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Yo sí te creo

Por Clara S. Quintana*

¿Cómo no iba a creerte? ¿Qué clase de persona sería si ignorase el despliegue de poder de la sociedad patriarcal para enredarlo todo de forma que los verdugos acaben pareciendo las víctimas? ¿Por qué iba a dudarlo? Yo, que he apretado el paso cuando volvía a casa en mitad de la noche, escapando de fantasmas de carne y hueso; yo, que he escuchado todo tipo de comentarios indeseados en un lapso de tiempo mínimo mientras esperaba a una amiga en su portal; yo, que me he cambiado de acera en una falsa sensación de seguridad, que me he escalofriado al oír testimonios de otras mujeres. Yo, que he bebido, que he divagado, que he necesitado de otros y he deseado, con fuerza, tener suerte y gente decente a mí alrededor en esos momentos. Seguir leyendo Yo sí te creo

Rupi Kaur: poesía sanadora

there  is
nothing left
to worry about
the sun and her flowers are here.
-Rupi Kaur

 

En 2014, Rupi Kaur, poetisa india-canadiense nacida en 1992 e hija de migrantes indios, publicó milk and honey (leche y miel), un libro de poemas que narran el camino de la sanación del alma, la mente y el cuerpo, tras sufrir la pérdida de la inocencia a manos de una violación, amores perdidos y una cultura que enseña que las mujeres deben mantener la boca cerrada. El 3 de octubre pasado, publicó su más reciente antología: the sun and her flowers (el sol y sus flores), en donde se pueden leer, a lo largo de cinco capítulos, poemas que hablan de diferentes etapas de la vida a través del proceso de una planta, en donde marchitamos, caemos, enraizamos, crecemos y florecemos.

Rupi Kaur-firstwrittenbirth2

En Instagram, Kaur publica ocasionalmente poemas que se encuentran en las páginas de sus libros y yo necesitaba poner mis manos sobre la obra completa y comprobar lo que ya sospechaba: Rupi Kaur es una de las voces poéticas feministas más jóvenes y poderosas de nuestros tiempos y debe estar en todos los libreros, y ser leída por todos los ojos. Ahora les platicaré lo que ha pasado por mi mente esta última semana en la que me sumergí en sus letras, admitiendo que quedaré nadando en ellas mucho tiempo más.

Con ambos libros parece clara una cosa: no se puede llegar a la sanación sin antes relamer las heridas. En milk and honey, Kaur comienza a desplegar su alma en cada uno de los dolores que la habitan; nos deja leer sus más íntimas sombras y podemos dar cuenta que la violencia hacia las mujeres es un compás que marca el ritmo de sus primeros años. Lanza poemas en the hurting (la dolencia) que estremecen mis ojos y que todxs deberíamos aprender de memoria para no permitir que esas experiencias, a manos del machismo, existan más. Como en to fathers with daughters (para padres con hijas) en el que solicita no enseñar a las niñas a relacionar la violencia con el amor, porque de grandes, confundirán a sus parejas violentas con el padre que “las amaba”. En su página 22, Kaur habla de consentimiento y violación, y es explícita: si sólo una de las partes está teniendo sexo de manera voluntaria con el otro cuerpo it’s not love / it is rape (no es amor / es violación).

Rupi Kaur -milk and honey

Sería difícil no hablar de Kaur sin pensar en las miles de mujeres que son violadas en el mundo. Milk and honey es un mensaje de amor y sororidad para todas ellas, que les dice the rape will / tear you / in half / but it / will not / end you (la violación te partirá a la mitad, pero no terminará contigo). En the loving (el amor), poemas de amor a su madre, amor a sí misma y amor a su pareja llenan mis ojos. Belleza y sensualidad hay en sus letras.

Una mujer es capaz de sentir placer aún después de eventos traumáticos si aprende a amarse a sí misma, a explorar su cuerpo y librarse de culpas. Kaur dice que el sexo no es sucio, cuando se desea. En mi texto Que haya cuerpos que besen y tiemblen me preguntaba ¿dónde está el erotismo de ellas hacia ellas? Rupi Kaur lo tiene y es delicioso. Aunado a su poesía, esta mujer tiene además el talento para ilustrar sus letras, complementando lo que mis ojos leen con un dibujo que lo representa en líneas delgadas y entrecortadas, para activar la imaginación aún más.

Como usualmente sucede, llega la ruptura al menos una vez en la vida. Los poemas en the breaking tocan esas fibras sensibles de los amores frustrados y entre el dolor de la pérdida, también hay lecciones que aprender. Don’t mistake / salt for sugar (no confundas sal por azúcar), dice Kaur, el amor no se trata de rogar a alguien que esté con nosotras. Una idea del amor romántico es que debe ser complicado y doloroso; pero el feminismo nos ha enseñado que el amor libre no duele, y Rupi Kaur ha aprendido la lección y nos transmite en su poesía dicho camino de aprendizaje.

Finalmente, una bebida dulce para calmar las penas. The healing (la sanación) es, entre todas, quizá mi parte favorita de milk and honey. Es como un abrazo que envuelve y reconforta después de compartir tanto dolor y escenas que erizan la piel. Mensajes de autoestima y amor propio que generan reflexión y un “es cierto” al terminar de leer cada uno de los poemas. Pensando en fechas pasadas, como el Día de la Salud Mental, este libro es una catarsis que sana la mente y el alma, que reconcilia el cuerpo con su naturaleza, que da fuerzas.

Rupi Kaur -the sun and her flowers

Y en esa reconciliación cambio de libro a the sun and her flowers (el sol y sus flores). Como mencioné, hace poco más de una semana salió a la venta y lo recibí el mismo día que milk and honey; por eso mi lectura ha sido continua.

La poética de este libro se sale de sus páginas cuando a mi alrededor los campos de girasoles enmarcan de amarillo los caminos y el paisaje es verdaderamente un poema. Puedo decir que la voz de Kaur es igual de bella en esta última edición, la única diferencia es que en esta ocasión se extiende a temas como la migración y la aceptación de nuestras raíces, que le vienen como guante a la situación actual del mundo. Además de los inspiradores poemas de amor, también nos habla de la relación amor-odio con ella misma tras una violación, cómo su cuerpo, en home fue allanado y es difícil recuperarlo, aunque no imposible.

 

Rupi Kaur -the sun and her flowers

Deja ver también cómo la sociedad manipula nuestras ideas de belleza al grado de lastimar nuestra autoestima y nuestro cuerpo. Al final, ella logra decirles a los estándares de belleza occidentales que una beautiful brown girl (hermosa chica de color) como ella, no es producto de la manufactura.

Nuevamente, para florecer, hay que marchitar.

La poesía de Kaur, en esta segunda obra, vuelve a estremecer mis ojos con poemas como female infanticide/female feticide (infanticidio femenino / feticidio femenino) que proyecta una realidad espeluznante y triste sobre el desprecio a las niñas con feminicidos apenas nacidas o en abortos selectivos. Por eso ella exalta su feminidad, se apropia de todas sus aristas y la universaliza. De alguna manera, todas nos podemos leer en las letras de Kaur.

Antes de terminar quisiera concentrarme en rooting (enraizamiento). Con mi acercamiento al feminismo interseccional en Feminopraxis, ha llegado el interés por conocer más acerca de otras problemáticas como son la desigualdad por raza y las situaciones migratorias que muchas de las veces acentúan la primera. Rupi Kaur se centra en tres puntos: mujer migrante, de color y aprendiz del idioma inglés.

Orgullosa de su madre, Kaur ha hecho de estos poemas sobre migración un tributo para que cada madre migrante y cada hijx de migrantes se detenga antes de sentirse avergonzadx por “no pertencer” a la nueva tierra que pisan. En poemas como broken english (inglés entrecortado) reconoce la dificultad de su madre de aprender el inglés y la cultura occidental. La dificultad de vivir en un país que dice looks at her with the word visitor wrapped around its tongue (la mira con la palabra visitante enredada en su lengua). Aún con la sensibilidad que podamos tener sobre la migración, no podemos sentirla como quienes la viven día con día. Este libro extiende palabras de aliento y coraje que comprenden su realidad porque es propia de Kaur y su familia. Con orgullo describe el acento marcado como la coalición de dos mundos, ¿qué hay de vergonzoso en eso? Todo lo contrario, es arte puro, dice.

broken english (fragmento) | Rupi Kaur -the sun and her flowers

Con estos poemas, Kaur reconoce a cada mujer y hombre que han migrado a los países del “primer mundo”, donde les drenan la energía con jornadas de trabajo que agotan el cuerpo y el alma, mientras critican su lengua y color de piel. Reconoce también a lxs refugiadxs, y en we are not enemies (no somos enemigxs), dice cómo las fronteras son creadas por el hombre (sic), they only divide us physically / don’t let them make us / turn on each other (sólo nos dividen físicamente /no les dejemos / que nos vuelvan en contra de nosotrxs mismxs).

Abrazar las raíces es el camino a seguir para aceptar nuestro color de piel y nuestra lengua, aceptar las diferencias entre cada unx de nosotrxs y verlas únicamente como eso, no como excusas para la desigualdad. Aceptar que las mujeres son nuestras aliadas es el camino para levantarnos, y como dice en legacy (legado), preguntarnos qué podemos hacer para que otras mujeres puedan mirar más allá de lo que hoy nuestros ojos alcanzan a ver…

Ambas obras, un necesario viaje para darnos cuenta que, para sanar y florecer, necesitamos explorar los rincones más oscuros de nuestra historia personal, que como dice en growth is a process (el crecimiento es un proceso), you do not just wake up and become the butterfly (no sólo te despiertas y te conviertes en mariposa). Sin duda, un obligado de la poesía feminista contemporánea y una de mis escritoras favoritas.

-La Fata Morgana


Para comprar sus libros puedes visitar el sitio oficial de Rupi Kaur aquí o seguirla en Instagram @rupikaur_ y Facebook @rupikaurpoetry

Escucha a Rupi Kaur en vivo recitando su poema  home en el siguiente video:

Sobre las imágenes: todas pertenecen a los libros citados o han sido tomadas de los sitos oficiales de Rupi Kaur.

 

La Fata Morgana —Feminista, socióloga y poetisa mexicana. Amante del café y los animales. Publica el blog de poesía y otros insomnios Lunas Letras y Café.  Le apuesta al veganismo como estilo de vida ético, justo y libre de crueldad para todxs. Su alter ego: Pamela Erin Mason R.

Twitter/Instagram: @lafatamorgana_

¿Por qué soy feminista?*

Por Lucia Solis**

Creo que tenía 12 años, quizá un poco más. Iba de camino al colegio y era invierno. Solo eran 10 minutos a pie, un recorrido que hasta hoy podría hacer de memoria y con los ojos cerrados. Llevaba puesto mi uniforme plomo y chompa azul con el pelo goteando y una mochila celeste pesadísima. A veces usaba audífonos. Caminaba pensando en nada realmente. Todos los días eran iguales. Todos los días menos ese. Cuando pasé cerca de un parque, un hombre de unos 40 años que estaba del otro lado de la calle, cruzó todo el parque hasta quedar frente a mí. Traté de esquivarlo y el dio un paso al costado. No parecía ofensivo. Lo único que hizo fue desabrocharse el pantalón y mostrarme lo que tenía ahí. No fue un ataque físico pero mi inocencia acabó golpeada.

La segunda me tocó cuando tenía 13 años. Esta vez regresaba del colegio. Dejé a mi amiga en su casa, me despedí de ella y seguí caminando. Llevaba puesto mi uniforme plomo pero ya no la chompa azul. Hacía mucho calor. Iba por la vereda y tratando de no pisar las líneas –hay que distraerse un poco si vas caminando solo- cuando un taxi se plantó a mi lado. El tipo que conducía iba muy despacio, como si estuviera siguiéndome. Yo me giré hacia él, me miró y me dijo: te hago el amor. Volteé la cabeza asustada y empecé a caminar mucho más rápido. Esa voz horrible la sigo teniendo muy presente.

Ahí quedó todo. Dos eventos que jamás conté a nadie y que me guarde por mucho tiempo. Estoy segura que a cualquier niña o mujer le habrá pasado algo así a lo largo de su vida. No soy especial. Pude seguir viviendo, por supuesto, pero con algo quebrado. Desde ese momento fui consciente de la mirada de los hombres sobre mi ropa y mi cuerpo mientras caminaba, mientras estaba en el micro, siempre.

Unos años después, a mis 17 más o menos, dudé si comprar una falda que me encantaba porque me aterrorizaba que me vieran demasiado en la calle o que algún otro hombre decida gritarme cosas. Me tomo solo unos segundos darme cuenta que no podía sacrificar mi propia satisfacción a costa de lo que unos cuantos pervertidos piensen. Desde ese momento dejó de preocuparme qué tanto mostraba o cómo debía vestirme para no ser atacada.

Esto que parece una especie de manifestación del girl power a los 17 años no era para nada una liberación feminista. Ni siquiera sabía qué era el feminismo. Ok, entendía más o menos de lo que se trataba pero no lo asociaba a lo que me pasaba como persona. Sabía de mujeres que se rebelaron en contra del maltrato laboral, que gracias a aquellas marchas yo puedo votar, puedo usar jeans, pude estudiar en la universidad, etc. Lo entendía pero nada más. No era mi lucha. Para mí, el acoso callejero era un piropo incómodo, las mujeres morían porque tuvieron la mala suerte de enamorarse de un asesino, las niñas violadas eran víctimas de su condición social, el Estado no tenía nada que ver y los hombres eran hombres, qué se podía hacer.

Pero felizmente seguí creciendo. Me hice más grande, cumplí más años, leí más, viajé más y conocí más. Comencé a descubrir libros, blogs, música, mujeres que tenían algo que decir. Entendí el rol del Estado y su responsabilidad frente a los derechos resquebrajados de las mujeres, comprendí que la Iglesia nos ataca, que los hombres no son hombres y ya está, que las mujeres somos violadas, golpeadas y asesinadas porque vivimos en un mundo que se construyó para dejarnos abajo. Somos hijas del patriarcado y por eso tenemos que pelear. Entendí la lucha del feminismo, nuestra lucha, y estoy intentando hacerla cada vez más mía.  El machismo está en la televisión, en nuestra casa, en el colegio, en la prensa… está en el aire.

Estudié periodismo, trabajé escribiendo pero me desencanté por completo al darme cuenta que las prioridades del periodismo peruano fluctuaban entre quién besó a quién y cuántos kilos subió quién (e incluso aquí hay machismo). Para escapar, escribía en mi blog sobre lo que me gustaba y pasaba. Fue algo así como una terapia. Hasta que no quise escribir más.

Cuando realmente me empezó a afectar niñas violadas todos los días en el noticiero o tal vez a una chica que podría ser yo siendo arrastrada por el piso de un hotel, se me hizo más difícil escribir, no sé,  sobre el chico que me gustaba. Hasta hoy. Quiero escribir. Quiero crear contenido sobre el feminismo que comunique, que explique directa o indirectamente cómo el sistema abominable y patriarcal en el que vivimos nos afecta en todos los ámbitos de nuestra vida. Mujeres que hablen de feminismo y expresen feminismo, hombres que comprendan nuestra lucha, historias importantes. Ahí está el por qué.

*El título de esta entrada ha sido modificado a petición de su autora
**Lucia Solis (Lima, 1992) periodista y feminista peruana. Creadora de www.cuartomenstruante.com

Puedes encontrarla en Twitter como @lamenstruante y su página de Facebook Cuarto Menstruante

Aviso: El texto anterior es parte da las aportaciones de la Comunidad para la sección Sororidades de Feminopraxis. La idea es dar libre voz a lxs lectorxs en este espacio. Por lo anterior, el equipo de Feminopraxis no edita los textos recibidos y no se hace responsable del contenido-estilo-forma de los mismos.  Si tú también quieres colaborar con tus letras, haz clic aquí para obtener más detalles sobre los requisitos.

Una agenda neoliberal y neoconservadora nos acecha.

Me topé con un texto muy sugerente, The politics of the Body. Gender in a neoliberal and neoconservative age, de la socióloga y antropóloga británica Alison Phipps. Al hojearlo y ver el índice, no dude en leerlo pues los temas que desarrolla Phipps son parte del actual debate en las agendas feministas, no sólo para el “estado de la cuestión de los estudios recientes sobre feminismo occidental” (capítulos 1 y 6), sino porque examina cuatro realidades que nos son muy cercanas y urgentes de comprender con mayor profundidad: la violencia sexual y políticas de la victimización; mujeres en el islam; el trabajo sexual femenino, políticas de la maternidad (parto y lactancia, en particular).

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