Etiqueta: Amor Propio

Sola

Por: Ana Gabriela Montiel García*

“Te vas a quedar sola”, es una frase común que ha servido como forma de control sobre nosotras las mujeres, castigando comportamientos que no corresponden con el rol que se nos impone en la sociedad.

Es importante que las mujeres construyamos nuestros círculos de una forma saludable , que seamos amigas de verdad, que seamos aliadas, que estemos unidas en la lucha de nuestra propia libertad.

Bien lo dice Shinoda Bolen:

Cuando somos aceptados y se nos permite ser auténticos, es posible tener autoestima y autenticidad al mismo tiempo. Esto solo se llega a desarrollar si las reacciones de las personas que nos importan nos animan en vez de descorazonarnos, cuando somos espontáneos y sinceros, o cuando estamos absortos en aquello que nos produce felicidad.

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Infinita

La poesía es una de las expresiones más combativas y creativas que las mujeres nos hemos apropiado para dar a conocer lo que pensamos, miramos y creemos puede ser transformado en libertad, por ejemplo.

En Feminopraxis recibimos muchas colaboraciones de jóvenes poetas que desde diversos formatos y contenidos, comparten su arte. Hoy toca presentar a Ana Gabriela, conocida como “Bestia pájaro”, quien experimenta con música sonora y escenarios ficticios performances sublimes. Éste es su proyecto personal poético, y es una analogía de la naturaleza salvaje que todas tenemos. El poema se titula Infinita, y representa los comienzos de una libertad interior.

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Para decir adiós

Tal vez escriba esto desde el dolor y la rabia, realmente no me interesa pues siento que así, aunque sea algo visceral, fluirá mejor. Podría empezar diciendo que las relaciones humanas son complicadas, las sexo-afectivas parece que más, crear un balance (que no es eterno), cuidar detalles, el diálogo, la vulnerabilidad, la fortaleza, el respeto, la confianza y los acuerdos, entre otras cosas, son las que van construyendo los cimientos de éstas. Continue reading “Para decir adiós”

Cuento de navidad para gordofóbicas/os

Por: Mag Mantilla*

I

Había una vez una muchacha gorda y feminista llamada Milagros. Cotidianamente lidiaba con el odio que mostraban las personas de su entorno hacia su cuerpo carnoso. Especialmente Elvia, su madre.

Es lunes 24 de diciembre, los rayos de sol entraron por los intersticios del ventanal y chocaron en la cara de Milagros; ella se despertó sonriente… Es curioso porque hace años que no disfruta la tradición navideña, pues le parece una celebración que además de ser creación del capitalismo y fomentar el consumismo, sólo sirve para que cada año sus familiares la fastidien por su físico, y depositen en ella todos sus prejuicios. Que si es bonita, pero sólo de cara; que si la ropa tan ceñida le sienta mal; que si ya tiene novio; que si su carrera la hará morir de hambre (estudia Historia); que si algún día va a adelgazar o de lo contrario compromete su salud…(1) Continue reading “Cuento de navidad para gordofóbicas/os”

Cómo aprendí a escribir (investigar) desde el dolor y la rabia

Por: Alejandra González*

Cuando tenía siete, quizás ocho años, mi profesora de tercer año de Primaria me ordenó pasar al frente, al pizarrón, a resolver un problema de divisiones. Estábamos aprendiendo las divisiones con números decimales después de haber batallado con las multiplicaciones el pasado ciclo escolar.  Yo era una niña muy tímida, casi no hablaba y las niñas y niños de mi clase, supongo que de mi parte obedecía a un tipo de autodefensa por sentirme observada de no llevar el uniforme escolar, pues en ese entonces mis padres no podían solventar los precios de la falda, la camiseta, los zapatos escolares y el suéter con el emblema bordado de la patriótica Primaria Álvaro Obregón, y además creo recordar que había pasado por el humillante lapso de andar con piojos buena parte del ciclo escolar por lo que es de suponer que muchas compañeritas no se me acercaran y evitaran estar junto a mí. 

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El derecho a sanar

 

Seré breve, todas tenemos el derecho a sanar. A eliminar lo que nos está haciendo mal sin remordimiento, a dejar de lado lo que otras personas piden de nosotras para encontrar(nos) qué queremos y a crear nuestra vida de la forma que mejor nos cobije. Continue reading “El derecho a sanar”

Un corazón que nutre nuestra plantita interna.

Por Mónica Proskauer*

Juun - 16 Continue reading “Un corazón que nutre nuestra plantita interna.”

Dejar de morirse de rabia

Por Montse Aparicio*
gracias Coral Herrera y al laboratorio del amor

La rabia es una emoción muy intensa. A las mujeres se nos tiende a censurar la rabia y el odio. A la vez que vivimos en una sociedad y en un sistema que constantemente nos genera frustraciones solo por el hecho de ser mujer. Además nos enseñan a retenerla y eso no nos sale gratis; normalmente se convierte en ansiedad. En un estado de nerviosismo-obsesión casi semipermanente. Sirve bailar, correr, ir al gimnasio, desmadrarse… para depurar esa energía y esa mala ostia que se genera dentro de nosotras. Esa bola de tensión en el estómago que no desaparece, que hace que no comas o comas sin parar y que genera una apatía brutal. Continue reading “Dejar de morirse de rabia”

Necesito.

Por Vianey Toriz Meneses*

Necesito un respiro, necesito una carga extra de energía, siento que me consumo, siento que el tiempo se me está escapando entre los dedos, entre los recuerdos y el sol, entre el presente y el atardecer, entre el futuro y el anochecer; necesito escapar, escapar sin sentirme culpable, gritar sin ser señalada, correr sin ser alcanzada, llorar sin ser escuchada, necesito actuar hasta perderme, mi veneno mi perdición y mi salvación; hablar con toda la franqueza, ser escuchada y aceptada, romper lo que es, para empezar a crear lo que será. Me siento encerrada, me falta el aire, el espacio, me falta perderme, que nadie me vea, me hace falta tanto ser, romper las reglas, Continue reading “Necesito.”

Las malditas listas

Por Esther Valero*

Estoy a punto de acabarla, la lista, la de los objetivos que me marco cuando se acerca mi cumpleaños. Pensaba en ella ayer, mientras planeaba qué tarta me iba a preparar -yo misma, aunque a gusto de los demás-; dónde podría celebrar la merienda -en algún lugar en el que después no me tuviera que dejar la piel en recoger-; y a quién invitar -si solo a la familia o también a los pocos amigos que me quedan-. En la lista de mis cuarenta y un años querría incluir como novedad dejarme cuidar, es decir, permitir que los demás me preparen tartas cuando el cumpleaños es mío, por ejemplo.
También quiero hacer hincapié en dos de los retos clásicos: aumentar mi nivel de tolerancia respecto al orden y la limpieza -ese es difícil de cumplir, porque ya me parece que está demasiado alto-, y estar más pendiente de mis amigas y familia. Continue reading “Las malditas listas”