Madre e hija: nuestra primera relación entre mujeres

Por: Blanka Verduzco*

Estas breves reflexiones buscan reconocer las experiencias y desigualdades que vivieron nuestras madres, aquellas que no tuvieron estudios, que fueron violadas y tuvieron hijos indeseados; las que profesan una religión porque no tenían opción, por crecer en un contexto donde se desconoce el feminismo. Escribo para reivindicar las relaciones entre mujeres, aquella entre madre y hija, invito a ver este vínculo cómo un puente que puede desarrollarse fuera del instinto maternal y a su vez reivindicado por el feminismo.

Para escribirles parto de mi experiencia de vida. Mi madre de nombre Xochitl, deseó tener a su primera hija y aunque no tuvo la oportunidad de acceder a estudios universitarios, su único sustento económico por un momento fue trabajar en el horario de noche en una maquiladora de costura. Madre de tres hijos, presa de las violencias patriarcales de la familia nuclear por mas de 20 años, en su momento sentía terror al pensar que mi futuro podía ser como el de ella: maltratos casi de por vida, entregada a la educación de sus hijos, a los roles maternales y a la doble jornada de trabajo.

Pero ahora no dejo de verla y reconocer sus sacrificios con los ojos del feminismo, en sus necesidades y dolores siento los míos, no se trata de romanizar el sacrificio de una madre en base a su sexo, sino de reconocer que como mujer no tuvo las mismas oportunidades que otras. A pesar de que ella no tuvo acceso alguno a la lectura, me inculcó el estudio y siempre me enseñó a seleccionar la lectura antes que la maternidad, antes que el deber ser esposa, y yo al crecer en un espacio de violencia repudié la idea de tener hijos.

Recuerdo cada vez que me acercaba a ella, mi padre le encomendaba una tarea, si ella me defendía de alguna acusación estúpida mi padre buscaba ponerla en mi contra. Él como patriarca de la familia buscaba tener a mi madre a su disposición cuando a él le pareciera y fue en esos momentos cuando miraba mi reflejo en ella, esa violencia sistemática se reproducía poco a poco sobre mi. porque como ella soy mujer y el patriarcado busca poseer los cuerpos de las mujeres para su servicio. Es gracias a estas reflexiones  encarnadas que me acerque a ella y creamos un lazo no desde la autoridad madre-hija, sino de la relación mujer-mujer.

Para entender esta subordinación y las subjetividades de las violencias de las mujeres en la familia propongo que surgen desde la maternidad como estereotipo e imposición del patriarcado. Victoria Sau habla de la inexistencia de una naturaleza maternal, es decir las mujeres no nacemos con instintos materno, no deseamos ser madres, no deseamos hijos, el destino último de una mujer no es sólo ser madre.

Mi madre deseó tener una hija, pero también optó por no serlo en dos ocasiones, lo que después observamos es que la maternidad queda reducida a un acto biológico en la familia, para el hombre el embarazo es un acto de poder sobre la mujer.

El estereotipo de ser madre se interiorizando y pasa de familia en familia, es una producción y reproducción. En mi caso, la maternidad quedó encerrada por el padre donde “es como si el sufrimiento de la madre y la identificación primera de la mujer como madre fueran tan necesarias para la base emocional de la sociedad humana” (Rich, 2019). La maternidad puede ser vista como experiencia y también como institución, según Adrienne Rich

la importancia del feminismo es recuperar esa experiencia y extirparla del poderío masculino, ya que según la autora, es gracias al hombre-padre que la mujer-madre no es más que un vientre reproductor, como una herramienta para mantener las generaciones de hombres, que controlan la reproducción, concepción, parto y aborto de las mujeres.

Es vital recuperar la relación madre hija a través del feminismo. Observamos que todos venimos de mujer,

pero sólo las hijas son madres en potencia, las niñas serán mujeres y es por ello que la madre debe priorizar a la hija, porque inclusive el patriarcado en la familia a querido robar esa relación, no sólo una relación en función de cuidados, sino en la comprensión de el espíritu, ya que esta es la primera socialización entre mujeres que experimentamos, una relación que para Luce Irigay, da a la mujer la posibilidad de poder salir del orden patriarcal en la familia y así la madre que contiene una identidad femenina podrá educar y proporcionar una identidad a su hija.

Las relaciones madre-hija también son un vinculo político. Las hijas crecemos con el miedo de ser madre debido a que se piensa que una mujer sin hijas es una mujer libre y que cuando está queda preñada su maternidad se desarrolla en función del padre, mujer-madre, y mujer-hija son en función de lo que dicta el patriarcado. En tal contexto,

la importancia del feminismo radica en reivindicar todo aquello que nos fue arrebatado. La familia nuclear crea abismos entre las mujeres. Por eso es necesario recordar que no hay persona que no venga de una mujer, pero en la familia cada niña carece de identidad al no ser un símil del padre, pero es en la construcción de la relación madre e hija donde es posible salir del orden falocentrico, ya que las madres tienen la capacidad de dotar a las hijas con una identidad basada en la diferencia sexual.

El patriarcado  busca romper la alianza entre mujeres y el primer lugar donde se perpetua esto es en la familia, separando a la madre de la hija y posteriormente ofreciendo a la hija como propiedad a otro hombre para que cumpla con el mismo estilo de vida. Reconstruyamos la relación entre mujeres, en especial con nuestras madres, esto desde una visión interseccional, ya que podemos (re)descubrir la naturaleza que llevo a nuestras madres a actuar de determinada manera, ella es nuestra genealogía y nuestra primera relación política. Su lucha fue desde otra trinchera, pero no por eso tiene menos valor que la nuestra.

Referencias:
Irigaray, Luce. Yo, tú, nosotras. España, Ediciones Cátedra: 1992.
Rich, Adrienne. Nacemos de mujer La maternidad como experiencia e institución. España, Traficantes de sueños: 2019.
Sau, Victoria. El vacío de la maternidad Madre no ha más que ninguna. España, Icaria Editorial: 2004.

 

BiankaVerduzco

 

*Bianka Verduzco. Historiadora, feminista, fronteriza y abortera.
Foto: Ojo de gata

 

 

 

**La ilustración que acompaña este texto es de la ilustradora @marlygallardo

 

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Un pensamiento

  1. Me parece que las madres (en general) también forman parte del patriarcado ya que desde su lugar de poder son las que marcan a lxs hijxs la heteronorma, cargan a lxs hijxs de inseguridades, los llenan de culpa desde el discurso de que se sacrificaron y por eso debemos estar agradecidxs y servirles o culpa por no cumplir con el ideal de hijx que esperan. Otra mujer no por ser mujer es aliada y está libre de violencia, me parece importante reconocer que las madres también son mujeres y viven violencia y son victimas del patriarcado, pero así también ejercen violencia desde su posición.

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