La bonita chola, resistir desde la identidad indígena.

Londres, ciudad de grandes escritores, museos y festivales de todo tipo, es visitada diariamente por miles de turistas, es habitada por miles de migrantes y es soñada como lugar de paz y consuelo para exiliados y refugiados. Sin embargo, otras historias se tejen desde los márgenes de las resistencias. Las mujeres que no somos europeas, y que hemos nacido en otra parte del mundo, somos llamadas políticamente “mujeres de color” y por ser mujeres de color, no tenemos los mismos privilegios que las mujeres británicas blancas y europeas blancas. Nuestra situación migratoria, el manejo del inglés, la educación, el acceso al trabajo digno y a servicios básicos, se ha vuelto una batalla de sobrevivencia para nosotras, las mujeres no europeas.

Cuando viví en carne propia todo lo que implica ser mujer, migrante, no europea, no hablante del inglés, madre y con un cuerpo no occidental, me di cuenta que no era solo mi historia personal; otras mujeres de mi comunidad han vivido, de diversas maneras, racismo, exclusión, sexismo o exotización, ya sea por nuestro color de piel, por nuestro acento, nuestros cuerpos, nuestra cultura. A raíz de esos encuentros y reflexiones, me he dado a la tarea de presentar en Feminopraxis a algunas de las mujeres con las que comparto la lucha, la resistencia y los aprendizajes decolonizadores. Hoy les presento a La Bonita Chola, una mujer que desde su ser e identidad indígena migrante, smash el patriarcado occidental colonizador.

 

Ángela Camacho conocida en Instagram como @thebonitachola es una creadora indígena, bruja y activista feminista interseccional reconocida entre la comunidad latinoamericana y colectivos de gente de color (people of colour). Desde hace años trabaja con mujeres y niñxs en zonas desfavorecidas de Londres para producir y entregar artes curativas y talleres de bordados artesanales, donde rescata de forma creativa la cultura y tradiciones indígenas de nuestros pueblos de América Latina. Sus talleres reúnen a comunidades, artistas y activistas para explorar temas sobre sexismo, racismo, discriminación, crisis ambiental, explotación multinacional, vivienda y bienestar para refugiados y migrantes. @thebonitachola es parte de los colectivos Movimiento Jaguar Despierto (integrado por artistas y pensadores de origen latinoamericano) y Los Miserables de la Tierra (The Wretched of the Earth). Estas dos organizaciones forman parte de una amplia red de activistas dedicados al pensamiento y la acción descoloniales.

Selfie
Parte de la joyería que Ángela elabora, son creaciones donde materiales reciclados, joyería vintage, textiles comprados en América Latina, pedrería y motivos indígenas se convivan para hacer piezas únicas.

Conocí a Ángela cuando se llamaba Victoria Rojas, y después supe que tuvo diversos nombres. Nos conocimos en una fiesta de día de muertos y un año después nos encontramos en Maricumbia, un espacio para bailar, performar y hacer activismo desde nuestra identidad queer latinoamericana. Tanto Ángela como yo somos parte del colectivo The London Latinxs y apoyamos la campaña Salva Pueblito Paisa (#SaveTheLatinVillage). Al hacer más amistad, ella expresó que por 7 años fue una mujer indocumentada que tenía que vivir y moverse con su hijo pequeño por diversos barrios de Londres para que no la localizara la Home Office y fuera deportada. De padres bolivianos que migraron a Argentina, ella nació en este país y salió en plena crisis económica, lo que los argentinos recuerdan como “El Corralito”(1) Se estableció en Londres gracias a redes familiares, por dos años estudió inglés y después se enamoró del padre de su hijo. En una entrevista que dio al periódico electrónico The Prisma Ángela menciona:

“Ahí fue cuando se empezó a complicar un poco todo. No pudimos pagar la siguiente visa y decidí quedarme indocumentada. Después de trabajar de mesera empecé como niñera, porque me dejaban cuidar mi hijo y al de la familia con la que estaba trabajando”. Al poco tiempo el padre debió partir. Ahora eran solo Ángela y el pequeño Pedro. “El nene tenía 3 años cuando nos quedamos irregulares. Pero me pareció muy importante como latinoamericana sin derecho al pasaporte europeo sí dárselo a mi hijo”, señala. (2)

Pero ser indocumentada le llevó a esconder su identidad indígena como una estrategia de sobreviviencia, y a confiar en otros colectivos que le pasaban información para no ser localizada en las redadas, como Anti Raids Network, según le contó a The Prisma:

“Me mandaban mensajes de texto y me decían no pases por Elephant & Castle porque por la mañana vimos las camionetas. Sí tenía miedo, pero estaba muy informada de cuáles eran mis derechos, qué podía hacer y qué no”, recuerda. Así aprendió todos los trucos para pasar inadvertida. “Por ejemplo, debes usar colores pastel en el bus, no puedes andar llena de colores mostrando tu cultura”, dice riendo.

“Mi hijo desde muy temprana edad sabe su estatus y sabía qué hacer. Apenas pudo viajar solo y tener una tarjeta Oyster, un juego de llaves y su teléfono, si íbamos a una marcha o donde podíamos estar en riesgo, ya sabía qué hacer. Sabía que si me arrestaban él solo debía irse a la casa y llamar a la familia”, explica.

“Si nos agarraban a los dos era mucho más fácil deportarnos. Entonces traté siempre de evitar situaciones de riesgo donde estuviésemos los dos juntos”.

En el 2015 Ángela logró tener su documentación al día y desde entonces, emergió con fuerza su identidad latinoamericana indígena. Era una necesidad muy fuerte para ella mostrarse tal cual es y las fuentes de su sabiduría, resiliencia y resistencia. En entrevista con Feminopraxis, Ángela contó que el día que su hijo le dijo que él quería ser como su mejor amigo del colegio, Ángela se percató que el niño al que su hijo admiraba y tomaba como ejemplo, era un hombre blanco, occidental y con todas las implicaciones que tiene ser un hombre con privilegios.

Eso fue un duro golpe para Ángela y a la vez un reto para hacer memoria de sus raíces, de su cultura, de su legado a su hijo y a los hijos de las latinoamericanas que venimos a este país y deseamos que nuestrxs hijxs no olviden que son parte de diversas culturas y orígenes. Así que desde entonces @thebonitachola crea textiles, joyería, ropa, consignas y pancartas resistiendo los discursos colonizadores y criticando los privilegios que nos quieren invisibilizar.

Textiles de encuentro y resistencia.
En marzo del 2017, un grupo de madres y padres de los 43 desparecidos de Ayotzinapa, vinieron a Londres, Ángela bordó y obsequió textil que intercambio con Alma, una de las mujeres que busca a su hijo.

Con pancartas como “Ningún Ser Humano es Ilegal”, Ángela ha participado en manifestaciones afuera de Yarl’s Wood, un centro de detención clandestino para migrantes, refugiados y postulantes a asilo político por enfermedad o crisis humanitaria. El gobierno central conservador no quiere que se sepa que a las afueras de Londres existe un lugar donde diario cientos de migrantes, mujeres, niñxs separados de sus familias y comunidades de color son llevados sin que se sepa si saldrán vivos o no.

De la misma forma, el pasado 21 de enero con la Women’s March on London, haciendo eco a la convocatoria que surgió en Washington, USA, para manifestarnos contra Donald Trump, Ángela como parte del colectivo Los Miserables de la Tierra, escribieron a las organizadoras de la marcha en Londres, pidiendo más representación de mujeres de color desde el feminismo interseccional. Ella cuenta cómo comenzó junto a sus amigas a bombardear con twitters y posts en la página oficial de Facebook, pidiendo más inclusión, pero fueron borradas y bloqueadas. Así que las chicas de Los Miserables de la Tierra tuvieron que hacer un pronunciamiento público (el original está en inglés):

Nosotras, mujeres de color, mujeres del Sur Global, mujeres indígenas; mujeres con discapacidades, mujeres extrañas, mujeres auto-identificadas, sobrevivientes y mujeres afectadas por los recortes de los fondos públicos, no asisten a la prevista Marcha de Mujeres en Londres, una de las muchas demostraciones hermanas a la Marcha de Mujeres en Washington. Nos hemos sentido excluidas de la marcha y nuestra participación eventual se ha sentido como simbólico en lugar de acogida. El tokenismo (3) es algo que experimentamos diariamente cuando nos organizamos con activistas blancxs mayoritarixs, y este es un tema pertinente, ya que sólo da espacio a un pequeño número de personas de grupos ya marginados o sub-representados.

Somos feministas interseccionales y no nos sentimos seguras asistiendo a la marcha, ya que sabemos que ciertos grupos enlistados como asistentes no apoyan la interseccionalidad y en su lugar aplican un método de “talla única” a su feminismo. Ya se trate de mensajes condescendientes a través de los medios de comunicación social, o los partidos políticos racistas que están invitados, no podemos superar el hecho de que no estamos siendo tratadas con el mismo respeto que las mujeres blancas. Estamos cansadas ​​de tener que ser siempre las que educar y esencialmente “limpien” cuando las mujeres blancas cometen errores, el trabajo emocional es demasiado intenso. Reconocemos el trabajo de las hermanas para producir esta declaración para la marcha, sin embargo, no encubrir el mal trato que hemos experimentado.(4)


A pesar que el colectivo de mujeres que integran Los miserables de la tierra, acordaron no asistir como grupo, Ángela hizo su banner y fue por su propia cuenta. Yo iba en otro colectivo, con mis compañeras de Latin American Women’s Aid y mujeres de la comunidad Latinoamericana, por lo que Ángela se nos iba a unir, cosa que no paso. Cuando platicamos de qué fue lo que sucedió, ella me mandó la nota donde fue entrevistada y contó su experiencia de la Women’s March on London:

Ángela Camacho tuvo una experiencia traumática. Ella es miembro del Colectivo de Los Miserables de la Tierra, pero asistió en su propio nombre. Sosteniendo un letrero con la consigna: “La lucha dentro de la lucha #FuckWhiteFeminism”, recibió una respuesta hostil de la multitud. Otra mujer la siguió durante más de 10 minutos exigiendo una explicación de qué estaba tratando de hacer. Dos desconocidos le advirtieron que estaban preocupados por su seguridad y que debía dejar el cartel porque algunas personas que estaban en la marcha planeaban arrebatarle el cartel y bloquearlas: “No quería ir a la marcha inicialmente, pero sentí que era demasiado importante y el feminismo blanco tuvo que ser retado. La gente necesita saber que a veces nuestras luchas son diferentes. No me sentía segura, pues mucha gente desconoce las cuestiones históricamente ignoradas que afectan a las mujeres de color y a las mujeres de la clase trabajadora.(5)

Ángela, como la mayoría de nosotras, puede decir lo difícil que es resistir y lo cansado y estresante que puede ser asumirte mujer de color y con una identidad muy propia.  En entrevista con Feminopraxis contaba cómo siempre que va por la calle o a algún festival, la gente quiere tocarla, sacarse fotos como si fuera una novedad el ser así. Ambas coincidimos en que esa es una expresión racista pues sustenta la idea de que hay personas “exóticas”, ¡cosa que no es así! Ella cree que ser activista es cuestión de sobrevivencia, porque si nosotras callamos, nuestro silencio no nos protegerá. Si hablamos y tenemos eco, entonces sabemos que venceremos. 

 

Angela
Ángela en uno de los performans artísticos y de denuncia, a un año del asesinato de la defensora del territorio hondureño Berta Cáceres, en Regent  Park, London. Foto: The Wretched of the Eart (Facebook).

En otro momento, vamos a compartir un vídeo sobre ella para saber cómo ejercita su espiritualidad, sus artes, sus “brujerías”, sus lecturas y sus apuestas políticas.

______

Notas:

  1. En Argentina durante el gobierno de Fernando de la Rúa, se retuvo el dinero de los ciudadanos del 2001 al 2002. El objetivo fue que con estas restricciones los dineros salieran del sistema bancario, para evitar pánico bancario y el colapso del sistema. “El corralito” desencadenó pocos días después la llamada crisis de 2001 que llevó a la renuncia del presidente De la Rúa y a una situación de crisis nacional.
  2. Marcos Ortiz F., “Ángela Camacho, orgullo por América Latina”, The Prisma: http://theprisma.co.uk/es/2017/07/24/angela-camacho-orgullo-por-america-latina/
  3. Tokenism, es un término que en inglés se usa para designar que una persona de color cubre la “cuota” en espacios de mayoría blanca para justificar la representación que le corresponde a grupos. Esto genera que, por ejemplo, en espacios sociales o de organizaciones, las “minorías” se vean simbólicamente representadas, pero en las prácticas no lo son, pues una sola persona no representa las aspiraciones de todo un grupo.
  4. Todo el manifiesto en inglés, aquí: https://www.facebook.com/wotearth/photos/a.1546194189025325.1073741829.1519318515046226/1699379000373509/?type=3&theater
  5. Kymberly Mcintosh, “Marching with Becky: How wore was the Women’s March on London?”,  Gal-dem, 25th January 2017,  http://www.gal-dem.com/womens-march-london/

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