Manos Sucias (IV)

Por: Bianca Pérez*

Audre Lorde escribió un manifiesto contra el miedo hace varias décadas, titulado Letanía para la supervivencia que cierra de una forma que atraviesa el corazón y el centro del poder, ella nos dice:

Por eso, es mejor hablar

recordando

que no se esperaba que sobreviviéramos

Audre Lorde (1978)

Las mujeres hemos vivido toda nuestra existencia atravesadas por el miedo, caminando en el filo de la muerte dónde nunca se sabe sí seremos el siguiente cadáver arrojado a la vía pública. Frente a esa incertidumbre, puedo atreverme a escribir que el desasosiego de esta cuarentena es menor, porque al menos tenemos la idea de que es temporal.

Así que en este escenario sí hay algo que podemos hacer para mantenernos con vida es tratar de crear nuevas formas de comunidad y una vinculación política basada en la ética de la dignidad rebelde, con valentía y con corazón. Tomando consciencia de que la competencia fue el arma más potente del neoliberalismo para romper la colectividad.

Y no es casualidad que en un clima político mundial de manifestaciones masivas, ahora tengamos una prescripción médica que nos obligue a estar en casa. Es el biopoder a través del modelo biomédico en toda su extensión, incitando a una moral que quiere ciudadanxs ejemplares callados y comprando desde casa, una moral que rechaza el poder de las mujeres, como toda la ciencia lo ha hecho a través de la historia. Quemaron a las brujas, encerraron a las locas y ahora nos aíslan para no tomar el espacio público que a gritos reclamamos.

El biopoder pretende silenciar todo movimiento social, pero sobre todo el de las mujeres, porque somos las sujetas oprimidas de la historia, porque pretenden que sigamos siendo las esclavas de múltiples jornadas, las responsables de la crianza y todos los cuidados sin cobrar; las que consideran inferiores y deben ganar menos; las sometidas al negocio de la belleza que deja ganancias millonarias; las que estructuran a base de culpas para obligarnos fácilmente a obedecer.

Seguimos siendo una importante materia prima para este neoliberalismo, sobre todo en esta nueva fase digital. Somos el principal objetivo de las campañas comerciales en redes sociales.

Así que hoy más que nunca es necesario el discurso de lo personal es político pero en todo sentido y de una forma interseccional, hay que reconocer que las mujeres somos las sujetas a las que esta estructura oprime de varias maneras, pero no somos las únicas.

Esta situación con el covid19 ha puesto en evidencia que el biopoder ha dirigido un virus contra todxs lxs no miradxs en términos de ganancias: las y los adultos mayores, los pobres o las personas que viven con enfermedades crónicas.

Entonces es vital movilizarnos, nombrar a todxs lxs caídos en las pandemias de la historia. Hoy podemos rebelarnos a la imposición del no destino.

Resistirnos a las necropolíticas: visibilizar qué hay cuerpos que importan más allá de las imposiciones del biopoder, ese que pretende avasallarnos con sus manos sucias, aquellas que no podrán limpiarse ni con toda el agua y jabón del mundo.

 

Nota editorial: este texto es la última entrega de cuatro textos que llevan por título Manos sucias, escritos por Bianca Pérez, publicados los miércoles de mayo y junio.

 

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*Bianca Pérez Reyes
Psicoterapeuta y fundadora de Sorece. Asociación de psicólogas feministas A.C.

Sitio web de los cursos que imparte:

 

 

Aviso: El texto anterior es parte de las aportaciones de la Comunidad, bajo el tema Viviendo la pandemia: crónicas feministas en primera persona.  La idea es dar libre voz a lxs lectorxs en este espacio. Por lo anterior, el equipo de Feminopraxis no edita los textos recibidos y no se hace responsable del contenido-estilo-forma de los mismos. Si tú también quieres colaborar con tus letras, haz clic aquí para obtener más detalles sobre los requisitos.

 

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