La revolución brillantina en México al amparo de la posmodernidad

Por: Ana Valencia*

Aunque muchas teóricas feministas (1) han manifestado su desacuerdo con la idea de que el feminismo y la posmodernidad son aliados conceptuales y políticos(2), hago eco a la interesante convocatoria a pensar la manifestación brillantina desde la posmodernidad. 

Para comenzar debemos destacar dos cosas: la primera, que tanto el feminismo como la posmodernidad, han surgido como dos corrientes capitales de nuestro tiempo y han descubierto sus afinidades en la lucha contra los grandes relatos de la Ilustración Occidental y la modernidad; dos, que los postmodernos más influyentes y consolidados como Lyotard y Vattimo, ignoraron el tema del feminismo por completo (3), a pesar de que sus explicaciones se nutren de esta corriente, al ilustrar al “movimiento feminista”, como una propuesta que al romper con cánones establecidos y hacer valer otras “verdades” no asumidas por la sociedad occidental (4), se convierten en promotoras de los postulados postmodernos. Sin embargo, no consideran a sus homólogas como interlocutoras en el debate modernidad-postmodernidad.

Pero bien, unamos los puntos y partamos del rosa brillantina de las buganvilias dibujadas como logo de la CDMX y comencemos diciendo que la rebeldía brilli mexicana coincide con la corriente posmodernista primeramente en su esencia profundamente rupturista.  La rebeldía brilli se ubica retadora desde donde se observa la realidad y los parámetros teóricos que la explican y la contienen, y los pinta de rosa, y los quiebra, y así entre gritos aporta a las transformaciones de las relaciones de poder genéricas, les aporta rupturas, rupturas allí donde se reafirma el poder masculino, allí destroza. Esos rompimientos se antojan centrales y determinantes con el pensamiento occidental, masculino, moderno, falocéntrico y dominante.

La revolución brilli y el posmodernismo tienen la necesidad de repensar y cuestionar todo lo que se daba por “verdad” hasta hace pocas décadas, años, días… Se cuestiona aquello que se pregunta, y se pregunta por lo nunca preguntado, cómo desmitificar el Sujeto Masculino de la Razón neutro y universal deslegitimando al otro. Ambas revaloran los espacios (Bourdieu) tanto en sentido físico, como metafórico, y mediante los espacios, se dota de horizontes alternos a las propuestas hegemónicas, androcéntricas, la revolución brillantina revalora los espacios, de la calle, de los medios, de las conciencias, de las redes, de las horas de la comida en las casas, en los trabajos, en las escuelas, del discurso, de los destrozos, de la voz, su propia voz brindando culturas, sociedades y tradiciones que no son campos de sentido monolíticos, unívocos y homogéneos.

El presente eterno temporal, mutable, efímero de posmodernistas como Kumar (5) me remite a que “la diamantina se barre…”(6) (aunque todos sabemos que, y citando a una twittera, “la diamantina es la gonorrea de las manualidades) (7) pero estas formas de reapreciación del espacio hacen que tenga sentido algo tan ubicado y particular, como el insospechado objeto que se convirtió en símbolo de las protestas feministas: la diamantina rosa doblegadora. En ese sentido, el posmodernismo mutable, no tiene certezas absolutas, “Todo lo sólido se desvanece en el aire” (8), como el título del libro de Berman, sus opiniones son susceptibles de rápidas modificaciones, como la pantalla de una televisión. Los medios de comunicación de masas y su posibilidad de difundir las más diversas concepciones de mundo tocaron muy cerca la revolución glitter y la colocaron dentro de la multiplicidad de discursos y relatos; la representaron con ‘simulacros’ de la realidad, según afirmó M. Lamas “… el tratamiento mediático se centró en la violencia (9). En su cobertura, se reafirmaron los significados culturales de las mujeres como colectivo desempoderado, sumiso al poder masculino al que se le perdona los comportamientos que se apartan de las convenciones sociales, o se les llamó vándalas, pues “no son los modos” y #ellasnomerepresentan…de ahí hasta el ¡deplatforming! (10) o el absolutismo discursivo.

Para posmodernistas como Sartori y Touraine el posmodernismo esquiva la noción de la “diferencia”, tratando de ir más allá del racionalismo. La rebeldía diamantina se centró en la multiplicidad de diferencias y una narrativa de identidades, colectivos como Las del Aquelarre, Libres y Combativas, Feministas Universitarias Zona Oriente, Barrio Feminista, Luchadoras, Las Constituyentes, Huella Púrpura, U-Tópicas, Feminopraxis, Radfems…radicales, pacíficas, anarquistas, ecológicas, literarias, políticas…multiplicidad de diferencias, de la presencia del otro en la definición del uno de Levinas, la posmodernidad resalta “lo que se es” afirmó Maffesoli; amplitud y diversidad de puntos de vista reflejados en las mismas, la multiplicidad de experiencias y deseos individuales como única fuente legítima para la formulación de alternativas progresistas y liberadoras.

En el sentido del párrafo anterior, la posmodernidad es el tiempo del yo (“yo antes que todxs”) y del intimismo, como ya se dijo, posiciones de corte cada vez más subjetivista, colores en los que el yo se convierte en la referencia fundamental y la diversidad de vivencias e inquietudes de las mujeres se traduce en una confusa amalgama de voces, en la manifestación brillantina había algunas proposiciones inconexas, muchas voces, varias excluyentes o incompatibles, otras no, aunque fuesen mayormente cuatro los colores: rosa, verde, morado y negro. El posmodernismo ve que estos ‘relatos locales’, petits récits (11), que constituyen nuestras prácticas sociales o juegos del lenguaje diarios, son lo bastante reflexivos y autocríticos como’ para expresar juicios sobre sí mismos.

La manifestación diamantina cuestionó lo real, lo real proporcionado por las “normas”, lo real de la estabilidad”, porque eso “real”, no es el  fundamento de la Verdad” la Verdad con mayúsculas es la muerte, el feminicidio, más muerte. Lo real en el sentido posmoderno, se ubica lejano de la filosofía y la metafísica, que es una representación privilegiada de lo Real, y en esa ubicación, que no necesariamente es la visión desde ninguna parte de los posmodernistas, sino siempre la visión de alguien situado en algún lugar, cultura, sociedad y tradición (12). Desde ahí,

la crítica social de la revolución diamantina abogó hacia el sentido común, sordo al lenguaje de lo real, ciego a lo que propone como asunto esencial, alterando el papel del filósofo intelectual, que pasa a ser la activista, el de la calle, las de “a pie” las que llevan el puñado de diamantina las “tribus urbanas” según afirmó Maffesoli (13), no la de la teoría universal/universalista, y es así que los discursos de vida cotidiana adquieren la validez de las grandes verdades, las “identidades nómadas” (14) de J. Butler. 

Finalmente, sobre la utopía y la revolución como conceptos tan sugerentes para la autorreflexión y la crítica, no puedo más que detener este ejercicio conciliador entre posmodernismo y manifestación diamantina, simplemente porque la utopía que para los posmodernistas es un factor simbólico, modelo imaginario colectivo y totalizador, trampa del pensamiento fundamentador, es para nosotras, la esperanza utópica, si la abandonamos, tenemos mucho que perder, y sobre la revolución, aunque Lyotard la haya concebido como “…una idea minúscula…”

yo deseo que esta revolución llamada feminismo siga expandiéndose y multiplicando sus fuerzas para cambiar es sistema opresor por otro más equitativo y justo. Sin utopía no hay esperanza, sin juventudes revolucionarias no hay futuro.

 

Referencias:

 1. Feminismo y Posmodernidad: Una difícil alianza Seyla Benhabid disponible en https://flacsoandes.edu.ec/sites/default/files/agora/files/1266600200.feminismo_y_posmodernidad_behabib.pdf

2. La posmodernidad está comprometida con tres tesis: la muerte del hombre entendida como la muerte del sujeto autónomo, autorreflexivo, a diferencia del feminismo que busca la acción de las mujeres y el sentido de autonomía capaz de actuar por principios; la muerte de la historia, cuando el feminismo busca su reapropiación y la construcción de un nuevo relato.

3. El HOMBRE POSMODERNO es Un hombre desencantado, defraudado por las promesas en las que creía la modernidad.

4. Amorós, Celia (1997). Tiempo de feminismo. Sobre feminismo, proyecto ilustrado y postmodernidad. Madrid, Ediciones Cátedra; Universidad de Valencia e Instituto de la Mujer.

5. Para pensadores como  Krishan Kumar, según se lee en el resúmen de Prophecy and Progress: The Sociology of Industrial and Post-Industrial Society disponible en https://www.deepdyve.com/lp/sage/book-review-prophecy-and-progress-the-sociology-of-industrial-and-post-UCS9GYwaa8

6.https://www.eluniversal.com.mx/metropoli/cdmx/la-diamantina-se-barre-continua-debate-en-redes-tras-protesta-de-mujeres-en-cdmx

7. http://twitter.com/La_Dudette

8. Todo lo sólido se desvanece en el aire (All that is solid melts into air) es un libro escrito por Marshall Berman entre 1971 y 1981 y publicado en Nueva York en 1982 y https://nacla.org/news/2019/08/26/medios-machistas-protestas-feministas-diamantina-m%C3%A9xico-violaci%C3%B3n

9. https://aristeguinoticias.com/1908/mexico/protestas-feministas-muestran-indignacion-y-desesperacion-faltan-canales-de-comunicacion-con-gobierno-marta-lamas/

10. Consultar también https://www.theguardian.com/commentisfree/2015/oct/09/no-platform-universities-julie-bindel-exclusion-anti-feminist-crusade y https://www.milenio.com/opinion/jordi-soler/melancolia-de-la-resistencia/deplatforming, 

11. Ver http://postmodernstudies.weebly.com/jean-franccedilios-lyotard.html

12. Consultar https://www.revistadelibros.com/articulos/tratado-sobre-la-tolerancia-de-michael-walzer

13. https://metode.es/revistas-metode/entrevista-es/michel-maffesoli-2.html

14. https://pincelesenfuga.wordpress.com/tag/identidades-nomadas/

 

** La imagen que acompaña este texto es parte del banco de fotos de las marchas del movimiento feminista mexicano en la primavera del 2019, de libre circulación por la web.

 

 

FOTO-2

*Ana Valencia es abogada especializada en derechos humanos, género y derecho internacional.

 

 

 

 

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