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A(r)marse después del maltrato

Por Montse Aparicio*

25 N, día internacional contra la violencia de género. Día internacional contra los feminicidios.

Ahora es cuando en los medios salen muchas estadísticas; sabemos que la mayoría de mujeres ha sufrido violencia (psicológica, física, sexual, emocional, simbólica…) por parte de hombres (familiares, amigos, desconocidos, conocidos…). Los números no son nada esperanzadores.

Los poderes están tan claramente patriarcalizados que quitan el optimismo que muchas sentimos al rodearnos de activistas y colectivas: violadores no condenados, culpabilización de la víctima, mujeres humilladas…

¿Y después qué?

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Queridx, me vas a hacer falta…

Por Samara Flores*

Estoy hablando de ti, porque te ponías a escondidas el vestido de mamá, porque viviste años a medias, escondiendo tu verdadera identidad. Sí, hablo de ti, a quien su familia le olvidó por ser “diferente”. Hablo de ti, quien tuvo que viajar a otro estado para conseguir los documentos que por fin validarían quién eras en esta sociedad, hablo de ti, quien sintió que volvió a nacer al ver por primera vez el acta de nacimiento con tu verdadero nombre, del género con el que siempre te viviste.

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Yo sí te creo

Por Clara S. Quintana*

¿Cómo no iba a creerte? ¿Qué clase de persona sería si ignorase el despliegue de poder de la sociedad patriarcal para enredarlo todo de forma que los verdugos acaben pareciendo las víctimas? ¿Por qué iba a dudarlo? Yo, que he apretado el paso cuando volvía a casa en mitad de la noche, escapando de fantasmas de carne y hueso; yo, que he escuchado todo tipo de comentarios indeseados en un lapso de tiempo mínimo mientras esperaba a una amiga en su portal; yo, que me he cambiado de acera en una falsa sensación de seguridad, que me he escalofriado al oír testimonios de otras mujeres. Yo, que he bebido, que he divagado, que he necesitado de otros y he deseado, con fuerza, tener suerte y gente decente a mí alrededor en esos momentos. Seguir leyendo Yo sí te creo

Cotidianeidad

Por Samara Flores*

Hoy salí a las 9:40 am de casa. Estaba un poco ansiosa porque fui citada para una entrevista de trabajo en una casa que se utiliza como oficina, sólo estaríamos el hombre que me citó y yo. Inevitablemente comencé a crear en mi cabeza un sin fin de probabilidades, me calmé. Salí a buscar transporte y desde la esquina de mi casa a la avenida más cercana (son 4 cuadras), ni siquiera pude contar la cantidad de hombres que me miraban las tetas, me silbaban o aventaban besos… Eso hizo que me acelerara y me fuera aparte de ansiosa; molesta a la cita. Seguir leyendo Cotidianeidad

¿#TODOS SOMOS LA PRÓXIMA VÍCTIMA?

Por AnaMaría Manzanares Méndez*

En lo que va corrido de éste año, en América Latina se ha triplicado el registro de denuncias por agresiones y feminicidios, cifras que nos indignan y conmueven; unos con mayor visibilidad que otros, la mayoría de ellos ni siquiera registrados en los medios de comunicación. Según datos de la CEPAL (2015) durante el año 2014, al menos 1.678 mujeres fueron asesinadas por razones de género en 14 países de América Latina y tres del Caribe[1].

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Las mujeres y las elecciones en el Estado de México

*Eliza Tabares

Ayer se llevaron a cabo elecciones en diferentes puntos de nuestro país, sin embargo el proceso que se llevó en el Estado de México fue de especial relevancia. Como muchxs, tuve la sensación de que el PRI no saldría airoso, estuve escuchando la transmisión de Aristegui Noticias sobre la elección y por la noche, me llegó la noticia de que se declaraba que el candidato del PRI estaba por encima al menos en esta primer parte del proceso.

La noticia entristece. No es que me crea el cuento de que algún partido tiene las respuestas a las problemáticas del Estado, recuerdo bien una de las más certeras frases de mi padre “La corrupción no tiene partido” al menos en México. Como para muchos, para mí el PRI representa todas las características del crimen y la descomposición social, corrupción, cinismo, impunidad, privilegios desmesurados para unos cuantos, superficialidad y nula sensibilidad a la vulnerabilidad de la mayoría.

Lo que es importante visibilizar acá, es la situación de las mujeres en el Estado de México y lo que implica la poca o nula importancia que las autoridades han puesto a las problemáticas y urgencias de las mujeres. El observatorio ciudadano contra la violencia de Género plantea que en el Estado de México mueren al menos tres mujeres al mes. En 2016 se registraron 39 casos de feminicidios en Ecatepec, 17 en Naucalpan, 16 en Toluca, 15 en Chimalhuacán, 13 en Chalco, 12 en Nezahualcóyotl, en Tultitlan 11, Ixtapaluca, Nicolás Romero y Tlalnepantla 9 y 7 en Cuautitlán Izcalli, más todo lo que la organización no haya registrado por diversas razones. Ecatepec se reconoce como el municipio más peligroso para las mujeres. Y aunque en todos estos municipios se tiene activada la alerta de género, no sirve de mucho.

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¿Qué sucede cuando un gobierno no constituye una autoridad moral? Las instituciones tienen permiso, para pasar reglas, para hacerse de la vista gorda, para delinquir, para pasar por encima de los derechos de las personas, en este caso de las mujeres, por eso se activó la alerta de género, sólo cuando ya no les quedaba de otra, pero ya activada, no se han hecho esfuerzos serios para cambiar la situación. Porque para cambiar algo debería de importarles y si la colusión entre gobierno y crimen organizado, es lo que permite aumentar las cifras de sus cuentas en el banco, ¿Por qué habría de importarles a ellos? Si sus pactos de silencio y compadrazgos permiten que ellos se sigan pasando la bolita de privilegios, y dejando a las mujeres en situaciones de vulnerabilidad extrema ¿Por qué habrían ellos de hacer algo?

Y aunque puedo reconocer el desinterés de varones y gobiernos, no justifico, ni me parece válido dejar de exigir a las instituciones que funcionen y accionen hacia los objetivos para las que fueron creadas. Aunque entiendo la postura de colectivos feministas que han optado por obviar el hecho de que el Estado no actuará, por lo que solo nosotras podemos detener la violencia feminicida.

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Independientemente de los resultados definitivos de la elección, es momento de unirnos en la lucha feminista, de visibilizar a aquellos colectivos que ya han venido trabajando por un Estado de México digno para las mujeres, como la Red de denuncia de Feminicidios del Estado de México: colectivo que busca denunciar y visibilizar la violencia a las mujeres, los feminicidios y las desapariciones en el Estado de México por medio de arte político o la Asociación de mujeres Abrazando a México, Asociación Civil que surge de un proyecto vecinal y que actualmente brinda atención a mujeres víctimas de violencia.

Hay que apoyar a las organizaciones que están trabajando a favor de las mujeres en Estado de México y buscar alianzas y sinergias entre nosotras. Es momento de hacer propias las problemáticas de nuestras amigas, colegas, hermanas, que viven en el Estado de México, no podemos seguir comprándonos el cuento de que “Si pasa allá no me afecta”; debemos verlo como un problema sistémico que nos afecta a todas, que atenta contra la integridad de miles de niñas y mujeres. Es momento de No cerrar los ojos.


14940143_1316688088350250_4350887893801563727_o** Eliza Tabares – Mexicana radicada en CDMX, psicóloga y Psicodramatista enfocada en temas de género, arte y corporalidad. Le interesa la forma en que la cotidianidad se entreteje con la teoría y los procesos individuales y grupales que se encuentran con el feminismo y que nunca son lineales ni desprovistos de contradicciones, como terapeuta con perspectiva de género, considera que el trabajo con y desde el cuerpo permite poner en la mesa otras discusiones sobre el feminismo. Es directora y terapeuta en Centro de Atención Psicológica, Arte y Consultoría A.C. Co-creadora del sistema SOMA (Salud, Ontología, Movimiento y acción) avalado por la UNESCO. Síguela en  Facebook  Twitter Instagram

 

Editorial (junio)

La violencia […] es el instrumento -el arma, mejor- habitual del patriarcado para mantener el poder y ejercerlo despóticamente sobre las personas que considera inferiores: las mujeres, las niñas y los niños.

-Margarita María Pintos

Este mes nos llevará a reflexionar sobre diversos temas que son de importancia para el quehacer y la articulación feminista a nivel global (el día mundial contra la educación sexista, a favor del nacimiento y parto respetados, así como el día del orgullo LGBTTI+). Sin embargo, existe una problemática particular que nos es de gran peso y requiere que hoy enfoquemos nuestro pensamiento en ella: la niñez en tiempos de guerras, ocupación territorial y desplazamientos; explotación laboral y precariedad de la vida.

El 4 de junio es el Día Internacional de lxs Niñxs Víctimas Inocentes de la Agresión, y el 12 de junio es el Día Mundial Contra el Trabajo Infantil. La primera, es una fecha asignada por la ONU como respuesta a la observación internacional que pedía un alto a actos violentos y encarcelamientos injustificados a niñxs palestinxs y libanesxs que fueron víctimas de agresión, por parte de Israel en su avanzada neocolonial. Los efectos de esas agresiones, no sólo han dejado huellas en la salud mental de lxs afectadxs directxs, sino en la ruptura del tejido social de generaciones que al hacer memoria, no dejan de nombrar los horrores de una guerra sin final.

Para lxs que nunca hemos vivido una guerra frontal, es difícil imaginar el horror de no poder dormir en tranquilidad esperando el siguiente estruendo que ponga en peligro la vida. La guerra no tiene ningún sentido excepto para la inhumanidad que provoca el capitalismo y para quienes se benefician de la venta de armas, las muertes y el conflicto político.

Volteando la mirada hacia la situación de las mujeres dentro de la guerra, encontramos las historias de niñas, madres y hermanas que han sido, o temen ser, violadas por soldados, propios y enemigos (recordemos que la violación colectiva es una más de las armas utilizadas en zonas de conflicto); que vieron morir a sus familias, a sus hijxs; mujeres que perdieron sus casas, que abrazan a niñxs que sueñan con disparos, que no pueden dormir por las noches.

Pensar estas dos fechas implica tomar una posición crítica sobre las narrativas nacionalistas, sustentadas en los pactos políticos kiriarcales y demandar su fin. Ya que quienes ganan únicamente son los señores de las guerras, y no la humanidad que sigue sangrando y clamando por justicia.

Nuestro país no está lejos de esa realidad. La Guerra Contra las Drogas, iniciada en el sexenio de Felipe Calderón ha llevado a vivir una guerra civil no declarada, donde miles de niñxs se ven expuestos a vivir agresiones por parte del crimen organizado y/o los enfrentamientos donde el ejército, los cárteles y la sociedad civil están en constante confrontación. Según datos de la Red por los Derechos de la Infancia en México, se calcula que desde el inicio de esta Guerra, han muerto por lo menos 2 mil niñxs, principalmente en los estados de Tamaulipas, Guerrero, Sinaloa, Morelos y Veracruz. Esta misma Red señala que los cárteles de droga reclutan niños que a esa temprana edad son adiestrados en el crimen organizado, mientras niñas y mujeres adolescentes son reclutadas con fines de explotación sexual.

En México poco se habla de las niñas y niños que son agredidxs por la violencia que viven a diario en estas zonas de guerra o que ven sus sueños truncados por la falta de oportunidades, en lugares donde la única actividad económica es el crimen organizado. Este contexto pone en riesgo el futuro de generaciones que no ven opciones de desarrollo personal e intelectual presente, o a futuro.

Estas situaciones tienen que cambiar, ya que ambas realidades son graves e inhumanas.

Lxs niñxs que comienzan a trabajar desde pequeñxs cumplen el rol de ayuda con el gasto familiar, y ya cargan con responsabilidades y emociones que no les corresponden, llegando a verse “obligadxs” a dejar los estudios para “seguir ayudando” y equilibrar así el ingreso; a la larga, esta acción contribuye a un círculo vicioso de empobrecimiento.

El panorama se torna negro cuando pensamos en niñxs en situación de calle, que trabajan para sobrevivir, que son explotadxs sexualmente o inducidxs a círculos de crimen y drogadicción. Pensar también en lxs niñxs jornalerxs que viven en las comunidades, rurales y urbanas, y que trabajan en la agricultura sin regulación alguna. En ambas situaciones los riesgos para su integridad física y psicológica aumentan y como resultado tenemos niñas y niños que crecen con las heridas de la desigualdad y la violencia marcadas en sus historias de vida.

Desde Feminopraxis hacemos un llamado a la reflexión y la acción locales. No podemos poner nuestra atención únicamente en guerras lejanas, atentados en países de Europa Occidental, o situaciones de pobreza en otras latitudes, y no ser capaces de visibilizar las propias tragedias. Tenemos una realidad miserable rodeándonos, por la que podemos y debemos alzar la voz. Ya que cuando decimos “La revolución será feminista o no será”, es porque creemos que las apuestas feministas no sólo apuntan a transformar las relaciones entre los sexos, desmantelando roles de género normalizadores, y reducir las brechas existentes accediendo a la plenitud de derechos, sino que también entendemos que el Feminismo no puede ser adultocentrista. Por tanto, pretendemos trabajar para cambiar este sistema global que deshumaniza desde edades tempranas, a través de la palabra escrita, la reflexión, la educación y las actividades que cada una realiza en la cotidianidad, la cual no se puede separar nunca de la reflexión política. No queremos generaciones venideras mutiladas emocional y mentalmente dispuestas a alinearse y dejar la resistencia, la disidencia y la convicción de creer que otro mundo y otras relaciones de poder son posibles.

Como feministas nos solidarizamos con niños y niñas, pero debido a que incluso en estas situaciones la mayor desventaja la llevan ellas (porque en las distintas escalas de opresión que tiene este sistema patriarcal, las niñas están por debajo de los niños), esta reflexión se concentra en las niñas y adolescentes que son explotadas por el narcotráfico y la trata de personas, las niñas en situación de pobreza extrema que anulan su derecho a soñar con una mejor vida mientras los sueños de sus hermanos tienen más oportunidades de cumplirse, en las niñas abusadas sexualmente de manera sistemática, asesinadas en una guerra que no entienden, forjada en un sistema que no las ve. En ellas nos concentramos y a ellas les debemos ¡nuestros gritos, nuestra lucha, nuestra sororidad y nuestros esfuerzos presentes y venideros!

-Feminopraxis

Feminismo, Ecología y Pensamiento Vegano

Hace poco leí un maravilloso libro: Marguerite Yourcenar y la ecología: un combate ideológico y político[1] (2007), compilado por Andrea Padilla, Mauricio Roa y Vicente Torres; quienes forman parte del Departamento de Lenguajes y Estudios Socioculturales de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de los Andes, Bogotá.

En esta obra, se reúnen diferentes ensayos (traducidos del francés) sobre la obra de Yourcenar, la primera mujer admitida en la Academia de Letras Francesas (después de 346 años de existencia de la misma); todos enfocados en el pensamiento ecológico que resalta en su literatura. Cada uno de estos textos ofrece una lectura que, si ya se camina por el sendero de la ecología y el rescate del medio ambiente, resulta entusiasta y comprometedora. Y si no, será, sin duda, un escarmiento a nuestras costumbres respecto al cuidado de la naturaleza, incluidos los animales no humanos y la explotación de la que son parte en manos de lxs humanxs.

La autora de Memorias de Adriano, una de sus obras más importantes, fue amante de los animales no humanos desde pequeña. La compasión hacia éstos y la natura le era un sentimiento inherente. En la Presentación del libro, Vicente Torres hace referencia a las preocupaciones del pensamiento yourcenariano diciendo que

se requieren cambios drásticos en el comportamiento humano que susciten nuevas orientaciones en el curso de nuestras civilizaciones; dicho de otra manera, se trata de replantear la modernidad, ya que ella es particularmente responsable del desequilibrio en todos los niveles, comprendido el ecológico […] (2007, 4).

Para Marguerite Yourcenar, la naturaleza y lxs seres humanxs somos la misma cosa y poseemos “almas” equivalentes, implicando que “la destrucción de la naturaleza justifica la del hombre [ser humano]” y por tanto, la protección de la misma significa la protección de la humanidad (5). Los animales no humanos son, en este sentido, sagrados para Yourcenar, y dicha condición los hace merecedores del mismo respeto y dignidad que la humanidad reclama para sí. 

Todo acto de crueldad sobre millares de criaturas
vivientes es un crimen contra la humanidad, que
la endurece y la vuelve un poco más brutal.

Una civilización de compartimentos estancos, 1972

Marguerite Yourcenar y la Ecología… reúne, además de los ensayos de Torres Mariño, Pierre-Yves Longaretti, Florence Burgat, Michèle Goslar, Philippe Berthier y otrxs, varios de los textos (ensayos, cartas, entrevistas) de la autora francesa, en los que hace notoria su preocupación y compromiso con los animales. En Ensayos y Meditaciones, Rémy Poignault recupera textos escritos entre 1970 y 1980, la mayoría parte de El Tiempo, gran escultor y Sources II (49). Para él, Yourcenar hace más que preocuparse por los animales no humanos; ella, en palabras de Poignault, dice que

[el ser humano]  debe recuperar el contacto con el mundo animal, mineral y vegetal; en una palabra, con el Todo. […] el desafío es otro: penetrar en el corazón del ser del universo y hallar de nuevo, a través de la observación de un ave, una rana, una flor o un árbol, los cuatro elementos que nos constituyen a nosotros mismos. (2007: 50)

Marguerite Yourcenar defendió hasta el último momento la dignidad de los animales no humanos, y la del ser humanx a través de ésta. Antes de morir, ya había mandado a grabar sobre su eventual tumba, una frase de su obra Opus nigrum que dice “Quiera Aquel que Es quizá, dilatar el corazón de la humanidad a la medida de toda la vida” (38). Una de las causas que defendió con mayor ímpetu fue la prohibición del uso de pieles. Sus palabras son contundentes al rechazar ésta práctica y particularmente dirige éste reclamo a las mujeres. En Animales de hermosa piel (1976) dice:

No obstante, si escribo estas líneas es porque imagino, con razón o sin ella, que un libro escrito por mujeres será leído por mujeres, y es a ellas, sobre todo, a quienes va dirigida esta protesta. […] Son unos anuncios [los de las revistas de moda femenina] en donde se pavonean individuos femeninos envueltos en suntuosos abrigos de pieles. Estas mujeres jóvenes, a quienes cualquier ojo capaz de ver por detrás de las cosas vería chorreando sangre, se envuelven en los despojos de unas criaturas que respiraron, comieron y durmieron, que buscaron una pareja para sus juegos amorosos, que amaron a sus crías, a veces hasta el punto de dejarse matar para defenderlas y que, como hubiera dicho Villon, “murieron con dolor”, como lo haremos todos, pero cuya muerte se las infligimos nosotros con salvajismo.

Aunque la cita es larga, me parece necesaria para hacer reflexión sobre el uso de maquillajes y otros productos de belleza producidos por compañías que realizan las más horribles –e innecesarias- pruebas en animales, como se sabe que hacen Procter & Gamble y L’Oreal, entre muchas otras. Ahora, ustedes me dirán qué tiene que ver todo esto con el feminismo. Pues bien, para Yourcenar, las mujeres feministas podrían ser hasta cierto punto hipócritas y faltas de conciencia, al denunciar la explotación de las mujeres por parte del sistema patriarcal mientras ignoran la explotación de los animales por parte de toda la humanidad. Si bien éste libro se centra en el pensamiento ecológico yourcenariano, éste último, me parece, es necesario para llevar la reflexión feminista más allá del género humano femenino.

Siendo yo mujer y simpatizante en principio,
con todos los movimientos feministas
progresistas tendientes a mejorar la condición
femenina y a reafirmar la dignidad de la mujer,
ante pruebas de inconsciencia como ésta voy
a acabar por creer que la mujer no es todavía
y no será nunca un ser humano consciente de
sus responsabilidades de ser humano mientras
lleve puesto o clave en sus paredes un cementerio.

Carta a André Brincourt

No hace mucho me topé con un artículo de título La revolución feminista ha de ser antiespecista[2] en el que se plantea la necesidad de esta reflexión. Me pareció que el punto clave de la discusión, al igual que sucede en el pensamiento yourcenariano, radica en la importancia de considerar que el valor de la humanidad no sobrepasa –o no debería- aquel de los animales no humanos y el resto de la naturaleza. La liberación de la mujer de las cadenas simbólicas y físicas del Patriarcado no habría de ser más importante que la liberación de los billones de animales no humanos que son, antes de asesinados para su consumo humano, maltratados, cosificados, hacinados, mutilados, desechados cuando no “útiles”, etcétera. La lógica del sistema patriarcal, como lo describe Martha Moia en El no de las niñas, consiste en “un orden social caracterizado por relaciones de dominación y opresión establecidas por unos hombres sobre otros y sobre todas las mujeres y criaturas” (1981: 231, cit. en Lagarde, 2014: 90). 

Una civilización que se aleja cada vez más de la realidad produce cada vez más víctimas, comprendida ella misma.

¿Quién puede saber si el alma del animal desciende bajo la tierra? 1981

Los muros de nuestros nuevos
mataderos […] son muy gruesos:
nosotros no vemos a esas criaturas
retorciéndose de dolor; no oímos sus
gritos, que no soportaría ni el más
ardiente aficionado a los bistecs.
No hay que temer los efectos de la
conciencia pública sobre la digestión.

Una civilización de compartimentos estancos, 1972

En este sentido, si el Feminismo plantea la abolición del sistema patriarcal, ¿no debería ser éste inexorablemente vegano? Cabe señalar que el veganismo es mucho más que una dieta en la que se evitan a toda costa alimentos de origen animal incluyendo sus derivados, éste estilo de vida es más que nada una postura ideológica llevada a la práctica cotidiana, que consiste en hacer todo lo posible por abstenerse de participar en –y si es posible, combatir- cualquier tipo de explotación animal. El veganismo implica un compromiso con el medio ambiente y la humanidad, al considerar que la mayor producción de granos es destinada a la alimentación del ganado, y por tanto, el desperdicio de agua, la deforestación, y la hambruna que predomina en tantas partes del mundo, podrían revertirse radicalmente si nuestra dieta cambiara[3].

Seamos subversivos. Hay que rebelarse contra
la ignorancia, la indiferencia, la crueldad
que, por lo demás, suelen aplicarse a
menudo contra el hombre porque
antes se han ejercitado con el animal.

¿Quién puede saber si el alma del animal desciende bajo la tierra? 1981

Si bien Marguerite Yourcenar no era vegana, su pensamiento besa constantemente la reflexión del veganismo. No dudo que si hubiera conocido las implicaciones del uso de lanas, sedas, y otros materiales de origen animal para la fabricación de telas, hubiera defendido su prohibición tal como lo hizo con las pieles de bebés foca en Canadá. Como puso en boca de uno de sus personajes, Zenón, se trata de negarse a “digerir agonías”. Yo diría que se trata de negarse a reproducirlas en cualquier escala.

En general, estamos censurados por nuestra época mucho
más de lo que pensamos; nos creemos libres porque
hablamos mal de las ideologías de otra época,
pero frente a las ideologías sinceras o artificiales
de la nuestra, somos excesivamente tímidos.

Segunda parte de “La Ecología”. TV Canadá, 1981.
(La traducción es de lxs compiladorxs)

El pensamiento yourcenariano nos hace reflexionar sobre “valores suprahumanistas” (70), es decir, aquellos que ven más allá de la humanidad, colocando a todas las criaturas en el mismo nivel. En este sentido, ¿no sería un ideal feminista, ecofeminista, un mundo en el que naturaleza, mujeres y hombres, conviviésemos en armonía?

Dejo estas ideas al aire y les invito a leer y dejar sus comentarios sobre este extraordinario libro en el que, estoy segura, encontrarán más de una línea de reflexión sobre el medio ambiente, el veganismo/antiespecismo  y el quehacer feminista.

ANHELOS

Desearía vivir en un mundo […]

donde fuera vergonzoso e ilegal tener más de tres hijos.

Un mundo donde la población global, a través de prácticas sexuales razonables, se viera reducida y se mantuviera por debajo de los mil millones de habitantes. […]

Un mundo sin moda, o cuya moda no consistiera más que en imperceptibles matices lentamente transformados. […]

Un mundo donde desechar un traje usado o un plato desportillado fuera un gesto ritual solamente ejecutado con duda y constricción. […]

Un mundo donde todo objeto viviente, árbol, animal, fuera sagrado y jamás destruido, salvo con aflicción y en caso de absoluta necesidad.

Un mundo donde la carne fuera considerada un alimento inferior, indeseable y quizás solamente útil a algunos, como medicamento repugnante.

-Marguerite Yourcenar

-La Fata Morgana

[1] Se puede descargar éste libro aquí.

[2] Puedes leer el artículo completo aquí

[3] Sobre esto vale la pena ver documentales como Cowspiracy y Forks Over Knives

Otra bibliografía citada

Lagarde y de los Ríos, Marcela (2014), Los cautiverios de las mujeres: madresposas, monjas, putas, presas y locas. Siglo XXI Editores, México, D.F. (pp. 90)

La Fata Morgana —Feminista, socióloga y poetisa mexicana. Amante del café y los animales. Publica el blog de poesía y otros insomnios Lunas Letras y Café.  Le apuesta al veganismo como estilo de vida ético, justo y libre de crueldad para todxs. Su alter ego: Pamela Erin Mason R.

Twitter/Instagram: @lafatamorgana_

NO DEBEMOS NADA

Aviso: El texto siguiente es parte da las aportaciones de la Comunidad para la sección Sororidades de Feminopraxis. La idea es dar libre voz a lxs lectorxs en este espacio. Por lo anterior, el equipo de Feminopraxis no edita los textos recibidos y no se hace responsable del contenido-estilo-forma de los mismos.  Si tú también quieres colaborar con tus letras, haz clic aquí para obtener más detalles sobre los requisitos.

No Debemos Nada

En la historia se nos ha quemado, apedreado, silenciado.
Quieren nuestro sexo,
nuestro cuerpo como la saciedad de sus ganas.
Se piensa que existimos para complacer
manoseos, reclamos, recelos.
Amantes obligadas, ultrajadas.
Sin oportunidades, burladas, acosadas;

sin voz, amenazadas, golpeadas, asesinadas.

Somos putas, mal cogidas, arrastradas;

con ellos, sin ellos, por ellos,

en sus manos, de su boca,

por su rabia.

Lucho por lavar las miradas
sutilmente lanzadas,

quieren mi piel, entre sus pestañas la atrapan.

Me permito ignorar sus halagos
–murmullos descarados,

no lo lamento, no les debo nada.

Sobrevivo en un país donde se nos mata

más de lo que se nos aclama;

donde la religión nos quiere santas

sirviendo a gatas y calladas;

donde entre mujeres nos señalamos

por un ápice de libertades condicionadas;

donde la lucha es cuestionada,

opiniones mínimas, ridiculizadas.

Nos dejan sin nombre, en baldíos, callejones;

creen que nuestros derechos

son poder divino de sus leyes y decretos.

Cuestionan nuestras habilidades, nuestras decisiones.

Que no hay querella que no sea impulso

de esos días del mes;

y no, no es nuestra sangre la que nos esclaviza,

sí lo es la creencia de que nuestro servicio

es su premisa.

En la historia se nos ha quemado, apedreado, silenciado.

Pero cada año la lucha es agua, es aire, es vida.

Un 8 de marzo, cualquier semana, cada día,

reescribimos sobre los golpes, sobre los fantasmas,

somos más que gritos y patadas,

seremos escuchadas.

Somos libres,

y no, no debemos nada.

 

-Sabel  (08/03/2017)

Sigue a Sabel en Twitter como @sumasshedshaya_

W.E. el romance del siglo o una oportunidad para de-construir los mitos del amor romántico

*Eliza Tabares

Hace unos días vi una película que me dejo pensando mucho, pues creí que dicho filme tenía muchos elementos para analizar sobre perspectiva de género, los mitos del amor romántico en relaciones heterosexuales y su concretización en relaciones de pareja en donde la violencia es un común denominador.

La película se llama “W.E. el romance del siglo” (un título desafortunado para mi gusto) dirigida por la famosa cantante Madonna. Me dispuse a buscar las críticas sobre la película, con la idea de que alguien ya había analizado el filme con el lente del género, pero me encontré con que la mayoría de las críticas se centraban en lo lenta que era la película, aburrida, pretenciosa, con recomendaciones de no verla, incluso críticas con títulos del tipo “zapatero a sus zapatos” haciendo alusión a que Madonna debería dedicarse a cantar y no a dirigir películas, me percaté también de que las críticas eran escritas por hombres.

Bueno… pues mis ojos de mujer vieron otra cosa. La película cuenta dos historias paralelas, la de Wallis Simpson mujer que se casó con un hombre que casi fue Rey de Inglaterra (Eduardo VIII), quien abdicó del trono para casarse y por otro lado la historia de una mujer contemporánea, que está obsesionada con la historia de Wallis y el príncipe, por herencia de su madre y de su abuela quienes le pusieron el nombre de Wallis pues querían que encontrara un hombre que la amara tanto como para dejar un trono por ella.

Para la Wallis contemporánea, su príncipe azul era un afamado psicólogo, a ojos de la mayoría adinerado, tierno, exitoso, pero en casa un narcisista, inseguro y violento. Wallis, obsesionada con la historia del hombre que deja todo por una mujer con el único propósito de estar juntos, descubre al encontrar cartas personales de la vieja Wallis a una mujer más real, quién reclama que una sociedad no se hubiera dado cuenta de lo que ella como mujer dejaba “Todos se centran en lo que perdió él, pero nadie mira lo que yo perdí”, una mujer que no vivió el “Felices por siempre” sino que vivió el infierno del exilio, del aislamiento y la codependencia en la pareja. Wallis Simpson se cuestionaba, que tal vez su esposo solo buscó un pretexto para salir de una prisión en la que se encontraba, él no quería ser Rey y el amor fue solo un pretexto. Esa mujer se sentía aprisionada en esa relación, sofocada, infeliz. Esa es la Wallis de la que nadie había hablado, la que no figuraba en ninguna noticia o nota de periódico.

Las cartas de aquella mujer que fue juzgada por “quitar a un hombre del trono” sirven a la otra que vive violencia en su matrimonio, sirven para resignificar su propia relación, para entender que el amor como se lo habían contado, no era suficiente o que no justificaba aguantar una vida llena de violencia. Ya se ha investigado previamente la relación entre amor romántico-violencia de pareja y se señala lo siguiente:

“Quienes asumen el modelo del amor romántico y los mitos que de él se derivan tienen más probabilidades de ser víctimas de violencia y permitirla, puesto que consideran que el amor (y la relación de pareja) es lo que da sentido a sus vidas y que romper la pareja, renunciar al amor es el fracaso absoluto de su vida (y no la promesa de una mejor) que como el amor todo lo puede han de ser capaces de allanar cualquier dificultad que surja en la relación y/o de cambiar a su pareja incluso si el violentador es irredento) lo que las lleva a perseverar en esa relación violenta; consideran que la violencia y el amor son compatibles ( o incluso que ciertos comportamientos violentos son una prueba de amor) lo que es empleado por víctimas y agresores para justificar los celos, el afán de posesión y/o los comportamientos de control ejercidos por su maltratador como una muestra de amor, llegando, incluso a sugerirse que el amor sin celos no es amor, y trasladando la responsabilidad del maltrato a la víctima por no ajustarse a dichos requerimientos. En definitiva, y como señalan estas mismas autoras: “un romanticismo desmedido puede convertirse en un serio peligro”  (González y Santana, 2001 citados en Bosch, 2007)

En la película hay una escena en donde el fantasma de Wallis aparece a hacer entender a la mujer que vive inmersa en esa ilusión.

Wallis Simpson se encontraba llorando pues no podía regresar a su país, habían sido exiliados tras la decisión de casarse y en un sueño la contemporánea Wallis, le dice con toda su negación disfrazada de ternura.

– “Pero se tienen el uno al otro”

La Wallis del pasado tras una bofetada contesta

–  “Este no es un cuento de hadas ¡despierta!”.

En ese momento pensé en todas las mujeres que viven violencia de pareja, a las que habría que gritar lo mismo, ¡Despierta! Gritar muy fuerte.

“No es suficiente, el amor, como lo venden las películas, como nos cuentan las abuelas, las madres, las tías, la televisión, las revistas. No es suficiente, es una ilusión”. Pero ilusiones con las que vivimos, que fundan muchas vidas y las historias de muchas parejas. Wallis entendió tras resignificar su idea del amor que no había un “felices por siempre”.

Me parece que la película ayuda a mirar gráficamente un proceso que debemos hacer muchas mujeres, mirar en retrospectiva los cuentos, las historias, los mitos que nos contaron sobre el amor y volver a contárnoslos con nuevos ojos, integrando otros elementos.

Nosotras también tenemos a “nuestras Wallis” y debemos mirar en retrospectiva lo que de ellas aprendimos del amor y reconsiderar aquellos significados que no ayuden a establecer relaciones sanas e igualitarias.

De manera que este artículo es una invitación a ver la película (la encuentran en Netflix) y me cuenten si alguien miro el contenido con ojos parecidos a los míos y también una invitación, para recontarnos historias que fundan nuestras vidas y/o nuestras relaciones de pareja.

Para terminar dejo algunos mitos del  amor romántico que habría que considerar de-construir (Ferreira, 1995, citada en Bosch, 2007):

  • Entrega total hacia la otra persona
  • Hacer de la otra persona lo único y fundamental de la existencia
  • Vivir experiencias muy intensas de felicidad o de sufrimiento
  • Depender de la otra persona y adaptarse a ella postergando lo propio
  • Perdonar y justificar todo en nombre del amor
  • Consagrarse al bienestar de la otra persona
  • Estar todo el tiempo con la otra persona
  • Pensar que es imposible volver a amar con esa intensidad
  • Sentir que nada vale tanto como esa relación
  • Despertar ante la sola idea de que la persona amada se vaya
  • Pensar todo el tiempo en la otra persona hasta el punto de no poder trabajar, estudiar, comer, dormir o prestar atención a otras personas menos importantes
  • Vivir solo para el momento del encuentro
  • Prestar atención y vigilar cualquier señal de altibajos en el interés o el amor de la otra persona
  • Idealizar a la otra persona no aceptando que pueda tener algún defecto
  • Sentir que cualquier sacrificio es positivo si se hace por amor a otra persona
  • Tener anhelos de ayudar y apoyar a la otra persona sin esperar reciprocidad ni gratitud
  • Obtener la más completa comunicación
  • Lograr la unión más íntima y definitiva
  • Hacer todo junto a otra persona, compartirlo todo, tener los mismos gustos y apetencias

Bibliografía:

Bosch, E. (coord.) (2007). Del mito del amor romántico a la violencia contra las mujeres en la pareja. España: Universidad de Les Illes Balears.


14940143_1316688088350250_4350887893801563727_o** Eliza Tabares – Mexicana radicada en CDMX, psicóloga y Psicodramatista enfocada en temas de género, arte y corporalidad. Le interesa la forma en que la cotidianidad se entreteje con la teoría y los procesos individuales y grupales que se encuentran con el feminismo y que nunca son lineales ni desprovistos de contradicciones, como terapeuta con perspectiva de género, considera que el trabajo con y desde el cuerpo permite poner en la mesa otras discusiones sobre el feminismo. Es directora y terapeuta en Centro de Atención Psicológica, Arte y Consultoría A.C. Co-creadora del sistema SOMA (Salud, Ontología, Movimiento y acción) avalado por la UNESCO. Síguela en  Facebook  Twitter Instagram