Ella no es un número

Por: Vianey Toriz Meneses*

Ella estaba viva ayer, estaba sonriendo, estaba caminando tomada de la mano de sus hijos, ella hablo con su familia, con su hermana, con su madre.

En el trabajo le echaba muchas ganas, aunque su pago era poco, ella valoraba y amaba su trabajo, buena trabajadora y compañera, ella quería empezar su negocio, estaba ahorrando para poner una tiendita, después del trabajo llegaba a casa con sus hijos, a jugar con ellos, a organizar tareas y el trabajo para el día siguiente. Ella era madre, era hija, era hermana, era compañera, era una mujer luchando por ser feliz, por ella y por sus hijos, era un ser humano. Ayer la vi caminando por el barrio, me saludo, me sonrió de camino a la escuela a recoger a sus hijos.

Hoy la encontraron muerta, en cualquier lugar, en el piso, en un barranco, en el agua, en el campo, entre hierbas y piedras, o tal vez enterrada; no porque la muestren en los medios inmóvil, con el rostro desfigurado, con el cuerpo desnudo o cubierto de lodo y restos de su ropa, no creas que no es nadie, que no tiene nombre, ni apellidos, no te atrevas a pensar que solo es un caso más, y mires a otro lado, negando nuestra realidad, no creas que si no la conocías, no tiene que ver contigo, no tiene importancia, no pasa nada; hoy la encontraron, mañana la entierran, pasado mañana aun la recordaran, en una semana será un rumor, en un mes se habrán olvidado de ella.

Todo indicaba que la asesino su “novio”, su “pareja”. Su familia ya la había visto antes, con golpes, con moretones, con miedo, pero nadie supo que hacer, que decir, a quien acudir, lo dejaron pasar. Culpables por no decir nada, por no ir mas haya, por no denunciar, culpables por ignorancia tal vez. 

Ella no es un número, no es una estadística, no es un porcentaje, no es un caso más, ella no era un objeto, una pertenencia, no era novia de, no era esposa de, ella tenía nombre, ella era única, tenía metas y sueños, era un ser humano valioso e importante.

Despierta, cuando dicen que encontraron a una mujer muerta, alguien la mato, un asesino anda suelto; tal vez el hombre que vivía con ella, el hombre que la tomaba de la mano en público, el hombre que jugo alguna vez con sus hijos, el hombre que le dijo alguna vez “te quiero, te amo”, es un asesino, un inhumano, un feminicida, un delincuente vive entre nosotros.

Aunque tú la veas en las fotos que muestran los medios, tan quieta y tan pacífica, momentos antes de su asesinato, ella sufrió un miedo indescriptible, terror asfixiante, dolor inexplicable, grito hasta desgarrarse la garganta, lloró desesperada, luchó con todas sus fuerzas para detenerlo, empuñó su mano, pateo, empujo, araño, pero todo fue en vano. Tal vez unos segundos antes de su muerte, muy dentro de ella sintió un poco de esperanza, tal vez podría sobrevivir a eso, tal vez sería tan fuerte para aguantar un poco más, tal vez al día siguiente vería a sus hijos otra vez, sonriéndole, tomándola de la mano, tal vez ver a su madre, a su padre y darles un largo abrazo, abrazar a su hermana, a su hermano, pero las fuerzas y la vida le fueron arrebatados, por alguien que conocía, alguien a quien amaba, alguien con quien vivía.

Que no se nos olvide su muerte ni su vida, que las autoridades atrapen al asesino y pague su condena, que las cosas cambien, que la gente abra los ojos, que entre mujeres se protejan, que denuncien al agresor, al golpeador, al que les grita y las humilla, al que las amenaza, al que las sobaja y las insulta, que nadie se quede callada, que el miedo no las detenga, que quien la vea le extiendan las manos, que le den el apoyo y cuidado que necesita, que la escuchen.

Mujeres mantengan sus ojos bien abiertos, llénense de fuerza y coraje, llenen sus mentes de conocimiento, pregunten, oriéntense, busquen respuestas, hablen con mujeres que las puedan apoyar, lean, investiguen, para saber qué hacer, adonde ir, para no tener miedo, para ser libres, para hacer valer sus derechos, para ayudar a quien lo necesite, su madre, su hermana, su prima, su hija, su amiga, su vecina, unamos las manos en una enorme cadena de mujeres apoyándose una a la otra, para hacernos más fuertes y luchar contra todo aquello que dañe a una de nuestras “hermanas”, para seguir haciendo el cambio, el cambio que no ha terminado y que debe ser más fuerte que nunca, ni una menos.


*Vianey Toriz Meneses, escribe narrativa y espera que a través de sus escritos pueda aportar a la reflexión y la resistencia de miles de mujeres que hoy luchamos por nuestras vidas, resistiendo las violencias. También estudia sobre derechos y equidad de género.

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**La imagen que acompaña este texto es de la artista argentina Claudia Fontes, titulada ‘Foreigner’ (Extranjera).


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