¡Auxilio! Mujeres con mal trabajo

Por: Sandra Quiñones*

Ilustración: Catalina Mora Ibarra**

Para que una mujer pueda salir del ciclo de la violencia doméstica, es necesario que cuente con los recursos necesarios para mantenerse ella y a sus hijos (en caso de tenerlos), por lo que la inclusión en el mercado laboral es de vital importancia.

También se debe visibilizar que la violencia esta estrechamente relacionada con el empleo y los empleadores; si las políticas públicas son el eje central para la disminución de la violencia, las empresas son la mano derecha para que el empoderamiento de la mujer pueda iniciarse. ¡Auxilio! Mujeres con mal trabajo

MANIFIESTO DESDE LOS FEMINISMOS MEXICANOS SOBRE EL ACOSO SEXUAL Y OTRAS FORMAS DE VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

Desde Feminopraxis compartimos y apoyamos el siguiente manifiesto.

(Liga original aquí)

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A las personas preocupadas por la violencia contra las mujeres y las niñas. A las feministas que luchan en contra de la violencia de género contra las mujeres y las niñas. A la opinión pública:

Nosotras, la Red mexicana de Feministas Diversas, manifestamos nuestra preocupación por el aumento de los casos de diferentes formas de violencia contra las mujeres en nuestro país. En este sentido, y reconociendo nuestra pluralidad, condenamos las nuevas formas de justificación, normalización, naturalización y perpetuación de acoso, hostigamiento, violación sexual y feminicidios, que son legitimadas en el contenido del libro “Acoso ¿Denuncia legítima o victimización?” escrito por Marta Lamas y publicado recientemente (2018) por el Fondo de Cultura Económica.


Somos feministas con posturas, preocupaciones y prácticas que constituyen una polifonía diversa. Aún así, coincidimos en que el libro no debe ser tomado, de ninguna manera, como un referente teórico, metodológico, ní epistémico, para impartir justicia en lo referente a delitos sexuales denunciados. Vemos con gran preocupación y consternación que se pueda generar algún tipo de jurisprudencia, como se está promoviendo desde distintos foros en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y en los entes de impartición y administración de justicia en la arena penal, entre otros espacios institucionales. Las aseveraciones y análisis basados en posturas polarizadas y expuestas en el libro de Lamas son lamentables. Por un lado, tienen una clara intención de provocar y confrontar las luchas feministas y, por otro, sus argumentos sirven de referencia para perpetuar el patriarcado en el sistema de justicia penal.

MANIFIESTO DESDE LOS FEMINISMOS MEXICANOS SOBRE EL ACOSO SEXUAL Y OTRAS FORMAS DE VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

Todxs deberíamos de creerles

Estoy en el salón, último semestre en la Preparatoria No. 7 de la Universidad de Guadalajara. Clase de Filosofía y el tema era Kant. Suelo sentarme en la parte de atrás y en esa ocasión un amigo, que por cierto es muy inteligente, se sentó a mi lado. El maestro me hace una pregunta de las lecturas y yo respondo, me mira y dice “¿Segura que esa es tu respuesta? me parece bastante acertada para ti ¿no te ayudó tu compañero a formarla?” me descolocó el comentario y atiné a responder lo siguiente “soy capaz de emitir una respuesta así, no necesito ayuda para pensar”.
Todxs deberíamos de creerles

Escluyida / Excluida

Por Sema Dola*

ESCLUYIDA

Si ero’l fracasu del sistema

escluyida

del traxín de los dis

del dir y venir

de los coches

y de los cafés

ente los papeles y les llibretes

de les conversaciones y los diretes Escluyida / Excluida

No pasa nada…

Por Samara Flores*

-Oye, me acosan en la calle

Ignóralos y camina por otro lado. No pasa nada…

-Oye, me acosan en la escuela

Con esa falda, seguro lo hacen. No pasa nada…

-Oye, mi novio me golpeó

Tranquila, sólo fue un arranque, él te ama. No pasa nada…

No pasa nada…

Cuando nuestra voz  se convierte en nuestra arma y después quieren dispararnos con ella.

Por Karla Amozurrutia*

“Nos damos cuenta de la importancia de nuestra voz cuando somos silenciadas”

Malala Yousafzai

Si una se atreve a alzar la voz para denunciar el acoso sufrido, la violación cruda, el hostigamiento permanente o esporádico, las prácticas discriminatorias, las agresiones callejeras, los abusos de sus jefes, la objetivización en el ámbito artístico, los tocamientos no consentidos, el lenguaje denigrante, los discursos que maltratan y minimizan a la mujeres, la violencia política, la misoginia generalizada y socialmente aceptada, el machismo de los amigos o parejas y muchas otras prácticas sociales, rasgos de un funcional sistema patriarcal, una tiene que estar preparada mental, física y psicológicamente para todo tipo de embates, todo tipo de justificaciones, todo tipo de hipótesis, todo tipo de juicios, todo tipo de disertaciones verbales que acaban en acusaciones, todo tipo de insultos, todo tipo de vejaciones, todo tipo de respuestas y cuestionamientos propios de un pacto patriarcal defendido por el mismo sistema que lo ha promovido y consentido, de parte de ellos –los más-, los hombres que no soportan que se les señale como violentadores, como agresores, tampoco soportan que las mujeres se autonombren como víctimas en proceso de empoderamiento, porque pareciera que nadie nunca les ha explicado que para que haya una víctima seguro hay un victimario; para ellos las víctimas no existen, simulan un dolor creado, mienten por convivir o son producto de una actuación, al fin y al cabo las mujeres siempre han sido melodramáticas; basta con echarle un vistazo a la literatura e identificar a los personajes femeninos que así como tenían virtudes tenían defectos que afectaba su confiabilidad por el exceso de emotividad nublando su pensamiento, también podían perder la cordura por enamorarse hasta el cogote o donde su conocimiento era banalizado por aquellos que abanderaban la razón, cabe decir que hay sun honrosas excepciones, cada vez más. 
Cuando nuestra voz  se convierte en nuestra arma y después quieren dispararnos con ella.

LA FUERZA DE LA VOZ.

Algo está cambiando en esta era, los feminismos cada vez se están haciendo más visibles en diferentes puntos del mundo y las luchas por nuestros derechos están dando de que hablar en diferentes medios y en la sociedad. The time’s up decía Ophra Winfrey en su discurso en los Golden Globes para marcar un antes y un después, para marcar un silencio y el sonido de millones de voces a lo largo del planeta que han decidido de manera valiente decir “Yo también“: yo también viví violencia, yo también fui acosada, yo también fui violada, yo también fui amenazada, yo también fui segregada por ser mujer, yo también fui minimizada y cosificada por ellos. LA FUERZA DE LA VOZ.

Minimizando los feminismos actuales

El día de ayer estuve fuera de mi casa barriendo la entrada durante no más de 30 minutos y recibí un silbido, dos “mamacitas” y un beso al aire. Sólo a un hombre de los tres que me acosaron pude hacerle frente pues los otros tres iban en carro; mientras le gritaba un “¿qué pedo?” al sujeto en cuestión, vinieron a mi mente el hartazgo que ya tengo de que el acoso sea algo cotidiano, lo cansado que es que los hombres cosifiquen nuestros cuerpos, lo increíble que me parezca increíble la fraternidad entre hombres ante estas situaciones y el movimiento #MeToo.

Minimizando los feminismos actuales

Cotidianeidad

Por Samara Flores*

Hoy salí a las 9:40 am de casa. Estaba un poco ansiosa porque fui citada para una entrevista de trabajo en una casa que se utiliza como oficina, sólo estaríamos el hombre que me citó y yo. Inevitablemente comencé a crear en mi cabeza un sin fin de probabilidades, me calmé. Salí a buscar transporte y desde la esquina de mi casa a la avenida más cercana (son 4 cuadras), ni siquiera pude contar la cantidad de hombres que me miraban las tetas, me silbaban o aventaban besos… Eso hizo que me acelerara y me fuera aparte de ansiosa; molesta a la cita. Cotidianeidad

QUEJAS PERSONALES

Por Mónica Ceja* 

Estoy harta de sentirme insegura cada que camino sola, de tomar caminos más largos porque la calle está oscura y me da miedo ser atacada, de no poder salir sin un gas pimienta en el bolso o las llaves entre los dedos a modo de manopla, de que desconocidos me griten palabras morbosas que jamás pedí, de que me chiflen o que un desconocido me de los “buenos días” mientras recorre mi cuerpo con su mirada asquerosa. Estoy harta de ser más selectiva en la ropa que usaré cuando voy a salir porque lo admito, suelo pensar en que si uso short me gritaran más cosas a comparación de cuando uso pantalón.

QUEJAS PERSONALES