Etiqueta: libros

Crónica de mi visita al The Lesbian Herstory Archive.

Por Eva Megias*

A principios de mayo visité Nueva York por primera vez. Me propuse empezar a conocer la ciudad caminando por Manhattan sin rumbo fijo. Disfruté escuchando las conversaciones de la gente en parques y pude identificar algunos acentos de español caribeño como el cubano, dominicano y también el mexicano. Quedé sorprendida al oír el canto una especie de pájaros bastante diminutos, que estaban por todas partes. Los graffiti, pegatinas, pines, posters y libros que vi eran muy críticos con las políticas de Donald Trump. Me dio mucha alegría encontrar esperanza justo ahí, en el centro de la ciudad.

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Que haya cuerpos que besen y tiemblen

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Erotismos, Thelma Nava

Cuerpos desnudos, visibles, palpables. Humedad y naturaleza. Viscosidad. Sudores, lágrimas, azúcar y sal. Mujeres, vulvas y pupilas exaltadas. Hombres, lenguas y falos extaciados; pliegues.

Mujeres que besan y tiemblan (2000) se me presenta en un estante de la biblioteca como una antología mexicana de poesía erótica femenina, a la que yo propondría un cambio de nombre por algo como “antología heteroerótica escrita por mujeres”, para no generar expectativas de diversidad sexual en sus contenidos. La voz poética de Jeannette Clariond podría –quizá-, desde mi lectura, librar la batalla de la heteronormatividad con Una noche en el huerto: “Tendida/ en el asiento del negro Chevrolet;/ los pliegues de la noche sobre tu piel desnuda, tu vientre agitado aún;/ abierta al ruido de jejenes:/ alborozo en la luz, / suave baño en tus muslos / en tus senos de racimos […]”.

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Una habitación propia llamada ‘Libertad’

En entradas pasadas, hemos discutido en Feminopraxis varios temas relacionados a los retos sociales que las mujeres que escriben enfrentan, la maternidad, el trabajo y los cuidados, así como la participación de los hombres dentro del feminismo. Hemos hablado de cómo, a pesar de los avances en muchas partes del mundo, la desigualdad política, económica, social y cultural entre los sexos es una realidad. Millones de mujeres en el mundo se enfrentan a salarios menores que sus colegas varones por ejercer el mismo trabajo, aún hoy seguimos presenciando la negación de la educación para mujeres en muchísimas partes del mundo, sin contar que el segmento de la población que se encuentra en mayores condiciones de pobreza, es femenino.

Pensando en todo esto, y decidiendo qué lectura compartir con ustedes, recordé la obra de Virginia Woolf, “Un cuarto propio” (A Room of One’s Own) (1929:2007), que si bien creo que probablemente todas las feministas lo hemos leído alguna vez, me parece un texto que toca, desde la maravillosa pluma de Woolf, un poco de cada uno de estos temas, y por tanto creo que vale la pena retomarlo antes de que termine el mes de mayo.

Pues bien, para quienes no se han acercado a este ensayo literario, Un cuarto propio se presenta como un ejercicio metacognitivo, a través del cual, Virginia Woolf narra el proceso en el que se vio inmersa cuando fue invitada a escribir un ensayo sobre las mujeres y la novela. Realmente, expresa Woolf, hablar sobre dicha relación mujer-literatura resultaba mucho más difícil de lo que parecía, debido a que entender la complejidad que el concepto ‘mujer’ encerraba, en una sociedad como la suya, implicaba indagar en todo un imaginario social, económico, educativo, etcétera; lo cual era permitido únicamente a los varones. A partir de dicha reflexión, Woolf permite observar distintas situaciones que demuestran la posición en la que la mujer se encontraba hasta dicho momento de la Historia, desarrollando así la premisa de que lo que una mujer necesita para escribir literatura es “dinero y un cuarto propio” (pág. 7).

Al comienzo de la obra, la protagonista de la historia se reconoce como parte de un discurso que la considera ‘inferior’ a los hombres: cuando decide acudir a la Universidad de Oxbridge y el Bedel le prohíbe andar sobre los pastos de la misma, entiende que una mujer no es digna de caminar por el mismo sendero que los hombres. Sendero no sólo material, como el pasto en este caso, sino también intelectual: una prohibición para la mujer de ingresar en el campo de la competencia por el conocimiento. Acto seguido, dicha exclusión se reafirma cuando el acceso a la biblioteca es restringido a las mujeres si éstas carecen de alguna carta de presentación o del acompañamiento de su esposo; orillándolas también a la dependencia social.  Hoy en día, la situación respecto al acceso a la educación por parte de las mujeres, sigue estando en boca de las luchas feministas y por los derechos humanos. El caso más famoso actualmente: la ganadora del Premio Nobel de la Paz, Malala Yousafzai.

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66%  de las mujeres adultas en el mundo son iletradas.

Así, todas las situaciones que en comienzo indignan el pensamiento de la protagonista, la llevan a pensar que es necesario examinar la Historia de las mujeres para entender por qué se encontraban recluidas socialmente.

Woolf expone una serie de ejemplos que demuestran cómo la mujer había sido hasta ese momento tan sólo un espectro, una sombra al lado del hombre; cuando cada uno de los análisis respecto a su condición eran escritos por éstos, y aún peor, cuando las descripciones de los mismos remitían a sentencias como “lo fundamental de las mujeres […] es que las mantienen los hombres y que ellas los sirven” o “Señor, una mujer compositora es como un perro caminando en sus patas traseras. No lo hace bien pero es sorprendente que lo haga”, entre otras (Woolf, 1929:2007, págs. 46-47). Dichas representaciones, producto de un pensamiento patriarcal abominable, invitan a la autora a reflexionar que no sólo las concepciones acerca de la capacidad intelectual de las mujeres eran discriminatorias, sino que, derivado de esto, su oportunidad de generar ganancias económicas era limitada.

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Las mujeres ganan menos que los hombres en el 99% de todas las ocupaciones.

Así, Woolf se pregunta ‘¿por qué son pobres las mujeres?’, y descubre que la razón principal está envuelta en el mismo discurso patriarcal antes mencionado. Las mujeres son pobres porque, primeramente, no son incluidas en los diferentes procesos económicos, debido a que no se consideran actividades propias de lo femenino, sino de lo masculino. Es decir, a la mujer se le considera ‘útil’ solamente dentro del hogar, atendiendo a los esposos, hijos e hijas.

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Las mujeres conforman hasta el 70% de lxs pobres del mundo.

No existen, dice Woolf, las condiciones sociales necesarias para que la mujer pueda insertarse en el mercado laboral, y por ende, ser acreedora de una independencia económica frente al hombre, debido a que su ‘condición biológica’, ligada a la estructura patriarcal, la obliga a estar la mayor parte de su vida embarazada y criando. ¿Les suena familiar? Pues actualmente, las mujeres son el grupo más marginado y pobre; por lo que seguimos luchando por desmantelar dichos estereotipos arcaicos (incluso cuando hay millones de mujeres trabajadoras e independientes, esto no cambia la otra realidad).

Aunado a esto, la autora también encuentra que la restricción de la educación es fundamental en el problema de las mujeres; diciendo:

[…] la independencia intelectual depende de cosas materiales. La poesía depende de la libertad intelectual. Y las mujeres han sido siempre pobres, no sólo por doscientos años, sino desde el principio del tiempo. Las mujeres han tenido menos libertad intelectual que los hijos de los esclavos atenienses. Las mujeres, por consiguiente, no han tenido la oportunidad de escribir poesía. He insistido tanto por eso en la necesidad de tener dinero y un cuarto propio. (Woolf, 2007, pág. 88)

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Las mujeres únicamente poseen 1% de las tierras del mundo.
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Las mujeres ganan sólo 77.5 centavos por cada dolar que ganan los hombres. (Dato de EUA, varía dependiendo del país, y de la raza de las mujeres: las mujeres blancas ganan menos que los hombres, pero más que las mujeres de color, etc)

Virginia Woolf demuestra, a lo largo de este ensayo literario, que las condiciones a las que la mujer se ha enfrentado (y sigue) a lo largo de la Historia, no son únicamente las que se refieren a barreras de carácter discursivo, sino a todo un entramado práctico en el que el hombre es el protagonista y ella simplemente un accesorio. Sin exagerar su postura, Woolf da cuenta del complejo panorama al que una mujer se habría de enfrentar si pretendiera sobresalir o simplemente explotar sus capacidades creativas e intelectuales, ya que los obstáculos que el sistema patriarcal le impone la sobrepasarían.

Quizá hoy hacer una analogía como la que Woolf propone sobre la hermana imaginaria de Shakespeare no culminaría en tan trágico suceso (al menos en algunas partes del mundo), sin embargo, innegables serían los obstáculos culturales, burocráticos y discursivos que se presentarían frente a ella. Porque es una realidad que hoy en día, las mujeres no tenemos las mismas oportunidades que los hombres de desarrollarnos profesionalmente, ya sea porque no tenemos el mismo acceso a la educación, porque nos enfrentamos al techo de cristal, o incluso, porque como señala una de nuestras colaboradoras, a veces la apariencia es más importante que nuestro currículum, y si dicha apariencia nos “benefició” en un principio, es casi una garantía-castigo que implicará una vida laboral rodeada de acoso sexual.

Finalmente, una de las cosas que más me atraen de esta obra y que no quiero dejar pasar, es lo que Woolf propone al final de la misma respecto a la balanza entre lo masculino y lo femenino. Comprender que estamos constituidxs a partir de una dualidad. Dice Woolf que “es fatal ser un hombre o una mujer pura y simplemente; hay que ser viril-mujer o mujer-viril”  (2007, pág. 85).

Lo anterior resulta de vital importancia para mí, ya que me parece necesario que tanto mujeres como hombres comprendamos que de interiorizar dicha dualidad, o lo que es lo mismo: des-generarnos, quizá seríamos capaces, como sociedad, de entender que el discurso patriarcal ha propiciado y sostenido las relaciones de dominación-subordinación entre hombres y mujeres, de manera que ha fragmentado las posibilidades de crecimiento mutuo, pero sobre todo, de crecimiento femenino. De entender que esto, como bien lo indica Woolf, ha resultado más en una perdida para la humanidad en general que una ganancia para el hombre.

De antemano entiendo que muchxs podrán decir que comparar un texto que tiene casi un siglo de vida con la actualidad puede ser riesgoso, sin embargo, considero que Woolf ofrece una obra que al menos en nuestros tiempos, sigue vigente. Desafortunadamente, aún no llegamos al momento de la historia en el que podamos decir que toda mujer en el mundo es poseedora de una habitación propia.

Reflexión última: en los debates sobre si los hombres pueden/deben o no ser feministas/aliados, la obra de Woolf se nos presenta, a todos los sexos, como un referente obligatorio para repensar la masculinidad y feminidad hegemónicas y considerar que, en el pesaje de la Humanidad V.S el Patriarcado, si nos separamos, el peso del Patriarcado nos aplasta a todxs…

¿Ustedes qué opinan?

-La Fata Morgana

Twitter: @lafatamorgana_


La Fata Morgana —Feminista, socióloga y poetisa mexicana. Amante del café y los animales. Publica el blog de poesía y otros insomnios Lunas Letras y Café.  Le apuesta al veganismo como estilo de vida ético, justo y libre de crueldad para todxs. Su alter ego: Pamela Erin Mason R.

Twitter/Instagram: @lafatamorgana_

Referencias bibliográficas

Woolf, V. (1929:2007). Un cuarto propio (A room for one’s own) [Trad. de Jorge Luis Borges]. México, DF: Colofón.


La imagen de cabecera pertenece a Saara Katariina Söderlund (instagram @saarainfeathers)

Desconozco quién hizo las imágenes que acompañan el texto, son parte de una serie más amplia de imágenes con datos sobre la realidad que viven las mujeres en el mundo. Si alguien conoce a su autora (asumiendo que es mujer), les agradecería la información.

¡NUEVA SECCIÓN¡ Jael nos comparte sus lecturas en #FeministaLee

Queremos invitarles a seguir esta nueva sección que nombramos Feminista Lee, en nuestra Videoteca. Aquí encontrarán los videos que nuestra querida Jael de la Luz ha realizado para su canal de YouTube; los cuales consisten en comentarios a libros feministas que no hay que perdernos. Lxs invitamos a dejar sus comentarios y compartir este nuevo espacio de Feminopraxis con el #FeministaLee 😉

Acá  tres de los primeros videos que Jael nos ha compartido: “Mujeres revolucionarias. Un libro de biografías”, “Los hombres me explican cosas. Comentario al libro de Rebecca Solnit” y “Gloria Anzaldúa. La Frontera. Borderlands (La nueva mestiza)”.

Este libro, escrito y publicado en inglés por el colectivo Reina del Barrio (Queen of the Neighbourhood), combina breves biografías de mujeres activistas, anarquistas, feministas, libre pensadoras y visionarias. Cada biografía se acompaña con imágenes hechas por estenciles. Aquí mi comentario del libro!
– Jael de La Luz

Aquí les comparto mi comentario sobre el libro Los hombres me explican cosas de Rebeca Solnit:
“Hace seis años, cuando me senté y escribí Los hombres me explican cosas, esto es lo que me sorprendió: aunque había comenzado con un ejemplo ridiculo de paternalismo masculino, acabe hablando de violaciones y violencias”.
-Jael de La Luz

Un clásico del feminismo chicano y mestizo, este libro ahora se encuentra traducido en español. La nueva mestiza no tiene miedo de cruzar fronteras tanto territoriales como culturales.
-Jael de la Luz

¡No se pierdan las futuras entradas con más videos!


La imagen de cabecera de esta entrada fue tomada de esta página y pertenece a United Workers.

Sandra Cisneros: feminista-on-the-loose

Leí a Sandra Cisneros por primera vez en alguna de mis clases en la universidad, era su obra La casa en Mango Street la que me presentó su literatura. Después de eso, no había vuelto a saber de ella, ni la había leído más. Sin embargo,  cuando buscaba libros de poesía escritos por mujeres en una biblioteca que visitaba, su nombre se me vino a la memoria y entre todas las opciones del estante, me hice de “Loose Woman”; un libro de poemas publicado en 1995. [1]

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“Loose Woman” de Sandra Cisneros

 

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Los libros que nos han hecho feministas

Hoy es el Día Mundial del Libro y de los Derechos de Autor. Desde Feminopraxis no queremos dejar pasar la oportunidad de compartir con ustedes algunos de los libros que nos han marcado en nuestro andar, y compartir parte de nuestras bibliotecas personales.

Para La Fata Morgana, el feminismo, los libros y la lectura, van de la mano. Como en  toda formación ideológica o cultural, el acercamiento a la palabra escrita es básica en la construcción de nuestro pensamiento. Acercase a libros feministas, de teorías de género o simplemente a libros escritos por mujeres, ha reforzado su compromiso feminista, pero también ha servido para “sobrevivir” en un mundo machista. Sobrevivir porque, al asumirse feminista (o quizá sólo por el hecho de ser mujer) una debe, invariablemente, saber “defender” su postura frente a, generalmente, hombres que intentan invalidar las posturas del Movimiento; o frente a quienes simplemente no entienden que el Feminismo es mucho más importante para la sociedad en general de lo que sus detractorxs quieren probar. Por eso, sin libros escritos por mujeres, sin las mentes de mujeres expresando conocimiento, ideas, arte, el feminismo se queda corto en una batalla cultural. Necesitamos mujeres lectoras, y mujeres escritoras que nos recuerden que, como decía Virginia Woolf, “no hay cerrojo ni cerradura que puedan imponer a la libertad de mi mente”. Esa es la importancia de ser feministas lectoras. La Fata Morgana recomienda libros y autoras como Los Cautiverios de las mujeres: madresposas, monjas, putas, presas y locas de Marcela Lagarde y de los Ríos, Cuerpo: diferencia sexual y género de Marta Lamas, El Segundo Sexo de Simone de Beauvoir, las obras de Virginia Woolf, Elena Poniatowska, Mónica Roig y Rosario Castellanos, entre otras.

Para Lídice Villanueva los libros son vida. Es una manera de descubrir y llevar al límite la imaginación y la conciencia; una manera de acercarse al mundo que la rodea, de transformar la realidad y de encontrarse a sí misma; son el regalo más grande que le pudo hacer su padre. Antes de nacer, él ya tenía una biblioteca lista para ser explorada en el momento adecuado por una pequeña que aprendió sobre la virtud de los libros: cada uno llega cuando estás dispuestx a recibir su enseñanza. Los libros no son objetos, son personajes importantes en su vida, pues más que leer palabras que forman oraciones, siente que habla con el o la autora, que dialoga y con ello construye una nueva persona. Los libros son la casa de las revoluciones y como dice Ray Bradbury “No debes quemar libros para destruir una cultura. Sólo haz que la gente deje de leerlos.” Como defensora de la cultura y el conocimiento Lídice no permite que el leer se pierda con la excusa de que es “aburrido” o “de personas viejas.”

Eliza Tabares comparte que en cierta ocasión, una activista le dio dos consejos: “1. Enciérrate con las muertas y los muertos (se refería a lxs grandes autores) 2. Lee como desesperada, como si no hubiera mañana.” Ambos consejos los grabó en su corazón. Así que los libros le han dado miradas diferentes cuando siente que transita por un túnel, le han dado fuerza a través de las historias de grandes mujeres. “Los libros hacen inmortales a las mujeres que nos brindan sus enseñanzas, aún si no los leemos, las acciones de otras mujeres que nos influyen y que fueron a su vez, influenciadas por otras mujeres a través de sus escritos. Por eso creo que no podemos ni imaginarnos los impactos diferentes que tienen los libros en nuestra vida.” Acá algunas recomendaciones, El Club Persa de los negocios raros, poesía feminista de Carmen Saavedra, Demonios del Edén y Esclavas del poder de Lydia Cacho, Ceremonia del adiós de Simone de Beauvoir, El eterno femenino de Rosario Castellanos, Deshacer el género de Judith Butler y su lectura más reciente Manual de la buena lesbiana de Ana Francis Mor, es divertida y deliciosa.

Para Jael de La Luz, los libros fueron y serán libertad. Desde niña leyó mucho la Biblia y se sorprendía de los relatos protagonizados por mujeres que hicieron cosas grandes en un pueblo que se dijo ser elegido. Ella no cree en esos cuentos, sino en que las personas construyen su propia Historia personal y colectiva. Y así, entre la Biblia y clásicos de la literatura universal, leyó con voracidad los libros de Lecturas en la primaria. Sus días más felices los pasó en las bibliotecas de la UNAM y posteriormente ella formó su biblioteca personal. Ésta se ha dispersado por el nomadismo de su vida. Y en cada estación, vuelve a cobijarse de nuevos libros y nuevas experiencias. Ella se cansó de la teoría y textos académicos, y nunca dejo la poesía y la narrativa. Al descubrirse feminista, buscó lecturas dónde encontrar respuestas a realidades sobre la pobreza, colonialismo/decolonialidad, afrodescendencia y la espiritualidad. Así que constantemente lee biografías de mujeres, ficción y ensayos. Entre sus textos favoritos están las biografías/ensayos de Gloria Anzaldúa, Assata Shakur, Angela Davis, Rosa Luxemburgo, Emma Goldman, Roxane Gay, y novelas clásicas de Hasta no verte Jesús Mío de Elena Poniatowska y La Isla bajo el Mar de Isabel Allende. Del otro lado del charco descubrió a Chimamanda Ngozi Adichie y Zadie Smith, con quienes reflexiona dilemas identitarios.

Escribo pero, ¿publicar un libro?

La independencia intelectual depende de cosas materiales. La poesía depende de la libertad intelectual. Y las mujeres han sido siempre pobres, no sólo por doscientos años, sino desde el principio del tiempo. Las mujeres han tenido menos libertad intelectual que los hijos de los esclavos atenienses. Las mujeres, por consiguiente, no han tenido la menor oportunidad de escribir poesía. He insistido tanto por eso en la necesidad de tener dinero y un cuarto propio.   Virginia Woolf, Un cuarto propio.

Por cinco años mi esposo y yo, tuvimos una editorial en México. Comenzamos publicando lo que fue mi tesis de licenciatura. En esos años yo debutaba en los estudios históricos de minorías religiosas; era ventiañera y deseosa de compartir mi trabajo, así que toque puertas para publicar y ninguna se abrió. No se abrieron porque no iba recomendada por alguien reconocido; no se abrieron porque el tema no era de interés comercial, aunque yo aseguraba que por lo menos un tiraje de 1000 ejemplares podrían colocarse si hacíamos buena difusión; no se abrieron porque no tenía un representante que negociara por “la autora”.

De esa experiencia, Alex me dijo: “fundemos una editorial y publiquemos tu libro”. Y así fue. Él como periodista y corrector de estilo y yo como lectora ávida y editora, no vimos difícil el camino e invertimos nuestros ahorros para una casa, en la editorial. Mi libro fue el primero de más de 20 libros académicos que se lograron gracias a la intervención de amigos diseñadores, administradores, correctores, editoras (éramos mujeres), impresores y representantes de ventas en cadenas de librerías mexicanas. Publicabamos sí ganabamos un concurso o por la confianza que amigos académicos depositaron en nosotros.  

Recuerdo que en esos años, varias mujeres poetas, narradoras, cronistas, amigas y colegas académicas, estaban escribiendo cosas muy interesantes y presentándose en festivales culturales o foros. Algunas de ellas, se acercaban a mi para saber si podría publicarlas y me entregaban los borradores de sus textos para darles una opinión “profesional”: si su obra era publicable o “no”; e incluso algunas habían ganado premios nacionales o regionales. Cada lectura, cada borrador lo imagine como libro porque para mi, toda idea creativa, por el hecho de ser concebida, ya merece ser leída y seguro tiene un público que hay que descubrir y llegar a él. Me emocionaba cuando eran borradores bien estructurados, bien escritos, e incluso algunas escritoras ya habían pagado la corrección de estilo.

Muchas de esas mujeres escritoras venían de clases populares como yo, que con mucho trabajo y esfuerzo nos educamos y le dabamos importancia a nuestros escritos como parte de nuestra labor intelectual, por ello, el impreso que me entregaban era fruto de años de trabajo, investigación y reelaboración. Lo más importante de ese acercamiento fue que ellas se representaban a sí mismas sin mediadores, incluso cediendo sus derechos de autoras siempre y cuando pudieran publicar… Por carecer de fondos y patrocinios, a obras de ficción, novelas, ensayos y poesía tuve que decir no, y lo lamente mucho.

A la distancia, al recordar esa experiencia, me vinieron a la mente las palabras de Virginia Woolf donde ella, al hablar del oficio de escribir, decía que las mujeres por las condiciones sociales de desigualdad de géneros, “no han tenido la oportunidad de escribir poesía” porque para escribir, a principios del siglo XX, se debía tener independencia económica y un espacio propio para producir. Hoy en el siglo XXI diría que las mujeres escritoras que me dieron sus textos para publicar, estaban lejos de tener un futuro económico estable y una vivienda propia: eran mujeres que debían trabajar, estudiar o depender de una beca de posgrado para su manutención diaria. No eran mujeres con privilegios, de padres o familiares en la política que les heredaran un apellido, un color de piel, una estancia en el extranjero para “triunfar” en la vida, como algunas de las actuales escritoras mexicanas que publican en el extranjero o desde España. 

De todas esas experiencias dos autoras pudieron pagar por sus textos: Gabriela Castillo Terán, su libro es un estudio antropológico de la muerte en el espiritualismo trinitario mariano, y la distribución de la novela La falsa Esposa de Maritza Macín, ganadora de un premio de novela histórica Bellas Artes. Y aún así, la distribución en librerías de ambos libros, no nos hizo justicia.

Creo que el acto de escribir, de narrar nos pertenece. El problema no es escribir: tenemos nuestras poesías, nuestros cuentos, nuestras novelas y ensayos, pero no las relaciones y contactos para entrar por una puerta por si mismas y lograr un contrato editorial justo, con las posibilidades de crecer y a su vez hacer crecer a otras mujeres y niñas para transferir las experiencias, los saberes y romper con el elitismo que permea en nuestra cultura editorial contemporánea. El problema no es el escribir sino publicar, llegar al público adecuado y vivir de ello. Aunque en México ya existe una gran variedad de editoriales independientes (e incluso festivales donde se presentan), publicar se va institucionalizando como los modos de negociación de las grandes casas editoriales, porque el trabajo editorial no sólo es cultura sino también negocio.

Frente a ese panorama, me gusta pensar que los blogs, revistas autogestionadas y compilaciones son una buena alternativa para dar a conocer nuestros escritos, generar reflexiones y hacer fluir la creatividad. Leernos entre mujeres de pie es un acto de resistencia, de creatividad y de justicia a nosotras mismas y a las que nos antecedieron dejando en papel sus escritos porque no encontraron un representante editorial que quisiera tocar las puertas en sus nombres. Comenzar a reseñarnos y citarnos, como formas de producir y reproducir conocimiento es un primer paso de experimentar formas de autogestión y mutualismo. Por eso creo que el ciberespacio es una buena plataforma para ejercitarnos en esas prácticas. Sería lo que dijo Woolf casi al final de su conferencia hoy titulada Una habitación Propia:

“Mi credo es que ese poeta (refiriéndose al personaje ficticio que ella llamó “la hermana de William Shakespeare”) que jamás escribió una línea y que yace en la encrucijada, vive todavía. Vive en ustedes y en mí y en otras muchas mujeres que no nos acompañan esta noche, porque están lavando los platos y acostando a los chicos. Pero vive, porque los grandes poetas no mueren: son presencias continuas; sólo precisan una oportunidad para andar entre nosotros de carne y hueso. Pienso que en breve, ustedes le podrán ofrecer esa oportunidad… Pero sostengo que vendrá si trabajamos por ella y que vale la pena trabajar hasta en la oscuridad y en la pobreza.”

Sigamos escribiendo, sigamos dándole importancia a la escritura como un acto de resistencia y de compromiso intelectual con las miles de mujeres que desde sus talentos, palabras y acciones, ya están cambiando el mundo, aunque grandes editoriales les hayan dicho que no. No por ello paramos de soñar. Escribo pero, publicar un libro?..

La obra que ilustra este texto es Woman Writing (oil on canvas), del pintor Bonnard, Pierre (1867-1947).

Feminismo, Ecología y Pensamiento Vegano

Hace poco leí un maravilloso libro: Marguerite Yourcenar y la ecología: un combate ideológico y político[1] (2007), compilado por Andrea Padilla, Mauricio Roa y Vicente Torres; quienes forman parte del Departamento de Lenguajes y Estudios Socioculturales de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de los Andes, Bogotá.

En esta obra, se reúnen diferentes ensayos (traducidos del francés) sobre la obra de Yourcenar, la primera mujer admitida en la Academia de Letras Francesas (después de 346 años de existencia de la misma); todos enfocados en el pensamiento ecológico que resalta en su literatura. Cada uno de estos textos ofrece una lectura que, si ya se camina por el sendero de la ecología y el rescate del medio ambiente, resulta entusiasta y comprometedora. Y si no, será, sin duda, un escarmiento a nuestras costumbres respecto al cuidado de la naturaleza, incluidos los animales no humanos y la explotación de la que son parte en manos de lxs humanxs.

La autora de Memorias de Adriano, una de sus obras más importantes, fue amante de los animales no humanos desde pequeña. La compasión hacia éstos y la natura le era un sentimiento inherente. En la Presentación del libro, Vicente Torres hace referencia a las preocupaciones del pensamiento yourcenariano diciendo que

se requieren cambios drásticos en el comportamiento humano que susciten nuevas orientaciones en el curso de nuestras civilizaciones; dicho de otra manera, se trata de replantear la modernidad, ya que ella es particularmente responsable del desequilibrio en todos los niveles, comprendido el ecológico […] (2007, 4).

Para Marguerite Yourcenar, la naturaleza y lxs seres humanxs somos la misma cosa y poseemos “almas” equivalentes, implicando que “la destrucción de la naturaleza justifica la del hombre [ser humano]” y por tanto, la protección de la misma significa la protección de la humanidad (5). Los animales no humanos son, en este sentido, sagrados para Yourcenar, y dicha condición los hace merecedores del mismo respeto y dignidad que la humanidad reclama para sí. 

Todo acto de crueldad sobre millares de criaturas
vivientes es un crimen contra la humanidad, que
la endurece y la vuelve un poco más brutal.

Una civilización de compartimentos estancos, 1972

Marguerite Yourcenar y la Ecología… reúne, además de los ensayos de Torres Mariño, Pierre-Yves Longaretti, Florence Burgat, Michèle Goslar, Philippe Berthier y otrxs, varios de los textos (ensayos, cartas, entrevistas) de la autora francesa, en los que hace notoria su preocupación y compromiso con los animales. En Ensayos y Meditaciones, Rémy Poignault recupera textos escritos entre 1970 y 1980, la mayoría parte de El Tiempo, gran escultor y Sources II (49). Para él, Yourcenar hace más que preocuparse por los animales no humanos; ella, en palabras de Poignault, dice que

[el ser humano]  debe recuperar el contacto con el mundo animal, mineral y vegetal; en una palabra, con el Todo. […] el desafío es otro: penetrar en el corazón del ser del universo y hallar de nuevo, a través de la observación de un ave, una rana, una flor o un árbol, los cuatro elementos que nos constituyen a nosotros mismos. (2007: 50)

Marguerite Yourcenar defendió hasta el último momento la dignidad de los animales no humanos, y la del ser humanx a través de ésta. Antes de morir, ya había mandado a grabar sobre su eventual tumba, una frase de su obra Opus nigrum que dice “Quiera Aquel que Es quizá, dilatar el corazón de la humanidad a la medida de toda la vida” (38). Una de las causas que defendió con mayor ímpetu fue la prohibición del uso de pieles. Sus palabras son contundentes al rechazar ésta práctica y particularmente dirige éste reclamo a las mujeres. En Animales de hermosa piel (1976) dice:

No obstante, si escribo estas líneas es porque imagino, con razón o sin ella, que un libro escrito por mujeres será leído por mujeres, y es a ellas, sobre todo, a quienes va dirigida esta protesta. […] Son unos anuncios [los de las revistas de moda femenina] en donde se pavonean individuos femeninos envueltos en suntuosos abrigos de pieles. Estas mujeres jóvenes, a quienes cualquier ojo capaz de ver por detrás de las cosas vería chorreando sangre, se envuelven en los despojos de unas criaturas que respiraron, comieron y durmieron, que buscaron una pareja para sus juegos amorosos, que amaron a sus crías, a veces hasta el punto de dejarse matar para defenderlas y que, como hubiera dicho Villon, “murieron con dolor”, como lo haremos todos, pero cuya muerte se las infligimos nosotros con salvajismo.

Aunque la cita es larga, me parece necesaria para hacer reflexión sobre el uso de maquillajes y otros productos de belleza producidos por compañías que realizan las más horribles –e innecesarias- pruebas en animales, como se sabe que hacen Procter & Gamble y L’Oreal, entre muchas otras. Ahora, ustedes me dirán qué tiene que ver todo esto con el feminismo. Pues bien, para Yourcenar, las mujeres feministas podrían ser hasta cierto punto hipócritas y faltas de conciencia, al denunciar la explotación de las mujeres por parte del sistema patriarcal mientras ignoran la explotación de los animales por parte de toda la humanidad. Si bien éste libro se centra en el pensamiento ecológico yourcenariano, éste último, me parece, es necesario para llevar la reflexión feminista más allá del género humano femenino.

Siendo yo mujer y simpatizante en principio,
con todos los movimientos feministas
progresistas tendientes a mejorar la condición
femenina y a reafirmar la dignidad de la mujer,
ante pruebas de inconsciencia como ésta voy
a acabar por creer que la mujer no es todavía
y no será nunca un ser humano consciente de
sus responsabilidades de ser humano mientras
lleve puesto o clave en sus paredes un cementerio.

Carta a André Brincourt

No hace mucho me topé con un artículo de título La revolución feminista ha de ser antiespecista[2] en el que se plantea la necesidad de esta reflexión. Me pareció que el punto clave de la discusión, al igual que sucede en el pensamiento yourcenariano, radica en la importancia de considerar que el valor de la humanidad no sobrepasa –o no debería- aquel de los animales no humanos y el resto de la naturaleza. La liberación de la mujer de las cadenas simbólicas y físicas del Patriarcado no habría de ser más importante que la liberación de los billones de animales no humanos que son, antes de asesinados para su consumo humano, maltratados, cosificados, hacinados, mutilados, desechados cuando no “útiles”, etcétera. La lógica del sistema patriarcal, como lo describe Martha Moia en El no de las niñas, consiste en “un orden social caracterizado por relaciones de dominación y opresión establecidas por unos hombres sobre otros y sobre todas las mujeres y criaturas” (1981: 231, cit. en Lagarde, 2014: 90). 

Una civilización que se aleja cada vez más de la realidad produce cada vez más víctimas, comprendida ella misma.

¿Quién puede saber si el alma del animal desciende bajo la tierra? 1981

Los muros de nuestros nuevos
mataderos […] son muy gruesos:
nosotros no vemos a esas criaturas
retorciéndose de dolor; no oímos sus
gritos, que no soportaría ni el más
ardiente aficionado a los bistecs.
No hay que temer los efectos de la
conciencia pública sobre la digestión.

Una civilización de compartimentos estancos, 1972

En este sentido, si el Feminismo plantea la abolición del sistema patriarcal, ¿no debería ser éste inexorablemente vegano? Cabe señalar que el veganismo es mucho más que una dieta en la que se evitan a toda costa alimentos de origen animal incluyendo sus derivados, éste estilo de vida es más que nada una postura ideológica llevada a la práctica cotidiana, que consiste en hacer todo lo posible por abstenerse de participar en –y si es posible, combatir- cualquier tipo de explotación animal. El veganismo implica un compromiso con el medio ambiente y la humanidad, al considerar que la mayor producción de granos es destinada a la alimentación del ganado, y por tanto, el desperdicio de agua, la deforestación, y la hambruna que predomina en tantas partes del mundo, podrían revertirse radicalmente si nuestra dieta cambiara[3].

Seamos subversivos. Hay que rebelarse contra
la ignorancia, la indiferencia, la crueldad
que, por lo demás, suelen aplicarse a
menudo contra el hombre porque
antes se han ejercitado con el animal.

¿Quién puede saber si el alma del animal desciende bajo la tierra? 1981

Si bien Marguerite Yourcenar no era vegana, su pensamiento besa constantemente la reflexión del veganismo. No dudo que si hubiera conocido las implicaciones del uso de lanas, sedas, y otros materiales de origen animal para la fabricación de telas, hubiera defendido su prohibición tal como lo hizo con las pieles de bebés foca en Canadá. Como puso en boca de uno de sus personajes, Zenón, se trata de negarse a “digerir agonías”. Yo diría que se trata de negarse a reproducirlas en cualquier escala.

En general, estamos censurados por nuestra época mucho
más de lo que pensamos; nos creemos libres porque
hablamos mal de las ideologías de otra época,
pero frente a las ideologías sinceras o artificiales
de la nuestra, somos excesivamente tímidos.

Segunda parte de “La Ecología”. TV Canadá, 1981.
(La traducción es de lxs compiladorxs)

El pensamiento yourcenariano nos hace reflexionar sobre “valores suprahumanistas” (70), es decir, aquellos que ven más allá de la humanidad, colocando a todas las criaturas en el mismo nivel. En este sentido, ¿no sería un ideal feminista, ecofeminista, un mundo en el que naturaleza, mujeres y hombres, conviviésemos en armonía?

Dejo estas ideas al aire y les invito a leer y dejar sus comentarios sobre este extraordinario libro en el que, estoy segura, encontrarán más de una línea de reflexión sobre el medio ambiente, el veganismo/antiespecismo  y el quehacer feminista.

ANHELOS

Desearía vivir en un mundo […]

donde fuera vergonzoso e ilegal tener más de tres hijos.

Un mundo donde la población global, a través de prácticas sexuales razonables, se viera reducida y se mantuviera por debajo de los mil millones de habitantes. […]

Un mundo sin moda, o cuya moda no consistiera más que en imperceptibles matices lentamente transformados. […]

Un mundo donde desechar un traje usado o un plato desportillado fuera un gesto ritual solamente ejecutado con duda y constricción. […]

Un mundo donde todo objeto viviente, árbol, animal, fuera sagrado y jamás destruido, salvo con aflicción y en caso de absoluta necesidad.

Un mundo donde la carne fuera considerada un alimento inferior, indeseable y quizás solamente útil a algunos, como medicamento repugnante.

-Marguerite Yourcenar

-La Fata Morgana

[1] Se puede descargar éste libro aquí.

[2] Puedes leer el artículo completo aquí

[3] Sobre esto vale la pena ver documentales como Cowspiracy y Forks Over Knives

Otra bibliografía citada

Lagarde y de los Ríos, Marcela (2014), Los cautiverios de las mujeres: madresposas, monjas, putas, presas y locas. Siglo XXI Editores, México, D.F. (pp. 90)

La Fata Morgana —Feminista, socióloga y poetisa mexicana. Amante del café y los animales. Publica el blog de poesía y otros insomnios Lunas Letras y Café.  Le apuesta al veganismo como estilo de vida ético, justo y libre de crueldad para todxs. Su alter ego: Pamela Erin Mason R.

Twitter/Instagram: @lafatamorgana_

Mujeres Inconvenientes

Les cuento. Hace unos meses vi el documental “She’s Beautiful When She’s Angry” (pueden checarlo en Netflix y probablemente en YouTube) y de éste rescaté una lista de libros y nombres sobre el movimiento de mujeres -feminista- que me interesaba leer y conocer mejor. Así, mientras estuve en California a finales del año pasado, no tardé mucho en localizar la biblioteca local de la ciudad en la que estaba para hacer una búsqueda particular: “Poems from the Women’s Movement”. Por suerte, la Archibald Library de Rancho Cucamonga, CA, contaba con tres perfectos ejemplares de esta hermosa antología poética, editada por Honor Moore, y uno de ellos estuvo en mis manos e hizo resonar en cada uno de sus poemas a este conjunto feminista de mujeres poetisas, diciendo al unísono algo así como “Let’s Smash the Patriarchy Together!!”… y no me pude resistir a escribir sobre ellas. [1]

 

poems

Poems from the Women’s Movement. Editado por Honor Moore

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Biblioteca Feminista México

La biblioteca feminista es un proyecto virtual nacido en México y que vale la pena preservar. Su página de Facebook tiene 5.980 likes. Con un acervo de más de 640 libros, desde el año pasado anda en campaña de recolección de fondos. Por ser un proyecto autogestionado por tres activistas virtuales feministas, los tiempos, recursos físicos y económicos, a veces no son suficientes para sacar adelante un proyecto tan necesario como ambicioso. Comprar o pedir prestados libros feministas, escanear, escribir un resumen del libro o teclear la cuarta de forros, y subir de manera libre a la web, ¡es un trabajal!

Ustedes podrían decir: “Pero nadie les dijo que lo hicieran, trabajan gratis porque quieren.” Pero pensemos un rato: Los libros cada vez más dentro de la lógica de mercado se convierten en un bien de lujo, de poco acceso a ciudadanas comunes que no tenemos los recursos económicos para hacernos de libros en nuestros estantes, pero que tenemos acceso a varias alternativas mediante el mundo virtual. Muchas de nosotras nos hemos acostumbrado a descargar materiales gratuitos y leerlos desde el PDF en nuestra computadora porque nuestro deseo de conocimiento no tiene barreras. Al buscar y seleccionar información y materiales que nos empoderan en nuestros compromisos feministas, Biblioteca Feminista es una de nuestras paradas obligadas al navegar por la red.

A lo largo del mundo, muchos espacios físicos y virtuales que están informando y apoyando las causas de mujeres, son los más atacados y vulnerables ante recortes económicos, financiamientos y apoyos solidarios. Desde este espacio te invitamos a apoyar ese proyecto de autogestión donde toda la comunidad se beneficia. ¡Organízate con tu colectivo feminista y dona! ¡Haz campaña a favor de la Biblioteca Feminista!

biblioteca-feminista-de-mexico
Solidaridad desde Feminist Library, Londres, con la Biblioteca Feminista en México.

Aquí el link para apoyar:

http://bibliotecafeminista.com/quieres-apoyarnos/#