Etiqueta: Latinoamérica

El viaje

*Por Débora Huenchuñir V. 
El pasto inhala apaciguado
exhala su “am” renovado,
sus voces vibran cual avispa
lo siente mi cuerpo en sintonía
Wallmapu tiene vida…
Es plena simetría, la que corre por mi espalda
cual árbol, el tiempo y el agua
moldean mi fisonomía
Antu y kuyen caminan conmigo todos los días.
Pa’ wenumapu nos vamos,
marchando al ritmo de pukuyen
Adentrándonos en el universo de cada lamngen
Winka o mapuche, el aire nos une
De día o de noche, un ngen nos reune
Pa’ wenumapu no llevamos flores.

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La Previa (Pequeños Relatos Alebrijes)

Por Caracauditia*

 

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Abrazando Feminismos

Casi un mes después del EFLAC es el momento de sentarme a escribirles sobre lo ocurrido ahí, sí por una parte fue falta de tiempo pero por otra fue ese proceso de asimilar todo aquello que pude ver y aprender. Lamento la demora pero espero que valga la pena. Continue reading “Abrazando Feminismos”

Violeta Parra, un canto por la justicia social.

En 1964, Violeta Parra, una cantante chilena, artista, creadora, compositora y revolucionaria, se establecía en París, Francia, ganando éxito y reconocimiento en el medio intelectual y artístico del momento. Era madre, amante de la vida y sus principales compañías eran su guitarra y una maquina de coser; sus manos no dejaban de tocar, de crear. En su natal Chile Violeta ya contaba con reconocimiento por ser una de las folcloristas mas disidentes y comprometida con las causas de los pueblos latinoamericanos. En Francia, ella escribía una de las canciones críticas al sistema burocrático burgués de su tierra, que bien fue, una radiografía del poder en América Latina, nos referimos a Miren como Sonríen: Continue reading “Violeta Parra, un canto por la justicia social.”

De paternidades elegidas, responsables y afectivas

Por Ana Maria Manzanares Méndez*

 “El que pone la plata pone las condiciones” y “Madre no hay sino una pero papá puede ser cualquier hp” son dos refranes de la cultura popular que dicen mucho de la manera en que se construye la crianza paterna en nuestros países; el primero hace referencia a la función de proveedor que ha sido consuetudinariamente asignada a los hombres y que legitima la configuración de relaciones inequitativas que ponen como medida de valor del ejercicio de la paternidad, el dinero; de la misma manera, a partir de ahí se legitiman relaciones de poder verticales en cabeza de quien “mantiene” económicamente el núcleo familiar. Continue reading “De paternidades elegidas, responsables y afectivas”

Mi cuerpo no es público.

El 21 de agosto se dio un gran paso en la historia de millones de mujeres en las diferentes luchas feministas, son ahora 4 los países de América Latina y El Caribe que NO han cambiado sus políticas autoritarias y misóginas para seguir prohibiendo algo que desde tiempos de antaño se ha practicado, preservando estas leyes lo único que se logra es que nuestras vidas sigan corriendo peligro, que nuestro futuro se vea opacado y que nuestra salud se atrofie. Continue reading “Mi cuerpo no es público.”

MARÍA MARÍA: FEMINISMO VISUAL

maria maria
Imagen tomada de LaReplica.es

María María Acha-Kutscher es una artista visual feminista, nacida en Perú. Su obra, llena de colores y de realismo pop, representa, principalmente, a mujeres y feministas del mundo, en escenas de lucha y resistencia, tanto con mensajes en español, como en inglés y otros idiomas. Un trabajo que reivindica y visibiliza el feminismo, el arte con perspectiva de género y la incansable lucha de las mujeres contra el sistema patriarcal.

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Editorial (julio)

Estamos en julio y nuevos debates se ponen sobre las mesas de diálogo feministas. Por un lado, en México, éste mes celebramos 62 años de haber conquistado el voto femenino, lo que nos motiva a plantear que “elegir y poder ser elegidas” no implica elegir sobre nosotras mismas y nuestros cuerpos; ya que en nuestro país la mayoría de los estados penalizan la Interrupción Voluntaria del Embarazo.

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¿#TODOS SOMOS LA PRÓXIMA VÍCTIMA?

Por AnaMaría Manzanares Méndez*

En lo que va corrido de éste año, en América Latina se ha triplicado el registro de denuncias por agresiones y feminicidios, cifras que nos indignan y conmueven; unos con mayor visibilidad que otros, la mayoría de ellos ni siquiera registrados en los medios de comunicación. Según datos de la CEPAL (2015) durante el año 2014, al menos 1.678 mujeres fueron asesinadas por razones de género en 14 países de América Latina y tres del Caribe[1].

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¿Por qué soy feminista?*

Por Lucia Solis**

Creo que tenía 12 años, quizá un poco más. Iba de camino al colegio y era invierno. Solo eran 10 minutos a pie, un recorrido que hasta hoy podría hacer de memoria y con los ojos cerrados. Llevaba puesto mi uniforme plomo y chompa azul con el pelo goteando y una mochila celeste pesadísima. A veces usaba audífonos. Caminaba pensando en nada realmente. Todos los días eran iguales. Todos los días menos ese. Cuando pasé cerca de un parque, un hombre de unos 40 años que estaba del otro lado de la calle, cruzó todo el parque hasta quedar frente a mí. Traté de esquivarlo y el dio un paso al costado. No parecía ofensivo. Lo único que hizo fue desabrocharse el pantalón y mostrarme lo que tenía ahí. No fue un ataque físico pero mi inocencia acabó golpeada.

La segunda me tocó cuando tenía 13 años. Esta vez regresaba del colegio. Dejé a mi amiga en su casa, me despedí de ella y seguí caminando. Llevaba puesto mi uniforme plomo pero ya no la chompa azul. Hacía mucho calor. Iba por la vereda y tratando de no pisar las líneas –hay que distraerse un poco si vas caminando solo- cuando un taxi se plantó a mi lado. El tipo que conducía iba muy despacio, como si estuviera siguiéndome. Yo me giré hacia él, me miró y me dijo: te hago el amor. Volteé la cabeza asustada y empecé a caminar mucho más rápido. Esa voz horrible la sigo teniendo muy presente.

Ahí quedó todo. Dos eventos que jamás conté a nadie y que me guarde por mucho tiempo. Estoy segura que a cualquier niña o mujer le habrá pasado algo así a lo largo de su vida. No soy especial. Pude seguir viviendo, por supuesto, pero con algo quebrado. Desde ese momento fui consciente de la mirada de los hombres sobre mi ropa y mi cuerpo mientras caminaba, mientras estaba en el micro, siempre.

Unos años después, a mis 17 más o menos, dudé si comprar una falda que me encantaba porque me aterrorizaba que me vieran demasiado en la calle o que algún otro hombre decida gritarme cosas. Me tomo solo unos segundos darme cuenta que no podía sacrificar mi propia satisfacción a costa de lo que unos cuantos pervertidos piensen. Desde ese momento dejó de preocuparme qué tanto mostraba o cómo debía vestirme para no ser atacada.

Esto que parece una especie de manifestación del girl power a los 17 años no era para nada una liberación feminista. Ni siquiera sabía qué era el feminismo. Ok, entendía más o menos de lo que se trataba pero no lo asociaba a lo que me pasaba como persona. Sabía de mujeres que se rebelaron en contra del maltrato laboral, que gracias a aquellas marchas yo puedo votar, puedo usar jeans, pude estudiar en la universidad, etc. Lo entendía pero nada más. No era mi lucha. Para mí, el acoso callejero era un piropo incómodo, las mujeres morían porque tuvieron la mala suerte de enamorarse de un asesino, las niñas violadas eran víctimas de su condición social, el Estado no tenía nada que ver y los hombres eran hombres, qué se podía hacer.

Pero felizmente seguí creciendo. Me hice más grande, cumplí más años, leí más, viajé más y conocí más. Comencé a descubrir libros, blogs, música, mujeres que tenían algo que decir. Entendí el rol del Estado y su responsabilidad frente a los derechos resquebrajados de las mujeres, comprendí que la Iglesia nos ataca, que los hombres no son hombres y ya está, que las mujeres somos violadas, golpeadas y asesinadas porque vivimos en un mundo que se construyó para dejarnos abajo. Somos hijas del patriarcado y por eso tenemos que pelear. Entendí la lucha del feminismo, nuestra lucha, y estoy intentando hacerla cada vez más mía.  El machismo está en la televisión, en nuestra casa, en el colegio, en la prensa… está en el aire.

Estudié periodismo, trabajé escribiendo pero me desencanté por completo al darme cuenta que las prioridades del periodismo peruano fluctuaban entre quién besó a quién y cuántos kilos subió quién (e incluso aquí hay machismo). Para escapar, escribía en mi blog sobre lo que me gustaba y pasaba. Fue algo así como una terapia. Hasta que no quise escribir más.

Cuando realmente me empezó a afectar niñas violadas todos los días en el noticiero o tal vez a una chica que podría ser yo siendo arrastrada por el piso de un hotel, se me hizo más difícil escribir, no sé,  sobre el chico que me gustaba. Hasta hoy. Quiero escribir. Quiero crear contenido sobre el feminismo que comunique, que explique directa o indirectamente cómo el sistema abominable y patriarcal en el que vivimos nos afecta en todos los ámbitos de nuestra vida. Mujeres que hablen de feminismo y expresen feminismo, hombres que comprendan nuestra lucha, historias importantes. Ahí está el por qué.

*El título de esta entrada ha sido modificado a petición de su autora
**Lucia Solis (Lima, 1992) periodista y feminista peruana. Creadora de www.cuartomenstruante.com

Puedes encontrarla en Twitter como @lamenstruante y su página de Facebook Cuarto Menstruante

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