Santa Marta

Por: Natalia Orellán*

 

El malecón huele a pez muerto.

Me impacienta la vista de la profunda oscuridad.

Yo siempre quise ser sirena. Hasta que conocí esta playa.

 

Los susurros de bolívar 

Andan entre el olor a orines. 

En esta ciudad la única ley que se cumple es la de: 

“El mundo es tu baño”.

 

Los peces de la playa brincan desesperados 

Como queriendo salirse del agua 

¡oh, no conocen su suerte!.

 

Treinta y cinco grados

Los mosquitos empiezan a picarte desde la mañana 

Las opciones de comida son pan o pizza

En un restaurante al que se llega caminando

por la calle de atrás

Llena de hombre te me miran.

 

La sirenita solitaria

que le chiflan hasta los policías

Los vagabundos la siguen

Prefiere pasar hambre.

 

La calle turística es una. 

Llena de extranjeros

De luces

De cervezas importadas

Huele bonito, como a playa.

 

Tristemente yo no viví ahí.

Viví en las afueras 

En un hostal en donde 

 A una francesa, le robaron 

su pasaporte y todo su dinero.

Le robo su diler 

con el que cogía 

Le robo todo cuando ella no estaba.

 

1*Mujer mexicana, feminista y estudiante de la licenciatura de Diseño y comunicación visual en la Universidad Nacional Autónoma de México.
Estuvo en la selección nacional de gimnasia y fue artista circense en la especialidad de aro y danza aérea.
Ahora es integrante del colectivo casa de conejos. El cual se enfoca en hacer difusión cultural.

**La imagen que acompaña este texto es de la artista visual jewelwing

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