EDITORIAL MARZO 2018

¡Estamos celebrando nuestro primer aniversario! A nuestra mente vienen los recuerdos de los meses de preparación, consenso y palabras para definir qué es Feminopraxis; para qué queríamos abrir este espacio y lo que buscábamos lograr. Ha pasado ya un año y nos sentimos emocionadas, con el corazón lleno de alegría y por ello no sólo decidimos crear un giveaway sino también nos recargamos de energía para seguir luchando por una vida digna para todxs nosotrxs y, desde nuestra brecha, desde nuestro espacio de articulación de feminismos, facilitar(nos) el diálogo entre todas sin importar distancias, contextos, razas, edades, niveles académicos, niveles económicos, entre otras cosas que han sido excusa de exclusiones en este sistema.

¡Qué vivan nuestras diferencias!

Con esto queremos recordar que el 1ro de marzo se conmemora el Día Internacional de la Cero Discriminación, recordemos no sólo a quienes se han encargado desde sus posiciones de poder para segregar sino también a las instituciones que han facilitado estas separaciones que vivimos en el siglo XXI y siguen existiendo casos de discriminación en todo el planeta, basta ser un poco diferente a lo que el patriarcado y el capitalismo dicta para ser blanco de diversas violencias, mismas que dificultan vivir una vida digna. Evitemos las etiquetas y abracemos la idea de que como seres humanas y humanos merecemos el mismo respeto, las mismas oportunidades de tener una vida tranquila y poder desarrollar de manera integra nuestras capacidades. También, el 21 de marzo es el Día de la Eliminación de la Discriminación Racial. En este caso proponemos como muestra y termómetro a Marichuy, María de Jesús Patricio, elegida por el Congreso Nacional indígena como vocera representante indígena para las elecciones federales del 2018 para lo que se registró como candidata independiente, dicha candidatura ha dejado mirar el racismo y clasismo que se vive en México y que muchas veces no se reconoce, en redes sociales han sido frecuentes los comentarios discriminatorios, que dejan ver que para muchos sectores de la sociedad, el color de piel indica el lugar que puede o no ocupar una persona en la estructura social y para muchxs, una mujer, indígena no tiene nada que hacer ahí. Que nuestro color de piel sea no motivo de separaciones sino de uniones, recordemos “La historia de los colores” del Viejo Antonio que dice “que muchos son los colores y los pensamientos, y que el mundo será alegre si todos los colores y todos los pensamientos tienen su lugar”; cada persona tiene y merece su espacio en este mundo.

Entendamos que la discriminación bloquea todas las posibilidades de una persona de desarrollarse y, parte de ese desarrollo es el derecho a ser feliz por ello no queremos que la felicidad se convierta en un privilegio de unas cuantas personas, sino un acto cotidiano de todas las humanas y humanos. Queremos señalar que el 20 de marzo es el Día Internacional de la Felicidad, y que no por tener ciertas condiciones y vivir bajo contextos específicos que han sido estereotipados como núcleos de tristeza y lástima tenemos que hundirnos en ellas, podemos ser felices y eso no significa que seamos egoístas o tontas, somos humanas y también merecemos nuestra felicidad. ¡Piensa este mes en lo que te hace feliz!

Y por supuesto que, parte de nuestro trabajo para lograr eliminar las etiquetas y encontrar nuestras felicidades se ha estado gestando desde principios de este año y justo el 8 de marzo veremos el resultado a lo largo de los continentes de la organización de millones de mujeres que dicen ¡YA BASTA! Yo Paro el 8 de marzo por ti, por nosotras y por aquellas mujeres que gracias a este sistema de desigualdades económicas tienen que trabajar jornadas largas y llenas de explotaciones para poder llevar pan a la mesa, por ellas y por todas las que fueron y son silenciadas, por las que se les impide organizarse pues tienen que pensar en cómo sobrevivir al día, por las niñas que esperan un mejor futuro, por las mujeres mayores que necesitan mejores condiciones, por la indígena que es minimizada, por la compañera que fue cosificada, por las que no se atreven a hablar pues lo consideran peligroso. Por todas nuestras hermanas, por nosotras, nosotras paramos.

Que tanto el 24 y el 25 de marzo nos unan para gritar fuerte que ¡NO OLVIDAMOS Y QUEREMOS JUSTICIA! para quienes han sido víctimas de violaciones a sus derechos humanos como para aquellas personas que han vivido la esclavitud y la trata. Vivimos bajo las reglas de un sistema que es cruel con lo diferente y lo que no tiene poder (la mentira de este sistema es hacernos creer que no tenemos poder). Tal parece ser que la libertad se ha convertido en un privilegio y no en una realidad para quienes habitamos este planeta (ni siquiera para el mismo planeta) de manera no sometida a normas. Una vez más ¡Que vivan nuestras diferencias! y que no sean excusa para ser subordinadas y subordinados a “reglas” sin sentido y llenas de violencias.

Por último el 21 y 22 de marzo que sean el recuerdo de que nuestro hogar, nuestro planeta, también está sufriendo las consecuencias de un capitalismo voraz y de un patriarcado sanguinario y tanto sus Bosques como sus Aguas están siendo agotados hasta temer por su extinción. Recordemos que en el Congo ya existen manifestaciones claras de escasez de agua y por ello se han tomado las medidas de racionalizarla creando más desigualdades y peores condiciones de vida para quienes no tienen el recurso de acceder al agua sin restricciones. Necesitamos parar la idea de que el mundo también es desechable y reemplazable, Nuestra Madre Tierra nos lo está gritando.

Reflexionemos sobre un ecofeminismo y un antiespecismo. Seamos conscientes de nuestros hábitos contaminantes; ya que la agricultura destinada a la ganadería es la principal causa de desperdicio de agua, deforestación y sí, comer carne, leche y huevo contribuye a la destrucción de este planeta. Que este mes nos impulse a adoptar estilos de vida que no destruyan el hogar de todxs lxs animales humanxs y no humanxs.

Tenemos una responsabilidad con nosotras, con las otras y con nuestro planeta y parecerá por momentos agobiante y difícil pero no estamos solas hermanas, recuerda que la de al lado es una aliada para continuar luchando. ¡8M nosotras paramos! ¡Basta ya de violencia contra las mujeres! ¡Basta ya de violencia contra el planeta! Abracemos nuestras diferencias y amemos lo que nos hace ser únicas.

Feminopraxis


 

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