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Editorial agosto 2018

Estimadxs lectorxs; agosto ha llegado y con ello creemos importante recordar y reflexionar en torno a fechas que consideramos relevantes. Así, del 1ro al 7 de agosto es la Semana Mundial de la Lactancia Materna. Consideramos de importancia estos días pues la lactancia se ha puesto en la mesa de debate. Entendemos que en este mundo capitalista y patriarcal donde los cuerpos de las mujeres son cosificados y sexualizados para el uso del placer masculino-heterosexual, los senos son parte de ello. No es posible para este sistema ver senos que alimenten otra cosa que no sea dicho placer, incluso cuando esto signifique evitar el 16% de las muertes neonatales, según datos de UNICEF. Por eso, las madres han señalado la injusticia e incomodidad que es lactar en público gracias a perspectivas ignorantes y lujuriosas que les imposibilitan alimentar a sus hijxs de la manera adecuada, es decir, libre de prejuicios, natural. Solidarizamos con aquellas madres que luchan por espacios en los que ellas puedan amamantar libremente.

Y hablando de sexualidad, algo que hace este sistema patriarcal es promover la sexualidad de las mujeres como un producto heterosexual para uso exclusivo de los varones; es decir, nos llegan mensajes de mujeres heterosexuales que únicamente pueden disfrutar su sexualidad si es un hombre quien está con ellas. Por esta razón, el 8 de agosto llega el Día Mundial del Orgasmo Femenino, una fecha que nos permite hablar del placer de las mujeres y para las mujeres, algo que había quedado en el olvido para muchas pero que ahora se retoma como un derecho. Queremos invitar a la reflexión sobre nuestros cuerpos: a lo largo de la historia se nos ha prohibido sentir y gozar, ya sea con mutilaciones o con desconsideraciones hacia nuestro cuerpo y nuestra integridad moral. Sin embargo, la historia la estamos cambiando, y hoy decimos que nosotras también merecemos disfrutar una relación sexual, también nos masturbamos y también sentimos orgasmos, le pese a quien le pese. Paremos de fingirlos, de no sentirlos o de negárnoslos pues nuestro clítoris es justamente para brindarnos ese gozo. Aprovechemos esta fecha para hablar libremente de sexualidad y para explorar nuestros cuerpos, ya sea solas o con nuestras parejas, pero que ni lo uno, ni lo otro, nos limite.

Por otro lado, el 9 de agosto es Día Internacional de las Poblaciones Indígenas y de la Solidaridad con la Lucha de la Mujer en Sudáfrica y Namibia. Como minoría entendemos lo que es la opresión, también sabemos que este sistema no nos ataca a todxs por igual y tampoco con los mismos recursos. Comprendemos que necesitamos solidaridad entre todxs para poder deconstruir lo que tanto daño nos está haciendo, no coincidimos con la idea de que hay cosas “más” urgentes que otras, pues todo acto violento es urgente erradicarlo. Por ello nosotras, dentro de nuestro contexto, luchamos y reflexionamos sobre la importancia de dar la mano a todxs aquellxs que la piden, coincidiremos en espacios para trabajar y también podremos trabajar separadxs pero nunca nos rendiremos.

El 12 de agosto es el Día Internacional de la Juventud. Podemos hacer diversas reflexiones este día, pero queremos centrarnos en que necesitamos trabajar y crear un mundo donde la juventud no sea oprimida por su género, por su orientación sexual, por su identidad, por su raza, por su estatus económico, por su origen, por su piel, por su ideología, su religión, entre otras. Un mundo en donde la juventud tenga acceso a educación de calidad, científica y laica. Un mundo en donde su acceso a la salud sea integral y sus derechos sexuales y reproductivos no se vean obstaculizados. Necesitamos un mundo donde quepan muchos mundos, bien dirían lxs zapatistas.

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“Recuérdala por quien era, no por lo que escuches. Ella era mi hermana pequeña; queriendo, cuidando, ayudando a todxs y cada unx” -Latifa Wilson [Imagen de Kaylani Juanita]

Por esto es necesario darle un espacio de memoria a Nia Wilson, mujer negra de tan solo 18 años a la que se le negaron todos estos derechos por su color de piel. Mujer negra a la que un hombre blanco, racista, le arrebató la vida en la ciudad de Oakland, California, días atrás. Aborrecemos el racismo institucionalizado que no le garantiza a las personas negras la libertad de vivir sin miedo. El caso de Nia Wilson nos demuestra, una vez más, que las juventudes diversas, no normativas, valen menos en un sistema que promueve el racismo, el sexismo y la homofobia. Así mismo, tenemos en mente a las jóvenes chilenas atacadas en una marcha por la despenalización del aborto por parte de grupos misóginos y antifeministas. Las jóvenes no reciben educación sexual de calidad para decidir de manera informada sobre su sexualidad, las mujeres jóvenes pobres no pueden acceder a anticonceptivos, muchas son violadas, muchas tienen embarazos no deseados, las mujeres jóvenes abortan clandestinamente y mueren. Por eso las vemos luchando, por sus vidas y, sin embargo, el sistema sigue alimentando el odio que provoca que hombres salgan a las calles decididos a asesinarlas y violarlas sólo porque ellas quieren decidir lo que pasa con sus propios cuerpos. Los gobiernos le tienen miedo a un color de piel, a un útero libre y por eso tienen una deuda quizá irreparable, porque ese miedo genera muertes.

Finalmente, el 23 de agosto es el Día Internacional para el Recuerdo del Comercio de Esclavos y su Abolición. Actualmente, quienes gozan de privilegios o de una ignorancia ciega, consideran que la esclavitud ya no existe: no es verdad. Recordemos noticias de este año en donde veíamos con cinismo el comercio de afroamericanxs en países europeos, no olvidemos el trabajo doméstico que también se ha vuelto un trabajo que esclaviza a las mujeres, la trata es una forma más de hacer a mujeres, niñxs y adolescentes esclavxs para servicios sexuales o laborales, tampoco dejemos de mirar los trabajos que realizan lxs migrantes a bajos costos en condiciones inhumanas y los abusos de los que son víctimas por miedo a ser deportadxs. Podríamos seguir con la lista y esto nos demuestra que la esclavitud ha tomado otros rostros en nuestra “modernidad”, justificando de maneras perversas su existencia y tapando con máscaras sus daños. Todavía existe y ya es tiempo de pararla.

La reflexión no es algo que sólo el día conmemorativo se hace, ya lo hemos escrito antes, es un trabajo diario que nos ofrece dos opciones: 1) Quedarnos con las cosas como están, sabiendo que arruinamos nuestras y otras vidas o, 2) Movernos de nuestra zona de confort y empezar a generar ese cambio para que estas formas de represión/opresión dejen de existir. ¿Cómo? Haciendo cambios reales en nuestra cotidianidad (llámese consumo, alimentación, uso del lenguaje, etc.), participando activamente en la vida política exigiendo a lxs gobernantes, apoyando las causas justas, aunque no necesitemos de ellas en nuestra realidad inmediata. Recordemos que, como humanidad, no seremos libres mientras en otras latitudes y otrxs cuerpxs sean esclavxs.

-Feminopraxis

GORDA

Por Milagros Carnevale*

 

“Gorda fofa, gorda fea”

“Ehh estuviste comiendo mucho chocolate últimamente, no?”

“Estas comiendo mas mandarinas que las que dice la dieta, después llorás que estás gorda…”

“Cuando estás a dieta te pones súper mala onda”

“Si comieras menos patatas fritas seguro estarías estupenda”

“Ah, yo pensaba que los vegetarianos eran todos flacos”

“Seguro que si salís a caminar todos los días y dejas de comer mierda, estarías mucho mejor, y tendrías novio” (como si eso fuera lo que me importase)

Necesito.

Por Vianey Toriz Meneses*

Necesito un respiro, necesito una carga extra de energía, siento que me consumo, siento que el tiempo se me está escapando entre los dedos, entre los recuerdos y el sol, entre el presente y el atardecer, entre el futuro y el anochecer; necesito escapar, escapar sin sentirme culpable, gritar sin ser señalada, correr sin ser alcanzada, llorar sin ser escuchada, necesito actuar hasta perderme, mi veneno mi perdición y mi salvación; hablar con toda la franqueza, ser escuchada y aceptada, romper lo que es, para empezar a crear lo que será. Me siento encerrada, me falta el aire, el espacio, me falta perderme, que nadie me vea, me hace falta tanto ser, romper las reglas, Continue reading “Necesito.”

La Previa (Pequeños Relatos Alebrijes)

Por Caracauditia*

 

000100020003 Continue reading “La Previa (Pequeños Relatos Alebrijes)”

Se liberó

*Por Montse Aparicio

Con agua salada

Bondad y felicidad con los pies descalzos. Creo que no se ha lavado el pelo en tres días, se mete al mar y dice que el agua salada lo cura todo, que es sanadora como las lágrimas.

Qué valentía. No ha sido fácil el camino hasta aquí. ¿A cuántas cosas le ha dicho adiós? Y casi todas sin que ella quisiera. Continue reading “Se liberó”

Abrazando Feminismos

Casi un mes después del EFLAC es el momento de sentarme a escribirles sobre lo ocurrido ahí, sí por una parte fue falta de tiempo pero por otra fue ese proceso de asimilar todo aquello que pude ver y aprender. Lamento la demora pero espero que valga la pena. Continue reading “Abrazando Feminismos”

Genealogía de resistencias

Por Karen Márquez Saucedo*

 

Hace falta más pedagogía
hay un gran vacío entre el activismo y la calle.
ANÓNIMO

 Pensar entre todos. Pensar juntos lo impensable.
SUSANA BERCOVICH

i. Para escribir éste capítulo he venido a visitar a mi abuela, en busca de un poco de calma, de silencio, un poco de soledad. Escribo desde el mismo cuarto donde meses atrás convertí en escritorio la mesita de planchar de mi Tata, durante una breve residencia como guardiana del hogar; donde releía apasionada Un cuarto propio de Virginia Woolf, para intentar así vislumbrar una suerte de testimonio con el que pudiera nutrir o significar un rasgo de mi presente.

Intentaré pues, poner en relieve una serie de experiencias e indagaciones estéticas indisciplinadas que hemos realizado durante los años recientes, sobre mi aproximación a los feminismos –no todos los feminismos, cabe decir; tan sólo comparto algunas reflexiones del propio camino de aprendizaje autónomo y autodidacta-, y la importancia de éstos en el devenir personal y político que convoca a mujeres de diversas identidades, incesante, desde múltiples espacios de resistencia.

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Editorial (diciembre)

El mes de noviembre terminó con fuertes reivindicaciones feministas que nos dejaron mucho por pensar y hacer. Cuando se destapó la cloaca en Hollywood acerca de que directores, productores y actores protagónicos llevaban décadas violando, amenazando y acosando a mujeres y hombres dentro del mundo del espectáculo, el hashtag #MeToo o #YoTambién, hizo que miles de mujeres a través de las redes sociales, contaran sus casos de violación y acoso no dentro de los reflectores, sino en la vida cotidiana. Leímos desde la hija que fue violada por su padre, hermano, abuelo, tío o familiar cercano, hasta testimonios de estudiantes universitarias, empleadas domésticas, niñeras y miles de mujeres que nos hicieron reflexionar que no hay lugar seguro para ser mujeres, ni mucho menos espacios seguros para contar nuestras historias porque lo que nos han mostrado los últimos casos de violaciones y feminicidios, es que a la víctima merece ser ignorada; y que las leyes y cortes terminan haciéndonos responsables de los actos de quienes abusan de nosotras.

Lo preocupante de esa realidad, como otras que desatan campañas con hasthtag, es que corremos el riesgo de quedar circulando en el espacio virtual, cuando otra realidad nos vuelve a convocar. Un reto de la articulación feminista es lograr empatar agendas en común, respetando los procesos que se den al interior y lograr que esas agendas pasen a cambiar y transformar las leyes, la cultura, la educación y, como dijera Audre Lorde, desmantelar la casa del amo. Teniendo esto en mente es como Feminopraxis estuvo presente en el 14o Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe (14EFLAC2017), que convoco a cientos de feministas, personas no binarias y queers en Uruguay. Nuestra compañera Lídice Villanueva nos representó y pronto nos compartirá sus impresiones sobre esta articulación feminista continental, que bajo el lema “Diversas pero no Dispersas” nos lleva a pensar que temas como los feminicidios, los derechos sexuales, los derechos reproductivos, la seguridad, las resistencias y los activismos son parteaguas de prácticas feministas en las cuales trabajamos.

Con todas las distintas reflexiones que desde los feminismos generamos día con día, diciembre lo iniciamos concientizándonos aún más sobre la salud sexual en favor de eliminar los estigmas que hay en torno al VIH-SIDA, apostando a que la educación sexual de calidad es un pilar imprescindible para el ejercicio de sexualidades libres, sanas y seguras para todxs.

En el mismo camino de visibilizar las problemáticas  sociales que nos rodean, a nivel mundial nos indignó saber que en Libia, inmigrantes africanxs estaban siendo subastadxs como esclavxs. Este horrendo suceso se da en un contexto de profunda crisis humanitaria, donde aún hay personas, países y leyes que consideran que unas vidas valen más que otras dependiendo de su origen social, estatus migratorio y color de piel, para “justificar” formas de deshumanización. Ya en otras ocasiones desde este espacio nos hemos pronunciado en contra de cualquier tipo de esclavitud, sobre todo aquella donde los cuerpos humanos son empleados para satisfacer las necesidades económicas de las oligarquías locales-globales que lucran con los recursos naturales del planeta y los cuerpos de las mujeres o de quienes están en condiciones de precariedad de vida. Desde Feminopraxis reprobamos que inmigrantes y refugiadxs sean estigmatizadxs y llevadxs a condiciones de esclavitud. Así mismo, demandamos que en Grecia cesen los campos de exclusión de refugadxs que, en esta época invernal, cubren de nieve, dolor y olvido a lxs miles de seres humanxs que en busca de una realidad menos dolorosa, han sido tratadxs como criminales de las fronteras.

Al pensar en la interseccionalidad como una forma de analizar nuestras prácticas feministas, el 3 de diciembre que fue el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, nos lleva a pensar que miles de hermanas con diversas capacidades diferentes aún son excluidas no sólo del acceso a servicios básicos, sino también de espacios feministas y apoyo para lograr condiciones de vida digna, donde principalmente sean capaces ellas de decidir por sus cuerpos. Si no logramos abrir los espacios y provocar el encuentro con ellas y escuchar qué sucede a su alrededor, nuestro feminismo será de privilegios y no lograremos que todas las mujeres gocemos de todos los derechos humanos, como bien lo conmemoramos hace dos días en el Día Internacional de los Derechos Humanos.

Un tema que nos preocupa a nivel nacional y político es la puesta en marcha de la Ley de Seguridad Interior que se está manejando para su pronta aprobación, evadiendo el trabajo democrático que tiene que ser realizado ante esto. Con esta ley, el presidente en turno podrá introducir a las fuerzas armadas en cualquier punto que considere que la policía local y federal resulten ineficientes para controlar supuestas zonas que requieran ser intervenidas, militarizando dichas zonas y poniendo en riesgo los derechos humanos de quienes radican ahí. Esto no es algo nuevo porque desde que se inicio la guerra contra las drogas en el sexenio de Felipe Calderón (2006-2012) todo México ha visto al ejército en las calles, trayendo consigo una serie de asesinatos impunes, desapariciones forzadas, feminicidios y un alta de corrupción y desvío de recursos de la nación. Que el pasado Día Internacional contra la Corrupción nos anime más allá de esa fecha a pensar qué otras formas de gobernanza, ética y economía son posibles, no sólo en lo macro sino de igual manera en lo micro. ¡Como mexicanas estamos cansadas de tanta corrupción y desolación!

El 18 de diciembre es el Día Internacional del Migrante y el 20 de diciembre el Día Internacional de la Solidaridad Humana. Queremos reflexionar cómo es que la migración impacta de manera diferenciada desde una perspectiva de género. La crisis humanitaria que vivimos, ha llevado a poblaciones enteras a desplazarse incluso fuera de las fronteras nacionales, mientras que las leyes migratorias se están volviendo más rígidas, así como la xenofobia, la exclusión y la discriminación. Miles de mujeres son orilladas por motivos económicos a dejar sus lugares de origen para ir a otros países o lugares y trabajar en condiciones de precariedad y explotación, repitiendo roles de género en el mercado laboral: en el sector de la limpieza y los cuidados, en el sector de los servicios y la producción en serie de mercancías; todo con salarios mínimos. Son las mujeres migrantes que se van y las que se quedan en los campos y espacios rurales, el sector que más debería ser considerado a la hora de pensar en el desarrollo, y las posibilidades de cambiar las economías. Es por ello que la solidaridad / sororidad con las mujeres migrantes debe ser un un tema que nos incumbe más allá de gritar que Ningún Ser Humano es Ilegal, Ninguna Mujer es Ilegal.

Queremos además agradecer a todxs lxs colaboradorxs que han nutrido este espacio con sus increíbles colaboraciones desde diversas latitutes durante este año que termina. Que el próximo año, que se viene lleno de retos, sorpresas y proyectos de crecimiento, siga gozando de ustedes y sus trabajos.

Así que cerremos este 2017, con la convicción de que nosotrxs mismxs, en colectivos e individualmente, seremos capaces de construir el mundo que queremos habitar y la sociedad donde queremos ser ciudadanxs sin miedo a los estigmas, las exclusiones y las violencias. Comprometámonos por mantener las prácticas antipatriarcales y anticapitalistas en nuestro día a día y así fortalecer la sororidad, el respeto al planeta y sus habitantes (humanos y no humanos) así como la libertdad, siempre.

¡Feliz Año 2018! 

-Elizabeth Tabares  – Pamela Erin Mason 
-Lídice Villanueva -Jael de la Luz

El impacto del feminismo en nuestras vidas

Por Karina Esmeralda Gallegos Bañuelos*

Las feministas luchan para que las mujeres sean libres, que cada mujer pueda decidir sobre su cuerpo, sobre su vida y desmitificar todos aquellos preceptos que nos dicen que “LAS MUJERES NO PUEDEN”, inclusive la ciencia ha sido machista y misógina a lo largo de los años y aún ahora, decir que en efecto la mujer por su “biología” no puede hacer las mismas actividades que un hombre o que no tiene la misma capacidad intelectual que un hombre por el solo hecho de ser mujer es machista. Decir que no puede tener cierto puesto, o hacer actividades que se consideran como masculinas, es que nos nieguen la posibilidad a nosotras de desarrollarnos, académicamente y en lo laboral.

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Género y esquizofrenia

@elizatabaress

Ser psicóloga es una identidad que se va construyendo de a poco, con el tiempo, fácilmente una se da cuenta que es una carrera en donde nunca terminas de aprender, donde la complejidad humana siempre trae retos, para tener la pericia de acompañar procesos personales y/o grupales.

Voy a contar acá una de mis experiencias en este capítulo en mi vida que es la psicología, que pinta para ser extenso. Cuando estudié en el IPN[1], escogí el área de psicología clínica, en la que era un requisito, en ese entonces, hacer prácticas durante un año en una institución de salud mental. Yo elegí un psiquiátrico de la ciudad de México porque quería conocer de cerca los llamados “padecimientos mentales”. Mi visión sobre los mismos era muy romántica, simpatizaba con la antipsiquiatría y las ideas de Foucault sobre la locura, pero quería formarme un criterio con la experiencia por delante y no solo con teoría. Continue reading “Género y esquizofrenia”