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Pensar con el género

Justo ayer terminé de leer el libro de Chimamanda Ngozi Adichie “Todos deberíamos ser feministas”, un libro corto y muy profundo. Al ir detallando lo difícil que puede resultar la vida al proclamarnos Feministas y cómo es que la cultura va exagerando las diferencias entre seres y, por si fuera poco, adjudicándolas al género, habla de lo complicado que es que los hombres piensen con el género, le cedo la razón.

Por eso, mientras estaba en el hospital esperando a pasar con el médico, me dediqué a escribir algunas de las cosas que para los hombres NO es pensar con el género, claro que sé que son millones, pero creo que 25 bastan para empezar a reflexionar: Seguir leyendo Pensar con el género

De la realidad al cine.

Considero Requiem for a Dream parte de mi selección de películas favoritas tanto por la composición de la pieza como por el mensaje en que todxs en algún momento podemos empezar un camino sin retorno a partir de las necesidades que el capital nos impone. La nueva pieza de Aronofsky Mother! es para dejar la piel helada, en este punto si no la has visto y no te gustan los spoilers mejor detente y luego lees lo que vendrá. Seguir leyendo De la realidad al cine.

QUEJAS PERSONALES

Por Mónica Ceja* 

Estoy harta de sentirme insegura cada que camino sola, de tomar caminos más largos porque la calle está oscura y me da miedo ser atacada, de no poder salir sin un gas pimienta en el bolso o las llaves entre los dedos a modo de manopla, de que desconocidos me griten palabras morbosas que jamás pedí, de que me chiflen o que un desconocido me de los “buenos días” mientras recorre mi cuerpo con su mirada asquerosa. Estoy harta de ser más selectiva en la ropa que usaré cuando voy a salir porque lo admito, suelo pensar en que si uso short me gritaran más cosas a comparación de cuando uso pantalón.

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MIC Género 2017

El cine es una herramienta poderosa que permite llegar a personas en espacios y latitudes diversas, con un filme nos identificamos, nos vemos en los personajes, suspiramos y sentimos. En el cine convergen elementos de todas las artes que generan una combinación mágica que nos toca como humanas, que nos hace sentir y vibrar, pero también reflexionar sobre otras realidades, en donde la interseccionalidad y su concretización en situaciones de género, raza y clase, se vuelven no solo concepciones abstractas, sino historias de hermanas, de mujeres, de niñas, de guerreras.

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Juego de Género.

-La casa Mormont tiene fe en la casa Stark desde hace un milenio. No quebrantaremos esa fe hoy. (…) Nuestra casa no es grande, pero sí orgullosa y cada hombre de Bear Island lucha con la fuerza de 10 hombres.

-Si son solo la mitad de feroces que su señora, los Bolton están perdidos.

Temporada 6, capítulo 10.

A lo largo de estas 7 temporadas, Games Of Thrones ha recibido muchas críticas por parte de feministas y colectivos feministas, críticas bastante rudas a las cuales puedo ceder la razón y otras muy tajantes que no comparto. También soy de las que hace crítica a las violaciones, los abusos, el mansplaining y el patriarcado que se vive y refleja en la serie pero, de igual manera, soy la que se alegra cuando las mujeres de la serie van en contra de lo establecido, se empoderan, luchan, crear hermandades, callan a los hombres y ¿por qué no?, obtienen su venganza.

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Frida Kahlo y su influencia en el feminismo global.

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Una de las imágenes más sensuales y bellas que se conservan de Kahlo.

La vida de Frida Kahlo quedó marcada en el mes de julio en la villa de Coyoacán, en el sur de la ciudad de México. Un 6 de julio de 1907 nació en el seno de una familia de clase social en asenso, y un 13 de julio de 1954 murió casi en el momento que comenzó a ser reconocida como una gran artista. Así que este mes tanto celebramos su nacimiento, como su legado, y recordamos su muerte.

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Crónica de mi visita al The Lesbian Herstory Archive.

Por Eva Megias*

A principios de mayo visité Nueva York por primera vez. Me propuse empezar a conocer la ciudad caminando por Manhattan sin rumbo fijo. Disfruté escuchando las conversaciones de la gente en parques y pude identificar algunos acentos de español caribeño como el cubano, dominicano y también el mexicano. Quedé sorprendida al oír el canto una especie de pájaros bastante diminutos, que estaban por todas partes. Los graffiti, pegatinas, pines, posters y libros que vi eran muy críticos con las políticas de Donald Trump. Me dio mucha alegría encontrar esperanza justo ahí, en el centro de la ciudad.

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Love, Love, Love: “Osito, estoy hot”

Por Palmira Telésforo Cruz *

En la peligrosa y controversial era del sexting, un grupo de adolescentes incitaba a una chica indecisa a mandar un sms con una leyenda aprendida en una revista de “modas” en la peluquería. Osito, ven. Estoy hot.

Usamos estas revistas en talleres de feminismo, como un método fácil y múltiplemente evidente, de señalar las exigencias que el mundo de consumo establece como patrón de identidad de las mujeres: también sucede que ni las conocemos o rechazamos por inservibles y agresivas, pero resultan relevantes como lugar de acceso a la información, de algunas de nuestras mujeres más jóvenes, sobre todo, quienes se encuentran en circunstancias de vulnerabilidad por sus condiciones de carencia económica y/o abandono familiar.

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Amor propio

Por Zitlalli Carrington*

Ayer estaba viendo la televisión con mi marido, y en la historia el esposo tenía que sacrificar su vida laboral porque el trabajo de su esposa era mucho más importante. Mi marido, con un pesar, me dijo: –¿Te imaginas qué difícil hacer ese sacrificio para él? ¡Y más por la época!-. La serie está basada en los 40’s, posguerra…. Y mi cabeza solo recordó que así es, y ha sido, para la mayoría de las mujeres en toda la historia de la humanidad. Y sí, ¡¡¡¡qué difícil!!!!

Así que cuando la gente me dice que por qué tanto rollo con el tema de ser feminista, me encanta contarles que mi abuela, una mujer de un carácter súper fuerte y muy inteligente, se tuvo que escapar de casa de su padre, un médico militar, para ir a estudiar Ingeniería Química a la Ciudad de México. Fue una de las primeras mujeres en todo México en terminar una Ingeniería. Qué orgullo, ¿no? Pero ¿qué crees? Se enamoró y durante los siguientes 11 años de su vida procreó 7 hijos… y los vistió, y los alimentó… y así hasta que llegamos los nietos… y así hasta que murió. ¿Y los sueños? ¿Y la Ingeniería?

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Una habitación propia llamada ‘Libertad’

En entradas pasadas, hemos discutido en Feminopraxis varios temas relacionados a los retos sociales que las mujeres que escriben enfrentan, la maternidad, el trabajo y los cuidados, así como la participación de los hombres dentro del feminismo. Hemos hablado de cómo, a pesar de los avances en muchas partes del mundo, la desigualdad política, económica, social y cultural entre los sexos es una realidad. Millones de mujeres en el mundo se enfrentan a salarios menores que sus colegas varones por ejercer el mismo trabajo, aún hoy seguimos presenciando la negación de la educación para mujeres en muchísimas partes del mundo, sin contar que el segmento de la población que se encuentra en mayores condiciones de pobreza, es femenino.

Pensando en todo esto, y decidiendo qué lectura compartir con ustedes, recordé la obra de Virginia Woolf, “Un cuarto propio” (A Room of One’s Own) (1929:2007), que si bien creo que probablemente todas las feministas lo hemos leído alguna vez, me parece un texto que toca, desde la maravillosa pluma de Woolf, un poco de cada uno de estos temas, y por tanto creo que vale la pena retomarlo antes de que termine el mes de mayo.

Pues bien, para quienes no se han acercado a este ensayo literario, Un cuarto propio se presenta como un ejercicio metacognitivo, a través del cual, Virginia Woolf narra el proceso en el que se vio inmersa cuando fue invitada a escribir un ensayo sobre las mujeres y la novela. Realmente, expresa Woolf, hablar sobre dicha relación mujer-literatura resultaba mucho más difícil de lo que parecía, debido a que entender la complejidad que el concepto ‘mujer’ encerraba, en una sociedad como la suya, implicaba indagar en todo un imaginario social, económico, educativo, etcétera; lo cual era permitido únicamente a los varones. A partir de dicha reflexión, Woolf permite observar distintas situaciones que demuestran la posición en la que la mujer se encontraba hasta dicho momento de la Historia, desarrollando así la premisa de que lo que una mujer necesita para escribir literatura es “dinero y un cuarto propio” (pág. 7).

Al comienzo de la obra, la protagonista de la historia se reconoce como parte de un discurso que la considera ‘inferior’ a los hombres: cuando decide acudir a la Universidad de Oxbridge y el Bedel le prohíbe andar sobre los pastos de la misma, entiende que una mujer no es digna de caminar por el mismo sendero que los hombres. Sendero no sólo material, como el pasto en este caso, sino también intelectual: una prohibición para la mujer de ingresar en el campo de la competencia por el conocimiento. Acto seguido, dicha exclusión se reafirma cuando el acceso a la biblioteca es restringido a las mujeres si éstas carecen de alguna carta de presentación o del acompañamiento de su esposo; orillándolas también a la dependencia social.  Hoy en día, la situación respecto al acceso a la educación por parte de las mujeres, sigue estando en boca de las luchas feministas y por los derechos humanos. El caso más famoso actualmente: la ganadora del Premio Nobel de la Paz, Malala Yousafzai.

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66%  de las mujeres adultas en el mundo son iletradas.

Así, todas las situaciones que en comienzo indignan el pensamiento de la protagonista, la llevan a pensar que es necesario examinar la Historia de las mujeres para entender por qué se encontraban recluidas socialmente.

Woolf expone una serie de ejemplos que demuestran cómo la mujer había sido hasta ese momento tan sólo un espectro, una sombra al lado del hombre; cuando cada uno de los análisis respecto a su condición eran escritos por éstos, y aún peor, cuando las descripciones de los mismos remitían a sentencias como “lo fundamental de las mujeres […] es que las mantienen los hombres y que ellas los sirven” o “Señor, una mujer compositora es como un perro caminando en sus patas traseras. No lo hace bien pero es sorprendente que lo haga”, entre otras (Woolf, 1929:2007, págs. 46-47). Dichas representaciones, producto de un pensamiento patriarcal abominable, invitan a la autora a reflexionar que no sólo las concepciones acerca de la capacidad intelectual de las mujeres eran discriminatorias, sino que, derivado de esto, su oportunidad de generar ganancias económicas era limitada.

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Las mujeres ganan menos que los hombres en el 99% de todas las ocupaciones.

Así, Woolf se pregunta ‘¿por qué son pobres las mujeres?’, y descubre que la razón principal está envuelta en el mismo discurso patriarcal antes mencionado. Las mujeres son pobres porque, primeramente, no son incluidas en los diferentes procesos económicos, debido a que no se consideran actividades propias de lo femenino, sino de lo masculino. Es decir, a la mujer se le considera ‘útil’ solamente dentro del hogar, atendiendo a los esposos, hijos e hijas.

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Las mujeres conforman hasta el 70% de lxs pobres del mundo.

No existen, dice Woolf, las condiciones sociales necesarias para que la mujer pueda insertarse en el mercado laboral, y por ende, ser acreedora de una independencia económica frente al hombre, debido a que su ‘condición biológica’, ligada a la estructura patriarcal, la obliga a estar la mayor parte de su vida embarazada y criando. ¿Les suena familiar? Pues actualmente, las mujeres son el grupo más marginado y pobre; por lo que seguimos luchando por desmantelar dichos estereotipos arcaicos (incluso cuando hay millones de mujeres trabajadoras e independientes, esto no cambia la otra realidad).

Aunado a esto, la autora también encuentra que la restricción de la educación es fundamental en el problema de las mujeres; diciendo:

[…] la independencia intelectual depende de cosas materiales. La poesía depende de la libertad intelectual. Y las mujeres han sido siempre pobres, no sólo por doscientos años, sino desde el principio del tiempo. Las mujeres han tenido menos libertad intelectual que los hijos de los esclavos atenienses. Las mujeres, por consiguiente, no han tenido la oportunidad de escribir poesía. He insistido tanto por eso en la necesidad de tener dinero y un cuarto propio. (Woolf, 2007, pág. 88)

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Las mujeres únicamente poseen 1% de las tierras del mundo.
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Las mujeres ganan sólo 77.5 centavos por cada dolar que ganan los hombres. (Dato de EUA, varía dependiendo del país, y de la raza de las mujeres: las mujeres blancas ganan menos que los hombres, pero más que las mujeres de color, etc)

Virginia Woolf demuestra, a lo largo de este ensayo literario, que las condiciones a las que la mujer se ha enfrentado (y sigue) a lo largo de la Historia, no son únicamente las que se refieren a barreras de carácter discursivo, sino a todo un entramado práctico en el que el hombre es el protagonista y ella simplemente un accesorio. Sin exagerar su postura, Woolf da cuenta del complejo panorama al que una mujer se habría de enfrentar si pretendiera sobresalir o simplemente explotar sus capacidades creativas e intelectuales, ya que los obstáculos que el sistema patriarcal le impone la sobrepasarían.

Quizá hoy hacer una analogía como la que Woolf propone sobre la hermana imaginaria de Shakespeare no culminaría en tan trágico suceso (al menos en algunas partes del mundo), sin embargo, innegables serían los obstáculos culturales, burocráticos y discursivos que se presentarían frente a ella. Porque es una realidad que hoy en día, las mujeres no tenemos las mismas oportunidades que los hombres de desarrollarnos profesionalmente, ya sea porque no tenemos el mismo acceso a la educación, porque nos enfrentamos al techo de cristal, o incluso, porque como señala una de nuestras colaboradoras, a veces la apariencia es más importante que nuestro currículum, y si dicha apariencia nos “benefició” en un principio, es casi una garantía-castigo que implicará una vida laboral rodeada de acoso sexual.

Finalmente, una de las cosas que más me atraen de esta obra y que no quiero dejar pasar, es lo que Woolf propone al final de la misma respecto a la balanza entre lo masculino y lo femenino. Comprender que estamos constituidxs a partir de una dualidad. Dice Woolf que “es fatal ser un hombre o una mujer pura y simplemente; hay que ser viril-mujer o mujer-viril”  (2007, pág. 85).

Lo anterior resulta de vital importancia para mí, ya que me parece necesario que tanto mujeres como hombres comprendamos que de interiorizar dicha dualidad, o lo que es lo mismo: des-generarnos, quizá seríamos capaces, como sociedad, de entender que el discurso patriarcal ha propiciado y sostenido las relaciones de dominación-subordinación entre hombres y mujeres, de manera que ha fragmentado las posibilidades de crecimiento mutuo, pero sobre todo, de crecimiento femenino. De entender que esto, como bien lo indica Woolf, ha resultado más en una perdida para la humanidad en general que una ganancia para el hombre.

De antemano entiendo que muchxs podrán decir que comparar un texto que tiene casi un siglo de vida con la actualidad puede ser riesgoso, sin embargo, considero que Woolf ofrece una obra que al menos en nuestros tiempos, sigue vigente. Desafortunadamente, aún no llegamos al momento de la historia en el que podamos decir que toda mujer en el mundo es poseedora de una habitación propia.

Reflexión última: en los debates sobre si los hombres pueden/deben o no ser feministas/aliados, la obra de Woolf se nos presenta, a todos los sexos, como un referente obligatorio para repensar la masculinidad y feminidad hegemónicas y considerar que, en el pesaje de la Humanidad V.S el Patriarcado, si nos separamos, el peso del Patriarcado nos aplasta a todxs…

¿Ustedes qué opinan?

-La Fata Morgana

Twitter: @lafatamorgana_


La Fata Morgana —Feminista, socióloga y poetisa mexicana. Amante del café y los animales. Publica el blog de poesía y otros insomnios Lunas Letras y Café.  Le apuesta al veganismo como estilo de vida ético, justo y libre de crueldad para todxs. Su alter ego: Pamela Erin Mason R.

Twitter/Instagram: @lafatamorgana_

Referencias bibliográficas

Woolf, V. (1929:2007). Un cuarto propio (A room for one’s own) [Trad. de Jorge Luis Borges]. México, DF: Colofón.


La imagen de cabecera pertenece a Saara Katariina Söderlund (instagram @saarainfeathers)

Desconozco quién hizo las imágenes que acompañan el texto, son parte de una serie más amplia de imágenes con datos sobre la realidad que viven las mujeres en el mundo. Si alguien conoce a su autora (asumiendo que es mujer), les agradecería la información.