dice que no, pero se le ve en la cara que lo pide”, Hannah es violada. Y Bryce, ese violador que intentaban encubrir con la idea de que la víctima miente, admite que tuvo sexo con ella sin su consentimiento (es importante remarcar que él nunca dice la palabra violar, pues en su discurso no cree que cometió un delito). Aquí se ve perfectamente la escala de violencia de género que todas hemos y podemos vivir. Primero nos enseñan que no podemos defendernos, que ignoremos las cosas, luego nos acosan sexualmente por medio de la palabra, después tocan nuestros cuerpos. Al creer que estamos disponibles al público masculino, nos violan, y por último, deciden si nos dejan vivas o no (feminicidio).

13-. ¿Qué pasa cuando una mujer pide ayuda para salir de la violencia de género? En muchas ocasiones pasa lo que a Hannah le dijo el único adulto con contacto continuo con estudiantes. El consejero escolar, respondiendo a Hannah “si te molesta, vete”. ¿Por qué la mujer golpeada tiene que acudir al refugio?, ¿Por qué la mujer violada tiene que aislarse de su vida para evitar al violador?, ¿Por qué tenemos que cambiarnos de acera cuando vemos un grupo de hombres dispuestos a acosar? Y ¿Por qué somos las que tenemos que cambiar si el sistema es el que está mal? Tanto al golpeador, al acosador, al violador y al feminicida se les tiene que dar un castigo, pues lo que hacen es en contra de nuestra dignidad como mujeres y están en la ley las diferentes sanciones. Que se eliminen las fraternidades entre hombres y mujeres machistas para que empecemos a ver justicia, tanto en las situaciones reales como en las “ficticias” de una serie.

13 razones por qué es un retrato de lo que muchas mujeres vivimos día con día, y todas lo combatimos de diferentes maneras. Me aventuraría a decir que el suicidio de Hannah tiene mucho de feminicidio, pues se le rebajó, se le quitó todo lo que ella tenía, psicológica y físicamente, a tal grado que ya no vio ninguna salida más que morir. Creo que es importante reflexionar más profundo sobre esto, no podemos permitir que más vidas de niñas, adolescentes y mujeres se sigan apagando por el machismo que se practica en el día a día.

Lídice Villanueva – Tapatía de 24 años. Psicóloga feminista buscando aprender y Foto del día 02-08-15 a las 13.32 #3compartir cosas nuevas. Adora leer y ver series o películas. Gusta del arte de la pintura y escritura, tanto practicarlo como apreciarlo. Pierde la cabeza por los perros y los búhos. Adicta a los tatuajes, a lo esotérico y lo oculto. Feminista, bruja e incómoda para machistas. Instagram Facebook Twitter

Cuando las violaciones son productos de consumo neoliberales.

Marzo de 2017, Londres, Inglaterra. Angela Davis y Chimamanda Ngozi Adichie, dos de los grandes iconos del feminismo afrodescendiente se preparan para dar poderosos e inspiradores discursos a las mujeres que irán a escucharlas al WOW Festival Southbank (Women of the World Festival/ Festival Mujeres del Mundo), un evento masivo que se realiza cada año desde una apuesta feminista en Londres y donde asisten personas de diversos orígenes y apuestas políticas de avanzar en los derechos de las mujeres. En el mismo festival, una pareja se prepara para hablar de violación y “justicia restaurativa”: la escritora y activista islandesa Thordis Elva junto al australiano Tom Stranger, quien la violó cuando ella tenía 16 años.

Su historia comenzó cuando en 1996 él se encontraba de intercambio estudiantil en Islandia y se hicieron novios. Él la forzó en la cama a tener sexo contra su voluntad, y al poco tiempo regreso a Australia, generando así un pacto de silencio que Elva decidió romper hace ocho años cuando le escribió un correo electrónico diciéndole cómo se sentía después de esa experiencia. Resultado de ese encuentro virtual, es el libro que ambos publicaron, South of Forgiveness (Al sur del Perdón) y conferencias que dan a lo largo del mundo hablando de cómo es posible el perdón y la reconciliación sin pasar por una justicia institucional, pues basta que el violador acepte su responsabilidad como tal y que la víctima emprenda un camino de sanidad emocional y valor de enfrentar a su agresor sin que leyes, cortes, campañas e impartición de justicia con perspectiva de género, interfieran en el proceso de lo que llaman ellos, justicia restaurativa.

Cuando se anunció esa conferencia, miles de feministas, organizaciones y colectivos de sobrevivientes de violaciones, hicieron campaña para no permitir hablar a un violador en una plataforma tan importante como lo es el WOW Festival. Una campaña en Change.com, miles de voces e intervenciones en contra, sólo lograron que la conferencia se pospusiera para el 14 de marzo. Algunas activistas que trabajan con sobrevivientes de violaciones y que decidieron ir, concluían que esa no era la plataforma adecuada para que un violador hablara, pero que ellas estarían ahí para escuchar su “bien articulado discurso” y apoyar a mujeres que, en ese momento, quizá tocadas por el caso, decidieran hablar; ellas podrían acompañar sus procesos de romper los pactos de silencio sobre sus violaciones. Los argumentos que dieron las organizadoras, fue:

“Nuestro festival WOW fue creado para ser una plataforma abierta y equilibrada para la discusión y el debate sobre la igualdad de género y los asuntos críticos relacionados con los cuales las mujeres y los hombres luchan cada día. La violación es uno de estos temas críticos y necesitamos cambiar el discurso que lo rodea, que a menudo se centra en los supervivientes de violación en lugar de los violadores “.[1]

Cuando leí esta respuesta, me dije: “pues bien, ¿por qué no traen otros casos menos mainstream donde una pareja de color hable de su experiencia, a ver si el resultado es el mismo, o bien, a mujeres que han sido violadas por sus esposos durante años y después al confrontarlos, ellos acepten su delito y pidan alternativas de justicia restaurativa?” ¡El resultado sería distinto! ¡La policía estaría fuera del festival para llevar preso al violador!

¿Por qué entonces el caso de Thordis y Tom ha provocado tanto alboroto? ¡Claro!, quienes hablan son dos personajes que por su color de piel, su nacionalidad y sus condicionamientos sociales y culturales comparten el privilegio de no ser ser interferidos en su negocio porque han armado todo un equipo de gente que comparte sus valores y los proteje. Así de simple e impune. Sin embargo, el efecto que puede tener en el común de la gente es que pueden ser el pretexto para personas que piensan: “ya ves, en los países desarrollados todo se arregla con el diálogo”, como muchas veces lo he oído decir.

Este caso que en TED han llamado Nuestra historia de violación y reconciliación me causó tremendo impacto porque pensé hasta qué punto en espacios neoliberales (WOW Festival y TED son dos plataformas que sacan dinero vendiendo boletos en altos precios para ir a escuchar las tendencias -mainstream voices-), se transmiten mensajes y representaciones que normalizan, en este caso, la cultura de la violación y el feminismo neoliberal (mujer empoderada a la cual ya las instituciones no le importan porque SU caso lo puede resolver desde su privilegio). Cuando el privilegio, el feminismo liberal y el mainstream se vinculan, este es uno de los productos que se tiene.

Creo que el tema de la violación es muy candente y urgente seguir debatiendo, acompañando y trabajando para que quienes la han experimentado, tanto en estados democráticos como en estados de guerra, lo hablen públicamente sin temor a perder las vidas, y decidan qué tipo de justicia quieren y cómo debe ser aplicada. Si consentimos en que los violadores sólo pidan disculpas (como enseña el discurso secular conservador cristiano y liberal), estaremos siendo parte del problema y no la solución. Romper los pactos de silencio es un primer paso, pero no podemos permitir que las INSTITUCIONES y la CULTURA que neutralizan o invisibilizan la violencia hacia las mujeres, nos digan: “todo se arregla con un perdón y ya”, no podemos creernos el cuento del perdón restaurativo.

Eso no funciona en ninguna sociedad, porque lo único que evidencia es que las mujeres son las que deben romper el silencio y buscar que sus violadores den la cara, eso no funciona en ninguna sociedad donde plataformas que se encargan de crear productos inspiracionales, normalicen violencias y traten de educarnos a través de voces autorizadas para decirnos cómo debemos actuar y ser, abonando sólo a la alineación e impunidad; eso no funciona en sociedades como las nuestras donde hacemos esfuerzos por descolonizar nuestros cuerpos, imaginarios, deseos y representaciones como mujeres, y que ya es todo un logro estar viva después de un acoso o violación. No funciona que vengan los hombres y mujeres blancas bellos (desde la perspectiva occidental) a hablarnos de justicia restaurativa cuando todavía no hemos terminado de discutir la violación como un tema no tabú; no funciona que, con un libro, al ser leído por violadores y acosadores, éstos encuentren limpiar sus conciencias pensado que no está mal lo que han hecho.

No dejo de reconocer el valor de Thordis al enfrentar a su violador y buscar la justicia para sí misma, pero el camino seguido refuerza lo que hemos venido alegando tanto tiempo atrás: “el opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos”. Creo que en efecto, los violadores tienen el derecho de dar su palabra, pero no, no pueden escapar del castigo. No, no podemos aplaudir a alguien que puso por delante su fuerza y deseo, por encima del cuerpo de una persona que dijo NO. Y ese NO que es el grito diario de muchas mujeres a lo largo del mundo. Por ello, no creo en cómo pactan y negocian la justicia personas que comparten sus privilegios de estatus social, educativo, color de piel, nacionalidad, lenguaje y las difunden como si ese fuera el camino a seguir. No nos equivoquemos, eso no funciona en ninguna sociedad, por más que nos vendan el producto en un buen y bello paquete. De ahí la necesidad de pensar el feminismo desde la interseccionalidad, porque no todo lo que sea “asuntos de mujeres” nos lleva al avance de nuestros derechos.

Para ver el vídeo:

[1] Danuta Kean, “Women’s festival drops event with rapist following protests”, The Guardian, 9 de marzo de 2017. Consultar en: https://www.theguardian.com/books/2017/mar/09/womens-festival-drops-event-with-rapist-protests-thordis-elva