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Para mi libertad, bastan mis alas

Para mi libertad, bastan mis alas,
para poder cantar basta mi aliento.
Nadie más que yo tendrá derecho
sobre mi voz, mi mente y mi cuerpo.

Para mi libertad, bastan mis piernas,
bastan mis brazos con que me alzo si tropiezo.
Son mis pies quienes deciden si detengo
mis pasos hacia el triunfo de mis sueños.

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Que haya cuerpos que besen y tiemblen

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Erotismos, Thelma Nava

Cuerpos desnudos, visibles, palpables. Humedad y naturaleza. Viscosidad. Sudores, lágrimas, azúcar y sal. Mujeres, vulvas y pupilas exaltadas. Hombres, lenguas y falos extaciados; pliegues.

Mujeres que besan y tiemblan (2000) se me presenta en un estante de la biblioteca como una antología mexicana de poesía erótica femenina, a la que yo propondría un cambio de nombre por algo como “antología heteroerótica escrita por mujeres”, para no generar expectativas de diversidad sexual en sus contenidos. La voz poética de Jeannette Clariond podría –quizá-, desde mi lectura, librar la batalla de la heteronormatividad con Una noche en el huerto: “Tendida/ en el asiento del negro Chevrolet;/ los pliegues de la noche sobre tu piel desnuda, tu vientre agitado aún;/ abierta al ruido de jejenes:/ alborozo en la luz, / suave baño en tus muslos / en tus senos de racimos […]”.

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La búsqueda

-He venido a perdonarte.

El silencio se hizo presente cuando Nadia dijo eso a su hermano. Sentados en una mesa de madera descarapelada por el uso y el paso de los años, después de diez años hermana y hermano se encontraban. Ambos tenían los ojos fijos en cada grieta de la mesa, preguntándose cuántos años tendría ese mueble. El calor inmenso de Ciudad Juárez creaba una atmósfera de bochorno, como sí ese fuera el pretexto para terminar lo antes posible el encuentro. Nadia no soportaba el silencio; no soportaba que su hermano no levantará la vista de la mesa, como si de esa inmovilidad su vida dependiera.

-Qué piensas de todo lo que te he dicho?

-No recuerdo nada.

-Cómo que no recuerdas nada?! Si yo lo siento y recuerdo como si hubiera sido ayer. Es como si al tocarme la cara o el cuerpo, mis dedos reaccionaran, y me duele como si tuviera una herida sangrando; como una sensación de ardor y dolor. Es como si la herida, al mínimo toque o roce, volviera a abrirse; es como si agua caliente me cayera. No sé como ahora mismo puedo decirtelo.

Nadia volvió a tocar la cerveza para llevarsela a la boca dando un trago amargo y pasarlo rápidamente por la garganta sin sentir el sabor. Inmediatamente apretó los labios.

-En verdad que no recuerdo nada Nadia, por Dios que no. Estás segura que fuí yo? Lo único que recuerdo es que a veces te pegaba pero no como dices. Yo te pegaba normal. Pero algo más allá de pegarte, no.

Miguel ponía las manos juntas; las entrelazaba fuerte como si en ese gesto estuviera conteniendo la vida. Mientras luchaba por no abrirlas, alzo la mirada en la nada y dijo:

-Ves ese campo de allá?

-Si.

-Cuando comenzaron las muertes de las mujeres que trabajaban en maquilas, ahí las encontrábamos. Yo llegue a ver varios cuerpos porque era de los últimos en terminar el turno de la madrugada. Para cruzar el puente tenía que caminar hasta el Walmart y ahí agarrar el camión. Pero me daba miedo ir solito por ahí. Así que me esperaba como una hora en el comedor de la maquila para platicar con las cocineras; así me entretenía y al salir ya me iba con la mente ocupada. A los hombres también nos da miedo que nos maten, pero luego con otros compañeros, pensábamos que a nosotros no nos iban a matar porque somos hombres…A lo mejor si robar o los narcos nos iban a asustar, pero no matar. Aun así, nos empezamos a preocupar porque diario las encontrabamos y al llegar a la maquila, no podíamos trabajar bien. Por eso el supervisor nos ajusto los horarios para entrar y salir en bola. Para las mujeres fue más difícil, porque como la mayoría tenía hijos,  ellas tenían horarios irregulares. Este lugar no es bueno para ser mujer, sobre todo si eres de Veracruz, Oaxaca o Puebla. Eran a las que mataban más. Atrás de Walmart hay una maquila de ensamble de celulares; hay mucho trabajo para mujeres. Conozco a varias que trabajan allá; dicen que está buena la comida, que les pagan horas extra y en navidad les dan a escoger entre pavo ahumado o normal.

Nadia tuvo que interrumpir el relato.

-Por qué me estás diciendo todo esto? Qué me quieres decir?

-Pensé que por estudiar a las mujeres, te gustaría saberlo…

-Eso ya lo sé. Toda mujer en México sabe que Ciudad Juárez es como una herida abierta que nos hace recordar que en este país nuestra vida no vale nada, sobre todo si eres pobre. Si nos matan, si nos violan, si nos golpean, sin nos explotan laboralmente, tenemos que salir y marchar, pero esto no cambia a la velocidad que nosotras quisieramos.  Si quién es encontrado culpable se niega y no le encuentran pruebas, es muy probable que no se le aplique la justicia. !Por eso es que nos duele tanto a todas las mujeres que cuando hablemos y digamos: “Sutano me pego, Mengano de violo, Merenganito me amenazo”, nos digan: “Ay, callate, estás loca, por algo lo hizo, no?! !A poco no te va a frustrar!

Nadia agarro la botella de la cerveza medio vacía para moverla entre las dos manos, viendo que nada burbujeaba, ya había dejado de estar fría y ahora no le apetecía seguir tomando.

-Si, entiendo. Ha de ser difícil ser mujer.

Manuel finalmente abrió sus manos como un cuenco que va a recibir agua del cielo, y las acerco a la botella de su cerveza. Se la llevo a la boca y no alzo la vista.

Nadia decidió levantarse de la mesa y se sacudió la playera ajustándola al pantalón de mezclilla.

-Me tengo que ir, el avión sale en dos horas. Pero sabes una cosa Manuel? Creo que mi búsqueda ya termino. No volveré a pedirte más que me hables de nuestra niñez. Yo te perdono, aunque no quieras decirme lo que ambos sabemos. Tú eres uno de esos fulanos, sutanos y merenganos por los cuales nosotras tenemos que romper el silencio porque ustedes nunca lo harán, así sean nuestros hermanos, nuestros padres, nuestros tíos, nuestros abuelos y todos nuestros familiares.

Nadia dio un fuerte suspiro y se fue, mientras Manuel pedía la cuenta de las dos cervezas. Mientras esperaba el cambio de un billete de $50.00, alzo la mirada y como sin querer mirar, se levanto y de puntillas miro a lo lejos las cruces rosas del campo que cada día él tenía que atravesar para llegar a la maquila.

 

Feminismo, Ecología y Pensamiento Vegano

Hace poco leí un maravilloso libro: Marguerite Yourcenar y la ecología: un combate ideológico y político[1] (2007), compilado por Andrea Padilla, Mauricio Roa y Vicente Torres; quienes forman parte del Departamento de Lenguajes y Estudios Socioculturales de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de los Andes, Bogotá.

En esta obra, se reúnen diferentes ensayos (traducidos del francés) sobre la obra de Yourcenar, la primer mujer admitida en la Academia de Letras Francesas (después de 346 años de existencia de la misma); todos enfocados en el pensamiento ecológico que resalta en su literatura. Cada uno de estos textos ofrece una lectura que, si ya se camina por el sendero de la ecología y el rescate del medio ambiente, resulta entusiasta y comprometedora. Y si no, será, sin duda, un escarmiento a nuestras costumbres respecto al cuidado de la naturaleza, incluidos los animales no humanos y la explotación de la que son parte en manos de lxs humanxs.

La autora de Memorias de Adriano, una de sus obras más importantes, fue amante de los animales no humanos desde pequeña. La compasión hacia éstos y la natura le era un sentimiento inherente. En la Presentación del libro, Vicente Torres hace referencia a las preocupaciones del pensamiento yourcenariano diciendo que

se requieren cambios drásticos en el comportamiento humano que susciten nuevas orientaciones en el curso de nuestras civilizaciones; dicho de otra manera, se trata de replantear la modernidad, ya que ella es particularmente responsable del desequilibrio en todos los niveles, comprendido el ecológico […] (2007, 4).

Para Marguerite Yourcenar, la naturaleza y lxs seres humanxs somos la misma cosa y poseemos “almas” equivalentes, implicando que “la destrucción de la naturaleza justifica la del hombre [ser humano]” y por tanto, la protección de la misma significa la protección de la humanidad (5). Los animales no humanos son, en este sentido, sagrados para Yourcenar, y dicha condición los hace merecedores del mismo respeto y dignidad que la humanidad reclama para sí. 

Todo acto de crueldad sobre millares de criaturas
vivientes es un crimen contra la humanidad, que
la endurece y la vuelve un poco más brutal.

Una civilización de compartimentos estancos, 1972

Marguerite Yourcenar y la Ecología… reúne, además de los ensayos de Torres Mariño, Pierre-Yves Longaretti, Florence Burgat, Michèle Goslar, Philippe Berthier y otrxs, varios de los textos (ensayos, cartas, entrevistas) de la autora francesa, en los que hace notoria su preocupación y compromiso con los animales. En Ensayos y Meditaciones, Rémy Poignault recupera textos escritos entre 1970 y 1980, la mayoría parte de El Tiempo, gran escultor y Sources II (49). Para él, Yourcenar hace más que preocuparse por los animales no humanos; ella, en palabras de Poignault, dice que

[el ser humano]  debe recuperar el contacto con el mundo animal, mineral y vegetal; en una palabra, con el Todo. […] el desafío es otro: penetrar en el corazón del ser del universo y hallar de nuevo, a través de la observación de un ave, una rana, una flor o un árbol, los cuatro elementos que nos constituyen a nosotros mismos. (2007: 50)

Marguerite Yourcenar defendió hasta el último momento la dignidad de los animales no humanos, y la del ser humanx a través de ésta. Antes de morir, ya había mandado a grabar sobre su eventual tumba, una frase de su obra Opus nigrum que dice “Quiera Aquel que Es quizá, dilatar el corazón de la humanidad a la medida de toda la vida” (38). Una de las causas que defendió con mayor ímpetu fue la prohibición del uso de pieles. Sus palabras son contundentes al rechazar ésta práctica y particularmente dirige éste reclamo a las mujeres. En Animales de hermosa piel (1976) dice:

No obstante, si escribo estas líneas es porque imagino, con razón o sin ella, que un libro escrito por mujeres será leído por mujeres, y es a ellas, sobre todo, a quienes va dirigida esta protesta. […] Son unos anuncios [los de las revistas de moda femenina] en donde se pavonean individuos femeninos envueltos en suntuosos abrigos de pieles. Estas mujeres jóvenes, a quienes cualquier ojo capaz de ver por detrás de las cosas vería chorreando sangre, se envuelven en los despojos de unas criaturas que respiraron, comieron y durmieron, que buscaron una pareja para sus juegos amorosos, que amaron a sus crías, a veces hasta el punto de dejarse matar para defenderlas y que, como hubiera dicho Villon, “murieron con dolor”, como lo haremos todos, pero cuya muerte se las infligimos nosotros con salvajismo.

Aunque la cita es larga, me parece necesaria para hacer reflexión sobre el uso de maquillajes y otros productos de belleza producidos por compañías que realizan las más horribles –e innecesarias- pruebas en animales, como se sabe que hacen Procter & Gamble y L’Oreal, entre muchas otras. Ahora, ustedes me dirán qué tiene que ver todo esto con el feminismo. Pues bien, para Yourcenar, las mujeres feministas podrían ser hasta cierto punto hipócritas y faltas de conciencia, al denunciar la explotación de las mujeres por parte del sistema patriarcal mientras ignoran la explotación de los animales por parte de toda la humanidad. Si bien éste libro se centra en el pensamiento ecológico yourcenariano, éste último, me parece, es necesario para llevar la reflexión feminista más allá del género humano femenino.

Siendo yo mujer y simpatizante en principio,
con todos los movimientos feministas
progresistas tendientes a mejorar la condición
femenina y a reafirmar la dignidad de la mujer,
ante pruebas de inconsciencia como ésta voy
a acabar por creer que la mujer no es todavía
y no será nunca un ser humano consciente de
sus responsabilidades de ser humano mientras
lleve puesto o clave en sus paredes un cementerio.

Carta a André Brincourt

No hace mucho me topé con un artículo de título La revolución feminista ha de ser antiespecista[2] en el que se plantea la necesidad de esta reflexión. Me pareció que el punto clave de la discusión, al igual que sucede en el pensamiento yourcenariano, radica en la importancia de considerar que el valor de la humanidad no sobrepasa –o no debería- aquel de los animales no humanos y el resto de la naturaleza. La liberación de la mujer de las cadenas simbólicas y físicas del Patriarcado no habría de ser más importante que la liberación de los billones de animales no humanos que son, antes de asesinados para su consumo humano, maltratados, cosificados, hacinados, mutilados, desechados cuando no “útiles”, etcétera. La lógica del sistema patriarcal, como lo describe Martha Moia en El no de las niñas, consiste en “un orden social caracterizado por relaciones de dominación y opresión establecidas por unos hombres sobre otros y sobre todas las mujeres y criaturas” (1981: 231, cit. en Lagarde, 2014: 90). 

Una civilización que se aleja cada vez más de la realidad produce cada vez más víctimas, comprendida ella misma.

¿Quién puede saber si el alma del animal desciende bajo la tierra? 1981

Los muros de nuestros nuevos
mataderos […] son muy gruesos:
nosotros no vemos a esas criaturas
retorciéndose de dolor; no oímos sus
gritos, que no soportaría ni el más
ardiente aficionado a los bistecs.
No hay que temer los efectos de la
conciencia pública sobre la digestión.

Una civilización de compartimentos estancos, 1972

En este sentido, si el Feminismo plantea la abolición del sistema patriarcal, ¿no debería ser éste inexorablemente vegano? Cabe señalar que el veganismo es mucho más que una dieta en la que se evitan a toda costa alimentos de origen animal incluyendo sus derivados, éste estilo de vida es más que nada una postura ideológica llevada a la práctica cotidiana, que consiste en hacer todo lo posible por abstenerse de participar en –y si es posible, combatir- cualquier tipo de explotación animal. El veganismo implica un compromiso con el medio ambiente y la humanidad, al considerar que la mayor producción de granos es destinada a la alimentación del ganado, y por tanto, el desperdicio de agua, la deforestación, y la hambruna que predomina en tantas partes del mundo, podrían revertirse radicalmente si nuestra dieta cambiara[3].

Seamos subversivos. Hay que rebelarse contra
la ignorancia, la indiferencia, la crueldad
que, por lo demás, suelen aplicarse a
menudo contra el hombre porque
antes se han ejercitado con el animal.

¿Quién puede saber si el alma del animal desciende bajo la tierra? 1981

Si bien Marguerite Yourcenar no era vegana, su pensamiento besa constantemente la reflexión del veganismo. No dudo que si hubiera conocido las implicaciones del uso de lanas, sedas, y otros materiales de origen animal para la fabricación de telas, hubiera defendido su prohibición tal como lo hizo con las pieles de bebés foca en Canadá. Como puso en boca de uno de sus personajes, Zenón, se trata de negarse a “digerir agonías”. Yo diría que se trata de negarse a reproducirlas en cualquier escala.

En general, estamos censurados por nuestra época mucho
más de lo que pensamos; nos creemos libres porque
hablamos mal de las ideologías de otra época,
pero frente a las ideologías sinceras o artificiales
de la nuestra, somos excesivamente tímidos.

Segunda parte de “La Ecología”. TV Canadá, 1981.
(La traducción es de lxs compiladorxs)

El pensamiento yourcenariano nos hace reflexionar sobre “valores suprahumanistas” (70), es decir, aquellos que ven más allá de la humanidad, colocando a todas las criaturas en el mismo nivel. En este sentido, ¿no sería un ideal feminista, ecofeminista, un mundo en el que naturaleza, mujeres y hombres, conviviésemos en armonía?

Dejo estas ideas al aire y les invito a leer y dejar sus comentarios sobre este extraordinario libro en el que, estoy segura, encontrarán más de una línea de reflexión sobre el medio ambiente, el veganismo/antiespecismo  y el quehacer feminista.

-La Fata Morgana
Twitter @lafatamorgana_

ANHELOS

Desearía vivir en un mundo […]

donde fuera vergonzoso e ilegal tener más de tres hijos.

Un mundo donde la población global, a través de prácticas sexuales razonables, se viera reducida y se mantuviera por debajo de los mil millones de habitantes. […]

Un mundo sin moda, o cuya moda no consistiera más que en imperceptibles matices lentamente transformados. […]

Un mundo donde desechar un traje usado o un plato desportillado fuera un gesto ritual solamente ejecutado con duda y constricción. […]

Un mundo donde todo objeto viviente, árbol, animal, fuera sagrado y jamás destruido, salvo con aflicción y en caso de absoluta necesidad.

Un mundo donde la carne fuera considerada un alimento inferior, indeseable y quizás solamente útil a algunos, como medicamento repugnante.

-Marguerite Yourcenar


[1] Se puede descargar éste libro aquí.

[2] Puedes leer el artículo completo aquí

[3] Sobre esto vale la pena ver documentales como Cowspiracy y Forks Over Knives

Otra bibliografía citada

Lagarde y de los Ríos, Marcela (2014), Los cautiverios de las mujeres: madresposas, monjas, putas, presas y locas. Siglo XXI Editores, México, D.F. (pp. 90)

NO DEBEMOS NADA

Aviso: El texto siguiente es parte da las aportaciones de la Comunidad para la sección Sororidades de Feminopraxis. La idea es dar libre voz a lxs lectorxs en este espacio. Por lo anterior, el equipo de Feminopraxis no edita los textos recibidos y no se hace responsable del contenido-estilo-forma de los mismos.  Si tú también quieres colaborar con tus letras, haz clic aquí para obtener más detalles sobre los requisitos.

No Debemos Nada

En la historia se nos ha quemado, apedreado, silenciado.
Quieren nuestro sexo,
nuestro cuerpo como la saciedad de sus ganas.
Se piensa que existimos para complacer
manoseos, reclamos, recelos.
Amantes obligadas, ultrajadas.
Sin oportunidades, burladas, acosadas;

sin voz, amenazadas, golpeadas, asesinadas.

Somos putas, mal cogidas, arrastradas;

con ellos, sin ellos, por ellos,

en sus manos, de su boca,

por su rabia.

Lucho por lavar las miradas
sutilmente lanzadas,

quieren mi piel, entre sus pestañas la atrapan.

Me permito ignorar sus halagos
–murmullos descarados,

no lo lamento, no les debo nada.

Sobrevivo en un país donde se nos mata

más de lo que se nos aclama;

donde la religión nos quiere santas

sirviendo a gatas y calladas;

donde entre mujeres nos señalamos

por un ápice de libertades condicionadas;

donde la lucha es cuestionada,

opiniones mínimas, ridiculizadas.

Nos dejan sin nombre, en baldíos, callejones;

creen que nuestros derechos

son poder divino de sus leyes y decretos.

Cuestionan nuestras habilidades, nuestras decisiones.

Que no hay querella que no sea impulso

de esos días del mes;

y no, no es nuestra sangre la que nos esclaviza,

sí lo es la creencia de que nuestro servicio

es su premisa.

En la historia se nos ha quemado, apedreado, silenciado.

Pero cada año la lucha es agua, es aire, es vida.

Un 8 de marzo, cualquier semana, cada día,

reescribimos sobre los golpes, sobre los fantasmas,

somos más que gritos y patadas,

seremos escuchadas.

Somos libres,

y no, no debemos nada.

 

-Sabel  (08/03/2017)

Sigue a Sabel en Twitter como @sumasshedshaya_

Biblioteca Feminista México

La biblioteca feminista es un proyecto virtual nacido en México y que vale la pena preservar. Su página de Facebook tiene 5.980 likes. Con un acervo de más de 640 libros, desde el año pasado anda en campaña de recolección de fondos. Por ser un proyecto autogestionado por tres activistas virtuales feministas, los tiempos, recursos físicos y económicos, a veces no son suficientes para sacar adelante un proyecto tan necesario como ambicioso. Comprar o pedir prestados libros feministas, escanear, escribir un resumen del libro o teclear la cuarta de forros, y subir de manera libre a la web, ¡es un trabajal!

Ustedes podrían decir: “Pero nadie les dijo que lo hicieran, trabajan gratis porque quieren.” Pero pensemos un rato: Los libros cada vez más dentro de la lógica de mercado se convierten en un bien de lujo, de poco acceso a ciudadanas comunes que no tenemos los recursos económicos para hacernos de libros en nuestros estantes, pero que tenemos acceso a varias alternativas mediante el mundo virtual. Muchas de nosotras nos hemos acostumbrado a descargar materiales gratuitos y leerlos desde el PDF en nuestra computadora porque nuestro deseo de conocimiento no tiene barreras. Al buscar y seleccionar información y materiales que nos empoderan en nuestros compromisos feministas, Biblioteca Feminista es una de nuestras paradas obligadas al navegar por la red.

A lo largo del mundo, muchos espacios físicos y virtuales que están informando y apoyando las causas de mujeres, son los más atacados y vulnerables ante recortes económicos, financiamientos y apoyos solidarios. Desde este espacio te invitamos a apoyar ese proyecto de autogestión donde toda la comunidad se beneficia. ¡Organízate con tu colectivo feminista y dona! ¡Haz campaña a favor de la Biblioteca Feminista!

biblioteca-feminista-de-mexico
Solidaridad desde Feminist Library, Londres, con la Biblioteca Feminista en México.

Aquí el link para apoyar:

http://bibliotecafeminista.com/quieres-apoyarnos/#

 

Nocauts! Microrrelato internacional de boxeo.

En el 2015, el editor y escritor Aldo Flores Escobar, invito a 84 cuentistas y escritores, mujeres y hombres de diversas partes del mundo, a colaborar en un texto donde el tema central fuera el boxeo. Amante de los deportes y las letras, el resultado de esta edición fue  ¡Nocauts! Microrrelato internacional de boxeo (Puebla, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, 2015).

Aquí les comparto el relato con el que participé. Si pueden, ¡échenle un ojo a todo el material!

boxeo

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Esquina neutral

En la cartelera nuestra pelea es anunciada. Será la noche del campeonato.

El público espera un gran espectáculo, apuestan y piden boletos para tener el mejor lugar del ringside. No quieren perder ni un sólo movimiento. Los jueces nos alucinan como diosas…siento las miradas y los rostros atravesando nuestros cuerpos. De sobra se sabe que somos enemigas dentro y fuera del cuadrilátero. Pero lo que nadie sabe es que en un empate no sólo se definió que tú eras estilista y yo fajadora… nadie sabe que los golpes se convirtieron en caricias y que el ring fue sustituido por una cama de hotel barato.

Estamos frente a frente, tú en tu esquina y yo en la mía. Mientras tu mirada sigue el juego de pies, pienso soltarte un uppercut. ¡Vamos! ¡Suelta el primer jab! ¡Anda, mira mi rostro firme como una lápida! ¡No me tengas compasión! ¡Esta vez quiero ganar! ¡Por favor, tira el primer golpe; lo suplico, esta vez no quiero un clinch! Sé que al primer movimiento, al tenerme junto a ti, harás arder mi corazón y la sangre que corre por mis venas, hará que todo sea un simple juego fingido. No quiero volver a escuchar al referi decir casi en susurro:

-Chicas, mucho dinero se juega esta noche; todos saben por qué están aquí. No son contrincantes. ¡Den el espectáculo ya! Los patrocinadores han invertido millones ¡Vamos! ¡Ya nada de esquinas neutrales!.. Su mirada nos fumiga.

-¡Vamos!, le digo yo, que nuestros cuerpos no son máquinas a las que una orden puedas dar. ¡Vamos, que este ring no nos condiciona para ser sus payasos! ¡Vamos que no es fácil tirar el primer golpe!

Mi corazón ya está derrotado.

-Jael de la Luz