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Para decir adiós

Tal vez escriba esto desde el dolor y la rabia, realmente no me interesa pues siento que así, aunque sea algo visceral, fluirá mejor. Podría empezar diciendo que las relaciones humanas son complicadas, las sexo-afectivas parece que más, crear un balance (que no es eterno), cuidar detalles, el diálogo, la vulnerabilidad, la fortaleza, el respeto, la confianza y los acuerdos, entre otras cosas, son las que van construyendo los cimientos de éstas. Sigue leyendo “Para decir adiós”

Cuerpo, belleza y reivindicación

No soy de blanco y negro, soy de matices y de observar la complejidad de las cosas, aunque a veces no me guste lo que veo. El tema del cuerpo para mí es eso, un montón de complejidades contenidas en nuestros andares, las ropas con las que lo vestimos, nuestros hábitos, nuestra relación con un “algo” que a veces concebimos lejano.

El cuerpo es atravesado por mil discursos desde que somos pequeñas “que bonita niña” o “que gorda” o “calladita te vez más bonita” o “la belleza cuesta”.  A menos de que hayamos tenido la fortuna de crecer en una familia ya sensibilizada sobre feminismo, los estereotipos de belleza y sus consecuencias para nuestra autoestima y subjetividad, pero aún así es posible que información sobre “la belleza” entrará a nuestro sistema muy temprano por otros medios. Si recuerdas a tu yo adolescente podrás darte cuenta que era y es casi imposible vivir aislada de los ideales de belleza y con la poca consciencia que se tiene en esa etapa de lo que se consume, la influencia es mayor.

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De las brujas de Salem a las brujas de Netflix

Antes de empezar quiero aclarar que: spoilers.

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El derecho a sanar

 

Seré breve, todas tenemos el derecho a sanar. A eliminar lo que nos está haciendo mal sin remordimiento, a dejar de lado lo que otras personas piden de nosotras para encontrar(nos) qué queremos y a crear nuestra vida de la forma que mejor nos cobije. Sigue leyendo “El derecho a sanar”

¿Denunciar? La experiencia de Romina en CDMX

Romina realizó una denuncia el año pasado en la Ciudad de México, su objetivo en ese momento, que alguien de su familia dejara de vivir abusos sexuales. Cuando tenía 15 años había intentado hacer una denuncia que también implicaba violencia y abuso sexual hacia ella, pero como era menor y no había un adulto que la acompañara y estuviera de acuerdo en que hiciera la denuncia, nada procedió excepto canalizarla a apoyo psicológico.

Ella hoy nos cuenta un pedacito de su historia, animada por la idea de que a otras mujeres les sirva conocer algo del proceso que implica denunciar y su experiencia.

*Los temores previos

Recordemos que la denuncia de Romina implicaba señalar a alguien de su familia, esto lo hace una situación particular, porque puede haber apoyo o presión por miembros de la familia,  lo común muchas veces es la negación y minimización de los hechos violentos y por lo tanto la banalización de la denuncia.

“Yo cuando puse la denuncia, fue porque ya había una necesidad muy grande de hacerla y tal vez existió temor por mucho tiempo para poder lograrla, temor a perder en mi caso, la seguridad de casa, el respaldo de familia, oportunidades, yo estaba apenas en tercer semestre de la Universidad, entonces era plantearme si realmente quería hacerlo y lo que implicaba. Mi mamá siempre me decía “Va a ser súper complicado ¿Qué vas a hacer después? “

*Asesoría para actuar

La víctima no tiene la responsabilidad de saber cómo actuar, a pesar de que la sociedad muchas veces le responsabiliza y enjuicia  sus acciones y no  las del agresor. Por ello siempre que sea posible es bueno asesorarse, Romina acudió a una instancia de gobierno, pero también hay asociaciones civiles que pueden asesorar y acompañar. 

“Yo me acerque a una instancia de gobierno, hay muchas dudas que pasan por tu cabeza, es un mar de confusión y yo primero quería que me dijeran si ameritaba una denuncia o podía resolverse de otra forma, porque cuando las personas que están alrededor tuyo minimizan la violencia, es sencillo que tú también lo hagas como defensa. Entonces me dijeron que sí ameritaba y que además era urgente y me explicaron lo referente al proceso, porque yo no sabía a quién acercarme, dónde ponerla, ni si la tenía que escribir yo ¿Me iban a interrogar? Yo no tenía abogado y no sabía si tenía que pagarlo, ósea yo no sabía nada, así que me acompañaron, me explicaron que había dos lugares dónde hacerla y que el proceso era, presentarte primero en la delegación a denunciar.”

*Ya tome la decisión y acudí a hacerla ¿Qué me puedo esperar?

Una cosa es, cómo nos dicen los libros que se debe de atender un caso de violencia y otra muy distinta lo que sucede al denunciar en una ciudad como México, donde la revictimización y la mala praxis está a la orden del día. 

“Primero me tarde mucho tiempo, porque ahí llegan muchas personas y te van pasando por turnos y en eso de que te van pasando hay un lapso muy grande en el que puedes estar pensando si realmente quieres hacerla, si mejor te vas a tu casa porque es un fastidio, puedes perder todo el día, y vez a otras personas que llegan con casos que parecen peor que el tuyo. Pero entonces, una vez que ya te pasan,  te interroga una abogada, yo pensé que me iban a tomar mi declaración, pero no fue así, es primero ver de qué va el caso y después fue plan como de, tratar de concientizarme según del procedimiento, pero más  bien es como el tratar de asustarte para que no la pongas, me dijeron “Vas a tener muchas trabas” “te vas a tener que salir  de tu casa, tu familia no te va a apoyar” “¿Estás segura que quieres tener todo esto en contra? “Estás estudiando ¿Por qué no lo solucionas de otra manera?” “¿Por qué no mejor le dices a otra persona que la haga? ¿Segura que es así de grave? ¿Estás segura que paso esto? ¿Qué tal que viste mal? ¿Qué tal que no fue así?” Muchas cuestiones que llevaban a “Mejor no la pongas” me decían “Te vas a tardar mucho tiempo” y “Vas a estar viniendo a cada rato” “Va a ser desgastante y ahorita te van a interrogar no sé cuántas personas y además, aquí no tenemos un psicólogo que te acompañe” “¿Estás segura que te quieres aventar? Porque igual te puedes ir a tu casa y no pasa  nada, porque si la pones y resulta que no es cierto, después te pueden denunciar a ti”  ósea mucho amedrentar.

*A pesar de las trabas, ¡Quiero denunciar! ¿Qué sigue?

Es absurdo que el primer contacto con una víctima sea como el anterior. Romina cuenta que los únicos casos que no pasan por este filtro son las mujeres que llegan claramente en un estado de vulnerabilidad visible, golpeadas o sangrando en una patrulla, pero si, como en el caso de Romina, una se espera a estar emocionalmente equilibrada para realizar la denuncia, lo anterior es lo que se puede esperar. Lo que lleva a pensar que si el Estado no amedrentara estas denuncias que considera “no tan graves” seguro se podrían prevenir feminicidios y las denuncias en donde las mujeres se presentan en grave peligro. A pesar de las trabas, Romina continúo el proceso.

“En mi caso, como iba acompañada y asesorada, la persona que estaba conmigo me dijo que no hiciera caso de ese primer filtro, que me mantuviera firme. Después de eso las personas que están como abogados de oficio, generalmente si tratan de apoyarte y de darte  todas las herramientas que necesites y alentarte a continuar. Porque precisamente son como los que van a estar en tu equipo, entonces después del primer filtro, es más sencillo que las siguientes personas que te encuentres estén a favor  de que hagas la denuncia”

“Encuentras personas que están de tu lado, con quienes haces sintonía y que sabes que puedes contar, pero es desgastante, en un día puedes hacer tres o cuatro veces la misma declaración, lo que puede ser muy duro, porque hay preguntas encaminadas a “Bueno pero  y tú porque lo permitiste” ¿Por qué no hiciste algo antes? ¿Por qué hasta ahorita?  En vez de apoyarte y alentarte a decir “Bueno ya estás aquí”.

“Y bueno, el proceso sigue así, te asignan un abogado de oficio que te acompaña a hacer tu declaración  formal, porque la primera en realidad no la escriben, solamente es ver qué onda, después de eso te pasan con otra persona, a hacer como un tipo de peritaje  psicológico y es volver a hacer la declaración y ahí ya no está el abogado de oficio presente, es  para ver si realmente estás en una situación sana psicológicamente, si estás orientada, si los eventos coinciden y tu estado emocional. Y a partir de eso te pasan con otra persona para terminar la declaración,  ella ya tiene las anteriores y te dice, a ver “tú mencionas esto y esto ¿Cómo fue? ¿Dónde fue?” después de eso te llevan otra vez a la sala de espera, se demoran hasta que te llaman y tienes que ir a recoger tu declaración, te dan una copia firmada y te dicen a dónde la tienes que llevar y qué sigue, porque ahí es que apenas abriste una posibilidad de denunciar, esa sólo es tu declaración, pero  actualmente tienes que abrir una carpeta de investigación, entonces ese documento lo tienes que llevar al MP, para que ahí puedan poner en forma una denuncia y abrir una carpeta de tu caso. Después te dan otro documento que es como el oficio o acuse de tu denuncia y una cartilla con tu nombre, donde van anotando los días de tus citas para revisión de caso, también vienen los números de la subdelegación correspondiente a tu caso para que cualquier cosa te comuniques con el abogado directo y tu número de expediente, después vas con una trabajadora social, te vuelven a hacer la declaración, para tener un expediente psicológico y ver quienes más están involucrados y ya la trabajadora social junto con el MP, va a empezar a abrir la investigación  y a meter a más personas en juego, para ver si coinciden los datos, empezar a citar a las personas que dijiste etc. y hasta ahí van dos días nada más de que  hiciste una denuncia y ya cuantas veces has declarado, a eso me refiero con que puede ser muy duro, porque si el evento lo tienes muy reciente, el estarlo repitiendo, va a llegar un momento en que dices  “¡Bueno ya, déjenme de preguntar! Ya lo dije ¿Por qué no lo leen?” Después de eso, empiezan a llamarte ya en diferentes fechas y horarios y te asignan otro abogado de oficio que se queda definitivamente con tu caso y va a llevar tu carpeta de investigación.

*Trampas del sistema

Si se cansaron al leer lo anterior, imagínense la confusión y desgaste de quienes van a realizar una denuncia y derivado de ello las probabilidades de que abandonen el proceso. Como sabemos, la justicia es patriarcal y se manifiesta de muchas formas en los procedimientos judiciales, acá algunos ejemplos. 

“Una de las principales trabas después es la  del MP, que de pronto te trata como si tú fueras quien actuó mal, puede llegar a perder pruebas, omitir datos o tacharlos en declaraciones o peritajes, por lo que es importante que el abogado de oficio este constantemente encima de él o ella y también el  estar revisando el expediente constantemente”

 

“Si vas después de un evento de abuso sexual o violación, te mandan a la clínica la condesa a hacer estudios de ETS, lo que puede ser complicado y estresante, más porque también ahí llevan a los reclusos a realizarse los mismos estudios y en ese momento, puede ser amenazante la experiencia”

 

“Cuando tú vas a declarar es importante que tengas en cuenta que tienes que decir el evento más reciente y el que es más seguro que puedas comprobar que existe, en este caso había un delito sexual, pero era complicado comprobarlo porque yo no era la afectada en ese momento directamente, entonces había otros elementos de violencia intrafamiliar y se fue para allá la denuncia, para que a partir de ahí y el mismo proceso, ya se dirigiera a delito sexual, con el peritaje psicológico y todo lo que involucra la demanda”.

 “En mi caso, yo quería realizar una denuncia por violencia sexual, pero en ese momento no era yo la afectada, sino alguien cercano a mí, entonces se dice que la denuncia es por terceros, porque  un delito sexual es complicado que se haga así, ya que generalmente no hay un tercero que lo pueda denunciar. Sin embargo, aunque al principio me frustró que la demanda se fuera sólo a la violencia intrafamiliar, el hecho de haber declarado la violencia sexual es importante, porque queda un antecedente y si en algún momento la afectada quisiera hacer una denuncia sería más sencillo para ella por el antecedente que existe, aun así es complejo, porque a veces las víctimas por diferentes razones no pueden hacer la denuncia directamente”

*¿Vale la pena hacer una denuncia?

Esta es una experiencia individual, no buscamos con este artículo mostrar la denuncia como lo mejor o peor, cada caso es particular.

“Yo, por supuesto la volvería hacer, porque si es transcendente hacer una denuncia, a lo mejor en el momento yo no lo podía visualizar, porque es complicado ver los resultados que esperas, esperas una solución inmediata de parte de la ley y el proceso es tan amplio y complicado que llega un momento en que te frustras, sientes que la ley no sirve para nada, porque no llega a donde tú esperabas llegar, pero hay una diferencia porque al hacer una denuncia legal también hay una denuncia social y eso genera un impacto en tu vida. Clarificas que tienes derechos y que hay instrumentos que estás dispuesta a seguir para que realmente los respeten.” 

*¿Cuáles fueron los factores que consideras te ayudaron a continuar con el proceso?

“Tener mayor preparación académica, al menos, más estudios que a los 15 años, también me encontré con personas que no eran de mi familia, pero  que estaban ahí para apoyarme y el haberme fortalecido para regresar a hacer una denuncia después de 5 años fue muy importante y el fortalecimiento fue ir a terapia y además ver cambios en mi vida, yo no sabía si las personas a las que yo denuncie estaban teniendo cambios por la denuncia que hice, pero en mi vida si había muchos elementos que me hacían sentir diferente, ya no había culpa, temor y malestar y encontré un círculo para mujeres que hicieron denuncias sexuales, encontré que era común la culpa, el miedo, el remordimiento. Hacer una denuncia es gritar que algo paso, pero a veces al hacerlo, voltean a ver al que grita y no al que violentó. Es importante también decir, que al hacer la denuncia, una llega hasta donde la emoción y el desgaste emocional la dejan, pero sin importar a donde lleguemos  hace una diferencia, porque a lo mejor de las 15 que éramos en el círculo, una ahorita tiene a su agresor en el reclusorio, pero las otras logramos un antecedente importante y otras consecuencias para los agresores, como el pago de daños, por ejemplo.” 

*Como mensaje final Romina dice lo siguiente. 

“Hacer una denuncia es una inversión, es reconocerte como alguien que no se merece vivir violencia, te estás dando el valor que te negaron al violentarte y eso hace una diferencia, porque  te va a dar una postura ante otras personas y si alguien más se quiere pasar de listo, sabrás que estás dispuesta a seguir adelante y a hacer lo posible para que respeten tus derechos.” 

En Feminopraxis queremos decirte ¡No estás sola! Tenemos contacto con algunas asociaciones que trabajan el tema, si necesitas información contáctanos y trataremos de canalizarte o darte la información que se encuentre a nuestro alcance.


eliza** Eliza Tabares – Mexicana radicada en CDMX, psicóloga y Psicodramatista enfocada en temas de género, arte y corporalidad. Le interesa la forma en que la cotidianidad se entreteje con la teoría y los procesos individuales y grupales que se encuentran con el feminismo y que nunca son lineales ni desprovistos de contradicciones, como psicóloga feminista, considera que el trabajo con y desde el cuerpo permite poner en la mesa otras discusiones sobre el feminismo. Es directora y terapeuta en Centro de Atención Psicológica, Arte y Consultoría A.C. Co-creadora del sistema SOMA Sistema Psicocorporal avalado por la UNESCO. Síguela en  Facebook Twitter Instagram

 

 

 

 

Las Golfas del Pacífico: fanzines poéticos

Por La Fata Morgana*

No es la primera vez que nos encontramos con mujeres creadoras de fanzines. De hecho, nuestra compañera Jael hace poco nos presentó a Daisy Salinas y su Muchacha Fanzine, proyecto en el cual el feminismo decolonial, el non-white punk y lo chicana, se juntan para dar vida a una serie de publicaciones disidentes en San Antonio, Texas.

Así, dar a conocer a más mujeres feministas creativas es no sólo un placer, sino parte de la visión que en Feminopraxis hemos construido con el tiempo y que consideramos vital para mantener este proyecto vivo.

IMG-20180615-WA0032Por lo tanto, cuando vi que una amiga en la distancia, Roxana Xamán (33), profesora y escritora; estaba creando fanzines feministas en Mazatlán, Sinaloa, Sigue leyendo “Las Golfas del Pacífico: fanzines poéticos”

Todxs deberíamos de creerles

Estoy en el salón, último semestre en la Preparatoria No. 7 de la Universidad de Guadalajara. Clase de Filosofía y el tema era Kant. Suelo sentarme en la parte de atrás y en esa ocasión un amigo, que por cierto es muy inteligente, se sentó a mi lado. El maestro me hace una pregunta de las lecturas y yo respondo, me mira y dice “¿Segura que esa es tu respuesta? me parece bastante acertada para ti ¿no te ayudó tu compañero a formarla?” me descolocó el comentario y atiné a responder lo siguiente “soy capaz de emitir una respuesta así, no necesito ayuda para pensar”.
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#YoTambién fui violada y la iglesia guardó silencio

En el 2013 cuando trabajaba en el Centro de Estudios Ecuménicos, a través del Observatorio Eclesial, estuve involucrada en un proceso donde Alberto Athié, el padre Barba, el académico Fernando M. González, Católicas por el Derecho a Decidir A. C.  y un grupo de laicos y activistas mexicanos, acompañabamos a un grupo de hombres jóvenes que durante su niñez fueron violados por sacerdotes vinculados a Los Legionarios de Cristo, congregación católica fundada por Marcial Maciel. La idea era llegar hasta cortes internacionales y pedir la expulsión de esos sacerdotes y que fueran procesados civilmente sin ningún tipo de fuero. Sigue leyendo “#YoTambién fui violada y la iglesia guardó silencio”

La influencia de Carlos Marx en ocho mujeres revolucionarias.

 Por Jael de la Luz García*

Este año, en varios lugares del mundo, se celebra y conmemora el Bicentenario del nacimiento de Carlos Marx, y también sus textos son revisitados. Su obra culmen El Capital, fue escrita en los inicios de 1840 en lo que llamamos capitalismo moderno, donde la satisfacción de las necesidades cotidianas dependían cada vez más de la producción y reproducción de bienes en un sistema de mercado, y la fuerza de trabajo de las personas comenzó a instrumentalizarse a través del salario. Además de escribir todo un tratado de cómo el capitalismo se configura, y de lo que él y otros teóricos revolucionarios llamaron la lucha de clases y el triunfo del proletariado, otros escritos ofrecen claves para entender el rol de los géneros dentro del capitalismo y su función.

Con Friedrich Engels, Marx fue coautor del Manifiesto Comunista, y El Origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, ambos textos son claves para entender la histórica lucha de clases, los usos que el capitalismo daría a la familia nuclear para sostener la desigualdad de géneros, la desigualdad laboral y lo que se valoraría como trabajo “productivo” (aquellas actividades que producen un valor y por ello hay un salario de por medio; el trabajo realizado por los hombres) e “improductivo” (cuidados, limpieza del hogar, trabajo no asalariado; el trabajo realizado por las mujeres), y las funciones del Estado como regulador de los modos de vida.

¿Feminismo marxista?

Aunque ya vamos casi dos siglos ensayando las ideas de Carlos Marx y Friedrich Engels, en partidos comunistas y socialistas, lo mismo que en muchas revoluciones que marcaron el siglo XX, la mayoría de comunistas y socialistas conocidos son hombres. Pero ¿qué hay de las mujeres? Cuando las ideas marxistas se desarrollaban en partidos y sindicatos, principalmente, también lo hacía el movimiento feminista de la primera ola. Por un lado, el feminismo burgués liberal (conocido también como movimiento sufragista) luchaba por el voto femenino, pero al desatarse la Primera Guerra Mundial, algunas sufragistas optaron por apoyar la intervención de sus países, o bien se organizaron a favor de la acción directa, o el pacifismo como política externa, pero al interior de su país, fueron claramente reformistas y no revolucionarias; por ejemplo en Estados Unidos, Reino Unido y Australia. Por otro lado, a raíz de la Segunda Internacional (1889), algunas mujeres, sobre todo de los países que hoy conocemos como Europa del Este, vivían la explotación laboral de manera directa o familiar, y abrazaron las ideas anarquistas, socialistas, laboristas obreras e internacionalistas queriendo la emancipación de las sociedades y la abolición del capital a nivel mundial. Fue gracias a la Primera Internacional que se instauró el 1 de mayo como el Día Internacional de los Trabajadores en 1889, y el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer trabajadora en 1910. 

Mientras que las sufragistas querían cambiar las leyes de sus países para acceder a la educación, a heredar propiedades, a decidir su estatus legal y marital sin perder su clase social, e incluso subir de estatus social, las marxistas veían la opresión de la mujer no sólo en términos de sexo y género, sino también de clase y por los nacionalismos identitarios. Las marxistas querían también el voto y a la par, la eliminación de la diferencia de clases, la emancipación laboral y salarial de las mujeres, y la abolición de las ideologías nacionalistas. Para ellas, la emancipación de las mujeres se acabaría terminando con el capitalismo, la burguesía como fuente de opresión de las mujeres cuando somete sus vidas a un papel de reproductora de la fuerza del trabajo asalariado, y creyendo que el Estado tendría que ser un ente organizador de la sociedad con igualdad política, sexual y económica para todas las personas. Sin embargo, el papel del Estado y de los hombres en la revolución fue lo que separó a las marxistas de las anarquistas, porque mientras que las anarquistas como Emma Goldman, pedían la abolición del Estado y el mutualismo como práctica de igualdad, reconocieron también la dominación patriarcal de los hombres en las luchas sociales, cosa que las marxistas no lograron ver: la misoginia y el machismo que se escondía en los protagonismos de los camaradas hombres.  Es quizá una de las cosas que debemos de revisar en estos tiempos conmemorativos a Marx: el amor a la revolución en ideales ortodoxos también llevó a muchas mujeres a amar sin condiciones a sus compañeros revolucionarios. Tendríamos que esperar el feminismo de la Segunda Ola, para que el amor romántico y la ortodoxia, finalmente se cuestionen.

En este post, en lugar de conmemorar a Carlos Marx, quiero traer a la memoria a algunas mujeres marxistas que vincularon sus ideales con prácticas e ideas feministas entre 1880-1954, años decisivos para las causas comunistas y socialistas. 

Marx1869Yenny von Westphalen. Prusia (1814-1881). Política, filósofa, esposa de Carlos Marx, compañera de revisión de manuscritos, mecenas y sostenedora económica de la familia. Fue la primera en afiliarse a la Liga Comunista creada por su esposo y Frederich Engels. Renunció a sus privilegios nobles prusianos, para terminar con Marx en el exilio a Inglaterra. Tanto Yenny como Marx comparten la tumba en un famoso panteón de Londres, pero nadie la reivindica. Más información sobre ella en el libro de Mary Gabriel, Amor y Capital: Karl y Jenny Marx y el nacimiento de una revolución.

rosa-luxemburgo1Rosa Luxemburgo. Judía polaca (1871-1919). Una de las máximas pensadoras marxistas, militante del Partido Socialdemócrata de Alemania, y posteriormente del Partido Comunista de Alemania. Fue autora de Reforma o Revolución (1900), Huelga de masas, partido y sindicato (1906), La Acumulación del Capital (1913) y La revolución rusa (1918), en el cual critica la manera soviética de hacer la revolución y sus pretenciones de universalización. En 1918, encabezó la Liga Espartaquista junto a su pareja sentimental Karl Liebknecht y su amiga Clara Zetkin, haciendo una revuelta que llevara a una revolución, pero fue apresada por sus enemigos, torturada y su cuerpo arrojado en un canal de Berlín. Recientemente se ha publicado una biografía gráfica de ella por Kate Evans, bajo el titulo de Red Rosa.   

InessaInessa Armand. Francia (1874-1920). Fue escritora y revolucionaria que pasó gran parte de su vida en Rusia donde conoció a Lenin estando casado. Ambos tuvieron un romance que nunca se aceptó públicamente, porque no se quería romper la imagen del intelectual revolucionario. Se opuso a la Primera Guerra Mundial y criticó que varios camaradas socialistas europeos apoyaran la guerra. En marzo de 1915, Armand se mudó a Suiza y organizó allí la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, opuesta a la guerra. En el Congreso de Mujeres Obreras y Campesinas de 1918 en Moscú pronunció un discurso sobre la liberación femenina de las tareas del hogar, además de mostrase a favor del amor libre, la igualdad de los sexos, a favor del aborto, contra la prostitución y con el mejoramiento de las condiciones de vida de las madres trabajadoras. Fue fundadora del periódico feminista Comunista.

kollonataiAleksandra Kolontai. Rusia (1872-1954). Al triunfo de la revolución rusa, ella fue elegida para la Comisaría del Pueblo para la Asistencia Pública en el gobierno. Fue una de las personas que más trabajaron para conseguir los derechos y libertades de las mujeres, como el derecho al voto, mejorar el salario, y sí las madres trabajadoras lo requerían, ofrecer el servicio de guarderías, los compromisos matrimoniales y apoyó la aprobación del aborto y el divorcio. En 1918 Kolontai fue una de las organizadoras del Primer Congreso Panruso de Mujeres Trabajadoras. De este congreso nació  el Departamento de la Mujer en Rusia, un organismo dedicado a luchar contra el analfabetismo y promover la participación de las mujeres en la vida pública, y en proyectos sociales. Este departamento tenía su propia revista llamada Mujer Comunista y Kolontai era parte de su Consejo editorial. Escribió el libro El amor y la mujer nueva

elviaElvira Carillo Puerto. México (1878-1968). Fue una feminista socialista y sufragista que militó en el Partido Socialista del Sureste, que abarcaba los estados de Tabasco, Campeche y Yucatán. Como luchadora social, los católicos y políticos del momento le decían la Monja Roja del Mayab. Al ser hermana del entonces gobernador de Yucatán, Felipe Carrillo Puerto, logró llegar como diputada para el Congreso de estatal en 1918, convirtiéndose en una de las tres primeras mujeres elegidas para formar parte de un cuerpo legislativo en México. Toda su carrera política la dedicó al sufragismo, hasta que en 1953, se obtuvo por decreto presidencial.

fridaFrida Kalho. México (1907-1954). Pintora y revolucionaria quien conoció el comunismo gracias a Diego Rivera. Desde su visión del arte, plasmó los dolores de su vida, de su amor ciego por Rivera, y creía que el arte debía romper con los moldes de los artistas burgueses occidentales. Fue ella quien al ver que León Trotsky y su esposa Natalia eran expulsados de la URSS por Stalin, hizo campaña junto a otros comunistas para que México le otorgará el asilo político a Trotsky.  Al llegar a la ciudad de México, el revolucionario ruso junto con su familia, se instalaron en una casa que Frida y Diego acondicionaron para ser el nuevo hogar. Aprovechando su posición privilegiada, convocaba a reuniones en su casa para promover el comunismo y el advenimiento de la mujer y el hombre nuevxs. Fue una de las fundadoras del Frente Único Pro-Derechos de la Mujer (FUPDM) que reunía a escritoras, artistas, campesinas y sindicalistas comunistas para generar un programa de conciencia entre las mujeres trabajadoras.

benita geleanaBenita Galeana. México (1903-1995). Aunque nació en una familia acomodada en el estado de Guerrero, siendo niña quedó huérfana saliendo a las calles a vender comida y en su juventud trabajó de fichera en un cabaret. Ahí se dio cuenta de los tratos machistas y violentos que las mujeres vivían. También ahí conoció a Manuel Rodriguez, quién la introduciría al Partido Comunista Mexicano, en la década de los 30’s. Fue llevada a prisión 58 veces por luchar a favor de los campesinos; participó en 1935 en la creación del Frente Único Pro-Derechos de la Mujer (FUPDM) junto a Frida Kahlo, Adelina Zendejas, Matilde Rodríguez Cabo, Consuelo Uranga, Esther Chapa, Clementina Parra, Alicia Reyes y Sara Miranda, entre otras mujeres afines a las ideas socialistas, comunistas y sufragistas. Dentro del Partido Comunista conoció a los revolucionarios José Revueltas, Juan de la Cabada, Valentín Campa y Miguel Angel Velasco, entre otros. Escribió algunos libros que no he podido localizar, pero sí les dejo esta entrevista de su militancia y compromiso político.

tina modotti

Tina Modotti. Italia (1896-1942). Nació en una pequeña ciudad de Italia de origen fabril. Estudió hasta muy joven y después migró con su familia a San Francisco, Estados Unidos. Comenzó a hacer películas mudas con apoyo de su primer esposo, quien al viajar a México, le comparte lo bello que es ese país, por lo que en 1923, ella se establece. Comenzó a conocer artistas y pintores como Diego Rivera y Frida Kahlo, incorporándose al Partido Comunista. En 1930 fue expulsada de México acusada de intentar matar al presidente de entonces. Va a Europa y apoya la Guerra Civil Española siendo parte de las Brigadas Internacionalistas, pero logra regresar a México y  ser una de las grandes figuras de la fotografía a nivel mundial. En su etapa revolucionaria retrató a compañerxs comunistas, lo mismo que indígenas y mestizos para retratar la desigualdad social que dejó la Revolución Mexicana y la necesidad del surgimiento de una nueva sociedad.


Jael*Jael de la Luz García. Historiadora mexicana, editora, feminista, madre y compañera de batallas. Navego entre Londres y México. Me asumo como feminista interseccional, anarquista y con una profunda espiritualidad queer. Amo leer y no concibo la vida sin libros, caminatas, charlas y abrazos.

De heroínas bíblicas y feminismo

Algunas mujeres nacidas en las tradiciones protestantes, tenemos algún nombre bíblico porque nuestras madres, nuestras abuelas, nuestras pastoras y hermanas en la fe, al leer la Biblia se identificaron con mujeres que protagonizan relatos bíblicos que se convirtieron en sus favoritos. Al nombrarnos María, Eliza, Dorcas, Jael, Débora, Betsaida, Eva y demás, seguramente las mujeres de nuestros linajes familiares descubrieron en esas historias un cierto sentido de redención y un reflejo de sus propias vidas, de sus propias aspiraciones, de sus propias frustraciones y sus propias victorias como mujeres de fe. A su manera, ellas tomaron la Biblia para hacer sus propias lecturas y se apropiaron de esas historias como mantras, haciéndonos saber que nuestra vida como mujeres ya era una bendición…

Al salir de esos espacios sagrados, de esas narrativas bíblicas que tomaban sentido dentro de nuestras comunidades locales de fe, enfrentarse a la sociedad como mujer y como protestante, teniendo un nombre por el cual siempre se preguntaba y al que se debía de dar respuesta, descubrimos que en la bendición llevábamos la opresión. Algunas mujeres que nacimos en países donde ser protestante es ser minoría, nos colocaba en un espacio de exclusión del cual luchamos por salir y  pensar que ser hija de Dios no era atentar contra la nación; luchamos porque en la escuela y en los vecindarios no se burlaran de nuestros nombres, de nuestras creencias y de nuestras apariencias físicas. Y no siempre ganamos la batalla. Y luego, al crecer descubrimos que nuestros cuerpos infantiles dejaron de serlo cuando nuestros senos y caderas crecieron. Entonces María, Eliza, Dorcas, Jael, Débora, dejaban de ser las heroínas bíblicas para ser mujeres del siglo XXI donde ninguna mujer está a salvo…. Y por más que oramos y releímos la Biblia en busca de consuelo, repasando las historias que de niñas nos contaron, no bastó cuando en la calle nos acosaron o nos violaron dentro y fuera de la iglesia, no basto cuando la pobreza obligó a nuestros padres y hermanos a migrar al norte… Tal pareciera ser que el espíritu guerrero de nuestras heroínas nos abandonó…

Pero María, Eliza, Dorcas, Jael, Débora siguieron abriendo camino y releyeron la Biblia con ojos y experiencias nuevas. Decidieron qué creer y a quién creer para alimentar su espiritualidad. Comenzaron a buscar espacios y conocimientos para sanarse y restaurarse. Cuestionaron lo que les enseñaron de niñas y rompieron los silencios que en nombre de Dios se les impuso. Algunas Marías, Elizas, Dorcas, Jaels, Déboras, Evas, comenzaron a deconstruir a ese Yahvé, Jehová y Dios porque fue capaz de sacrificar a sus propias hijas y ponerlas como moneda de cambio por salvar a sus patriarcas. Se rebelaron contra ese Dios que en momentos dejó vacíos sin suplir. Y aún así, lo buscaron con otros rostros reencontrándolo en la vida cotidiana. Al reencontrarlo, algunas Marías, Elizas, Dorcas, Jaels, Déboras, Evas escucharon historias de otras mujeres fuera de la iglesia, y comprendieron que las violencias hacia las mujeres van más allá de la identidad religiosa. Y abrazaron a otras hermanas no de fe, sino de lucha.

Estas mujeres creyentes del siglo XXI comenzaron a cambiar sus maneras de mirarse a sí mismas, cambiaron sus maneras de relacionarse con sus linajes familiares y las mujeres de su comunidad de fe, y algunas descubrimos el feminismo como un evangelio al saber que “el feminismo es la idea radical de que las mujeres somos personas.”

Esta idea me suena muy en consonancia con algunos principios de la Reforma, que al pensar el papel del hombre -hoy decimos las feministas, la humanidad-, le pensaron como personas que gozan de la libertad para acercarse a Dios sin intermediarios (Lutero); o como la humanidad siendo la gloria de Dios (Calvino), o bien, haciendo énfasis sobre el momento en que “nuestras hijas e hijos tendrán sueños y visiones y todx aquel que invoque el nombre de Dios será salvx” (Pentecostalismo clásico).

Muchas Marías, Elizas, Dorcas, Jaels, Déboras, Evas nacerán y seguirán creciendo en nuestras comunidades de fe. Yo espero que quienes les antecedimos y sobrevivimos a las diversas violencias que vivimos por ser creyentes, mujeres y feministas, no se repitan en ellas. Yo espero para ellas un cielo lleno de estrellas donde la Biblia sea un libro de esperanza y liberación, donde su voz sea escuchada y no silenciada en nombre de sus ministerios, que sean libres al vivir su fe y alimentar su espiritualidad, que luchen dentro y fuera de las iglesias por su vida, por su autonomía, por sus derechos como mujeres y que se opongan a todo lo que en nombre de Dios les impongan. Espero que abracen su vulnerabilidad y sean amorosas consigo mismas, que rompan las dicotomías de lo sagrado y lo profano y que si el feminismo las hace libres, sigan donde su discernimiento les lleve que siempre una comunidad nos espera.


*La ilustración de este texto es creación de la ilustradora argentina Viviana Pantoja. Puedes seguirla en Instagram como @vivianapantoja1