Cuestionando la normatividad: alopecia femenina

Por Teresa Cabrera*

Mi nombre es Teresa y tengo 29 años.  Llevo años siendo consciente de que no tengo demasiado pelo, concretamente, me falta cabello en la zona frontal, nunca me ha importado demasiado, aunque siempre me daba ansiedad pensar que podría quedarme sin cabello ¿qué haría si eso ocurriera? Soy una persona con valores feministas a la que le molesta muchísimo la normatividad, pero no por ello deja de influirme la concepción que pueda tener el resto de la sociedad sobre mi apariencia. Además, quedarse calva siendo mujer es todo un tabú. Ya es molesto, cuando decido no depilarme, que me miren raro o incluso insinúen que soy poco aseada o femenina. No obstante, el no depilarme es una decisión propia, y cuando la llevo a cabo tengo claro cuáles son las posibles consecuencias y reacciones. Me da igual que a cuatro señores les parezca menos atractiva; para buscar un trabajo, probablemente, por otros protocolos sociales lleve ropa que me cubra y no influirá demasiado; además, los gestos de desaprobación de transeúntes, sinceramente, me importan un pimiento. 

Quedarse calva no es una decisión, es algo que viene, y algo a lo que no sabes muy bien cómo reaccionar, ni siquiera hay información. Mejor dicho, sí hay información: Si buscamos en internet “alopecia femenina” lo que encontraremos estará relacionado con trasplante de cabellos que cada vez más también utilizan mujeres, todo tipo de tratamientos contra la alopecia y posibles causas y tipos de la misma. Como apunte, la mayoría de estos resultados son de clínicas que se dedican a la venta de estos tratamientos.

Lo que quiero decir es que no hay testimonios, no hay referentes, no hay guías, me siento como cuando tenía 15 años y tenía (sigo teniendo) poco pecho, pensaba que era algo antinatural, que era menos mujer, que era menos atractiva. Pasé años mirando a otras mujeres (por suerte, más o menos entendía que en la televisión y revistas no había mujeres comunes) para ver si encontraba un cuerpo algo similar al mío, y cuando lo encontraba me sentía libre y acompañada. Utilizaba sujetadores con mucho relleno y miré todos los “remedios” posibles para hacer crecer el pecho y, evidentemente, nunca se produjo un cambio. Tuvieron que pasar años de mirar con curiosidad y vergüenza a mujeres, para entender que había diversidad, aunque al principio, supongo que mi cabeza solo guardaba los cuerpos que eran “normales”. Finalmente fui capaz de liberarme (aunque no del todo) de esa presión que me decía que debía de tener un cuerpo deseable, aceptado, normativo. 

Ahora, todos los días me miro al espejo y observo cómo la piel se abre camino y el pelo se va apartando. No puedo evitar pensar ¿si me rapo me cogerán en una entrevista de trabajo? Tengo experiencia en sectores cara al público, lo veo muy complicado. No quiero que parezca que tacho de superficiales (tampoco de lo contrario) a posibles empresas contratantes de personal cara al público, más bien, recalco la falta de información y la sensación de miedo, ¿qué pasaría?  Me pregunto una y otra vez, ¿cómo me tratarían mis familiares y seres queridos? ¿intentarían hacerme sentir guapa “a pesar de…”? ¿me enfadaría que pensaran que es menos atractivo ser calva? ¿me animarían a probar algún remedio? ¿me volvería a enfadar porque me recomendaran un remedio cuando debería de dar absolutamente igual si tengo pelo en la cabeza o no, pero al mismo tiempo me moriría de ganas de tener un pelazo? Esto no son más que problemas del primer mundo, pero influyen en la salud psicológica porque no te percibes como la norma dice que deberías ser. Por este motivo, aunque me avergüenzo enormemente y aunque no sepa si cuando tenga cita con el especialista me ayudará a mejorar la calidad del cabello y el “problema” habrá terminado; o si me someteré a un tratamiento costoso y absurdo que me frustrará y dejará mi autoestima destrozada; o si me raparé o si me compraré una peluca o si haré todo lo anterior, necesito grabar esta experiencia, necesito que cuando otra chica, de la edad que sea, busque en internet “alopecia femenina”, “mujer calva” o “me estoy quedando sin pelo” encuentre todas las experiencias posibles a las que aferrarse y con las que sentirse acompañada y no solo páginas que le vendan productos o tratamientos y que le inciten al anonimato de esta vivencia y con ello a su invisibilización. Sin olvidar que estos tratamientos o soluciones innovadoras no son asequibles para cualquiera, sus precios son elevados y, por tanto, una vez más, la posibilidad de ser parte de la norma pasa por pertenecer a una clase social adinerada, mientras si no lo somos quedamos relegadas a los márgenes.

Las mujeres también nos quedamos calvas, las mujeres también tenemos barba, las mujeres tenemos cuerpos diversos: más anchos, más finos, con más curvas o menos curvas, no somos suaves por norma, no tenemos la misma genitalidad y no estamos todas cortadas por un mismo patrón. Las mujeres cis y las mujeres trans (binarias o no binarias) somos diversas, estética y personalmente, y no queremos que nos sigan imponiendo cuál es el canon que debemos cumplir para ser aceptadas socialmente.

No me gustaría terminar sin hablaros de “mujeres calvas documental” un documental para dar visibilidad y normalizar la alopecia femenina (si alguien lo desea puede hacer una aportación para llevar a cabo el proyecto), al igual que a Laila Ros por su artículo en Pikara Magazine (mujer, joven y calva: un tabú estético), y sin animar a todes les compañeres a intercambiar nuestras experiencias vitales atravesadas por el género, la raza, clase u orientación. Porque este relato, no es más que una experiencia cotidiana, pero si las sumamos todas y si profundizamos en otras no dejaremos que nadie olvide, como nos recuerda Judith Butler, que todos los cuerpos y todas las vidas importan. 


*Teresa Cabrera. Criada en un pequeño pueblo de Cuenca (España). Feminista en continua deconstrucción. Residir en Paraguay dos años, ejerciendo como maestra infantil, me llevó a investigar las diferentes experiencias comunitarias feministas de América Latina como resistencia al neoliberalismo. Poner la vida (seres sintientes y naturaleza) en primer plano para mejorar la existencia es el principal objetivo. Escribo para liberarme, liberar y visibilizar lo que no llegamos a ver.  @Tcsamelie

**La imagen que acompaña esta entrada es de autoría desconocida.

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